Y Dios creó a la mujer
Dios la creó y el director, Roger Vadin, se recrea de lo lindo en ella. La Bardot, ya de por sí un bombón, está que se sale con toda esa exposición erótica a la que es sometida, un verdadero empacho de voluptuosidades destacando uno a uno todos sus atributos. A saber, sus pies
-se calza, se descalza, camina sin zapatos, pisa la cara de un hombre con ellos manchados de arena -, las piernas -lleva faldas que se suben, que se abren, que se desabrochan-, el trasero -monta en bici con el culito respingón, lo menea danzando, se mueve de aquí allá con él empinadol- , los pechos -con escotes, con botones traviesos y el típico estriptís botón a botón en que no se le ve nada pero se le intuye todo-. Se la ve bailando con otra chica, se la ve tirada en la orilla del mar con el vestido empapado, …
En fin, que si eres hombre te puede suceder como les pasó a una generación y pico de franceses que resultaron incapacitados para masturbarse pensando en otra que no fuera ella, que no fuera Briggitte Bardot -a la que yo encuentro pelín sobre actuada- y si eres mujer mejor tragar saliva, obviar la envidia que produce tanta perfección ajena y tratar de identificarte con la prota para ser durante ese rato una bomba sexual sin precedentes.
(si seguís leyendo habéis de saber que voy a contar el desenlace de “Y Dios creó a la mujer”)
La película está bastante bien porque la trama es intrigante con cuatro hombres cachondos por una sola mujer y tres de ellos viviendo bajo el mismo techo que ella. Los espectadores sabemos que esa situación es una bomba de relojería con tanto macho testosteroso, y que tiene que pasar algo gordo, y pasa y eso es lo peor del argumento, moralmente hablando.
Resulta que ella es una encantadora gata salvaje que hace lo que le da la gana en cada momento, hedonista perezosa de popularidad dudosa, frívola de costumbres ligeritas en un Saint Tropez pueblerino de los años cincuenta. Como es huérfana, para evitar ser ingresada en un orfelinato -todavía es menor, puesto que no ha cumplido los 21-, se casa con un buen chaval enamorado de ella hasta la médula que se convierte en el hazmerreír de todos porque se anticipan a su inevitable tremenda cornamenta. Al fin ella cede a la tensión sexual con el hermano mayor de su marido y se monta el pollo porque se entera todo cristo y ella se larga de casa y va a un tugurio a
emborracharse y se pone a bailar indecentemente con unos negros salseros, con la falda toda abierta calentando a unos y a otros hasta que llega el marido (el buenazo) y saca un revólver y pega un tiro dirigido a ella, suerte que uno de sus pretendientes lo intercepta con su brazo. Después del intento de asesinato fallido el marido ofendido le da cuatro bofetadas en la cara a ella allí mismo, delante de todos. Parece que este final es un final feliz porque ella le sonríe, se ve que esa muchacha necesitaba una buena tunda para transformarse en una mujer decente y volver, ya mansa con su maridito a casa. Ja.
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Comentarios
La Bardot, la Loren, y la Cardinale… dios mío, uno no sabría por donde empezar si comienzara a hablar de cualquiera de ellas.
Hace relativamente poco vi el Gatopardo, mira que iba vestida de época y la ropa a penas me permitía vislumbrar un escote modesto; aún así el magnetismo era tal que me quedaba embobado mirándola. Es decir, no sólo yo porque Alain Delon estaba agilipollado sin duda, es más, creo que el sabía que era demasiada mujer para él.
Tanta voluptusidad, sugerencia, perfección… mi madriña, yo creo que cualquier hombre sería poca cosa con cualquiera de las tres, demasiadas miradas ajenas focalizadas en el mismo punto. Aún así, afortunados los que se las agenciaron en sus días de esplendor.
¿Y qué las hace voluptuosas, incluso con ropajes que no dejan ver nada, mucho más que otras que vemos hoy en dia, donde nada cabe a la imaginación?.
*voluptuosidad, quicir, mea culpa.
Totalmente deacuerdo Wendy, cada vez me gustan más las chicas sugerentes que las que van en pelota picada por así decirlo. Son más interesantes.
Me ha gustado mucho cómo describes a La Bardot , me haces imaginar de lo lindo. Lo tuyo ya es arte.
Un saludo
Teño por aí á espera o dvd da tal peli: hala, vouna ver hoxe mesmo e logo reviso o post a fondo. (Aínda ben que avisou vde de que ía contar o final e puiden parar de ler)
joder, vaya moral de la época. vamos, qué autorizado el marido a darle cuatro hostias, por “ofendido”, y ahora nos extraña que sigan andando los hombres a tiros y a hostias con las mujeres.
muy buen post susana, aunque ya veo que los comentarios obviaron lo obvio y se quedaron unicament en lo tremendamente buena que estaba la B.B.
(teneis razón para qué vamos a ponernos serios y sentir escalofríos en la espalda porque el final feliz sean unas hostias de nada)
Hola,
Menos mal Zeltia, que siempre ves un poco más allá. Aunque en este caso, la verdad es que no había que rascar mucho en la superficie.
Supongo que en la época, no se podía dejar la actitud de BB sin castigo. Bailar con unos negros después de ponerle los cuernos al marido con su hermano!!! Lo raro es que no la quemaran en la hoguera por bruja…
También hay que decir, que las acciones de BB no son como para aplaudirlas. Pero tampoco para pegar tiros y hostias a mansalva.
En fin, que espero que los hombres cada seamos más hombres, y menos bestias.
Besos.
Bueno, algunos no hemos leído el final del post porque queremos ver la película y luego opinar… En fin, spoilers no gracias.
Naoberlin, tampoco es un estreno precisamente!, resulta un poco raro no poder hablar libremente de una película estrenada hace más de 50 años!
De todos modos, lamento si te “estropeé” el final. I’m sorry.
Eeeeeey! Pues ya andamos por aquí.
A mi la Bardot nunca me gustó mucho porque era la que le gustaba a gente como mis padres o mis hermanos muy mayores. Yo la veía como a una vieja.
A mi la que me tocó fue la Raquel Welch. Ummm, con aquel bikini de pieles…
No se trata de que sea o no un estreno, se trata de ver una película y disfrutarla, y eso va ligado inevitablemente a desconocer el final en el caso de que veas la película por primera vez, porque ese es una de los objetivos de un cineasta, sorprender, y en los mejores casos que el espectador reflexione.
Si no has visto Vertigo y te cuento el final, te jodo la película sí o sí; por poner un ejemplo extremo. Hoy voy a ver Tiempos Modernos y aunque no es un estreno, precisamente, no me gustaría que me contaran el final.
Así que si Susana ha puesto, muy bien por cierto, “si seguís leyendo habéis de saber que voy a contar el desenlace de (Y Dios creó a la mujer)” será por algo. Digo yo.
Si, Naoberlin, no se me escapa que jode que te cuenten el final de una película que no has visto. ![]()
Ya HABIA VISTO que Susana avisó del spoiler.
La cuestión no era ésa.
Y dado que en vez de aceptar mis disculpas -que no tenía por qué pedirlas- las retiro.
Besos.
A ver, Zeltia, y Fernando Lobato.
Si hay que ponerse en la época, hay que ponerse para todo, no sólo para lo que interesa o lo que se capta o lo que se nos dice de captar.
En aquellos tiempos estaba muy, pero que muy mal visto la actitud de la protagonista. Toda aquélla que osara salirse de los estrictos cánones de comportamiento femenino era condenada al ostracismo más rancio y severo.
Así que esa película, para ir rompiendo moldes pero no ser censurada de entrada, propuso el argumento de una chica casquivana y alegre que provocaba a todo el mundo (algo que era aceptable porque de hecho existían esos raros ejemplares femeninos), vivía la vida, bailaba y se exhibía cuanto le apetecía, etc., pero que al final el marido ofendido “la ponía en su sitio” con una muestra de dominio y violencia… ¿Quizás porque sabía que si no era así, la pobre mujer corría peligro de muerte a manos de otros más intolerantes y violentos que él? Existían maridos que no deseaban someter a sus esposas, que ellas fueran libres como lo eran ellos, porque sentían que eran personas como ellos, y nunca, nunca intentaban imponerles nada, las amaban como eran…
Así saltó la “censura” de la época, y pasó a ser una de las miles de piedrecitas que cimentaron la mentalidad actual de la mal llamada “guerra de sexos”: hombres y mujeres iguales.
Y más aún: (ésta es una reflexión mía) si las mujeres ocuparan puestos clave de autoridad, y manejaran el mundo con toda libertad, tal y como les dictan sus genes, creo que nos iría mucho mejor. Pero lo dudo. Al fin y al cabo, las mujeres siguen siendo seres humanos, y pueden caer en la avaricia, el abuso de autoridad, la ineptitud, la competencia desleal, el servicio a unos intereses más o menos ocultos, etc., al igual que los hombres. La prueba la tengo en Esperanza Aguirre, Rita Barberá y Ángeles González-Sinde, por mencionar tres de los casos más flagrantes de ejemplifican mi desesperanza…
Coincido con el último comentario al 100% Y Zeltia, yo no me ofendí, pero hay que fijarse un poco más ya que algunos somos sensibles con los spoilers.
Naoberlin, si he abierto un debate sobre la peli, es lógico que los comentarios incidan en ella, incluido ese final tan llamativo. De todos modos, no te preocupes, el desarollo es interesante y porque sepas lo de las bofetadas no demerecerá la peli.
En cuanto a la reflexión de Arturo: no creo que haya mucha diferencia entre esos tiempos y éstos. Parece una bobada, pero no lo es: si una mujer es atractiva y además libre sexualmente y para colmo perezosa y hedonista, la sociedad la repudia en general, sus hombres en particular, y las mujeres ni te cuento.
Ayer pusieron en la dos un documental de Silvia Munt, sobre Gala, la musa de Dalí -también de otros cuantos artistas- y vivió su vida un poco como la BB en “Y Dios creó a la mujer” y fue temendamente denostada por la sociedad (no por sus hombres), pero esa es otra historia y si tengo salud y suerte, os hablaré de ella en otra entrada porque su comportamiento sexual merece nuestro análisis: ¡erotómanos! gracias por expresaros aquí.
(¡feliz regreso Ananda! ¿nos pones voz a otro relato mitológico que tengo en espera?)
¡Un aplauso para unhome, que es nuevo!
Arturo, estaba yo pensando en Esperanza Aguirre (aunque tengo a mi jefa mucho más cerca como ejemplo de ineptitud)cuando leía ese agradecido párrafo de ensalce femenino, matizado luego muy certeramente, que las mujeres, ya ves tú, en éso sí somos iguales a los hombres. (digo éso, pero en el fondo creo que sólo las mujeres lo están haciendo tan mal -digo las que ocupan puestos de responsabilidad política- porque siguen el patrón creado por los hombres previamente:
es un mundo de hombres, es una guerra de hombres y por lo tanto, deben usarse “los medios” que los hombres usan.
Creo que sería diferente si no existiese el precedente “modelo a seguir”; porque yo sí creo en ciertas “diferencias” de las mujeres -tal vez sean culturales, ese sería otro debate- con respecto a los hombres, en lo tocante a lo considerado “realmente importante”.
Vale, bicos a repartir.
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Debo dicir (e digo) que non foi conditio sine qua non a de ser enfant de la Patrie para brindarlle varios “pensamentos” a B.B.. Podo xurar (e xuro) que algún mozalbete das terras de Breogán pensou en galego nos beizos françaises. Iso sí, sempre sen permitir a incapacitación para brindar touros noutras prazas tamén…
Un baiser très galego!