Erotómana

SusanaMoo

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Archivo de julio, 2010

11

Tiresías, experto hermafrodita.

Publicado por Susana Moo
14 julio, 2010

Escucha este cuento interpretado por Ananda:

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o léelo:

Zeus, dios de dioses,  y su esposa Hera charlan después de su coito divino sobre cual de los dos ha gozado más, disertan sobre el  grado de disfrute de los hombres y de las mujeres. Ella, que es la diosa guardiana de las buenas costumbres matrimoniales y adalid de la respetable esposa, opina que son ellos los que se lo pasan mejor jugando al sexo y en cambio Zeus cree que son ellas.
Deciden llamar a Tiresías que era un tipo sumamente peculiar: nacido varón, la fortuna le llevó a presenciar la cópula de dos serpientes, contra las que cargó a golpes y como consecuencia se transformó en mujer durante siete años en los que disfrutó de ser hembra sin privarse de los placeres propios de la vulva. Cuando presenció de nuevo a las serpientes apareándose recuperó sus formas de varón.

Él, por propia experiencia dará una respuesta veraz y, una vez ante los dioses no vacila en contestar:
-Es la mujer la que se beneficia mayormente en la coyunda, asegura, si dividimos el placer en diez partes a repartir entre los amantes, nueve de esas partes las goza la hembra mientras que al varón le resta sólo una.
La respuesta enfurece a Hera cuyo rostro enrojece de rabia, le resulta tremendamente indecente, ¡asqueroso!, que las mujeres se lo pasen tan bien fornicando ¡Y con semejante diferencia de grado! ni más ni menos que nueve contra uno. Sin embargo Zeus se sonríe, le encanta la idea de que la mujer poseída esté tan llena de gracia. Esa expresión de  complacencia de su esposo saca de quicio a Hera que carga, como es su costumbre, contra el que tiene delante, en este caso Tiresías y se venga volviéndole ciego.
Zeus, todavía encantado con la respuesta, fantaseando con la imagen de alguna de sus amantes corriéndose una y nueve veces, se apiada de Tiresías y le compensa del daño que su mujer le ha  causado otorgándole poderes proféticos y una larga vida. Hasta siete generaciones vivió Tiresías convirtiéndose en el mediador por excelencia: gracias a sus dotes proféticas, media entre los dioses y los hombres; por su condición andrógina, lo hace entre hombres y mujeres; y por la excepcional duración de su vida, entre los vivos y los muertos.

Y a lo largo de esas siete generaciones que vivió, se divirtió de lo lindo cambiando de sexo a antojo, haciendo realidad el sueño de muchos de nosotros.

Hermafrodita adormecido. Figura griega que se encuentra en el Louvre

Hermafrodita adormecido. Figura griega que se encuentra en el Louvre

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15

Mi gusto por el fetichismo de los pies tiene historia

Publicado por Susana Moo
12 julio, 2010

Adjunto un texto de Gregorio Morales acerca de la seducción de los pies femeninos y su fascinación a lo largo de la historia. Las fotos que adornan el texto son de Miguel Pérez Pardo:

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37

Aviso para los futboleros fetichistas de los pies.

Publicado por Susana Moo
11 julio, 2010

¡Shabadabadu!

mundial2010

Lipa Benet y Susana Moo celebrando el mundial de fútbol 2010

Son bienvenidas las fotos de vuestros pies, desnudos o vestidos, femeninos o masculinos:

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12

El hijo mulato de Marisol

Publicado por Susana Moo
9 julio, 2010

Rhett, el padre de Laura, nunca llegó a saber que en su última y mortal eyaculación dejó encinta a Marisol la venezolana, a la que no le hizo ni pizca de gracia llevar un bombo nueve meses. Pero tiró palante y el alumbramiento despertó en ella un fuerte instinto maternal. Crió a su hijo lo mejor que pudo,  haciendo grandes esfuerzos para ganarse el sustento y darle alimentación, ropa y calzado, viéndose obligada a dejarlo en casas de las vecinas durante días enteros. El pequeño David, mulatito precioso, resultó ser un bebé tan tranquilo y sonriente que las mujeres del barrio lo adoraban como a un niño Jesús y se lo rifaban, se comían a besos sus piernecillas rechonchas y sus mofletes regordetes. Marisol tuvo una suerte tremenda con David, que se fue desarrollando en un niño despierto, alegre y con iniciativa, al que los hombres le metían una moneda en la mano con gusto porque el chaval sabía ganarse a la gente. Luego llegó a la adolescencia cargado de talentos tales como intuición, gracia y sensibilidad, lo que no deja de sorprender teniendo en cuenta que se crió, como aquel que dice, en la calle, pero él nunca se iba con malas compañías, él siempre con su balón en el pie y la sonrisa en la boca.
David iba adquiriendo con el paso de los años una belleza impresionante, moreno de tez canela, risa seductora de labios carnosos. No había mácula en su rostro armonioso de rasgos mestizos, ni fealdad alguna en su cuerpo de cintura fina y espalda atlética, con el cabello ensortijado y la mirada sana de los que miran de frente. Bello hasta decir basta, su madre le observaba orgullosa y comenzó a hacer planes de futuro. Le hubiera gustado mucho que estudiara enfermería, pero eso desgraciadamente no estaba a su alcance,  de modo que cuando David cumplió los dieciséis lo matriculó en un gimnasio porque tuvo una idea. Decidió que la mejor vida que podría tener David era ser un “acompañante de señoras”. Para ella esa era una profesión buenísima donde los hombres atractivos -y buenos en la materia -pueden hacerse de oro y vivir como reyes.  Marisol, que había pasado tantas penalidades económicas, consideraba que no había mejor actividad en el mundo para su hijo, qué mejor que gigoló, un oficio elegante, fino, limpio, en el que los señores no se manchan las manos y trabajan un par de días a la semana. Sólo de pensarlo se le llenaba el alma de júbilo. Esperó pacientemente, observándolo y comprobando que su hijo se hacía más guapo por momentos, y creyendo con verdadera fe que ese encanto era un regalo del santísimo Cristo del Sagrado Corazón, al que ella rezaba devotamente. Una vez David hubo celebrado su mayoría de edad, Marisol decidió que ya era hora de mover ficha y fue a hablar con Judith, su buena amiga:
- ¿Tú me harías el favor de enseñarle a mi hijo a hacer bien el sexo?

Foto de Yim Surubaya

Foto de Yim Surubaya

Este cuento es el relato número 49 del folletín Crisol Púbico.

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13

¿Dónde empieza una infidelidad?

Publicado por SusanaMoo
7 julio, 2010

Lipa Benet y yo presentamos en comandita una reflexión que creo interesante plantearnos de cara al verano, ya que en la época estival, al parecer,  las infidelidades se multiplican. Convendría tener claros los términos para saber a qué atenerse.

Escuchen:

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Premio Stuart 2010

Premio Stuart 2010

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15

Viagra para el señor Gonzalo

Publicado por Susana Moo
6 julio, 2010

¡Cómo es la vida! Nunca una mujer se ha entregado tanto a Gonzalo como lo hace la enfermera Alice. Ya desde aquel primer día en que a él se le escapó la mano al escote, se le iba después por doquier, a lo que ella respondía con un  “¡Ay, cómo es usted!” pero no evitaba la caricia, ni ponía mala cara, en todo caso al revés, parecía que le hacía chiste. Esa mano se fue envalentonando, alcanzando nuevas metas y ella “¡Ay, cómo es usted, señor Gonzalo!” pero ni un gesto que frenase la actitud tocona. Y ya una cosa fue llevando a la otra, y ahora están entusiasmados con su travesura, broma que a ella puede costarle el puesto de trabajo pero ciertamente no es la primera vez que trasgrede las normas. Hay que entender que está explotada, que trabaja  día y noche como una leona, que esos horarios laborales no le permiten tener vida propia, que su vida transcurre entre las cuatro paredes del hospital y, ¿para qué engañarnos? es hembra facilona que se deja llevar, aun a pesar de poner a riesgo su sustento.

Alice y Gonzalo toman, pues, en comandita las precauciones necesarias para no ser pillados en sus juegos prohibidos y aprovechan cualquier situación en la que no haya moros en la costa para entregarse a esos divertimentos que tanto les complacen. A Alice, caliente por naturaleza y desprejuiciada por educación, le sientan de perlas estas pinceladas de placer y regala a Gonzalo sus mieles de mujer sin cortapisas. Se lo da todo cada día, sin falsos pudores deja que él le desabroche la bata – lo hace como si desenvolviese un regalo, riéndose y aplaudiendo como un niño la mañana de Reyes- . Y ya se precipitan los acontecimientos y la cosa suele terminar con Alice despatarrada en la camilla, o bien posicionada a cuatro patas en la alfombra. El señor Gonzalo goza con su sentido de la vista, del olfato, del gusto, del tacto y del oído. Disfruta haciéndole cosquillas, masajes, pellizcos, magreos y por supuesto con esos orgasmos de mujer que sus dedos desgranan con facilidad en el vientre de la enfermera frescachona, con esos clímax que su lengua libera directamente desde la vulva salada.nesukefeliz
Alice se ha convertido en la luz de los ojos para Gonzalo, que está enamorado. Moriría por ella, por ella mataría, pero lo que ella pide es, en apariencia, mucho más simple:
-Ay papito, ¡quién me diera que se te pusiera bien gorda!
No vamos a redundar en la flacidez de este hombre porque no está bonito hacer leña del árbol caído, pero aunque Gonzalo se excita tremendamente con los muslos morenos de la rubia teñida -y con sus pechos chiquitos- el primo pequeño no responde, y a Gonzalo, en su desesperación no se le ocurre otra cosa mejor, más que pedirle al médico un medicamento que le ayude:
-Doctor, yo quisiera solicitarle Viagra o algún genérico que levante a los muertos.
El médico le mira espantado, ¡con menudo fue a dar el incauto Gonzalo! Ese reprimido, que tiene problemas con la aceptación de las propias erecciones, gira su rostro iracundo hacia la enfermera, sospechando que ella tiene algo que ver.
-¡Está usted loco! ¡loco! – habla con Gonzalo, pero es a Alice a la que mira con ira incontenida – ¡Con el corazón en su estado! Si yo le receto esa porquería, le enviaría directamente al infierno ¡qué vergüenza hombre! ¡dedíquese a actividades propias de su edad!

………………..

Este cuento es el relato número 48 del folletín Crisol Púbico.

Como ésta es una historia con muchos personajes y voy saltando de uno a otro a capricho, si queréis recordar los incidentes de estos personajes pinchad en los capítulos que adjunto:

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24

Gala.

Publicado por Susana Moo
4 julio, 2010

Ha caído en mis manos un libro con la recopilación de cartas del poeta Paul Eluard a Gala -la de Dalí- (Cartas a Gala 1924-1948. Paul Eluard. Tusquets Editores). En ellas me he encontrado con una historia de amor muy, muy romántica y sensual.
Gala y Eluard se conocen con diecinueve años en un sanatorio en Suiza, donde se curaban de tuberculosis, luego hubieron de regresar a sus respectivas casas paternas, la de ella en Rusia, la de él en París, pero la  distancia desespera a Gala, que decide cruzar Europa e ir a reunirse con su amante, lo cual hace armada de coraje. Poco después él es llamado a filas. De esta época se conservan un puñado de cartas tiernas y ardientes que Gala le envió al soldado Eluard. En ellas se puede ver a una muchacha soñadora, esperanzada por una vida nueva “llena de amor y libros, apartados de todo el mundo” y también a una jovencita llena de temor de que a él le pudiera suceder alguna desgracia. Son cartas corrientes de una mujer locamente enamorada, que acude al deseo con bastante naturalidad, con una misteriosa curiosidad: en varias ocasiones nombran algo que hicieron juntos, posiblemente alguna práctica sexual que les preocupaba, especialmente a Eluard, a razón de los consuelos que ella le escribe “no hicimos mal… no somos pervertidos” “olvida lo que pasó”, etc.
La guerra terminó, los amantes se casaron, tuvieron una hija, y disfrutaban del ambiente cultural donde se gestó el surrealismo. Parece que en esa etapa de intensa vida intelectual decidieron abrir sus mentes y sus cuerpos a terceras personas, tratando de superar sentimientos como los celos, sublimando el Amor Verdadero por encima de juegos sexuales. Gala se hizo amante del pintor Max Ernst – el cual realizó sus mejores cuadros en esta época- y comenzó a hacer viajes en solitario hasta que conoció al jovencísimo Dalí y ya se instaló a vivir con él.

Dalí - Gala - Eluard- Nusch. Los matrimonios disfrutaban de una gran amistad.

Dalí - Gala - Eluard- Nusch. Los matrimonios disfrutaban de una gran amistad.

No volvió con Eluard pero ello no impidió que la amistad perdurase toda la vida y que cuando se reunieran hicieran el amor – bien a solas, bien participando Dalí o quizá Nusch, la segunda esposa de Eluard-. Las cartas que él le envía durante treinta años demuestran un cariño inmenso por ambas partes, un compartir sentimientos e inquietudes sobre todo intelectuales, pero también preocupaciones cotidianas, como la salud o los trajines económicos en los que ambos se ayudaban. Con ese amor ardiente en la distancia,  el romántico Eluard encontró en la figura de Gala, su musa, una fuente inagotable de inspiración poética.
La historia termina en desamor. Finalizada de la guerra, la Segunda, se reúnen después de no haber tenido noticias el uno del otro en el largo período de la guerra. El desengaño se produce por la decepción de Paul al encontrarse en Dalí y Gala a una pareja abrazada al capitalismo, al mercantilismo de arte. El caso es que Eluard muere cuatro años más tarde, pero Gala, la señora de Dalí, todavía da mucho más que hablar en la España provinciana de postguerra.
La leyenda dice que Gala disfrutaba del sexo de lo lindo, y lo hizo hasta una buena avanzada edad. Le gustaba además rodearse de hombres jóvenes. Ella buscaba chicos alentada por su marido al que le chiflaba presenciar la cópula de su esposa con otros varones  y observar su goce. Porque Dalí amó también con locura a Gala y cuando ella murió, él se volvió loco.
La figura de Gala resulta apasionante no sólo por su papel como musa de al menos tres de los grandes artistas surrealistas, si no porque parece que era una amante de primera y que consiguió vivir una sexualidad muy libre en plena plena época franquista.

La lectura de esas cartas tan íntimas (que Gala guardó hasta su muerte a pesar del deseo explícito de Eluard de que fueran destruidas) es como colarse en la privacidad ajena y me han llevado a sentirme terriblemente fisgona. Copio una de las cartas de Paul Eluard en la que le manifiesta de forma explícita su deseo. Está fechada en el año en que Gala comenzó a viajar sola.

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15

La voz del narrador en el erotismo literario.

Publicado por Susana Moo
1 julio, 2010

Creo que en la literatura erótica funciona muy bien el narrador en primera persona. Es un lujo que un escritor, o escritora, tenga el gusto de cuchichearnos en un libro cómo es o ha sido su vida sexual. Es un flipe siempre, incluso cuando esas confidencias no son más que pura ficción.

Personalmente, cuantos más datos dispongo para cerciorarme de que las historias son reales, más me gustan. A continuación va una lista de los libros erótico-confidenciales con los que más he gozado, de todos ellos he seleccionado un párrafo:

Memorias de una cantante alemana. Shroeder-Deurient

Elogio de la azotaina Jacques Serguine

El sabor de la miel. Salwa Al Neimi

Los diarios. Anais Nin

Miedo a volar. Erika Jong

En Brazos de la mujer madura. Vizinczey

Manual de Sensualidad para Jóvenes casaderos. Jorge Rueda

La Vida Sexual de Catherin M. Catherin Millet

El postporno era eso. María Llopis

Confesiones. Rousseau

Conste que los falsos diarios también me hacen gracia aunque sepa de antemano que no son más que un montaje, una paja mental de un autor que se hace pasar por una mujer facilona -caso de Fanny Hill o de Theresa, filósofa-, de un hombre que se inventa a sí mismo follando a troche y moche -por ej. el victoriano de Mi vida secreta-. O cuando es una mujer la que tira de fantasía, como la periodista mosquita muerta autora de La historia de O

……………………………….

Y aquí en Erotómana creo que sucede igual, que os gusta más cuando narro en  en primera persona que cuando disfrazo mis fantasías en otros protagonistas, ¿acierto?

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