Alice y Gonzalo son pillados infraganti.
Se mueren de la risa. Eso es lo más característico de las relaciones sexuales entre la enfermera y el abuelete. Se parten, se tronchan, se mondan, se despiporran. Él se queda bobo con las carcajadas de ella y ríe a su vez como un niño. Le quita la ropa como si descubriera la perla en una almeja y la acaricia toda con las yemas de los dedos, con las palmas de las manos. Gonzalo no da crédito, no se lo cree, aplaude y cierra los ojos ¿estaré viendo visiones?
-Te voy a bañar, le dice.
-¡Ay, no! que nos pueden cazar.
-No, no nos pillan. A esta ahora todo el mundo duerme en el hospital.
El riesgo les excita, qué gamberros. Van al baño y llenan la pequeña bañera de agua, ji ji, ja ja, jeje
-Estás loco.
-Loco por ti.
-¡Loco de capirote!
-Eres mi chiquitina y te voy a bañar, uy, uy uy, qué niñita más desarrollada, mira qué tetas más ricas. Y a ver,… ¿qué hay por aquí? ¡pero si tiene pelos! ¡qué conejito más lindo!, ¡vamos a lavarlo bien!
Alice se mete en la bañera debajo del grifo y Gonzalo pone el tapón. Ella se queda de pie debajo del chorro, toda nerviosa, acalorada. Él le pasa la esponja por la espalda, por las nalgas y le cachetea el culo. Alice tiene muchísima celulitis en el culo, pero el papito ni la ve, y aun en caso de verla no decrecería su encantamiento.
- ¡Mala, mala mala!, le dice, con los cachetes consigue salpicarse todo.
- Ahora la nenita se va a tumbar que la voy a lavar bien lavadita.
Alice ya se ha olvidado de que está en su puesto de trabajo y obedece muy sonriente, muy obediente. Se recuesta en la bañera y se deja hacer.
- Una pierna aquí y otra acá, para que papi pueda lavar muy bien a la nena.
Un observador neutro que no conozca -o que se haya olvidado- de las tonterías del amor, pensaría que estos dos son un par de subnormales, hablándose como bebés, jugando a las mamás, haciendo pucheros. Pero de bebés nada. Una vez Alice está tumbada en la bañera, Gonzalo enfoca el chorro del grifo allí donde a ella le hace más cosquillas y ella se desparrama toda. Intercala la risa ahogada con suspiros y gemidos roncos, que trata de minimizar metiendo sus manos en la boca. Tiene el rímel todo corrido. El pelo mojado le gotea en mechones desordenados. Los pezones como piedras.
La pareja de amantes está tan entretenida que no se percata de que en la puerta, con cara de espanto, se encuentra el médico, atónito. Este señor de bata blanca y fonendoscopio es, además de una eminencia -relativa- en cardiopatías, el jefe de Alice. El doctor se está unos segundos mudo, estático, intentando procesar lo que mira. Pero pronto reacciona, gesticula espantado y carraspea, da una rídicula patada al suelo y un golpe ya menos tímido a la puerta, todo para hacerse notar. Pero ellos nada, a lo suyo, en su mundo de las mil maravillas.
- ¿A ver qué guarda el conejito aquí dentro?
Y entonces el aguafiestas, lleno de ira, gesto feroz, grita con voz estrepitosa:
-¡ENFERMERA! ¡Quiero verla inmediatamente en mi despacho!
………..
Capítulo 57 de Crisol Púbico.
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Comentarios
Sí, Zeltia, es este médico.
Ya sabes el dicho, Zeltia: ‘Como el perro del hortelano; ni jode, ni deja (de) joder’.
Y el abuelete -jejeje, reía- descubría la perla en una almeja. Literalmente.
¿Así que ‘inmediatamente en mi despacho’? ¿Antes de que se le pase el sofocón?
Biquiños varios. Esta vez a medias (ya quedaréis para repartirlos; o compartirlos, si eso…)
Lo que a mí me intriga muchísimo es que con toda esa sexosidad y cachondrolería de tus relatos (el del profesor en la librería me calienta, y este también) porqué en tu libro de Eva no hay ninguna relación, todo es calentarse y ofrecer el cuerpo, todo es sobre “prender el calentador” (con alguna excepción que se me escapa)
Aissss.. pero qué conejito más lindo..
¿No debería ser el sexo un derecho fundamental garantizado por la constitución?… Pregunto.. jeje
¿Y entonces?¿Que ocurre? ¿Al viejete le dá un infarto al ver que ella se va con el médico y lo siguiente es una desenfrenada escena en el despacho con varias compañias y utiles para el juego? ¿ o alguien está en el despacho esperando y se pone en marcha en cuanto entran, y con la calentura se desvisten distraidxs mientras se acarician y besan?
En fin… muy bueno el relato, pero creo que quizás un poco más de extensión posibilitaría que el lector fuera capaz de ir un poco más allá que quedarse en el despacho con la incognita de lo que va a pasar…
Salud!
Los peores siempre son los más probos ciudadanos (en apariencia); a la chita callando…
Me ha gustado mucho el relato; cuando estamos enamoramos nos volvemos estúpidos, pero es la estupidez que más calienta el corazón,…
Lepis, trato en mis escritos de combinar cuatro factores que considero clave en la cachondería: el deseo, la risa, la ternura y lo cochinote. A veces me pasaré de la raya, otras me quedaré corta. Coincidirás conmigo que esa línea de separación es tremendamente personal, seguro que hay gente que le parece que lo que hago es obsceno, mientras que otra lo tachará de ñoño.
En “Eva, …, como el espacio disponible era tan pequeño me decidí por homenajear el deseo sobre todo ¿me quedé corta?
Bueno, aquí estoy, esforzándome por encontrar el punto exacto de cocción.
Ibai (bienvenidx) el relato no está terminado, es una historia larga que seguiré contando, si la fuerza y energía me acompaña, en próximas entregas. Voy a cuenta gotas, para que volváis a por más.
Sinceramente, Susana, este es un relato recetable por la Seguridad Social, con humor, ánimo, sin complejos y bien construído. Una buena terapia para todos.
Maruxela dijo:
Un relato con mucha gracia, jajá jajá. ¿Cuántos añitos tiene esta nenita? Seguro que el médico, quiere regalarle una chupa-chupa…en premio a su buen hacer
¡Vaya, que cabronada la interrupción del médico! Con lo bien que me lo estaba pasando “viendo” la escenita.
Estoy de acuerdo con la obscenidad y ñoñez, son sólo percepciones personales y hay que tener cuidado cuando se les mide.
No, no pienso que en Eva te quedaras corta, sólo me intrigó si había una decisión consciente de darle ése énfasis y si no fué por pudor al ver algo tuyo impreso (duradero) a diferencia de ver algo en internet (para consumo inmediato).
Mi favorito (no el más caliente) fué el de las monjas, el juego de comparar lo prohibido con lo obsceno, el erotismo de lo que nos está vedado; quedó muy bien.
Saludos
Lo mas seguro, es que el médico quiera explorar a la nenita, ponerle el termómetro y darle una receta. ¡Jolines!! Que pongan la continuación ya…
Isso, tanto como recetable por la seguridad social,…,
Visto el interés de Maruxela, y algun-a otro-a por las andanzas del médico posteriores al encontronazo, os hago partícipes de que estoy en ello… será cabrón el tío!
la verdad es que el relato es muy excitante y también muy divertido, respecto de la ñoñería… para nada, hay que saber entrar en el contexto.
en el sexo la imaginación juega un papel muy importante, por tanto jugar a ser actores y hoy ser un profe, mañana un leñador y pasado un lo-que-sea… me parece fantástico.
pero claro, el riesgo estaba ahí, latente y quien intenta cruzar el charco a veces se moja, normal.
creo que Alice se las entenderá con el médico, en el buen sentido, digo, creo que le convencerá de que la relación de ellos es cosa de ellos… sí, tal vez esté un poco mal que suceda en el hospital pero el pobre hombre, de momento, no tiene otra opción.
y he de confesar que el hospital tiene su morbo, doy fe… je je
biquiños,
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hala, qué aguafiestas, si!
¿Non era este o médico semper fidelis, que no seu momento pasou da enfermera, que ten unha muller que es una santa?