Viagra para el señor Gonzalo
¡Cómo es la vida! Nunca una mujer se ha entregado tanto a Gonzalo como lo hace la enfermera Alice. Ya desde aquel primer día en que a él se le escapó la mano al escote, se le iba después por doquier, a lo que ella respondía con un “¡Ay, cómo es usted!” pero no evitaba la caricia, ni ponía mala cara, en todo caso al revés, parecía que le hacía chiste. Esa mano se fue envalentonando, alcanzando nuevas metas y ella “¡Ay, cómo es usted, señor Gonzalo!” pero ni un gesto que frenase la actitud tocona. Y ya una cosa fue llevando a la otra, y ahora están entusiasmados con su travesura, broma que a ella puede costarle el puesto de trabajo pero ciertamente no es la primera vez que trasgrede las normas. Hay que entender que está explotada, que trabaja día y noche como una leona, que esos horarios laborales no le permiten tener vida propia, que su vida transcurre entre las cuatro paredes del hospital y, ¿para qué engañarnos? es hembra facilona que se deja llevar, aun a pesar de poner a riesgo su sustento.
Alice y Gonzalo toman, pues, en comandita las precauciones necesarias para no ser pillados en sus juegos prohibidos y aprovechan cualquier situación en la que no haya moros en la costa para entregarse a esos divertimentos que tanto les complacen. A Alice, caliente por naturaleza y desprejuiciada por educación, le sientan de perlas estas pinceladas de placer y regala a Gonzalo sus mieles de mujer sin cortapisas. Se lo da todo cada día, sin falsos pudores deja que él le desabroche la bata – lo hace como si desenvolviese un regalo, riéndose y aplaudiendo como un niño la mañana de Reyes- . Y ya se precipitan los acontecimientos y la cosa suele terminar con Alice despatarrada en la camilla, o bien posicionada a cuatro patas en la alfombra. El señor Gonzalo goza con su sentido de la vista, del olfato, del gusto, del tacto y del oído. Disfruta haciéndole cosquillas, masajes, pellizcos, magreos y por supuesto con esos orgasmos de mujer que sus dedos desgranan con facilidad en el vientre de la enfermera frescachona, con esos clímax que su lengua libera directamente desde la vulva salada.
Alice se ha convertido en la luz de los ojos para Gonzalo, que está enamorado. Moriría por ella, por ella mataría, pero lo que ella pide es, en apariencia, mucho más simple:
-Ay papito, ¡quién me diera que se te pusiera bien gorda!
No vamos a redundar en la flacidez de este hombre porque no está bonito hacer leña del árbol caído, pero aunque Gonzalo se excita tremendamente con los muslos morenos de la rubia teñida -y con sus pechos chiquitos- el primo pequeño no responde, y a Gonzalo, en su desesperación no se le ocurre otra cosa mejor, más que pedirle al médico un medicamento que le ayude:
-Doctor, yo quisiera solicitarle Viagra o algún genérico que levante a los muertos.
El médico le mira espantado, ¡con menudo fue a dar el incauto Gonzalo! Ese reprimido, que tiene problemas con la aceptación de las propias erecciones, gira su rostro iracundo hacia la enfermera, sospechando que ella tiene algo que ver.
-¡Está usted loco! ¡loco! – habla con Gonzalo, pero es a Alice a la que mira con ira incontenida – ¡Con el corazón en su estado! Si yo le receto esa porquería, le enviaría directamente al infierno ¡qué vergüenza hombre! ¡dedíquese a actividades propias de su edad!
………………..
Este cuento es el relato número 48 del folletín Crisol Púbico.
Como ésta es una historia con muchos personajes y voy saltando de uno a otro a capricho, si queréis recordar los incidentes de estos personajes pinchad en los capítulos que adjunto:
Sobre el señor Gonzalo:
Sobre la enfermera:
32. Alice
35. La enfermera de las bragas chiquitas
Sobre el Doctor:
Sobre la mujer del doctor:
34. Chocho apático
Y si preferís leerlos todo de corrido:
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Comentarios
Como din un vello que adoita visitar a canteira “Cando nos levaron a forza tamén nos deberan de levar a idea!”.
Menos mal que hoxe hai recursos para recuperar esa “forza”. Confiemos en que haxa poucos médicos que erran completamente no pronóstico ó pensar que a prescripción da Viagra para Gonzalo ía levalo ó inferno, cando -xustamente ó contrario- o levaría ó ceo entre as pernas de Alice
Bicos anxelicais
Qué bo eso que di o vello da canteira: “Cando nos levaron a forza tamén nos deberan de levar a idea!”, Chousa.
Lobato habla de regusto amargo, Fernando de putada, y yo no lo tengo tan claro. No sé si animaría a Gonzalo a tomarse viagra, más bien creo que le instaría a conformarse y a disfrutar de lo que tiene (que no es poco). Me encantaría que algún hombre que haya probado la pastillita azul nos contase su experiencia, -o alguna mujer que haya compartido los beneficios-.
Este médico tiene un poquito de mala leche ¿no?
A mi también me gustaría conocer experiencias, por si en un futuro no muy lejano me va haciendo falta.
y dale con la edad!
a veeer yo entiendo que el señor gonzalo quiera viagra, que tú dices que se conforme… pero provocar orgasmos y no tener ningunoooo ¡no debe ser fácil de llevar!
nada, nada, la frase que aportó Chousa de su visitante de la cantera, llena de sabiduría! propongo un homenaje, o algo.
susana, pásate por este post
pues yo pienso que el infarto le va a dar al pobre Gonzalo por tanta frustración como está acumulando, ¡cuanta incomprensión hay en el mundo!, pero seguro que Alice encontrará una solución porque la veo una mujer de mundo y muy resuelta.
biquiños,
o relatiño primeiro é meu… de feito a protagonista son eu, non é que a historia sexa real pero sí que me imaxinei a min mesma mirándome no espello… é que estos días séntome moi fea, e penso que me vou poñer como unha vaquiña por non moverme e todo iso… ando un pouco preocupada… je je… pero nada grave.
si viaxas un pouco polo meu blog poderás descubrir relatos eróticos, o non sei si decir máis sensuales que eróticos… porque aínda que teñen cousas explícitas sempre tento facer algo menos carnal que si fora erótico total, supoño que me entendes.
a verdade e que cheguei a decirlle a pablo gallo que estaría interesada en participar pero desgraciadamente xa tiña o cupo cuberto, eso polo menos foi o que me contestou…
no libro hai relatos ou poemas que non che me gustan nada, en cambio hai outros moi bós, é lóxico en 69 historias ten que haber de todo.. o que realmente me entusiasman son os dibuxos… é unha pequena xoia.
a mín gústame o erotismo e non me da vergoña recoñecelo.
biquiños,
Qué bien ha estado, con qué gracia bien escrita lo transmites, que me he quedado colgada imaginándolo, hasta que ha terminado.
Te felicito, ya he visto que hay más que se relacionan.
Sí, Luna, se relacionan. Trato de hacer una especie de culebrón erótico, y me lo paso bomba, (otra cosa es que los que aquí entráis sigáis el hilo…¡??
Algunos sí. Seguro mi querida Zeltia (gracias por acordarte de mí al saber del libro del voyeur, gracias a ti también chousa por secundar a zeltia), Mr. Alcandra, Ananda y Lobato.
Mirad, si yo fuera libre y millonaria os invitaba a los cuatro a un fin de semana a una villa de La Toscana, para disertar a todo trapo. Lo haría de veras, y creo que sería muy divertido.
Por cierto, lo que sí he oído es que muchos jóvenes la toman para realizar orgías durante todo el día, especialmente en orgías Gays. Son jóvenes, por lo tanto no la necesitarían, pero sí por vicio para estar todo el día dándole.
Un saludo.
A la Toscana! coas ganas que teño de ir!
Eu sí que son libre,
a ver se vendes moitos libros e chegas a millonaria!
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¡Cuánto me gustaría pasar unas veladas de esas que comentas!
Y si no es en una villa de la Toscana, podría ser en un pazo das Rias Baixas, que también están muy, pero que muy bien. Que lo importante es la compañía. Besitos desde la caló.
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Hola,
Es que hay muchas formas de disfrutar del sexo, pero como no sea de forma plena parece que queda un regusto amargo.
Lo queremos todo, verdad??
Besos.