Archivo de 22 agosto, 2010
3º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?
Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha escrito un hombre o una mujer:
…
Y dejó que la mirara
- Quiero que hagas una cosa para mí, cariño.
- ¿Qué cosa?
- Quiero que te masturbes como si yo no estuviera.
- ¿Y eso?
- Me has descrito muchas veces como lo haces y como disfrutas pero nunca te he visto. Y me gustaría.
- Verás, no sé si voy a poder porque aunque no te lo creas me da cierto pudor. Sí, ya sé que es una tontería porque conoces mi coñito mejor que yo misma pero…
- Venga, ¿lo vas a hacer o no?
- Vale, lo intentaré, aunque no sé si conseguiré terminar la faena con el orgasmo de costumbre.
- Si al final ves que no te sale siempre puedo echarte una mano, es decir, siempre puedo ponerte mi polla encima.
- Con esa proposición presiento que no voy a correrme porque nada me gusta más que tener tu po-lla-dentro-de-mí.
- Déjate de hablar y ponte al tajo, venga…
- ¡Eres un demonio! Está bien.
Me senté en el sillón que estaba en la esquina izquierda de la habitación. Y ella comenzó a desnudarse lasciva frente a mí. Al suelo fueron cayendo todas las prendas que llevaba encima, excepto una, el tanga de hilo dental.
Se tendió en la cama, apagó la luz y encendió las velas que estaban en la mesilla de noche de su lado. Estaba preciosa y terriblemente deseable. Mi polla ya estaba dura como una piedra y todavía no había empezado.
Cerró los ojos, dobló las piernas, las abrió un poco y bajó el tanga hasta la altura de las rodillas. Se llevó el dedo índice de la mano derecha a la boca y se lo chupó lentamente. A continuación comenzó a acariciarse el clítoris. Movía el dedo circularmente, arriba, abajo y cuando notaba que se iba secando volvía a chupárselo . Y empezaba de nuevo.
Su respiración comenzaba a agitarse, sin duda su placer estaba in crescendo. Así que se llevó el pulgar de la mano izquierda a la boca, se lo chupó y se lo llevo a su vagina. Lo introdujo todo dentro, mientras con el dedo índice de la mano derecha seguía tocándose.
Aquel espectáculo estaba poniéndome cardíaco, me estaba costando mucho trabajo mantenerme sentado sin hacer nada porque deseaba sumergirme entre sus piernas y oler, sorber, chupar, tocar, lamer… su sexo.
Pero ella seguía ajena a mis pensamientos. Al final había conseguido abstraerse y continuaba imparable. Con rapidez se bajó el tanga hasta los tobillos y abrió las piernas todo lo que pudo.
Abrió los ojos y me dijo:
- Voy a correrme para ti, cariño. Te regalo mi orgasmo, tu orgasmo… porque en todo momento eras tú el que estabas entre mis piernas, con tu lengua… Tómalo, mi amor.
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¿Qué género tiene el autor de esta fantasía erótica?
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2º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?
Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha escrito un hombre o una mujer:
La Princesa de Arena
En una isla de las Afortunadas,a principios del siglo XV, habitaba la princesa Teguise; la del linaje femenino, joven y hermosa. Hija de Aniagua la dulce y de Guadarfìa, el que fuè el ùltimo rey de la isla.
Teguise era esposa del malvado Maciot, que se pasaba el tiempo luchando contra sus vecinos,obstinado en mantener un reinado decadente. Estaba enamorada del capitán de fragata Jean Baptiste de Bethencourt,un holandès errado al fin y al cabo, con quién mantenía un secreto romance.
Resultó que el marinero desapareció entre las aguas del océano una noche de tormenta que se llevó al velero con toda su tripulación hacia los oscuros secretos del fondo marino.
La joven princesa quedó desolada, y se fué a llorar a la playa. Paseando por un cielo sin estrellas.
Salió la Luna, subiò la marea y la pilló el amanecer con las lágrimas en aquellos preciosos ojos verdes, fijos en la inmensidad del mar. Pasaron soles y lunas, y el viento cubrió de arena el cuerpo de Teguise hasta que éste desapareció desgastado por el océano. ______________________________
Francesco salió del puerto de Nápoles el 22 de junio de 2003, con rumbo incierto, quizàs daría la vuelta al mundo. No le importaba, no tenía prisa, nadie le esperaba.
Huía del recuerdo de su esposa fallecida hacìa dos años. Un terrible accidente de tráfico en la austostrada de Roma segó su vida de repente.
Incapaz de superar el dolor en tierra, empedernido marinero, el viudo Francesco lo dejó todo para lanzarse al vacío de las noches estrelladas, buscando un destino.
Después de varias noches en alta mar, estaba llegando a las coordenadas 29° 15′ 6″ N, 13° 30′ 29″ W,unos amigos le habìan garantizado tranquilidad.
Las furiosas corrientes de aquella època y la marea baja, hicieron embarrancar el velero de Francesco por la zona que le llaman el Rìo, y éste naufragò.
De madrugada llegó el cuerpo exhausto, moribundo de Francesco a una playa bajo un altìsimo risco, y se dejó reposar ahì, sintiéndose a salvo.
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Se despertó a mediodìa, mimada su piel por el calorcito del Sol y por algo más. Sentìa una áspera pero agradable carìcia subiendo por las piernas, alegrando sus nalgas y recorriéndole la espalda. Un tacto arenoso aunque suave a la vez.
Francesco tocò la arena delante suyo, y al pasar de su mano surgìa una pierna, sobresalìa una cadera, asomaba un precioso ombligo y aparecìan unos perfectos senos apuntando al cielo. Se detuvo antes de descubrir el hermoso rostro de la princesa cuyo cuerpo moldeaba acariciando la playa.
Cerró los ojos y sintió un cálido beso en sus labios, a fuego lento, y en un plácido abrazo se revolcaron las dos almas enamoradas con el océano lamiéndoles los pies.
La fuerte espalda de Francesco brillaba tostada al Sol, y acariciaba con su vientre el suave ombligo de Teguise. Sus manos enredadas en la negra melena ondulada de la princesa, masajeándole amorosamente la delicada cabecita; comiéndose a besos, se entregaron al placer del sexo,sin hablar palabra, entre besos, carìcias, arrumacos y lunas rotas, pasaron todo el dìa amàndose con la pasiòn sosegada de los amantes que beben de sus labios.
La noche terminó con la cópula. Extasiados, cansados, satisfechos y sonrientes, allí quedaron tumbados en la arena, el uno al lado de la otra, reposando de tanto goce y felicidad.
Los dos cuerpos se fueron convirtiendo en estatuas de arena,moldeadas por la brisa marina. Al subir la marea se los llevò a los dos en cada ola.
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