Archivo de 16 octubre, 2010
Diosa. Juan Abreu
Descubrí al artista cubano Juan Abreu gracias a su blog Una Educación Sexual y me encantaron sus apuntes y reflexiones donde expone una visión del sexo muy divertida, tierna y descarada, muy en la linea del erotismo que me gusta.
El caso es que, sin perder un instante, fui corriendo a comprar uno de sus libros y el único ejemplar del que disponían en la librería es “Diosa”, editado por Tusquets, y ¡vaya por dios! me encuentro, una vez más, con una historia de bondage ¡cuánta narrativa erótica hay dedicada al sadomasoquismo!
En este caso, la protagonista es Laura Valera, una mujer felizmente casada y profesional, que cede al autor un manuscrito contando su experiencia como sumisa y él lo reescribe. El resultado es un pequeño libro de lectura amable. Agradezco especialmente que esté contado de un modo tan delicado que no daña a las mentes sensibles, como la mía, a las que nos cuesta leer a salvajes como Sade o Apollinaire.
Laura decide iniciarse en la sumisión compinchada con su esposo, y para ello cuelga un anuncio en internet, al cual responde un experto anciano japonés, Maestro Yuko, que la irá adiestrando mediante cartas hasta que ambos entablan una relación íntima de confianza donde, además de conversar sobre bondage y darle pequeñas tareas introductorias (comer insectos, robarle unas bragas usadas a su hermana…), charlan de gastronomía japonesa, sobre literatura y arte. Cuando ya sus roles de maestro y sumisa están bien definidos y se tienen mucho afecto, deciden conocerse en persona en una fiesta muy protocolaria, elegante y elaborada, donde ella es llevada con los ojos vendados por su orgulloso marido. Es una especie de “puesta de largo” en la sumisión. Delante de un montón de invitados, será colgada por la cabellera, atada con refinados nudos, utilizada como mechero -con una vela insertada en el ano-, o como lienzo para una composición de cera ardiente, manipulada siempre por el Maestro Yuko.
La narración está contada en primera persona y sorprende mucho cómo Laura goza, disfruta, se extasía y sublima describiendo cómo la maltratan.
Lo que siente es una especie de exaltación mística. Las expresiones empleadas son “levito, adorada por el mundo, por las multitudes,” “soy una alegría primigenia, una fuerza subterránea, un fauno montando ninfas en lo profundo del bosque. Soy el ejército invencible ante las murallas de la ciudad…” Su estado es de inocencia, pureza, ave inmaculada, genuidad, candor, y sobre todo, impera la ternura.
¡Qué retorcidos somos los humanos!, pienso. Pues ¿no sería más lógico acceder a la ternura por medio de gestos tiernos y no mediante el maltrato del cuerpo? Pues no. Somos así, una especie de lo más extraña y está claro que el sadomaso excita y ha excitado desde tiempos remotos y este libro da unas pinceladas muy interesantes acerca del bondage japonés ¡Menudas tablas tienen los nipones en la materia!
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