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Las urgencias sexuales son malas consejeras.

Publicado por Susana Moo
3 septiembre, 2010

Gonzalo espera a la enfermera en la puerta del hospital. Está vestido con traje de calle y con su maleta en la mano. La verdad es que hace días que está fuerte como un roble. Si se quejaba de agotamiento era unicamente con la finalidad de prolongar su estancia hospitalaria en la que tan feliz ha sido. Pero ahora ya no tiene sentido y ha decidido abandonar el hospital, eso y vivir, desde hoy mismo con Alice. Hasta el fin de sus días.
- Alice, ¿quieres ser mi mujer?
Alice le mira con tristeza.
- Pero si tú ya estás casado.
- Desde hoy, si aceptas serás mi mujer y te acompañaré en las alegrías y en las penas. Todo lo mío es tuyo.
- Anda, invítame a un cafecito y lo hablamos con calma.

Unos minutos más tarde Gonzalo toma las manos de Alice y le habla con mucho sentimiento:
- Te quiero, me muero por tí. Jamás he sentido algo así por una mujer. Pediré el divorcio. Lo tengo todo pensado, nos iremos a vivir juntos. Desde hoy mismo. Tengo una buena pensión, y varios locales que me rentan, la mitad será para mi esposa, pero el resto nos dará para vivir con soltura. Viajaremos, iremos a Venecia, a París, adonde tú quieras. Te compraré vestidos preciosos.
Gonzalo tiene gesto emocionado pero Alice sonríe un poquito escéptica. Ya ha escuchado palabras así muchas veces, claro que a éste se le ve más sincero que otros y a ella, dadas las circunstancias, le vendría de perlas tener un buen compañero. Porque el momento que vive Alice no es como para echar bombas. No sólo se acaba de quedar en el paro, es que además está metida en un feo asunto de cuernos.
Cuando el cabrón se largó, Alice se vio imposibilitada de pagar el alquiler y entonces una pareja colombiana, que recién habían tenido un bebé, la acogieron en su casa a cambio de una cuota modesta. Ella encajó allí de maravillas especialmente con la chica, Tati, de la que se hizo íntima. Pero hete ahí que Tati trabajaba los miércoles por la noche y ese día se quedaban  a solas el apuesto marido y Alice. Él es un hombre pequeño y de cuerpo compacto que ronda los veinticinco y que no dudó en aprovechar su oportunidad los miércoles por la noche.  Como cualquier joven siempre andaba dispuesto a ampliar su trayectoria sexual y se acercaba a Alice más de la cuenta, le propinaba arrumacos un poco impropios dado su estado civil. Ella, con su carácter juguetón, le seguía el cachondeo sin más. Sin imaginarse ni remotamente dar un paso en falso. Esto hasta que uno de esos miércoles de marras pasó lo inevitable. Alice estaba en la cocina faenando. Se acababa de duchar y había puesto su ropa interior, como era su costumbre, en la cesta de la ropa sucia. Pues cuál no sería su sorpresa, cuando lo ve apoyado en el canto de la puerta muy sonriente con sus braguitas -las que acababa de poner en el cesto- en la mano, delante de la nariz.
- Eres un payaso, le dice.
Él ni se inmuta, sigue aspirando el aroma y su sonrisa se va transformando en seriedad.
- Tú ya sabes que  yo te tengo ganas, Alice.
- Anda, déjate. Que bien que estáis tú y Tati.
- Tati desde el bebé no es la misma, no se quiere dejar coger, dice que le duele.

Tomado del flirk de Jose Manuel Torriate

Tomado del flirk de Jose Manuel Torriate

Mientras le explicaba sus problemas maritales se le había acercado mucho y, todavía olisqueando sus bragas, había pegando la pinga a las nalgas de ella.
Ya vamos conociendo a Alice. Ya sabemos que no está hecha de hielo, que se templa con facilidad, pero esta vez todavía opuso un poco más de resistencia.
- Sepárate, por favor te lo pido.
Pero, ¡ay! La carne es débil y Alice lleva ya unos meses sin un consuelo. Ese bulto apretándose cada vez más fuerte en sus cachas, rozándose, frotándose, le enciende las carnes. Cuando la sangre se enciende no hay razonamiento moral que la apague. Y allí se dejó montar Alice por el marido de su amiga. Allí mismo, en la cocina. Sentía las empitonadas bravías y el cuerpo le vibraba todo, ¡qué gusto da virgen santísima!,  ¡cómo agradece el organismo ese bombeo!, ¡qué maravilla sentir ese pulso primitivo! ¡sublime explosión de los sentidos!
La escena se repitió, con lógicas variantes, cada miércoles. Así desde hace dos meses. La situación empieza a ser insostenible. Ella, ahí, conviviendo con la pareja. Tati absolutamente confiada, intimando con ella, los tres jugando al dominó los domingos en la sobremesa con el remordimiento y el deseo alternándose en esquizofrenia. Esos polvos urgentes tiene la característica  de dejar el cuerpo alegre y el espíritu triste y ¡cuánto desgastan!

De modo que Alice se siente en estos  momentos una vaca sin cencerro, una oveja extraviada, una perra sin bozal y Gonzalo puede ser una magnífica vía de escape. No es que lo quiera por interés, o en cualquier caso su interés no es mayor que el que se suele encontrar en una relación amorosa cualquiera.
- Vamos a ir inmediatamente a hablar con Carmen, dice Gonzalo, el apartamento está para entrar. Viviremos allí mientras no encontramos algo mejor.

- ¿y quién es esa Carmen?

- La camarera de Crisol, el bar donde acostumbro a ir cada mañana a tomar el café.

………………………..

………………………..

Capítulo 59 de Crisol Púbico.

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Tags: relato erotico
Crisol Púbico. Novela erótica en capítulos

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Comentarios
Comentario by ferrolana el septiembre 3, 2010 @ 1:44 pm

Creo que é unha muller quen escribe este relato. Anda, pero si é susana quen o escribe, Non cabe dubida, asi non me equivoco jajaja.
Moi interesante a historia. Seguireina

Comentario by Antonio el septiembre 3, 2010 @ 2:20 pm

MUY BUENO; GRACIAS POR EL REGALO Y BUEN FIN DE SEMANA.

Comentario by uncerdocabron el septiembre 3, 2010 @ 4:59 pm

Ummm a mi que me pone más Carmen que Alice ;-)

Este puzzle que es Crisol Púbico me gusta bastante.

Comentario by Kaplan el septiembre 3, 2010 @ 8:10 pm

Sabio consello: as urxencias son sempre indesexables; canto mellor consultar coa almofada (salvo, talvez, cando a almofada foi previamente utilizada do xeito en que vimos poucos post atrás, como vde tan ben nos ensinou)
Que fermosas son sempre unhas bragas a secar, movidas polo aire como se fosen bandeiras, ai

Comentario by Mararía el septiembre 3, 2010 @ 9:01 pm

Por el comentario anterior, las próximas las compraré republicanas!

Típica situación entre el … casado y la sirenita.

Comentario by Pitima el septiembre 4, 2010 @ 8:33 am

Pobre Alice… que siempre tiene que conformarse con la mitad: o le dan la ternura y el cariño, o le dan la satisfacción carnal y animal… Con lo bonito que es el sexo intenso con amor y ternura… Sin cuernos, sin culpas, sin problemas… jaja

Pobre.

Comentario by Susana Moo el septiembre 4, 2010 @ 10:14 am

Sí, Pitima, ¡no siempre se puede tener todo en la vida!

Qué bueno, Kaplan. Habrá que tener esa precaución, antes de consultar con la almohada, comprobemos los usos a los que fue expuesta.

Encantadísima cerdocabrón de que crisol te guste bastante, y que a ferrolana le resulte interesante. Muchos cachondeos íntimos me voy dejando en él, día tras día, semana a semana, mes a mes…

Qué caballeroso Antonio, ¡darme las gracias y considerarlo un regalo! A ti, gracias a ti.

Comentario by Wendy el septiembre 6, 2010 @ 9:06 am

Sigue, Susana. Todos los requiebros son interesantes.

Comentario by zorra el septiembre 6, 2010 @ 3:57 pm

Hola Susana! Hace como 10,000 años que no venía. Que alegría encontrarte igual de relatadora que siempre, besos

Comentario by Maruxela el septiembre 6, 2010 @ 4:27 pm

Hombre.
Miña nai! Empitonadas bravías…¡Que gusto!No será la Alice, en el pais de las maravillas???

Comentario by Susana Moo el septiembre 6, 2010 @ 6:46 pm

Qué bueno! De nuevo por aquí Zorra. Pues espero que no pasen otros 10.000 años.

Comentario by Aldabra el septiembre 6, 2010 @ 6:57 pm

¡vaya giro de relato!
esta mujer es una caja de sorpresas.
bicos,

Comentario by Chousa da Alcandra el septiembre 6, 2010 @ 7:45 pm

“Cuando la sangre se enciende, no hay razonamiento moral que la apague…”. Claro que non! Unicamente con inmoralidades alternadas con empitonadas bravías, misturadas – como non – con algunhas doses de ternura; que o bombeo non reñe coa dulzura, raio!

Bicos acesos

Comentario by Fernando Lobato el septiembre 6, 2010 @ 9:23 pm

Hola,

Qué gran dilema que se le presenta entre las enfurecidas embestidas de su amante carnal o la comprensión y el cariño de su amante más tierno. Y es que es difícil tener todo en esta vida.

Saludos,

Pingback by Crisol de relatos eróticos con imágenes. el noviembre 17, 2010 @ 2:30 pm

[...] 59. Las urgencias sexuales son malas consejeras [...]

Comentario by Maruxela el noviembre 17, 2010 @ 7:21 pm

A mí me encantan que el hombre me entre tierno y me susurre al oido.Me coja por detrás y ponga sus manos en mi cintura sin que yo lo espere.Que me rodee dulcemente con su brazos y sienta sus formas .Me van los sustos .

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