Morreo iniciático
Víctor, por puro instinto de empuje, va acorralando a Laura contra la pared, y allí parece que se quisiera fundir en ella, los dos cuerpos amoldándose como si fueran de plastilina. Las ropas se encojen por arte de magia, el vestido se sube por las piernas y se abre por el escote, los pechos se le escapan, las nalgas asoman, las bragas se cuelan entre las cachas, y un pendiente se descuelga de la oreja, cae al suelo y se va rodando debajo del sofá.
Tienen los ojos cerrados y sienten la blandura, la elasticidad, el aroma y el sabor del cuerpo ajeno y ambos sonríen para sus adentros pegadas las invisibles sonrisas. Se besan los labios, que están húmedos y calientes, son roces fugaces, de chasquido suave.
Viéndolos, sabiendo de ellos todo cuanto sabemos, podríamos preocuparnos pensando que Laura va a repetir el mismo patrón sexual que su madre. Recordad que Víctor, como lo fue antes papá Rhett con mamá Carolina, es un hombre con muchas más tablas que Laura en esto del amor sensual, tema en el que ella está en pañales. Pero no os preocupéis, en absoluto Laura es escrupulosa como lo fue Carolina. Laura muestra más desparpajo del que jamás tuvo su madre. Al fin Laura ha leído y sabe como se besa la gente mayor. Bien sabe Dios la de veces que ha soñado con ser la protagonista de un beso.
De hecho, si hacemos un zoom a esas bocas, podemos ver que no es la lengua de Víctor la primera en colarse en la boca contraria, es la de Laura
la que asoma y repasa los labios ajenos y sigue adelante valientemente traspasando la barrera de dientes y se ve que allí se encuentra a sus anchas porque serpentea dentro, inspecciona y baila el baile de los 7 velos en la cavidad bucal de un Víctor que se deja penetrar oralmente absolutamente entregado. Él ya sabe que Laura es virgen, pero dada la soltura lingüística, no sospecha que éste sea también el primer morreo de Laura. De verdad que podemos sentirnos muy, pero que muy orgullosos de nuestra heroína, que tira palante con una valentía que poco tiene que ver con aquella muchacha de hace unos meses, aquella que viendo un beso en pantalla se sonrojaba. Esta es una Laura renovada, decidida y valiente. Pero claro, es que todavía no os he contado los acontecimientos de estos últimos meses, y los cambios intrapsíquicos pertinentes que han logrado que la lengua de Laura se muestre tan intrépida, ¡qué voracidad!
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Este cuento es el número 42 de la novela erótico-costumbrista Crisol Púbico
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Colección de relatos de Crisol Púbico
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Comentarios
Describir el beso iniciático de Laura estuvo bien
(podríais animaros a contar todos y todas vuestro primer beso, si lo recordais -yo sí-)
pero el párrafo del arrinconamiento contra la pared es el que me gustó. Dado que esos episodios contra la pared acostumbran a estar presentes en la vida erótica de casi todos, deduzco que es algo que gusta, tanto a hombres como a mujeres.
No sé qué sentirán los hombres, si a ellos les mueve ese afán de empuje que mencionas; y nunca he hablado con otras mujeres de lo que sienten ellas; pero a mí me pone muchísimo sentirme atrapada entre la pared y el corpachón del compañero sexual, verle excitado y fuerte avanzando “contra” mí, emparedada, las nalgas aplastadas, anhelante él, deseosa también yo, pero demorando el momento de ofrecerme completa, estirando la tensión, mientras se calientan los motores tanto que el corazón bombea a más de 100 ppm, ver como se pone roja su cara,los ojos brillantes. Los jugos hibierdo hasta crepitar como churrasquito en las brasas… Manos, ropas, piel, respiraciones, mordisquitos, hum hum jajaja.
Magnífico tu párrafo Susana, literatura erótica, sí señor. Aunque para hacer la crítica completa, te diré que me pareció muy corto en comparación con tanto diagrama de lenguas en el beso, y tanta explicación para el lector! [el qu se pierda en "El Crisol" que se compre un GPS] vengahombreya!
La verdad es que cuando escribo un nuevo capítulo de Crisol, lo hago con el temor de que no recordéis ni argumento ni personajes, y me veo en la obligación de refrescar constantemente la memoria, pero a partir de ahora te haré caso, Zeltia, y paso de tanto apunte.
Y te cojo la palabra de lo del beso. Pero espera, le dedicaré un post completo para que sea más grande la participación, ya que alguna gente no entra en los comentarios y así es posible que sea mayor la participación.
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Me río Fernando con lo de “suyos y nuestros”, estoy encantada con esto de escribir un culebrón erótico.
(el acorrale mola, Neoberlín, si no mira cómo lo cuenta Zeltia)
Ese zoom para indagar nos pormenores do bico é moi descriptivo; pero seguro que mentras ese xogo lingual se produce, as mans de Víctor e Laura andarán complementando a acción. Mágoa que non poideras dirixir o zoom tamén cara outros lados…
A respecto do “acorrale”, non vos é tal; sempre e cando que a suposta acorralada se deixa ir indo -por non dicir que case nos vai levando-. E non necesariamente ha de ser unha parede. Pode ser, incluso, unha petadiña de toxos!
Bicos (sin zoom!)
¡Engancha mucho, tu novela!
Dicen que cada uno de los personajes de un escritor tiene un poco de sí mismo. Así pues, Susana Moo puede tener un poco de Víctor, un poco de Laura, un poco del viejo, incluso un poco de la mujer del médico…
Pero eso no es lo que engancha, de tus relatos. Lo que engancha, y lo que hace tan fascinante toda la literatura en general, es que también forma parte cada uno de tus personajes de los lectores que los disfrutamos. De este modo, también nosotros tenemos un poco de Víctor, un poco de Laura, un poco del viejo, incluso un poco de la mujer del médico. Aunque no lo sepamos. Aunque nadie nos lo haya confesado hasta ahora.
Y todos somos seres naturalmente sexuales, con una sexualidad que – gracias a Dios – es más poderosa que el afán de nuestra sociedad por negarla. Está bien que haya quien hable de ello con naturalidad, sin perversión, como nunca debió ser de otro modo.
Un saludo
Chousa!,
como vai ser igual unha parede ca “unha petadiña de toxos”! (vexo que tí e mais susana[non che daría igual unha frondosa carballeira, muller?], compartides ese gusto polos sitios con espiñas!)
ou tés un puntiño masoquista ou non foi o teu cú o que estivo acurralado entre os toxos!
Susana e ten razón Fernando Lobato, a verrr que son moitos meses esperando que eses dous boten un polvo como diosmanda -ou como dixo alguén por aí: “como dios sugiere”)
jajaja Chousa, qué bruto, estou coa Zeltia.
No es lo mismo, una pared lisita que una “petadiña de toxos” (moita fame había que ter para aghuantar iso, ho!)
Y de la casualidad toxil saco como conclusión que hay que limpiar el monte gallego. Parece urgente.
Gracias Yure, yo sí que estoy enganchada, ¡enganchadísima! y disfruto de lo lindo “siendo” cada uno de ellos. A ver ¿alguien acierta cual es mi personaje favorito?
Mi primer beso, Zeltia, procuro olvidarlo un poco más cada día.
El segundo fue el que merece un recuerdo. Y ya sé que está todo el mundo ansioso con el tema folleteo, pero a mí me encanta el prolegómeno este, porque me encantan los besos y acorralamientos, y sentir el aumento de tensión, tal y como describe Zeltia.
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Hola,
Estoy sintiendo esa voracidad, ese inicio a través del beso de lo que está por llegar para los dos, después de tantos meses de espera. Suyos y nuestros
Besos.