Rhett y la negra del conejo cachas (parte segunda)
Rhett y la negra del conejo cachas (primera parte)
En cuanto Rhett entra por la puerta, Marisol la negra venezolana, ya se le acerca zalamera y antes de que medien palabra, ya tiene una teta de ella en la boca, y ya le ha colocado el condón con una sola mano y ya se ha insertado el chisme y ¡joder!, Rhett no logra seguirle el ritmo a la zumbona. Esa chica es un portento, dispone de una musculatura tan potente allí abajo, que es como si ordeñara. La leche, incontinente, se le escapa; le sucede la primera, la segunda, la tercera vez y todas y cada una de las veces que mete su pene en la abigarrada vagina de Marisol. Rhett comienza a idealizar a esa hembra que le sorbe los sesos y el semen al unísono. Comienza a obsesionarse y a subir en un pedestal a Marisol hasta el punto de que si la Luna le hubiera pedido, la Luna le hubiera dado. Pero ella no solicita astro alguno, ella es mujer práctica y quiere que le instale una zapatería en Madrid, y él, atolondrado, lo deja todo y se va a la capital a montar negocio y a montar negra.
Conviviendo con Marisol, las cosas no resultaron nada sencillas y el desastre se precipitó, aquel permanente descontrol eyaculatorio, conllevó un deterioro en la estabilidad mental de Rhett. Y el resultado fueron unos celos corrosivos. Hubo de enfrentarse a ese demonio porque en su fuero interno sabía que el conejo musculado de Marisol no se conformaría con esas dos o tres embestidas que él atinaba a zambombar, y su desesperación le llevó a comprar un producto-milagro de dudoso origen que vendía un mafioso tailandés en un cuchitril de los arrabales ¡Cómo funcionaba el ungüento! Rhett debía ponerse un poco de ese potingue en el capullo y el efecto era inmediato, de ser la polla un ratoncito abatido pasaba ipso facto a ser Jerónimo el indio en su yegua salvaje y sus cabalgadas se hicieron obsesivo-compulsivas. A cada rato ya estaban dale que dale, una y otra vez, zaca, zaca, zaca, y repetimos, y espera que me pongo un poco más de ungüento, y toma puta, y dame cabrón, y zaca, zaca, zaca y me voy, y me vengo, y ahora me corro, una lujuria descontrolada y absolutamente desbocada, hasta que uno de esos tiros resultó fatal para Rhett. Después de tres meses de frenético joder, el tío la espichó orgasmando como un campeón, con el falo bien clavado en el agujero forzudo de la negra y cuando llegó la ambulancia ya había estirado la pata, y la polla.
Este cuento es el relato número 45 de Crisol Púbico.
Aquí podéis leer todos los relatos eróticos que componen esta novela erótico-costumbrista.
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Comentarios
Susana nos pone frente al mito de la Vagina Dentata. Acaso no supone un riesgo meter un apéndice tan valioso en un agujero desconocido?.
Prueba irrefutable que la pasión y el deseo rebasa nuestra modesta capacidad humana. No sólo física, imaginativa también. Y si no muere R. enloquece. Me encantó el texto. Es verídico, inalcanzable e insaciable. Una pesadilla pues.
Hola,
Vaya, triste final el de Rhett??
Desde luego tres meses solamente se me antoja poco tiempo para disfrutar de un coño como el que había encontrado. Más bien el coño le había encontrado a él.
Total que Marisol se quedó sin zapatería y Laura sin su padre.
Besos.
Esto del sexo gimnástico ya casi solo se ve en las pelis porno. Pero haberlo, hailo, … y resulta muy ilustrativo de como entienden el sexo algunos. Que para todos hay.
Susana, no sé quién es más animalilla, si la negra Marisol follando o tú hablando de ella. Tus descripciones son de muchas risas, sobre todo cuando palma el pobre hombre. Lo normal, claro. Qué trajín.
Este cuento es de los que me gustan, cochinillos y cómicos.
Me recordó un poco la escena donde Barbarella descompone la máquina de placer de Durán, me imagino así la expresión de Marisol cuando Rhett “entrega la zalea”:
-Se descompuso? Ahhhhhh!
Qué relato tan divertido, Susana! Encantoume, fixéchesme rir, con esa maneira lixeira e (aparentemente) despreocupada de escribir, nunha linguaxe que se nos fai cercana e cotidiana A cada rato ya estaban dale que dale, una y otra vez, zaca, zaca, zaca, y repetimos, y espera que me pongo un poco más de ungüento, y toma puta, y dame cabrón, y zaca, zaca, zaca y me voy, y me vengo, y ahora me corro, una lujuria descontrolada y absolutamente desbocada… buenísimo.
Qué bueno. A Aldabra, a Zeltia y a Wendy parece que os ha hecho gracia, pero pa mí que Fernandito, Chousiña, y no digamos a Alonsín no le ven donde tiene el chiste presenciar el espichamiento -literal- de Rhett.
A Carla le ha parecido ilustrativo, a Eko verídico, inalcanzable e insaciable (una pesadilla!!)
Lepis: como a mí, que me encanta el sexo risueño y desenfadado, el cachondeo con su doble significado. Y francamente, ni que aquí MIS contertulios hubiérais pasado exámenes de selección para comentar, ¡anda que no tenéis guasa ni ná! ironía gallega por doquier adobada con el tinte sureño (por ejemplo del piadoso Ananda) y sazonado con bondades de allende los mares.
[...] el padre de Laura, nunca llegó a saber que en su última y mortal eyaculación dejó encinta a Marisol la venezolana, a la que no le hizo ni pizca de gracia llevar un bombo nueve [...]

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Me ha resultado muy divertido porque ya me parecía a mí que tanto dale-dale, iba a terminar con Rhett… si es que ya se sabe, muchos hombres follan de boquilla genial pero luego cuando hay que dar el dó de pecho… o de polla, como dirías tú… je je
Y perdona por no haberte contestado antes sobre lo de Congo pero es que a veces paso con tanta prisa por el blog que luego se me olvida todo lo que tengo que hacer.
Congo es… El verdadero origen de Congo, el personaje y el nombre, sólo lo conocemos Congo y yo y por eso no puedo desvelártelo pero sí te puedo contar el resto.
Un día (hace bastantes años, así como seis) empecé a escribirle a Congo, el personaje literario. Le escribí un montón de cartas. Y luego llegaron el resto de textos: poemas, relatos. Congo es mi compañero, mi amigo, pero sobre todo es mi amante. Congo es mi amor en estado puro.
No sé si te sirve de algo. Muchos piensan que Congo es mi pareja y aunque tiene cosas de él no se parecen en todo. Por ejemplo: Me pongo a escribir sobre un acto amoroso concreto y la base real es la historia en sí misma pero lo que yo cuento al final es lo que ese momento ha significado para mí, lo que yo he imaginado mientras me pasaba, o lo que estaba sintiendo dentro de mí. Es como si fuera mi alma la que dictase lo que tengo que escribir (digamos alma como eso inexplicable que nos hace sentir cosas).No sé si entiendes lo que quiero decir.
En fin, espero haber aclarado un poquito tus dudas.
biquiños,