La cópula de Laura y Víctor toma carrerilla.
Víctor no quiere desnudar a Laura todavía. Saberse con un himen de estreno le lleva a recapacitar y decide que ha de comportarse delicadísimamente. Se le ocurre que desvirgar a una mujer es un acto trascendental y de repente es consciente de que quizá ella guarde de por vida el recuerdo de estos momentos. Metido en semejante compromiso, pone el freno para ir dando los pasitos como dios manda, de escalón en escalón. Se esfuerza pues, por ralentizar el calentón, y la invita a tumbarse en el sofá, a lo que ella accede un poco confusa por el cambio de ritmo, pero entregada a más no poder. Una vez recostada entre los almohadones, Victor improvisa la extravagancia de cobijarla bajo una manta dejando solamente sus pies fuera. La ha descalzado y ahora masajea sus pies, calentándolos, consiguiendo que se estremezcan, un poco por las cosquillas, otro poco de gustirrinín.
- ¡ Qué pies más bonitos!, dice, y Laura se sonríe, se muerde el labio inferior, le chifla la voz de Víctor, con su acentazo gallego, un hablar que resulta muy seductor en la voz masculina, un poco carrasposa.
La idea de cubrir a Laura con la manta ha sido magnífica porque ella está
ahora muy plácida ahí debajo y se le nota más suelta, se ríe y él sigue las risas pero sin perder de vista el objetivo final de esta velada, objetivo que está cantado y la única que parece haberlo olvidado es Laura, con tanto jijí y jajá, pero ya va enmudeciendo cuando las manos de Víctor ascienden abandonando los pies, pierna arriba. Se controla Víctor, su instinto masculino le impulsa a apresurarse para alcanzar el fruto, pero él es hombre que ha aprendido a masticar despacio el manjar y sabe que de ese modo se digiere mejor.
Debajo de la manta y en la penumbra de la habitación, no se escucha ahora más que el roce de las manos viriles del mecánico en la piel de seda de la profesora y el contacto de esas palmas -un poquito ásperas- con la epidermis resulta a un tiempo relajante y estimulante, dos antónimos en una sola caricia. Como en viacrucis ha pasado de los tobillos a las pantorrillas y se va envalentonando porque ya siente el relajo en los miembros, que van perdiendo su pudor, distendidos en la generosidad de los muslos. Ya esas piernas ansían y todavía las manos de él se hacen de rogar, acariciando la sensible piel del reverso de la rodilla. La respiración de Laura se hace profunda, sus manos están calentitas, ¡mmm! ya su boca salivea regularmente y ya sus pezones ¡oh dicha! despuntan erectos. Las piernas surgen completas de debajo de la manta, cada vez más carne a la vista. Están bastante abiertas, considerablemente separadas la una de la otra. ¡Qué momento! la parte superior de una mujer escondida y la inferior expuesta a la vista del protagonista astuto que está posicionado en lugar privilegiado y que goza terriblemente con el espectáculo de unas patolas cada vez más olvidadas del pudor, rezumando feminidad. Víctor acerca su boca para que su lengua acompañe a sus dedos en el festín, besa la piel blanca del interior de los muslos y saborea, masca las apetitosas carnes. Con las palmas de sus manos, con su boca, con su lengua, sube y sube y baja baja, para volver a subir y no alcanza, -¡por favor! ¿no va a llegar nunca?- el coño escondido tras las bragas blancas que se adhieren a las curvas, marcando los perfiles de unos labios vaginales bien desarrollados, replegados el uno contra el otro. La vulva de Laura supone un imán tremendo, que solamente la paciente voluntad del mecánico contiene de acercar su boca, sus manos y su polla allí… por ahora.
…………………….
Este cuento es el relato número 46 de Crisol Púbico.
Pinchando aquí podéis leer todos los relatos eróticos que componen esta novela dedicada al placer.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Hecho Zeltia. A ver si ahora mejor, si tiene más continuidad ( al decirme lo de porno me tocaste la fibra y me puse manos a la obra)
Naoberlín: el acento es sexy, depende de cómo y con quien, no?
“Naoberlín: el acento es sexy, depende de cómo y con quien, no?”
Es a lo que iba. A mi con las mujeres me da igual la procedencia, tener una voz sensual depende de la persona más que nada. Pero hay gente que sí le ponen ciertos acentos, a mí no por lo menos.
Hola,
Ha estado muy bien la aproximación. Con detalles, como a mí me gusta. Parece que tuviese esas piernas abiertas aquí mismo.
Y con calma desgranando el capítulo, y a Laura…
Besos.
Dios mío últimamente no leo bien, estoy en la pola. Sí tienes toda la razón, el acento depende exáctamente de eso que comentas, aunque en mi caso con las tías no tengo una preferencia por el acento, pero la verdad no sabía que hubiera gente que le pusiera tierna. Ahora mismo no me encuentro con ganas pero cuando las tenga espero que me sirva de algo por aquí en los madriles xD
Biquiños.
¡¡Hemos entrado en materia!!, me encanta que plasmes todos los contrasentidos del sexo: la ansiedad por recoger los frutos frente al deseo de que no acabe nunca, la relajación frente al deseo, una misma caricia que puede ser mimosa y excitante,….
Se te había entendido perfectamente, Naoberlín.
Me parece estupendo que Wendy disfrute -como yo- de las contradicciones en una relación sexual y que fueran suficientes los detalles para Fernando y que Luna se mantenga expectante.
Pero lo mejor es que Ananda haya encontrado tan buen héroe a emular.
Que momentazo: Víctor, o galego homérico, en acción. Como mecánico non é de estrañar que teña o freo e o ralentí a punto. Espero que non sexa dos da marcha atrás: sería pouco digno e bastante apresado.
Amodiño, que sen perder importancia a chegada; tal cuestión non é óbice para lembrar que durante a viaxe tamén se disfruta!!!.
Lauriña que siga mordéndose o labio inferior mentras Víctor vai dando mordisquiños perto dos outros labios…
Pero ti, Susana, non tés perdón: mira que deixarnos a todos (aos protagonistas e a nós) na tesitura na que nos deixas…case é de xulgado de garda!. Como tardes moito Victor vai ter unha descompensación da tensión arterial e Laura -de tanto salivar- vai sufrir desidratación. E nós, xa nin che conto…
Bicos a punto de caramelo
que conste que hay muchas mujeres con voces sexys que luego son feotas
y hombres con voces varoniles que son horribles, te lo digo por experiencia
y hombres con voces que no dicen mucho, que estan bien buenos (mi experiencia)
Esperaba de Victor más.El polvo por excelencia del Crisol demanda un Víctor en su salsa, pletórico, un preludio algo salvaje, lo que no obsta para que la embolada desvirgadora sea suave. Del mismo modo que la virginal Laura haga gala de su herencia genética paterna.
Tenemos tendencias, o grabaciones adquiridas, que en su día afloran cuando el mecanismo pertinente las pone en marcha.
Tranqui Tiberio que este embolado no ha hecho más que empezar, y sin marchas atrás. Kaplan tranquilo tú también que el chaval controla el escape, … lo estoy viendo venir porque no me digáis que esta posición pide besitos en sálvese.la.parte y ¡ay! eso descoloca a cualquiera.
Claro tierna, hay todas las combinaciones posibles de voz-hombre, voz-mujer, ¡qué cosas tienes por experiencia!
Recibo de lindo gusto os bicos a punto de caramelo de chousa y me quedo con el escueto: esto pone! de Jordi, y con el ¡muy bueno! de Juani.
Besos
RSS




oh oh. y cómo surgió momento-tiernito-mantita después de los empujones contra la pared y las manos por aquí y las manos por allá y las lenguas que se enroscan?
si es que no me des estos cambios de escenario sin otro fin que cambiar de postura como en las pelis porno, Susana, un poquito-de-porfavor, una frasecita de enlace o algo que muestre cómo se cambió el momento anhelante por ese relajante jijijajá
-é que eu sonche moi esixente cos guións-