Erotómana

SusanaMoo

¡Atención!. No recomendado para menores. ¿Porqué?

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Archivo de octubre, 2010

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Modelos a seguir.

Publicado por Susana Moo
31 octubre, 2010

Todos conocemos a un montón de señores erotómanos respetables que abundaron y abundan en los circuitos literarios o cinematográficos, vejestorios bibliófilos apasionados de las letras licenciosas o del arte pornográfico, carcamales fetichistas o mirones añosos. De siempre ha habido clubs donde estos respetables caballeros se reunían para intercambiar conocimientos, curiosidades coleccionistas y estos vejetes son cultos y dignos, discretos  con su afición, pero orgullosos de ella, que no esconden a pesar de sus canas y arrugas.

Y bien, yo soy erotómana, y no dispongo de referentes femeninos y ello me hace sentirme insegura, porque claro, queda muy mono ser una erotómana mientras soy joven, pero estoy preocupadísima por mi futuro. Esta pasión, como a la que le priva la historia, o a la que le mola la montaña, no se me va a ir, todo lo contrario, crecerá, y cuando sea una verdadera experta, una erudita, seré también vieja.

Pese a dármelas de liberal no puedo evitar sentir un cierto prejuicio negativo a convertirme en una especie de vieja verde, me provoca un vago rechazo o repelús. No sé cómo encontrar mi hueco, donde situarme y que rol desempeñar ¿Qué modelos seguir?

Hay un  libro magno de la literatura española con una característica extraordinaria y es que su protagonista es vieja y además verde ¿sabéis de cual hablo? Y luego está una literata, de la Península también, que además de ser una escritora de las de quitarse el sombrero, tuvo fama en vida de ser una madura con los instintos bien despiertos.

¿Acertáis quien es la primera? y ¿quién la segunda?

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6

Mujeres con el síndrome “Afrodita”

Publicado por Susana Moo
30 octubre, 2010

Gable: ¿Puede un hombre sonreír cuando ve a la mujer más triste del mundo?
Marylin: Pues todo el mundo piensa que soy muy alegre.
Gable: Eso es porque cualquier hombre  se siente feliz al mirarte.

(Diálogo de la película “Vidas rebeldes”, que escribió el Arthur Miller, el marido de Marylin Monroe para ella, y que fue la última película que interpretó la actriz antes de suicidarse).

Imagen de Marylin perteneciente al último reportaje fotográfico que realizó.

Creo que Marylin Monroe encarnó el prototipo de mujer de cascarón festivo y alma asustada, con la  autoestima posiblemente por los suelos (aun a pesar de ser admiradísima, deseadísima), que se suicidó a los 36 años, cuando comenzaba su declive físico. De poco le valió que los demás la adorasen si ella se sentía como la suela de un zapato.

…

Otra actriz en la que había pensado es Greta Garbo porque hace un tiempo leí en un artículo que aseguraba que “La divina”, en la cúspide de su popularidad – también a los 36 años-, se aisló del mundo, rompió, al parecer, todos los espejos de su casa, y se negó a que alguien presenciara el efecto del paso de los años en su rostro, en su cuerpo. Pero he estado revisando biografías de ella en la Red y es posible que las causas de su aislamiento sean otras diferentes a las que aquí tratamos.

…

En cualquier caso, yo no soy como ellas. No soy – ni de lejos- tan bonita y, por tanto, no tengo tantísimo que perder, pero me fastidia cumplir años. Claro que ¡ayayay! quiera o no quiera, envejeceré -salvo desgracia mayor- y ya puesta, me propongo hacerlo bien. Para todo quisqui es un proceso inquietante, pero yo tengo pluses, que os contaré en la próxima entrega.

…
Otra mujer que -creo- perteneció a esta categoría fue Anaïs Nin. Esta escritora fue muy consciente de su “problema” pero según se muestra en sus primeros diarios (los únicos a los que he tenido acceso) evitó sanarse del todo, porque este síndrome, en ocasiones y siempre que no sea tan patológico como en el caso de Marylin, también puede proporcionar momentos muy divertidos, vivencias muy interesantes.Desde aquí hago un llamamiento a las editoriales para que se animen a publicar los diarios de la madurez de Anaïs Nin, que nos serían de gran ayuda a muchas, de gran interés.

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27

Confesión o psicoterapia.

Publicado por Susana Moo
29 octubre, 2010

Observándome, observando a otras mujeres me doy cuenta de que pertenezco a un tipo que seguramente reconoceréis, quizá alguna – o alguno- os identifiquéis.
Somos mujeres que aparentamos mucha disposición y que, sin embargo, cargamos con un gran lastre de miedo interior. Somos vulnerables al parecer de los demás y especialmente buscamos el beneplácito de los hombres, posiblemente debido a algún conflicto en la infancia con la figura del padre. Somos voluptuosas y utilizamos la seducción como vía para ser reconocidas, también como mecanismo de defensa, lo cual ¡ojo! entraña ciertos peligros. Poner en la palestra -inconscientemente- una y otra vez la capacidad de seducción, deteriora el ego. Esos valores de infantas cuya felicidad depende del beso del príncipe, esos modos de sentir heredados del medievo e infiltrados desde pequeñas (Cenicienta, La bella durmiente, Pretty Woman o mi poesía favorita de Rubén Darío)  hacen que consideremos nuestro ser, nuestro cuerpo y nuestra alma como un dispositivo en marcha -marchoso- cuando es deseado. Este anhelo machacón de resultar atractiva coloca la autoestima en el punto de mira de los demás (ellos, que puede ser uno, muchos o todos), por lo tanto es dependiente, vulnerable y fragilísima.
No somos santas -ni las víctimas exclusivas de este sistema-. Sabemos del gran poder que confiere el sexo y lo utilizamos a nuestro beneficio. Podemos ser asquerosamente manipuladoras, falsamente zalameras y teatralmente cachondas, aunque el mamarracho que tengamos delante nos importe un pito y no tengamos interés aparente en lisonjear su vanidad ¿o es la nuestra la que lisonjeamos?. En nuestra defensa diré que no suele haber una planificación consciente, sino que nos “sale así”. Con ese “nos sale así” impulsivo es fácil caer en la tontería de acostarnos con un hombre inadecuado o inoportuno -caso del portugués-.
Si hay honestidad en nuestra entrega somos divertidas y apasionadas en el sexo, pero conseguimos sin demasiada dificultad ser igualmente entusiastas aunque haya cero entrega real en el encuentro.
Con frecuencia confundimos “mesa y mantel” con “colchón y almohada”. No es tan sencillo reconocer nuestros sentimientos pues tendemos a hiperbolizar la idealización del amante y nos sentimos fácilmente ilusionadas, embriagadas ante un nuevo amor/ pasión/ligue, con lo cual el batacazo posterior es morrocotudo – postcoitum dramático-.

Los pies y las manos son de "nuestra" Wendy.

Si tenemos la suerte de ser bonitas nos va fenomenal en los años de juventud – aunque la procesión vaya por dentro- porque somos muy valoradas entre el sector masculino, aunque nuestras relaciones con ellos llevan invariablemente el componente sexual de por medio, lo cual puede adulterar las relaciones laborales o profesionales.
Envejecer, sin embargo, se hace especialmente complicado. Envejecer supone una cierta humillación, hacen falta dosis ingentes de humildad para hacerlo con estilo. Cuanto mayor haya sido la belleza exterior, o mejor, la importancia que se le haya dado al aspecto, más dura es la aceptación del correr de los años y sus estragos en el cuerpo, más difícil bajarse de los tacones. Las más patológicas se sienten impedidas para pasar la frontera.
¿Os atrevéis a decirme algunas famosas mujeres que casan en esta descripción? Yo he pensado en dos, mañana os las digo.

(Aunque he hablado todo el tiempo de mujeres, creo que también hay hombres que padecen este síndrome)

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11

Accidente. Parte II

Publicado por Susana Moo
28 octubre, 2010

Primera parte de esta historia

A mí me sucede que dudo y dudo, pero tiro palante. Es como si tuviera dos ángeles interiores, el uno, muy riquiño, alado, me anima a desabrochar braguetas. El otro, cornudo y maléfico, me da la vara: “¿te vas a tirar a este? ¡pero si es un pelele, si se ve a las leguas no ha oido hablar de Saramago en la vida!”
Con el come-come todavía en los sesos, pero sin perder el ritmo del improvisado fado, subí con el portugues al hotel y descorchamos el champán y ese momento fue muy bonito porque brindamos:
- Por ter-me tropeçado com uma mulher tão bela.
Y yo:
- Porque estamos vivos.

Y ya, me tomó las manos y las besó en la palma. Con ese breve gesto de ternura, entramos en materia.
No puedo decir que éste haya sido “the fuck of the century”, ni él estuvo estupendo, ni yo me esmeré demasiado. Ni siquiera su culo, una vez desnudo, era para tanto. Y no fui capaz de correrme. Podría inventarme otro final que os dejase a todos pasmados y/o muertos de envidia, pero no ha lugar. El luso cumplió, fue muy atento, la verdad, muy complaciente, digamos que su actitud era idéntica a cuando en la cafetería cubríamos los pepeles. Un buen tío, con su pene ahí, erecto a mi servicio, “Como você disponha”.
No estuvo mal, diréis, y no, no estuvo mal, de hecho ahora me vienen a la cabeza algunas imágenes de alto voltaje, como cuando por motu propio me volteó y se agachó y me regaló mil y una delicias desde allí atrás, sin verle yo la cara. Pero es curioso, me excita ahora más al recordarlo que in situ, que parecía como si estuviera viviendo todo en diferido, a cámara rápida.
Este accidente – con condón- me ha dejado meditabunda y tengo ganas de hablar de mí, de entenderme ¿qué pasa conmigo? ¿por qué soy como soy? ¿por qué actúo como actúo? ¿por qué quise ir a la habitación de hotel con este chaval que, seamos francos, ni me iba ni me venía?
Mañana trataré de explicar este mecanismo de acción sexual que nos incumbe a muchas mujeres, y quizá también a algunos hombres.

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14

Dos accidentes. Parte I

Publicado por Susana Moo
26 octubre, 2010

Amigos, amigas, hoy estoy aquí de milagro. He tenido un accidente de tráfico aparatosísimo. Pero no os preocupéis, me encuentro perfectamente, un poco emocionada después de los acontecimientos tan intensos que me han tocado vivir ¡qué susto! Hoy estamos y mañana no y, de repente, valoro más que nunca encontrarme aquí, en compañía, en vez de ingresada en la planta de traumatismos o lo que sería peor, en la fría tumba de piedra, con todos esos difuntos alrededor. Uff, ¡meigas fóra!.

Foto de Rocco Morabito.

El crash fue en un cruce y la culpa la tuvo el otro, que se comió el semáforo en rojo y me embistió de lleno dándole un bocado inmenso al lateral derecho de mi coche. Me puse nerviosísima, me temblaban las piernas, las manos y mi cerebro estuvo unos diez minutos absolutamente atontado. El del otro coche resultó ser un portugués joven, que se puso tan flan como yo. Aceptó su culpa y me pidió disculpas. Sí, asumía toda la responsabilidad, pero no llevaba la documentación encima y se ofreció a darme su teléfono para enviarme los datos con posterioridad. Nanai del peluquín. Aun a pesar del atolondramiento general,  aun a pesar de que el tipo parecía honesto, como buena gallega desconfiada, decidí que mejor le acompañaba a buscar su documentación para cubrir el parte amistoso hoy mismo, en caliente.
Debía dejar mi coche en algún sitio y le pedí que me siguiera con el suyo hasta mi taller habitual. Memoricé a toda velocidad su matrícula, por si se daba a la fuga, pero resultó ser un exceso de celo por mi parte. Allí fuimos, yo con mi coche destartalado a quince por hora y él detrás en el suyo, como un corderillo. Lloré un poco ahora que estaba sola y eso me tranquilizó bastante. Una vez mi coche en manos de mis mecánicos de confianza, me subí al suyo para ir hasta su casa donde decía tener el papeleo y donde podríamos cumplimentar el parte amistoso.
“¿Me estaré pasando de confianza?” me dije una vez sentada en el asiento de copiloto, observando de reojo al portugués -que tardó en ponerse el cinturón de seguridad-.  A primera instancia no me había resultado atractivo, pero a medida que pasaban los minutos, y gracias a que se comportaba de forma tan amable, le fui viendo con mejores ojos.
Llegamos, aparcó, bajamos,
- Você fique na cafetería que eu venho agora com a documentação.
- Vale
.
Vi como se alejaba y mira qué culo. Fuí al baño y con mi kit de urgencia recompuse mi rostro y mi pelo y, ya puesta, desabroché el botón superior de mi blusa, el que deja ver el comienzo del canalillo, que es una carta de presentación fantástica. Una nunca sabe detrás de qué puerta se esconde un buen polvo.

Volvió con su estuche y nos llevó un rato cubrir los apartados del parte. Hicimos el croquis de los hechos y él firmó su culpa, con que ya me distendí. Al haber visto todos sus datos supe que era dos años menor que yo, que era de Oporto y que trabaja aquí, en la construcción, charlamos un poco, me dijo que tenía un hijo adolescente – que debió de tener siendo jovencísimo-  y charla que te charlarás me di cuenta de que le apetecía tanto como a mí abrazarnos, festejar la vida, espantar al meigallo.
- Muchas gracias por todo, le dije, así da gusto tener accidentes.
- ¿quer que a leve a algun lugar? Eu hoje já não trabalho.
- Pues no se me ocurre, yo tampoco pienso ir a trabajar.

Entonces entré al trapo, sin pensar en las consecuencias de mis palabras:
- Esto merecería … Imagínate que se me ocurre homenajearnos con una botella de champán e ir a algún sitio para celebrar que estamos vivos – a veces ni yo misma me creo lo bicha que puedo llegar a ser-.
Se puso serio, titubeó, “vamos, vamos”, y ya se levantaba corriendo. Pero yo:
- No hombre, ¡era broma!, dije, zorra hasta la muerte.
- Não, não, vamos comprar champanha, me cogía de la mano. Noté la aspereza de la suya.
Hala. Ya. Tenía lo que quería, ¿era realmente lo que quería? Allí estaba yo, en un supermercado comprando cava con este héroe del andamio y mira qué casualidad, allí enfrente hay un hotel, ¡anda sí!, ¿vamos? vamos.
Mientras los acontecimientos se precipitaban, en mi interior comenzaban a surgir dudas ¿estás segura de que te apetece, Susana? A ver, bonita, no tienes necesidad ninguna, piénsate lo que haces ¿no estás yendo en plan “poner una nueva muesca en la solapa”? ¿de veras te apetece este portugués?

Continuación

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9

Desvirguemos a Laura. Todos con Víctor.

Publicado por Susana Moo
24 octubre, 2010

Dado el renovado protagonismo de Laura en esta historia, es menester que retrocedamos en el tiempo y nos situemos en aquel dichoso instante que supuso un punto de inflexión, un antes y un después en la biografía de esta mujer que, si bien es muy joven todavía, podemos considerarla vieja para conservar intacto su virgo. Ya en la treintena, no había conseguido deshacerse de una castidad indeseada y se mantenía, aun muy a su pesar, inmaculada. Pasaban los meses, los años y su vulva no recibía nunca visitas. Pero justo cuando la situación comenzaba a ser desesperada, se presentó la ocasión. Llegó ese momento tan largamente deseado de que su sexo femenino conociera a su complementario masculino y el encargado de las presentaciones fue Víctor. El mecánico significó el medio para liberarse de ese lastre antiguo. Por supuesto, para ejecutar la hazaña no empleó otro más que el preciso instrumento, adecuado utensilio, del que disponen los hombres para tal finalidad.

Surabaya Jim

Muchas cosas han cambiado desde aquel memorable día en el que la puya del mecánico pujaba por hacerse hueco, por hincarse en las fruncidas carnes. Siglos, se le antoja a Laura que han pasado desde que su estrechísimo nido se resistía, estrangulando al gladiador que, sin amedrentarse, acometió el más bello crimen pasional contra ese himen obstinado, caduco y obsoleto.
Laura había soportado el envite valientemente, esperando la rendición de las murallas, sabedora de que suponía un mal menor para alcanzar un bien superior. La polla adelantaba posiciones, se iba haciendo poco a poco con toda la geografía vaginal. Era la llegada triunfal del ejército vencedor a la plaza mayor del pueblo, vitoreado por las multitudes.
Con qué aleluyas fue recibida la faca justiciera que izada, empalmada, consiguió sepultarse sin piedad una, dos, tres, cuatro veces ¡Qué delicia rasgar el velo! ¡Qué maravilla de herida! ¡Cuánto placer para el capullo!¡Albricias al redentor! Todas las células de Laura, sus glóbulos rojos, los blancos, los leucocitos y las plaquetas aplaudían extasiadas.
Aquel sangriento asesinato supuso una verdadera resurrección, un despertar del alma lúbrica de Laura. Con la sabia derramada, se produjo el épico nacimiento de su Venus sensual, la Venus secretamente lasciva que ahora el mulato David tiene ante sus ojos y mantendrá obsesivamente en su retina. Imagen de mujer que quedará estampillada en su mente, privándole de la libertad de pensamiento lógico.

….

Este es el capítulo 66 de Crisol Púbico.

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19

La putada de Cupido

Publicado por Susana Moo
22 octubre, 2010

David, el mulato de glande divino, el excelente profesional del sexo, sale con la cabeza bien alta del apartamento de Gonzalo y Alice y entra en la cafetería Crisol para meterse algo sólido entre pecho y espalda. Se sienta en la barra, gira el cuello hacia la derecha y… ¡zas! sin comerlo ni beberlo Cupido le clava su flecha en pleno vientre. Qué extraña sensación, qué enormidad de asombrosos, repentinos, inesperados sentimientos ¡qué vértigo!
David, tan experto en lo que a chochos se refiere, es un panoli en relación al amor y de repente se siente completamente embriagado, su corazón galopa como si hubiera corrido la maratón olímpica, el pulso le tiembla, los testículos le burbujean. David se ha quedado prendado, pero … ¿por qué aquí? ¿por qué ahora? ¿por qué de ella? Nadie puede responder a esto, pero… ¿quién es ella? ¿quién es la destinataria de esta desatinada, loca, pasión súbita?
Pues señoras y señores, la dama en cuestión es Laura, sí Laura, aquella de la que tanto hablé al comienzo de esta historia y que dejamos hace 6 meses a puntito de ser desflorada y sobre la cual no consideré relevante volver a comentar porque durante todo este tiempo se ha dedicado a follar casi en exclusiva, sin mayor novedad. Por cierto ¡cómo le han sentado todos estos meses de zambomba! Qué guapa está la jodida, qué pelo, que rostro, puro raso su cutis. Alta de pecho, fornida de cuerpo, sus mejillas de manzana sanjuanera son ahora magnolias recién abiertas. Es la mismísima representación de la fruta que está en comida y lo mejor, que lo sabe, sabe que será deseada por el jefe de la manada sea este cualquiera que fuera ¡qué carnes cremosas! (el Señor la libre de la mala envidia).
La fiebre en los ojos de David, uvas maduras dulces de comer, no pasan desapercibidos para Laura. Tampoco el atractivo del chico, que la deja maravillada. Laura se impresiona como le sucede a cualquier mujer en su sano juicio y alucina con la elegancia de la ceja, con la altivez del cuello, con la sensualidad de los labios carnosos. Así que responde a la mirada ardiente ¡cómo ha espabilado! sonriendo con deliciosa travesura de mujer tímida, anverso de virtud, reverso de vicio.
Ya tenemos el dramón montado ¡Oh sí! Esto toma tintes de mal melodrama porque este amor no trae viento favorable.
El inconveniente no es tanto que Laura esté comprometida, esto sería pan comido para David, el gran David. Lo peliagudo aquí es que por las venas de ambos corre la misma sangre. Ellos no lo saben pero comparten genes. ¿Recordáis?

La fecundación de Laura

La fecundación de David

……………………………………………………..

Este es el capítulo 65 de Crisol Púbico.

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12

El Collar de la Paloma. Ibn Hazm de Córdoba

Publicado por SusanaMoo
20 octubre, 2010

El libro El sabor de la Miel, donde Salwa al Neimi hace un repaso del erotismo literario árabe – riquísimo, al parecer-, me ha dejado la boca ávida de esa sensualidad exótica y muero de ganas por conocer más sobre esos antiguos escritos. Por ej. las crónicas sobre las teorías de la estudiosa Al-Alfiya, la Millar, así llamada porque mil hombres yacieron con ella. Fue una filósofa que dejó toda una doctrina teórica sobre las relaciones sexuales ¡cómo me gustaría leer sus consejos, sus reflexiones! Desgraciadamente apenas he encontrado referencias. (Si alguno tuviérais conocimiento de esos textos, apreciaría muchísimo la información que me pudiérais dar).

De los muchos libros a los que hace referencia Neimi encontré El Collar de la Paloma de Ibn Hazm de Córdoba

Foto de Ananda

que es un tratado sobre el amor y los amantes escrito en el 994-1006 y que hace un estudio completísimo sobre el deseo, los sentimientos que mueve, las señales que lo identifican, la unión amorosa, la ruptura y el desamor, la traición, la castidad, etc. Sus explicaciones vienen acompañadas de ejemplos de personajes de la época y con pequeños poemas del autor ¡Qué parecidos somos en relación al deseo, al amor y al sexo! Pasan los siglos, se suceden culturas, modas y tendencias y los sentimientos que rodean el deseo se mantienen inmutables.

Fijáos en el párrafo que adjunto. Son los momentos de los que habla por los cuales escribo este espacio. Escuchad:

Yo, que he gustado los más diversos placeres y he alcanzado las más variadas fortunas, digo que ni el favor del sultán, ni las ventajas del dinero, ni el ser algo tras no ser nada, ni el retorno después de una larga expratriación, ni la seguridad después del temor y de la falta de todo refugio tienen sobre el alma la misma influencia que la unión amorosa, sobre todo si la han precedido largos desabrimientos y ásperos desdenes que han encendido la pasión, alimentado la llama del deseo y atizado la hoguera de la esperanza. Ni el esponjarse de las plantas después del riego de la lluvia; ni el brillo de las flores luego del paso de las nubes de agua los dias de primavera; ni el murmullo de los arrollos que se ventean entre los arriates de flores; ni la belleza de los blancos alcazares orillados por los jardines verdes, causan placer mayor que el que siente el amante en la unión amorosa, cuando te agradan sus cualidades, y te gustan sus prendas, y tus partes han sido correspondientes en hermosura.  Las lenguas más elocuentes son incapaces de pintarlo; la destreza de los retóricos se queda corta en ponderarlo; ante él se enajenan las inteligencias y se engolfa el entendimiento.

“Sobre la unión amorosa” de El Collar De La Paloma. Ibn Hazm de Córdoba.

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14

Los gemelos

Publicado por Susana Moo
19 octubre, 2010

El tipo que le gusta a mi amiga Ana es muy campechano, dicharachero y bocazas. Yo no sé qué le ve, pero está pirrada, no ha parado de hablarme de él en la última semana y hoy se ha empeñado en venir a esta disco para encontrárselo. Nada más verle, me hago una idea del espécimen de pájaro que la trae loca. Me doy perfecta cuenta del percal: éste reparte sus aficiones entre el bourbon y los escotes, el mío le encanta a tenor de las miraditas, miraditas no disimuladas con las que se pasea por mis formas sin cortarse un pelo.
No me voy a poner cursi diciendo que me molesta que un hombre me mire por debajo del cuello. Me gusta, me halaga y a veces incluso me excita, pero se da el caso de que Ana, que está a mi lado y usa dos tallas menos de sujetador que yo, está loquita por el tonto éste, que se va pareciendo cada vez más al can de Pavlov, babeando por la carne que dejo ver en mi escote con este vestido rojo, un poquito exagerado de más, que maldita la hora que me dio por ponérmelo hoy sin sostén ¡a quien se le ocurre! un vestido de tela tan fina.
Es una situación muy violenta porque el tipo parece que ha decidido quien será su presa esta noche, o mejor dicho, quienes son sus presas y esas no son otras más que mis dos tetas. No es que yo sea una creída, me atengo a los hechos, a cómo gira los ojos del uno al otro de mis senos como si estuviese presenciando un partido de pin-pon. Ana, pobrecilla, cada vez más colorada, y yo más abochornada y se me ocurre una solución así, a bote pronto, que es plantar la conversación, girarme noventa grados y darle palique a sus amigotes.
Son dos gemelos, sus amigos íntimos al parecer, y van a convertirse en mi tabla de salvación para librarme del furor causado por mi pechamen en el elegido de mi amiga y así, dejarle el campo libre a la interesada. No me gustan los gemelos. Al igual que su colega, son campechanos y dicharacheros, se hacen los simpáticos, chillan al hablar, y no consiguen decir nada interesante, pero yo me río, me troncho de risa, me esmendrello de risa con cada una de sus idioteces. A ellos también les interesa lo que esconde mi vestido al parecer, pero creo que les interesa más todavía ser muy graciosos y pretenden mantenerme a mandíbula batiente toda la noche. Yo me carcajeo para hacerles las delicias y miro de reojo los avances de Ana con el otro, que parece que va bien, el par de tallas menos no van a resultar impedimento.
Los gemelos rivalizan entre sí como hermanos celosos, supongo que es normal, como tienen la misma cara, han de desarrollar otras facetas a destacar, y os aseguro que eso, destacar, lo intenta el uno con ahínco y lo pretende el otro con frenesí. También rivalizan en pagarme las copas y ya voy por el tercer Ginger: todo es poco para seguirles riendo las gracias a estos dos pollos.
Vistos objetivamente no son feos, tan jóvenes y energéticos, con los ojos sumamente brillantes, cuatro ojos color miel igualitos. Hay un follón de miedo en la discoteca que se ha llenado de gente y casi no puedo ver a Ana, que ahí sigue, de palique todavía pero ya muy cerquita las bocas al hablar. Estoy aprisionada contra la pared y los gemelos se me acercan muchísimo, sus olores-idénticos- y sus voces -idénticas- reverberando a ambos lados de mis orejas me hacen sentir como en una nube, sus alientos me soplan el cuello y para mí que todos estos roces no son casuales. Copa va, copa viene, me toquetean a discreción con el dorso de la mano, con sus brazos y mis pezones se erizan sin querer. Es posible que sea su táctica para ligar a las chicas, noquearlas de tanto parlotear, realmente presiento que he de hacer algo para que se callen si no quiero desmayarme ¡Y mira tú lo que se me va a ocurrir!
Me bajo los tirantes y tan fresca permito que el vestido resbale hasta mi cintura y este sencillo acto es mano de santo, los gemelos enmudecen ipso facto, su gesto congelado ¡es mágico! como si hubiera sacado un conejito de mi chistera. Los gemelos ni siquiera parpadean ahora, pero claro, toman ésto como una invitación al desayuno y ahora sus bocas se lanzan a lo que sin duda les parece una nueva y apasionante actividad.
Y yo, la verdad, ya no no sé si la idea ha sido buena o mala, no tengo muy claro las consecuencias de todo esto, pero desde luego he cumplido mi objetivo: por fin han enmudecido…
Mi amiga y el otro por fin se comen las bocas.

…..

Traducción ao galego aquíKuhn.Mona

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11

Cómo nos gusta expresarnos por escrito.

Publicado por Susana Moo
17 octubre, 2010

Sigo un montón de blogs. Algunos los visito practicamente cada día, otros una vez por semana, y los más, de Pascuas a Ramos más que nada por cuestión de tiempo. Me gusta comentar, que me comenten y me divierten estas relaciones virtuales donde se hacen amistades de un modo muy curioso.

He estado poniendo orden. Ahora encontraréis los blogs que sigo en Erotomanita. He dejado aquí, en Erotómana, los que se dedican en exclusiva a la literatura erótica.

Es más que posible que se me haya colado alguno (no os imagináis el follón que tenía en marcadores, readings, favoritos, aquí y allá…). Porfa, pasaos, ved si estáis y si no, avisadme, aquí o en erotomanita@gmail.com.

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