Archivo de 2 septiembre, 2010
10º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?
Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha escrito un hombre o una mujer:
El caballero follante y la princesa que no quería salir de la Torre
Se habían esperado, por turnos, casi toda una vida. La fantasía hecha realidad… Tumbada y abierta delante de él, que de rodillas se hacía cómodamente un hueco entre sus cariñosas piernas.
Y no era su sexo ofrecido, no era su desnudez… Lo mejor era su cara, su mirada ardiente, su sonrisa entreabierta ¡Al fin era suya!
Los sueños que se cumplen, son extraños… Tenían todos los ingredientes para que aquel encuentro fuese alucinante, pero algo no iba bien…
Había esperado aquel momento con ansia, pero no parado… Hubo muchas mujeres en su vida. Algunas habían sido especiales, aunque para él, ella era la única. La única que podría hacerle subir a otro plano… superior….
Y allí la tenía, tan complaciente. Decidió empezar con una caricia suave y tierna. Tenía que ser largo, especial, la noche entera. No quería estropearlo todo, ya no eran dos críos presos de hormonas implacables, aunque por momentos lo parecían. El deseo acumulado de años puede tener esos efectos. Ella aparentaba haber despertado de una larga pesadilla de hambre sexual. Se preguntó si de verdad tendría hambre o sería sólo vicio ¿Quizá sólo actuaba para hacerlo feliz?. La vió en el papel de la princesa encerrada en la Torre esperando por su caballero follante….
Se sonrió con la ocurrencia y decidió empezar por su pelo (de alguna manera había que subir a aquella Torre sin perder la compostura…) así que se lo apartó ligeramente de aquella para él inédita cara de deseo expreso, incontenido. Ella se removió como un animal en celo, como una gata buscando una caricia más intensa. Entrecerró los ojos y exigió una caricia más completa, más transgresora, más sexual. Más… Quería que aquella mano la sujetase con fuerza y le hiciese saber que sí, que era suya al fin…
Era difícil mantenerse ajeno a aquel deseo incontrolable. Cuando sus dedos bajaron en suave roce y llegaron a su boca ella dejó que se colasen y se encaramó en su brazo, rozando sus pechos contra su piel y chupándolos con lascivia. Entonces fue él quien entrecerró los ojos y dejó caer un poco la cabeza emitiendo un sucio gemido delator. Ella sonrió sabiéndose poderosa… y de un salto salvaje lo tumbó para que se rindiese y entregase su lanza de una vez.
Pero él no quería que aquello fuese así. No lo estaba subiendo a un plano superior, al contrario, lo estaba rebajando a sentir los más bajos instintos, lo estaba tratando como a un hombre cualquiera, no como a uno especial… ¡no!Sin embargo poco pudo hacer. Ella lo tenía en su boca y estaba a su merced. Exprimía su sexo en una felación sublime que licuó su alma en pocos minutos… Tan pocos minutos…
Quedó rendido, tumbado en la cama tan largo era con una expresión ida en su cara. Ella se levantó enérgica diciendo que iba a por algo para beber, que se relajase, que aun quedaba mucha noche por delante. Aquello era sólo el primer asalto…
El primer asalto…
Aprovechó el momento para recoger aprisa todas sus cosas y escapar por la ventana
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¿Qué género tiene el autor de esta fantasía erótica?
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