Erotómana

SusanaMoo

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Archivo de septiembre, 2010

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Sumisión en rosa. Parte II

Publicado por Susana Moo
30 septiembre, 2010

(viene de aquí)

Voy a detenerme contando detalladamente cómo iba vestida, porque la parafernalia es muy importante en este tipo de juegos, y voy a describir mi indumentaria de modo inversamente proporcional a como fue descubierta por  Él. La primera capa de la cebolla engalanada en la que me había convertido era un corsé de raso color rosa fucsia, de esos que elevan los pechos hasta lugares imposibles y que llevan ligueros incorporados, los corchetes de las tiras sostenían unas medias transparentes vintage con corazoncitos en negro opaco. Por encima de las ligas, bragas de blonda a juego con el corsé, y después un pichi lila de seda con detalles en terciopelo rosa, el cuello mao, cremallera a la espalda. Por último un abrigo de entretiempo rosa palo de solapas con cinturón cruzado, botines violeta de tacón medio y pashmina rosa chicle. Como peinado, una simple cola de caballo bien alta, pendientes de bolita rosa pastel, anillo a juego, manicura y pedicura -esmalte rosa salmón-, el rostro levemente retocado: máscara de pestañas, carmín brillante, colorete rosa piel.
Bien cumplida la hora fijada para nuestra cita, allí me tuvo esperando un ratazo, sentada en un banco de fría piedra hasta que aterrizó con su super cochazo y, sin apagarlo, bajó demorándose, abrió la puerta trasera y me hizo un gesto con la cabeza para que me acercara. ¡Caramba! Venía de punta en blanco, entrajetado, engominado y serio como una patata.

Resultaba más atractivo en persona que en fotos, se había dejado bigote lo cual le daba un aire fascistoide muy propicio y llevaba el pelo repeinado con brillantina al más puro estilo capo mafioso.

No me besó de bienvenida, apenas permitió un leve roce de mis labios en su mejilla- olía genial-. Abrió la puerta trasera del coche y dijo:
-        Quítate el abrigo y pasa.

Obedecí, me desprendí del abrigo y también del pañuelo. Me miraba insolentemente de arriba abajo con gesto hostil, casi enfurruñado. Semejante impertinencia en otras circunstancias me hubiera molestado mucho, pero esta vez entendí que así debían ser las cosas y entré en el coche alegremente.  Me senté en el centro. Él se quitó la chaqueta del traje, se aflojó la corbata antes de arrancar. Después cogió el volante con ambas manos y pude fijarme bien en sus fuertes puños. Arrancó y todo parecía ir sobre ruedas … si no fuera por mi risa boba. La risa puede aguar una situación así. Por fantástico que sea reírse, por muy divertido que resulte carcajearse, no casa ni con cola con el juego planteado, de modo que hice esfuerzos por controlarla.
Observé cómo colocaba el espejo retrovisor para poder verme -la cara- y yo le miraba a sus ojos enmarcados en el espejo de frente y venga a escapárseme la risa tonta, la carcajadita nerviosa. Él sí lograba identificarse con el rol de amo cabrón;  y su cara de reproche no tenía desperdicio, mi cachondeo le molestaba y me miraba censurando mi ligereza con ojos severos. Entonces dijo algo que dio en el clavo, frase fundamental que encaminó la fantasía por el sendero deseado.
-¡Baja la mirada!, ¡no me mires!, ¡Baja la mirada!
Mano de santo. Parece increíble lo muchísimo que una postura visual puede llevarnos a  una determinada actitud.

Mirar al suelo, cabeza gacha, mientras ejecutaba los caprichos de Mi Señor, logró encaminarme adecuadamente a ser esa dichosa mujercilla a la que  obligan a orgasmar una y otra vez para dar gusto a un sinvergüenza voyeur que disfruta mirando agazapado tras el espejo retrovisor, porque durante el trayecto en coche, mi Amo modificó en varias ocasiones la orientación del espejo para devorar con sus ojos, lascivamente fríos y penetrantes, los movimientos de mis manos, que él -con voz firme- iba dirigiendo.

Tomado de la web fetish Dollies

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16

Sumisión en rosa. Parte I.

Publicado por Susana Moo
29 septiembre, 2010
Pies. Steven Wider.

Steven Wider. www. stephan.carbonmade.com/

De vez en cuando me gusta poner en práctica alguna extravagancia sexual para el entretenimiento de los días grises. No soy de las que consumen este tipo de vivencias como chicles, sino más bien procuro espaciarlas con el objetivo de no perder ni frescura ni ilusión. Prolongo el proceso hasta el infinito y me tomo con calma los pormenores, y en verdad os digo que la elaboración de estas fantasías me proporcionan horas tan dulces que las contaré entre las mejores de mi vida.
Esta vez me dio por enfrentarme a mi yo sumiso. En algún rincón oscuro de mi mente se alberga  morbosamente el gusto por convertirme en mero objeto de placer, subyugada a los deseos de un macho dominante. No obstante, rutinariamente acostumbro a enfrentarme a la cópula al estilo “Isabel la católica” – tanto monta, monta tanto-  y no me resulta sencillo sacar a la abnegada sexual que llevo dentro. Mentalizarme para ser una especie de esclava tiene su complicación y requiere un importante trabajo de precisión.

Una vez clara mi idea, puse todo mi empeño en buscar al dominador ideal. Busqué, como siempre, en el infinito almacén de hombres que supone internet. No quería yo que fuese alguien muy instruido en el bondage, sino más bien un tipo creativo con una cierta tendencia. Borracha de malotes dispuestos a sacar el látigo, al final me ganó uno con ingenioso sentido del humor y divertido gusto por la vida. Un epicúreo de moralidad relajada, un egoista cordial: para sí las mejores golosinas y refinamientos. De figura hercúlea y fuerte mentón, tenía el aspecto ideal para dar en el papel de un gran cabronazo.

Como no soy actriz, ni ducha en las técnicas del método stanislavski, necesitaba para la elaboración del personaje un buen motivo por el cual sentirme culpable y merecer ser castigada. Se me ocurrió que ser una  materialista consumista y desplumar a mi Amo me haría sentirme lo suficientemente despreciable, de modo que, una vez alcanzada una cierta complicidad, le invité a pasearme por los catálogos de moda de mis diseñadores favoritos, por las zapaterías en red, por las exclusivas casas de lencería. “Quiero esto, quiero aquello, mira qué botines, ¿viste este corsé?”.

Desde luego ser tan frívola y tan caprichosa merecería un buen castigo. Todo el atuendo que vestí ese día había salido de la billetera de mi Señor y eso hacía que me sintiese deliciosamente fulana.

Quedamos en una estación de tren. Me chiflan las estaciones para las citas y en este caso escogimos una de un pueblo gallego con gran renombre literario, una estación de paso, chiquita con la peculiaridad de que está pintada por fuera de rosa, un rosa fresa bien bonito.

CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA

Estación de tren de Padrón. Foto de Luis Miguel Bugallo Sánchez

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14

Metafóricamente empalmado.

Publicado por Susana Moo
27 septiembre, 2010

¡Vaya tute para ser la primera noche que pasan juntos Alice y Gonzalo! Primero muy romántica la cosa, cena a base de embutidos, cerveza fría, y ya sus habituales tonteos, que si le mete las manos por la blusa ¡quieto papi!, que si se mete un pezón en la boca ¡ñam ñam, qué rico!, que si cuchi cuchi, que si mi pichurri,… Todo conforme a las niñerías propias de esa eterna casa de locos que es el amor, hasta que comienzan a escuchar la jodienda de los vecinos de abajo ¡muchacho! Aquello es harina de otro costal ¡ñó! ¿Qué es lo que hacen ahí? Esos um um um profundos ponen los pelos de punta, por no hablar de los ohrm ohrm ohrm guturales
- ¿es hombre o mujer?, pregunta Alice con los ojos como platos.
- Chss, le hace callar Gonzalo aguzando el oido, ¡ahí hay más de dos!
Ay Ay Ay -Uy Uy Uy uyuyyuuu. Ahora parecen quejidos, luego aullidos, después estallidos. Ora recuerdan al maullar de los gatos, otrora el rebuznar de burros, después vuelven los oh oh oh rítmicos. El vejete y la enfermera, por comparativa, se abochornan un poco. Qué corte de rollo, a ver quien tiene los huevos de continuar como si nada con el juego erótico ¡tan pueril! que se traían entre manos. Ambos están pensativos, extraños de repente el uno al lado de la otra, en una habitación de alquiler, en un piso de alquiler, en una noche que podría definirse como noche de bodas.
El viejo Gonzalo se revuelve, se rasca la oreja derecha, menea la cabeza cabiloso hasta que lo suelta:
- Alice, yo te voy a traer a un hombre para que te de lo que le están dando a la de abajo.
- ¿Qué tontería es esa?
- Sí, Alice.
El viejo se levanta, está entusiasmado con la idea. Esa idea supone el fin de sus temores.

- Te voy a traer al que a ti te guste, lo buscaremos en las páginas de contactos. Alice, mi niña, tú no te vas a quedar sin eso.

- ¡Pero si a mí me da igual!
- ¡Pero a mí no!
Gonzalo está empalmadísimo con la idea, parece que ha descubierto la pólvora, habla a borbotones, se siente inspirado y se convence de las inmurables ventajas que traerá esta libertad de acción.  Cualquiera medianamente espabilado sabría que Alice, mujer de bandera ¡mujer de patente! necesita medicina. No va a ser un estúpido, él optará por disfrutar, butaca gratis, del espectáculo.
- Vaaale papito, pero ahora déjame dormir tranquila, dice, y se hace la desentendida, pero lo cierto es que se queda rumiando la idea. Imaginando, imaginando … una sonrisilla se le escapa de los labios.mecedora
Ya son las mil y quinientas pero Gonzalo permanece en vigilia repasando pros y contras, la planificación, las inversiones, los posibles inconvenientes y lo tiene claro. Está tan contento como un niño al que le regala rosquillas la Virgen.

Es un tipo testarudo, llevará sus planes adelante. Desde el día siguiente dedicará tiempo y energía a buscar al hombre adecuado para compartir a Alice. Por supuesto ha de ser un profesional, alguien de fuera de la ciudad, joven y atractivo, limpio y educado…  y tate, cuando encuentran al gigoló del gusto de ellos, no es otro más que David, ¡este mundo es un pañuelo ché!
…………………..

Capítulo 62 de Crisol Púbico.

Crisol Púbico es una novela capitulada que escribo pensándola para ser leída como cualquier novela, más o menos de corrido. Pero vosotros, a un par de páginas por semana, de seguro os despistais de personajes y sucesos.
Para ayudaros a hacer memoria, permitidme que os recuerde que David es el mulato hijo de la negra Marisol, la amante con la que se fugó el padre de Laura, medio hermano de Laura, pues.

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12

Afrodita y el pastor Anquises.

Publicado por Susana Moo
24 septiembre, 2010

Escucha este relato narrado por Ananda:

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o léelo:

Mi queridísima diosa del amor, Afrodita, es enamoradiza por natualeza. Aun a pesar  de tener un marido celoso, no se acobarda y tiene amoríos de vez en cuando, tanto con sus compañeros del Olimpo como con guapos mortales inferiores a ella. Como ejemplo, la ocasión en que se encapricha por el guapo pastor Anquises por el cual le entra un deseo desenfrenado y organiza sibilinamente los preparativos para tirárselo. Visita a las cárites, diosas del encanto, la creatividad y la fertilidad para que la engalanen, se baña con ellas. Con delicadas esponjas, esencias de flores, afeites y perfumes la miman bajo chorros de agua en cascada ¡Cómo luce al terminar su sesión e belleza! Afrodita, que ya ostenta la corona a la más hermosa, luce soberbia ahora, disfrazada de princesa frigia ¡Imaginaos la expresión del humilde pastor cuando se le aparece en el campo tal beldad con apariencia humana! Ella, sin perder tiempo -no vaya a ser que la pillen-, con su mejor sonrisa en los labios, le habla al estupefacto Anquises:
-El dios Hermes me envía para que me conviertas en tu esposa – y continúa, la mentirosa- hemos de consumar nuestra unión inmediatamente.
Él, todo ilusionado, la toma de la mano, le ciñe la cintura y la dirige a su cabaña. La cama del pastor es un precioso lecho viril compuesto por pieles de oso y león, animales que él mismo ha cazado. Entre esas suavidades se cuelan los amantes, la epidermis de la diosa rivaliza en tersura con los mantos cálidos. Hacen el amor, se deleitan en los goces de la carne, consuman y repiten, se agotan y toman nuevos bríos, hasta que él cae rendido en un sueño profundo. Cuando despierta, loco de amor y pasión, ella le confiesa su verdadera identidad y él se desespera. Las habladurías dicen que aquel que copula con una diosa queda manso o impotente y esa idea acongoja al joven con toda razón. Pero ella le tranquiliza.

"Salmacis" de Burne Jones ( la historia del deseo de Salmacis también tiene tela y nos vale para ilustrar este relato)

"Salmacis" de Burne Jones ( la historia del deseo de Salmacis también tiene tela y nos vale para ilustrar este relato)

-Nada te pasará, siempre que seas discreto y jamás hables de ésto.
La diosa tiene especial interés en que él se esté calladito dado que es mujer casada. Anquises calla durante un tiempo, no sin dificultades, es demasiado tentador para su vanidad masculina abstenerse de  cacarear que se ha beneficiado a la mismísima diosa del amor. Hasta que un día, borracho, se explaya narrando su aventura, explica con pelos y señales lo que ella le hizo, lo que él llegó a hacerle, las palabras que se dijeron, los besos y las posturas, describe las formas de la diosa, sus gestos, el sonido de sus gemidos y el sabor de sus suspiros. Imprudente presume, y al hacerlo provoca la ira divina.
Anquises recibe un rayo del cielo que le deja tullido de por vida. Ya si fue Zeus -al que le sentaba como un tiro que sus dioses del Olimpo bajasen a fornicar con los mortales- o si fue Afrodita, enfurecida por su indiscreción, no se sabe a ciencia cierta, pero el caso es que Anquises quedó impotente de por vida, impedido para realizar el coito por siempre jamás.

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16

Un polvo morrocotudo.

Publicado por Susana Moo
22 septiembre, 2010

Carmen, plantada en el salón de la casa de sus vecinos gays, no sabe si coger las de Villadiego, o quedarse a esperar acontecimientos. Entonces Kinki toma una decisión, se levanta impetuoso, se le acerca y le pregunta:

- ¿De veras te apetece ésto o te ha engatusado Ismael?
- Me apetece de verdad Kinki.
Entonces, sin dudar un segundo más, se le avalanza a los labios y le come la boca en un beso repentino – y profundo-. Le desabrocha la blusa ¡qué excitado está! Le tiemblan levemente los dedos de las manos pero ello no impide … El mariconazo no se había dado cuenta de cuantísimas ganas tenía de mujer ¡tetas! La desnuda rápido, sin detenerse en miramientos con la braga de corte francés ni con el sujetador de corte imperio ¡qué manera de lamerle el cuerpo! ¡qué avaricia! esa mirada glotona en absoluto haría sospechar que pertenece a un hombre homosexual. Mueve rápido sus manos por la piel de Carmen, se la zampa a mordiscos, que son besos, pero parecen los bocados desesperados de un bulímico.
Ismael, mientras tanto, permanece estupefacto rondando a la pareja, viendo a ver cómo puede hacer para meter baza, qué lugar desempeñará en esta empresa. Ahora es él el que se encuentra un pelín fuera de lugar. No pierde ripio, eso sí, de los gestos de los otros, ¡qué sensual se ve a Carmen! Respirando acelerada, con los ojos cerrados, entregándose a las sensaciones.

Ya Kinki recuerda que su novio ha de tomar vela en este fausto y le toma por los hombros para allegarle. Ahora el mayor tabú parece que es el intercambio de fluidos entre Ismael y Carmen. Isma es un gay redomado. Las mujeres no le ponen ni esto. Pero en estos momentos donde la espontaneidad impera, se da cuenta de que todo es relativo. Fíjate qué agradable el roce piel con piel, no es para tanto. Salvo el coño, que ahí él sí que no va  a entrar, acariciarse con una mujer resulta natural, agradable el roce de piernas, interesante palpar los pechos carnosos.

Para Carmen el proceso es similar, la polla de Kinki está chupada, la domina al minuto. Es una polla corriente y moliente, gruesecilla, cilíndrica, morena. Pero ya la de Ismael se le atraganta más. No porque sea una cosa rara, es rosada, tipo seta cantharellus lutescens, es decir, larguirucha, fina y cabezona, pero eso es lo de menos, lo que le impone respeto a Carmen es que pertenezca a su amigo. No obstante, ya con los primeros suspiros entrecortados, ya con los gemidos, se despista el personal de prejuicios y ya la derecha alcanza lo que pilla y la otra palpa hasta donde llega. Se les ve candentes, eléctricos, como con mucha prisa, la lengua a todo meter, las manos a todo agitar, nalgas briosas. El más alocado es Kinki, que cualquiera diría que lleva sin mojar el carajo desde que en el mundo tiene agua ¡Oh, sí! El engranaje, que ha arrancado con superávit de potencia, con el paso de los minutos, de las medias horas y de las horas enteras, resulta más y más armonioso, cada uno encuentra su hueco, cada cual se gana su sopa.

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A las siete de la mañana Carmen, toda despeinada, con un excelente color de tez, con los labios dilatados, rojeces aquí y allá repartidas a lo largo y ancho de su epidermis, pregunta:
- ¿ Hemos hecho mucho ruido? Me había olvidado de que tenemos nuevos vecinos.
Como toda respuesta, presencia las risotadas de Samuel y de Ismael, que se despiporran en sonoras carcajadas, rebozándose por el suelo. Madre mía, qué follón.

……

Capítulo 62 de Crisol Púbico.

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22

Las mamadas promocionales están demodé.

Publicado por Susana Moo
21 septiembre, 2010

Bien es sabido que para conseguir beneficios económicos, sociales o laborales un buen atajo es mamársela al que lleva la sartén por el mango. 002kd235Por ello, tener una amiga a la que le excite hacer felaciones mercantilistas como fetiche de sumisión, es magnífico. Yo tengo la suerte de tener una: Milagros, a la que todos llaman Mimi. Mimi es un encanto, morena menuda, agradable a la vista y sobre todo al trato, es de esa gente que se desvive por los demás y disfruta haciendo favores. Me dice:
- Susana, cuando te veas en algún compromiso y sea necesaria una intervención oral, ¡acuérdate de mí!
Yo, que pongo la amistad en la cota más elevada de mis valores, la tengo siempre presente:
- ¿Podrías ir y mamársela a  don Mengano que me ha prometido un puesto en la Administración para mi prima?
- Eso está hecho, cielo -me responde Mimi alegremente- Por cierto, ¿es muy asqueroso don Mengano?
- Un cerdo.

- ¡Genial! ¡Gracias!
- Gracias a ti, bonita, que lo disfrutes.

Así, con este sencillo método tradicional de promoción femenina hemos conseguido unas cuantas mejoras. Pero los tiempos cambian y ahora me encuentro ante un problemón y la solución parece que no pasa por la lengua de Mimi.
Resulta que desde la inauguración de Erotómana, el número de accesos iba creciendo progresivamente, tanto en visitantes fieles como en los que entraban desde los  buscadores, y el de la sartén -Mr. Google- me iba dando puestos más y más elevados como premio a mi constancia. Así, hasta que un buen día me encontré en primera linea en la búsqueda “cuento erótico”. Entraba mucha gente y alguna se quedaba, eran tiempos felices.
Piues hace cosa de un mes, estando en pleno concurso “¿qué tengo entre las piernas?” Google me dio la patada y me bajó un montón de escalones. Es un aparente sinsentido, yo no había dejado de postear, de alimentar este sitio que tan en serio me tomo. Me preguntaba los motivos una y otra vez hasta que  caí en la cuenta, e inmediatamente me acordé de Mimi.
-Hola preciosa, ¿podrías mamársela al Google para que me posicione correctamente en el buscador?
- Eso está hecho, reina.

- No te mates, ¿eh? No hace falta que tragues con todo, no preciso grandes beneficios. Con que me recoloque en donde estaba es suficiente.
- Tú déjamelo a mí, dijo Mimi, tan segura de sí que me llenó de esperanza.
Pero a los dos días recibí una llamada de Mimi.
- Imposible, Susi. He movido Roma con Santiago y no hay nada que hacer. El posicionamiento en los buscadores corre a cargo de sofisticadas computadoras y, chica, no encuentro donde chupar.
¡Hay que joderse! ¿adónde vamos a ir a parar? ¿Qué clase de mundo insensible, frío, blanco e inoloro estamos creando? Esto es el acabose ¡qué estas grandes decisiones las tomen chismes inmunes a una regalosa felación! Estoy confundida y no sé qué demonios hacer.

Por favor, si me lee algún o alguna experta en modernos métodos de promoción, que me responda ¿qué teclas he que pulsar?

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11

Soy promiscuo, porque no encuentro lo que busco. Diario de Martín Lobo.

Publicado por Susana Moo
19 septiembre, 2010

“Diario de Martín Lobo” es un libro publicado a raíz del exitoso blog -ya clausurado- BlogBack Mountain en el que el periodista homosexual treintañero Martín Lobo narra sus vivencias, entre ellas y sobre todo, las de índole sexual. Es un documento muy interesante porque Martín se esfuerza por ser sincero, transparente, con un característico sentido del humor, elevadas dosis de ironía y una considerable valentía. Las vivencias que narra puede que sean inventadas, pero sus sentimientos -contradictorios, confusos, arquetípicos-  quedan muy bien reflejados.
Ya sabía yo, antes de que Martín lo contase, que en el mundo gay es frecuente el “aquí te pillo, aquí te mato” y que el sexo urgente -en parques oscuros, en antros subterráneos y malditos- es el pan nuestro de cada día en las ciudades de Europa. Me sorprende, en cierto modo que los gays desarrollen esa sexualidad tan intrínsecamente masculina. Tal y como cuenta Martín estas hazañas  genitales casi parecen castigos o venganzas más que relaciones sexuales, a las que se enfrentan con frecuencia hasta el culo de alcohol y drogas. Si trato de hacerme la psicóloga podría decir que es tan duro para un chaval saberse maricón, que el proceso conlleva mucho sufrimiento y cuando por fin lleva a cabo el acercamiento íntimo lo hace compulsiva, frenéticamente y folla cabreado, vengándose de todos los años de aislamiento propio y ajeno. Esas orgías no dejan de tener su morbo, desde luego, pero son polvos en los que resulta prácticamente imposible encontrarse mutuamente el esquivo punto g y mucho menos el calorcito del cariño.
Martín lo cuenta, él busca el amor, pero el amor se le escapa entre embestidas, entre oleadas de promiscuidad y cornamentas, en un absoluto derroche de semen. Pero él sueña con casarse y encontrar el amor de su vida con el que envejecer, y  al tiempo  establece en el primer capítulo del libro los diez mandamientos homosexuales y el primero de ellos es “Nunca jamás abras los brazos a las cuchillas del amor”. El segundo es “sé guapo, se fuerte, sin bíceps, tríceps y abdominales no eres nadie”. Y ahí se debate todo el libro entre banalidades que le sirven de tapadillo para ocultar su deseo de ser querido y acariciado como Dios manda.

Martín Lobo con su libro en las manos.

Martín Lobo con su libro en las manos.

Ésta reseña la he realizado para el blog literario Masquepalabras.

Diario De Martín Lobo
Editorial Plaza y Janés
248 páginas
ISBN: 978-84-01-38987-0

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16

Clítoris retráctil.

Publicado por Susana Moo
17 septiembre, 2010

-Disculpa el retraso, justo ahora me han venido a alquilar el piso de arriba y les he tenido que atender, dice Carmen.
- ¿El tercero? ¿el que está encima de éste?, contesta Ismael acercando su mejilla a la de ella.
- Sí.
- ¡Vaya!, con lo bien que estábamos teniéndote solamente a ti debajo.

- Uy ¿Debajo?, dice Carmen guasona al tiempo que le pasa el tinto  Azpilicueta.

- ¡¡¡Chhhss!!!

Ismael, con el chistar, le indica que ha de ser discreta, que Kinki está ahí, en la cocina.

Samuel – alias Kinki-, ahora entre cacerolas, no tiene ni pajolera idea de lo que estos dos pericos se traen entre manos. Aunque lo cierto es que anda algo mosca. Ismael ha tenido algunas reacciones extrañas estos últimos días y le ha dejado caer unas picadas muy sospechosas. “¡Qué morbo me daría verte haciéndolo con una mujer!” dijo anteayer mientras le enjabonaba la espalda en la ducha, y esta mañana “qué buena está Carmen ¿verdad?” que qué bicho le habrá picado a éste, se pregunta Kinki, para emplear esta expresión refiriéndose a una mujer. Y las risas cómplices entre la camarera e Ismael en el desayuno, que va le pregunta ¿ya desayunaste? y ella, sí, un par de churros, y él, ¿y no te atragantaste?, y ella ¡qué va!, incluso me quedé con ganas de más… Mucho cachondeo se traen. Si no fuera porque tiene fe en la fidelidad de Ismael, tendría motivos para estar celoso.
Pasa Carmen al salón, muy guapa ¡sí señor!, los dos están de acuerdo al respecto. La reciben vestidos con sendas camisas blancas perfectamente planchadas, desabrochadas hasta el botón adecuado, luciendo sus pectorales perfectos en el punto de bronceado idóneo. Se sientan a la mesa y la cena transcurre muy agradablemente, son muy majos, muy atentos. Ismael es más charlatán, pero Samuel tiene un punto de ironía muy interesante en la conversación. Es de esos tiarrones que no dicen ni mú en toda la velada, pero cuando de repente abren el pico, es para mondarse. Como conjunto resultan encantadores y Carmen está tan contenta, se lo está pasando tan bien, que se le escapan alegres gorgoritos -el Azpilicueta ayuda-.
A los postres Carmen sabe que le toca dar el do de pecho y no se lo piensa mucho, lleva rato deseándolo. Deja la servilleta en la mesa y se levanta con idéntico aire del que va a dar un discurso, Ismael la secunda precipitadamente. Los dos frente a Kinki, todo según lo acordado. Los tortolitos le miran, gesto picantón, y comienzan a desabrocharse mutuamente las camisas, como dando a entender que desempaquetan un regalo.  Es el protocolo que habían fantaseado y así lo ejecutan. Les sale un pelín forzado, para qué engañarnos, aunque la imagen de Carmen con su escote abierto es muy sugerente y la del deportista Ismael con su ancho pecho, para quedarse bizca.

Pero Kinki flipa en colorines con el devenir de los acontecimientos. Se le muda el semblante ¡Así que sí!, piensa y no puede reprimir soltar un impulsivo: ¿Qué mamarrachada es ésta? La frase dicha así, en seco, produce un frenazo que chirría en los músculos de los actores e Ismael da un brinco dejando a Carmen desangelada en el medio del salón.

Discuten  por lo bajinis mientras Carmen se siente absolutamente fuera de lugar. Ya sabía ella que hubiese sido preferible que Samuel estuviera al tanto. Se lo advirtió por activa y por pasiva “Mejor que se lo cuentes” y él, “No, no, será una sorpresa” Y mira tú que sorpresa, los dos negociando Dios sabe el qué  y ella, como la tonta del higo.

pornocochinon@yahoo.com.mx (5)

Fotografía de Francisco Enríquez Muñoz

¡Pobrecilla mía! ¡Con lo predispuesta que estaba! Mirad su clítoris, que hace unos minutos asomaba golosón, relamiéndose entre los jugosos labios, y ahora se retira de escena, retrayéndose a marchas forzadas, mismamente como el  cuernecillo del caracol.

Sus manos comienzan a abotonar la blusa. Botón a botón.

.

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………………..

Capítulo 61 de Crisol Púbico.

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19

Opciones múltiples para calentar al personal.

Publicado por Susana Moo
16 septiembre, 2010

Los humanos somos unos suertudos porque tenemos un cuerpazo diseñado hi tech para disfrutar de las voluptuosidades. Sin temor a que nos tachen de exagerados podemos afirmar que nuestro organismo es una especie de parque de atracciones sexual. Las excelencias del orgasmo no son más que la cumbre de toda una montaña rusa de placeres. Empezando por el hermoso paseo de procesos mentales que nos inducen a disfrutar con ideas y fantasías, continuando por nuestra sensible epidermis y todos esos rincones de absoluto vértigo erótico. Y los ojos, con la capacidad de ver ¡Cómo nos gusta admirar hermosas cópulas ajenas! Y ahí están los sentidos del olfato y del gusto, que además del placer intrínseco que representan, nos activan hormonalmente. Y luego está la escucha, alguna música tiene el don de arrastrarnos a estados arrebatadoramente propicios y ¡qué decir de una bonita voz bien modulada!

…

Hoy, como nueva atracción en Erotómana, tengo el gusto de presentarles a un nuevo colaborador. Es un tipo que se hace llamar Falabarato y … escuchad nomás:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

…

Las cantigas quentiñas perverted-trees-funny-5-e1283843476784son una colección de apuntes que voy elaborando inspirados en cantares populares gallegos.

En Galicia tenemos una riquísima tradición cantareira y muchas de esas canciones tocan de lleno el tema sexual con una picardía – retranca- brillante.

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23

Conclusiones al juego de adivinanzas literarias.

Publicado por Susana Moo
15 septiembre, 2010

Mi valoración del juego ¿qué tengo entre las piernas? es muy positiva, sobre todo por la participación, por el cachondeo. Me honra que os reunáis aquí la flor y nata de la sociedad eróticamente inquieta del momento. Sin intenciones pelotilleras, os aseguro que el buen decir de concursantes y comentaristas me ha dejado boquiabierta.
Me gustaría hacer mención especial al director de confianza Chousa, que ha sido diligente en su labor como intermediario de los relatos, y estuvo siempre atento para dar respuesta cuando los autores prefirieron mantenerse callados ¡Gracias amigo! Te debo una.

…………

Como conclusión al objetivo de este experimento – ¿escribimos erotismo de diferente modo los hombres y las mujeres?-  ¿qué podemos decir? ¿hay indicativos o perfiles propios de cada sexo?, ¿cómo ha respondido vuestra intuición? ¿cómo os habeis sentido los participantes? Fijáos que como grupo hemos vencido en 10 de los 15 retos.

Durante el transcurso del juego he estado leyendo algunas teorías acerca de las diferencias de género. Os dejo un par de enlaces donde se exponen dos planteamientos dispares. Como vienen a cuento y me da a mí en la nariz que much@s de los que me visitáis teneis aficiones -además de la erótica- similares a las mías, ahí van:

La psicóloga estadounidense Susan Pinker profundiza en las causas biológicas de las diferencias entre hombres y mujeres que dictan las estadísticas. Aquí un artículo sobre su libro “La Paradoja sexual“.

La filósofa española Beatriz Preciado aboga por un género neutro y por la abolición del concepto mujer y hombre. Aquí una  entrevista a Beatriz Preciado.

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Un placer relacionarme literariamente con ustedes.

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