Ninfomanía olímpica
Escucha este relato interpretado por Ananda:
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Una mujer bonita, sexualmente libre como el viento, corre grandes peligros aunque su residencia sea el mismísimo Olimpo. Ese fue el caso de Eos, la diosa de la aurora, una preciosidad como lo son los amaneceres, toda luminosa, con su túnica azafranada bordada en flores.
Tan hermosa como apasionada, muchos fueron los que la acompañaron en su lecho y a todos se entregaba sin complejos ni culpa hasta el día en el que acogió a Ares. Ares era el amante favorito de Afrodita, a la que le gustaba espiar a su bello amante barbilampiño desde un espejo mágico que colgaba del techo de su alcoba. Su enfado fue mayúsculo cuando vio agitar las voluminosas nalgas de Ares encima de Eos -ella se ofrecía desde atrás para complacer las preferencias innombrables de este bélico dios-. Afrodita, cruel e injusta, actuó como lo hacen algunas mujeres cuando les roban al amante. Cargó contra Eos:
- A partir de ahora desearás sin medida a los hombres y nunca hallarás consuelo suficiente, sentenció la celosa diosa del amor y del sexo.
Eos se convirtió en una ninfómana. Además de estar casada con Astreo, se enamoraba locamente de titanes, dioses e incluso de los mortales más hermosos. No se podía controlar y si ellos no aceptaban sus insinuaciones, no dudaba en raptarlos a la fuerza para poseerlos con el fin de calmar sus apasionadas efervescencias.
Así lo hizo con el cazador Orión, al cual Ártemis mató con una lanza porque los dioses no veían con buenos ojos la relación entre las divinidades y los humanos. También raptó a Clito, y así hizo con Céfalo al que se llevó a vivir al Olimpo dos meses después de su boda y el pobre lo llevó tan mal que lloraba día y noche añorando a su esposa. Eos, despechada, lo devolvió a su casa con la maldición de que siempre desconfiaría de su mujer.
De Titono se apasionó de tal modo que pidió a Zeus -con el que por cierto también tuvo lío- que le concediese la inmortalidad, a lo cual el dios supremo accedió, pero olvidó solicitar que no envejeciese. De modo que, aunque fueron muy felices los primeros tiempos, él se fue haciendo más y más anciano y ella hubo de abandonar el lecho conyugal, pero siempre le cuidó y alimentó incluso cuando él de tan consumido se convirtió en una cigarra; la cigarra que canta al amanecer para la diosa Eos, eterna muchacha juguetona que, como diosa de la aurora, nos despierta por las mañanas con alegría y favorece la renovación de la vida. Es una divinidad tan complaciente y generosa con los goces sensuales que los varones sanos se despiertan cada amanecer con una monumental erección provocada sin duda por esta diosa traviesa a la que tanto gustan los miembros viriles en tensión.
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Comentarios
Hola Susana;
Mi cartero llegó ayer muy emocionado porque traía “una carta de Europa”, muchas gracias por el libro, ya lo tengo y me gusta mucho.
Puse una entrada de agradecimiento en mi blog.
http://literotismos.blogspot.com/
La historia de Eos me ha impresionado desde que era niño, creo que tu versión explica muchas cosas
saludos y gracias de nuevo
Hola,
Me gustó la interpretación de “Ananda”. Se ve que le ha cogido gustillo a los relatos con voz.
Hay que ver la mala leche que os gastais las mujeres, ya desde la antigua Grecia. Por un polvo de nada, insatisfacción sexual para toda la eternidad… Me parece pasarse un poco.
Ahora que si es a Eos a quien hay que agradecerle los polvos mañaneros, se le agradecen con gusto y punto.
Gracias Eos.
Besos.
Jo, me encuentro enfrascado en la investigación sobre la mitología solar, y la verdad es que tenía un poco olvidada la historia de Aurora, lo siento soy más latinista :p. Estaba más metido en la mitología de Sol y Luna.
Sobre el deseo incontrolable de las mujeres se han hecho muchos mitos, pero puede que los de Aurora sean más interesantes, creo haber visto alguna vasija de Eos persiguiendo a un chico, el cual escapaba… La verdad es que es un puntazo. Satisfacer a una mujer, en fin ese es el eterno tema, algo que normalmente se adquiere con la práctica.
Si no conoces a algún teórico interesante sobre mitología recomendoche un da terra, Bermejo Barrera. Me dio clases en Santiago, y en Madrid comprobé como era uno de los mejores especialistas sobre el tema. Alguna vez se le va la pelota pero sus libros siempre son interesantes y polémicos.
Mira ti quen ía ser a culpable de convertir en misión imposible mexar (dentro do receptáculo) polas mañáns, carallo!!!.
Desde ahora el canto de la cigarra por las mañanas ya será otra cosa, y me costará no acudir a su llamada.
Hola Susana,
por fin rompo el silencio… después de una temporada vistando tu blog hoy me decido a ser yo la que te escriba.
Me encantó la historia, has conseguido que no borre mi sonrisa de principio a fin del relato!!
Bendita sea Eos y las erecciones mañaneras, jeje!
Felicidades por tu blog, es exquisito!
Si te apetece, pásate por el blog donde escribo, joven y modesto pero con muchos mimos por mi parte.
http://sexisgood.es/blog/
Hasta pronto y gracias por tus publicaciones.
Mireia.
Yo en las mismas de siempre…si las mujeres fuéramos como los galenos (gremiales) otro gallo nos cantaría.
Qué poco respeto nos tenemos algunas, acusándola a ella de la traición de él; así no tenemos que enfadarnos con él, oh pobre hombre débil, ni echarlo de nuestro lado, porque seguro que fue ella la que le provocó…(qué asquito, y lo peor es que sigue vigente).
La mitología debería enseñarse vivamente en las escuelas, es un culebrón buenísimo, como la genealogía de los reyes medievales; recuerdo que mi excelente profesora de historia en el instituto nos lo presentó como el “Hola” medieval; nunca mejor dicho: cuernos, hijos bastardos, pasiones irrefrenables, intrigas de poder, enfermedades, divorcios forzosos,….la pera.
Es fantástica la mitología griega, esas explicaciones fantasiosas que fueron elaborando generación tras generación para entender y explicar las reacciones humanas. Historias que todavía hoy contamos en sus variantes en los cuentos para niños.
Analia, Laserna, Fernando Lobato, Lepis, Naoberlin, Wendy, Luna, Kaplan, Chousa, Carla y Mireia, gracias por expresaros y alegrar mis textos para que este lugar sea también algo colectivo. Lo estrictamente individual resulta -a veces- un poco triste.
La mitología clásica es fascinante, las explicaciones pueden ser un poco fantasiosas, pero nos muestran la mayor parte de las veces nuestros instintos y anhelos. Hoy en día estamos desarraigados de nuestro medio natural, y la mitología sólo expresa lo que una vez fuimos, con sus luces y sombras.
Algún día en mi blog publicaré leyendas romanas relacionadas con esto que comentas. Cuando me encuentre con más fuerzas que espero que sea en breve.
PD: Por cierto, la mitología romana se las trae también xD
Biquiños.
El título me hizo pensar en que defendías la ninfomanía como disciplina olímpica, es decir, un deporte más a reconocer en los juegos olímpicos, con todo lo que ello conlleva de gracioso y de dobles y triples sentidos… pero no, es uno más de tus relatos del Olimpo griego, expuesto bajo la tierna y romántica lupa erotómana…
Está visto que la mente de un servidor no “rige” como debería…
Caray que coidadiño hai que ter co que se desexa!!
Concordo con Wendy, ai se as mulleres fixeramos causa común, dominadiños os iamos ter…! jajaja
Zeltia… ¿Y quién dice que no nos tenéis dominados…? A un servidor, por ejemplo, basta con una mirada sostenida, una sonrisa pulposa y un guiño, que caerá a vuestros pies, suplicándoos vuestro favor… eh… ¿demasiado cursi? Bueno, pues me arrancaría el corazón para ponerlo en vuestras manos… no, demasiado visceral… Er, pues me acercaría a la “guiñadora” y tratándola de Vd., la invitaría a una copa… jo, demasiado tradicional… ays, ¿pero qué estoy diciendo…? Lo más seguro es que bajaría la mirada, me pondría rojo como un tomate y me retiraría con cierta precipitación.
Los clásicos no tenían estos problemas, ¿verdad? Sobre todo Zeus…
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Hola, leí el relato con una sonrisa, que me duró de princpio a fin. Me gustó mucho el contenido, como marca el ritmo de lectura (en mi caso, leo como vivo, veloz)al crear el interés en saber cómo sigue.
Tu blog me gusta mucho.
Gracias.