El Ex se lo huele
Al Ex de Carmen algo le huele a chamusquina nada más entrar en el piso. Lo primero, le sorprende el lujo, ¡todo tan elegante!, no se lo esperaba así. Recordemos que cuando conoció a Rebeca era una bohemia que tocaba la flauta por las calles y ahora ¡esta mansión! Y luego ella tan solícita, tan tocona, tan dispuesta a follar ya, sin mediar palabra, allí mismo, en ese salón tan pretencioso. Le pide una cerveza, y no hay cerveza, sólo champán, y su instinto no se relaja. No olvidemos que este tipo es gallego y tiene como norma desconfiar, por si acaso, y ahora desconfía muchísimo y la observa y ve que la mirada de ella se dirige con frecuencia al espejo enorme de la pared y que titubea, parece que no quiere hablar, sólo joder y ¡joder!, él no es tan rápido, él hubiese preferido ir calentando motores poco a poco, dar un paseo, picar algo, … y ella erre que erre que no, que si tiene hambre le saca unas patatas fritas de bolsa.
El Ex cada vez está más mosca y estando mosca no hay polla que se empine, vamos que ni pa dios, por mucho que ella succione ya con tanto empeño, que parece un alma llevada por el diablo comiéndoselo todo, babándolo todo.
¡Esto no es lo que él esperaba! que no la recordaba así, tan ansiosa, ¡con la de veces que ha evocado aquellas chupadas lentas que Rebeca acostumbraba hacer! y ahora le sale con esta chapuza.
- Espera un poco, Rebeca, por favor.
Y ella en vez de mirarle a él, vuelve a girar sus ojos al espejo con cara de fastidio sin soltar la picha de entre los labios y él ya reacciona y se levanta de un salto y sale a grandes zancadas del salón. En un visto y no visto se planta en el porche, descubre la puerta que da a la sala del mirón y sin pensarlo la abre de un porrazo y se encuentra al pijo cabrón con cara de pánico mirándole acojonado. Entonces, se da cuenta del engaño y le sube una furia asesina por el cuerpo. Coge al fulano por las solapas y le mete un hostiazo que lo deja tumbao y cuando se da la vuelta se encuentra con la prima toda vestida de negro con las tetas al aire y un látigo en la mano y el Ex se ve en una encerrona y actúa. A lo bruto y sin dudarlo, la empuja al suelo, se hace con el látigo y grita: “¡Todo el mundo al suelo, coño!” Están los cuatro ahí, también la dulce mamona, con esa misma cara que antes al Ex le parecía de una sensualidad exquisita y ahora se le antoja la careta de una vulgar chupapollas.
- ¡ZZZZORRA!, grita fuera de sí ¡Chúpásela a él! ¡Chúpasela a ese cabrón!
El Ex impone ahora, tan colorado y con la fusta en la mano, ¡Cómo se ha puesto! Está furibundo y obcecado:
-¡¡¡Chúpasela!!!
La prima lesbiana de Laura intenta incorporarse pero el Ex le arrea un zurriagazo en la base de los senos. La prima aulla de dolor. El latigazo no ha sido ninguna nimiedad, le ha dejado una hermosa línea púrpura dibujada bajo los pechitos.
-¡Tú ni te muevas!, ruge el Ex, ¡Y tú, chupa!
La flautista decide que lo mejor es obedecer y mira al pijo como diciendo: ¿vamos allá?, pero el pijo se muere del asco. Es un escrupuloso patológico y no soporta la idea de una lengua tocando su pilila. La idea le da una grima terrible y lloriquea: “No, no, no…”, pero el Ex ha decidido tomarse la justicia por su mano y no hay quien lo pare. Latigazo al canto y ya todos achantan como corderitos.
Lo cierto es que el Ex no tiene ganas de reirse en estos momentos, pero la situación no deja de tener su gracia. Esa que llevaba trazas de ser la mamada más patética de la historia, se convierte como por arte de magia en mano de Santo para la curación de la ancestral fobia del pijo, que descubre que ser lamido no es tan asqueroso como se había imaginado y el tio se empalma de pura felicidad. Tan entusiasmado está, que consigue evadirse de la presencia temeraria del Ex hasta el punto de disfrutar de un orgasmo que ya querrían muchos para sí ¡Gimiendo y todo! Sostiene la cabeza de la flautista con sus dos manos y le folla la boca con la glorificación del recién bautizado.
El Ex no puede más con toda esta mierda. Ese cabrón ahí, eyaculando de mil amores en la boca de la chica de sus sueños. Estas experiencias gore no se han hecho para él. Lanza el látigo, se seca el sudor de la frente con su propio antebrazo, coge la puerta y se larga de allí a todo meter, intentando calmar su corazón, que palpita a punto de estallar. Toma el metro y todavía llega a tiempo para coger el último autobús que sale para Galicia y una vez dentro se da cuenta de que tiene todavía la bragueta abierta, y le dan ganas de llorar, le entra una gran melancolía. Hoy ha sufrido un desengaño muy grande. Entonces se acuerda de Carmen, su Carmen, su querida ex mujer, y la llama para contarle todo. Carmen le escucha atentamente y después se muere de risa con la narración. Ella siempre lo minimiza todo y el Ex se siente muy reconfortado. Lo que él no sabe es que a Carmen no es que le haga tanta gracia su aventura, es que está muy contenta porque tiene sus propios planes para esta noche.
…………………………………………..
Este cuento es el relato número 55 del folletín Crisol Púbico.
……………………………………………
NO COMENTES EN ESTA ENTRADA
EL MOTIVO ES ÉSTE
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

RSS




Hola,
Está muy bien la historia pero acaba demasiado bien para “el pijo” que eyacula y tiene el orgasmo de su vida. Yo esperaba algo más sádico por parte del Ex de Carmen. Un po