Rhett y la negra del conejo cachas (parte primera)
A pesar de que Rhett se las daba de ser un fetichista podófilo de gustos sofisticados, y a pesar de que Marisol, la negra venezolana, lucía unos pies de espanto -palmípedos de ave antediluviana- cuando la conoció, su pene hizo tilín y lo hizo merced a las bonanzas de las tetazas chocolate noire. Hay que reconocer que los pechos de Marisol eran magníficos, algo fuera de serie. Gordas, tiesas, jamonas y todo sin haber mediado bisturí, pura naturaleza exuberante la de Marisol, que además las lucía generosamente sabedora de su black power pectoral.
Trabajaba en una zapatería de caballeros donde era explotada laboralmente tanto en horario como en sueldo y ella, joven emprendedora, tenía aspiraciones y conocía sus posibilidades. Por lo demás, era una muchacha de costumbres dudosas tirando a licenciosas. . Daba mucho que hablar a las vecinas del barrio, ¡es una desvergonzada!, cuchicheaban unas, ¡exhibicionista! apuntaban otras, y los compadres del bar ya ni os cuento el cachondeo que se traían con la negra, que la miraban pasar dándose codazos como adolescentes, “¡esa vaca pide ordeñe!”, decía uno que se las daba de simpático, “¡nodriza de marineros!” decía otro compitiendo en elocuencia con el primero. Y Marisol estaba hasta las mismísimas de lo pueblerinos que eran los gallegos y estaba deseando que la suerte llamara a su puerta y un hombre rico se la llevara a Madrid o a Barcelona. Las tácticas que seguía para conseguirlo eran un tanto invasoras, ella creía conocer sus armas y las que consideraba más potentes eran sus afrodíticos pechos, que meneaba estratégicamente cuando buscaba conquista y se los acercaba a los señores hasta la intimidación. No perdía oportunidad de rozar con ellas la cara de los clientes mientras se probaban el calzado y con Rhett ya se pasó, con Rhett intuyó triunfos y se jugó el todo por el nada poniéndoselas de florero en la bragueta, ¡en la mismísima bragueta se las enchufó bien enchufadas!
Marisol, con veinte años de vida era toda una mujer y sabía la mitra, ya se había merendado lo menos tres docenas de pollas y su especialidad eran las “cubanas”, también llamadas “perritos calientes”, y lo cierto es que a Rhett lo dejó cao con su método infalible cuando lo arrastró con jijís y jajás a la trastienda de la zapatería ¡Pobre Rhett! No dio pie con bola, se puso nerviosísimo con una chavala tan despampanante ¡y tan activa!
Ella solita se quitó la blusa – no usaba sostén ¿para qué lo habría de
necesitar?-, y ya con mucha disposición le desabrochó la bragueta y le sacó la polla fuera – que estaba pirulí-, y se calzó el cuerno entre teta y teta y las rocanroleó tan certeramente que a él se le escapó la leche – ¡qué hermosa la lefa blanca en la piel negra!- al primer bamboleo, cuestión de segundos. Y él, que llevaba unos años de sexo soporífero con la escrupulosa Carolina, se quedó prendado, se entusiasmó como un niño de teta y comenzó a visitar a la nodriza día sí, día también.
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Este cuento es el relato número 43 de Crisol Púbico.
Aquí podéis leer todos los relatos eróticos que componen esta novela erótico-costumbrista.
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Comentarios
En fin, dicen que a un hombre se le conquista por el apetito, aunque lo cierto es que hay otro tipo de hambre más sugerentes que la culinaria…
Por otra parte, esto que has contado tiene su parte real en la vida, sin duda.
Hola,
Ante tanta disposición de la venezolana, estoy seguro que a Rhett le daba apuro decirle que no… jajajajajajaja.
Es que la venezolana jugaba con ventaja, estaba plantando sobre terreno abonado. Hay que ver cuanto dan de sí las trastiendas!!
Besos.
Menudo fetichista, con el roncanroleo se quedó en la gloria.
Sobre el cuento:
No se pierde un detalle y cada vez sube más el interés, igual que un orgasmo, de cómo lo transmites. Qué similitud……
Un saludo Susana.
E que cun rocanroleo así a ver quen carallo se resiste a non menear a cintura!.
Preguntas polos persoaxes de Crisol. Eu voume declarar un fervente devoto de Laura. Xa sei que pode parecer un tanto parviña; pero véxolle tanta inocencia coma percorrido, tanta tontería coma delicadeza…Que me mola a Lariña, carallo!.
Bicos.
Por fin Correos cumpliu o seu cometido e a carteira de Antas fíxome entrega de “Eva, su manzana y el pecado”. O primeiro parágrafo convida a facerse fructícola de xeito exclusivo…Graciñas!
Gústame a expresión esa que usas de “rockanrrolear as tetas facendo “unha cubana!”
Moito che gustan as trastendas, Susana… xa levaches alí ó carniceiro; á señora que vai de viaxe a londres que se mete na trastenda do tendeiro pakistaní… agora o pai de Laura na trastenda da zapatería da venezolana; ![]()
estou certa de que ainda veremos mais polvos (ou calentóns) noutras trastendas.
Eu ainda non teño claro cal é a miña persoaxe preferida. Pode que tamén Laura, pero non estou segura, non o pensei; pensareino ¿si?
En ausencia de fotos, te envío alguna pequeña sugerencia con respecto del texto. Miaus.
A pesar de que Rhett se las daba de ser un fetichista pedicular [DRAE: Perteneciente o relativo al piojo] de gustos sofisticados, y a pesar de que Marisol, la negra venezolana, lucía unos pies de espanto -palmípedos de ave ante diluviano [antediluviana: va junto y es femenino como ave]- cuando la conoció, su pene hizo tilín [entonces no era un pene, sino una esquila, tal vez de buen bronce] y lo hizo por merced de ["merced a" o "por mor de", por favor, pero mixturas no] las bonanzas de las tetazas [de las hogazas de las holganzas de las asechanzas de las pitanzas] chocolate noire. Hay que reconocer que los pechos de Marisol eran magníficos, algo fuera de serie [Firestone, Bridgestone, Michelin, Goodyear, buenas gomas en sus modelos fuera de serie]. Gordas, tiesas, jamonas [¿los pechos?; ¿y la concordancia de género?] y todo sin haber mediado bisturí. Pura naturaleza exuberante la de Marisol, que además las lucía generosamente sabedora de su black power pectoral [sublime: si el pobre Richard Wright levantara la cabeza].
Trabajaba en una zapatería de caballeros donde era explotada laboralmente tanto en horario como en sueldo [¿sabe esto Bibiana Aído, "Fue" para gallegos?], y ella, joven emprendedora, tenía aspiraciones y conocía sus posibilidades. Por lo demás, era una muchacha de costumbres dudosas tirando a licenciosas… [¿lo sabe Rubalcaba?; ¿lo sabe Moratinos?] Daba mucho que hablar a las vecinas del barrio: “¡Es una desvergonzada!”, cuchicheaban unas. “¡Exhibicionista!”, apuntaban otras [así mejor de técnica, ¿verdad?], y los compadres del bar ya ni os cuento el cachondeo que se traían con la negra, que la miraban pasar dándose codazos como adolescentes. “¡Esa vaca pide ordeñe!” [ordeño, que no ordeñe, acción y efecto de ordeñar], decía uno que se las daba de simpático. “¡Nodriza de marineros!”, decía otro, compitiendo en elocuencia con el primero. Y Marisol estaba hasta las mismísimas de lo pueblerinos que eran los gallegos [¿todos?; te van a canear, Su], y estaba deseando que la suerte llamara a su puerta y un hombre rico se la llevara a Madrid o a Barcelona [qué guay]. Las tácticas que seguía para conseguirlo eran un tanto invasoras. Ella creía conocer sus armas, y las que consideraba más potentes eran sus afrodíticos [admitamos pulpo como ave canora, pero ¿tan grandes y negras las tenía Afrodita?] pechos, que meneaba estratégicamente cuando buscaba conquista, y se los acercaba a los señores hasta la intimidación [intimidado me quedo yo sólo de leerlo]. No perdía oportunidad de rozarlas en la cara de los clientes [¿dices "rozar con ellas la cara de los clientes" o dices "rozarlas entre sí a la cara de los clientes", Su?] mientras probaban [se probaban, verbo pronominal] el calzado. Con Rhett ya se pasó. Con Rhett intuyó triunfos y se jugó el todo por el nada poniéndoselas de florero en la bragueta. ¡En la mismísima bragueta se las enchufó bien enchufadas!
Marisol, con veinte años de vida, era toda una mujer y sabía la mitra. Ya se había merendado lo menos tres docenas de pollas y su especialidad eran las “cubanas”, también llamadas “perritos calientes”, y lo cierto es que a Rhett le [lo] dejó cao [¿güisqui?; ¿cedé?; ¿pecé?; ¿elepé?; ¿deuvedé?; ¿salvaeslip?; ¿clines?] con su método infalible, cuando le [lo] arrastró con jijís y jajás a la trastienda de la zapatería. ¡Pobre Rhett! No dio pie con bola. Se puso nerviosísimo con una chavala tan despampanante ¡y tan activa! Ella solita se sacó [quitó, quitó, quitó; repítelo cien veces, Su, que sólo sacan los gallegos] la blusa – no usaba sostén: ¿para qué lo habría de necesitar? [bueno: sin ser un tremendo entendido yo creo que para que no se le vayan al suelo semejantes perolones en cosa de dos años]-, y ya, con mucha disposición, le desabrochó la bragueta y le sacó la polla fuera – que estaba pirulí [o sea, rucha, y sabía a caramelo y terminaba en punta y estaba rodeada de barquillo]-, y se calzó el cuerno [uséase, pirulí king size] entre teta y teta y las rocanroleó [¿lo rockanroleó?] tan certeramente que a él se le escapó [¿escapó?; ¿incontinencia seminal?; ¿problemas de próstata?] la leche –¡qué hermosa la lefa blanca en la piel negra!- al primer bamboleo [qué rock&roll más corto], cuestión de segundos. Y él, que llevaba unos años de sexo soporífero con la escrupulosa Carolina, se quedó prendado, se entusiasmó como un niño de teta [obvio en este caso] y comenzó a visitar a la nodriza día sí, día también.
Si es lo que digo yo, ¡que necesito un editor que me corrija!, pero no sólo de vez en cuando: siempre, yo lo necesito siempre. Agradecida quedo, Alonso, por tu desinteresada -y minuciosa- corrección ( he sacado, digo quitado, algo de lo que apuntas).
Sí Zeltia ¡me encantan las trastiendas! Los cuchitriles ordenaditos ( me dejas feliz, Zeltiña, ¡¡te conoces toda mi bibliografía!!)
Jorge: cuando dices “entrega” ¿me hablas de “Eva, su manzana y el pecado”? Deberías haberlos recibido ya … claro que si a Chousa todavía le ha llegado ahora, que es de aquí cerca…( espero que non quedes no primeiro parágrafo!)
Naoberlin: ya decía alguien eso de que “no sólo de pan vive el hombre”.
Encantada Luna de que te gustase el in crescendo.
Y gracias especiales a Lobato, el único que ha enviado imagen en esta ocasión (yo creo que resulta tan precisa esa foto que ya nadie más se animó a buscar).
¡pronto más Wendy!
xúroche que non me fixei, en que a parte rosa da cara da muller do cadro de Picasso era un pene… pero cando lín o teu comentario e volvín ver o cadro… o caso é que agora mirei de novo con outros ollos e claro, agora o vexo mais erótico festivo que antes… de feito as mans da muller semellan que van comezar unha masturbación… e a cabeza tan desmaiada semella un éxtasis…
¡o que pode facer a nosa cabeza!
biquiños,
p.d.: ó mellor ti, pola temática do teu blog, estás mais acostumbada a ver un pouco mais alá… eso é que eu tamén son un pouco despistada, dígoo en serio… graciñas por facerme velo dese modo porque é moito mais suxerente.
Susana, tu sentido del humor despierta mi cariño. Ayer no pude contenerme. Si algún día necesitas de esta humilde afición mía por andar corrigiéndolo todo, a veces con un bastante de ironía, me tienes a la mano. Besiños.
Susana me gusta como te tomas las críticas y cómo aprendes de ellas, eres una tia sanota. Claro que estas correcciones de Alonso, fueron divertidísimas alonso yo también voy a quitar cien veces: quitar, quitar, quitar… porque yo también me lo saco todo!
HUM! las mulatas exhuberantes son mi perdición
No mando ninguna imagen, la que hay escenifica a la perfección lo que tenía en mente al leer el relato. Besitos de chocolate!
Exacto Zeltia: sacar y meter. Quitar y poner.
Si me tomo el blog como una especie de libretita pública de ejercicios literarios, si me tomo Erotómana como una especie de “Operación Triunfo” y cada entrada es un debut, he de agradecer las críticas que me hacen crecer y mejorar. Y las agradezco. Pican a veces, pero son buenas, mucho mejores que las pamplinas (que también molan, eh?!). De modo que sí Alonso, estoy “abierta” a tu mano.
Bueno Faune, he de puntualizarte, Marisol no es mulata, es negra ¡negrísima!
(Aldabra se refiere a un cuadro “El Sueño” de Picasso que colgó en su blog, en el que yo vi un falo maravilloso en la cabeza de la mujer representada. Para mi sorpresa ninguno de los comentaristas hacían referencia a ello, ¡qué inocente es la gente por ahí!, ¡incluída tú Aldabra! Aquí en Erotómana las pillamos al vuelo! ¿a qué si?)

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¿Conejo cachas? ¡Pero tú también has visto “Alicia en el país de las maravillas! jajajaja