Primero de mayo. Las más jodidas.
Una vez tuve la curiosidad de contratar una prostituta para
conocer de primera mano el mecanismo de los placeres mercantilistas.
Desde luego yo buscaba una meretriz libre, es decir, un mujer que ejerciera el oficio sin un chulo detrás y mucho menos una mafia. No tenía claro qué es lo que me gustaría hacer con ella pero, honestamente, no descartaba el intercambio de caricias.
Busqué en el periódico local de mi ciudad en la página de contactos donde hay un montón de anuncios por palabras de mujeres. Descarté varios porque me olían a chamusquina: el tufillo a cutrerío y explotación rezumaba incluso en aquellos escuetos anuncios.
Finalmente me decidí a telefonear a uno y para mi fastidio era una agencia. Me respondió una mujer brasileña que aparentemente no se sorprendió de que yo fuese mujer y actuó con toda naturalidad.
-¿Serás tú la que venga?, le pregunté.
-No mi amor, pero aquí todas somos muy expertas.
-¿Puedo hablar con la chica que vendría?
-Bueno… nosotros no funcionamos así… pero te va a gustar, es muy guapa…
No, no, así no. Llamé a otra:
-¿Diga?
-Hola, llamo por el anuncio del periódico.
Colgó. Repito llamada y lo mismo. Esto me sucedió con tres números diferentes.
Al final conseguí hablar con una chica, que se mostró reservadísima, monosilábica y tirando a sosita. No me templó na de ná: ni gracia, ni conversación ni hizo el mínimo esfuerzo por ganarse a su posible clienta.
Yo quería dar con una profesional como la copa de un pino, que ofreciera un servicio eficaz en el que se incluyeran ingredientes fundamentales en el sexo como la alegría, la complicidad y el deseo en el menú de ejercicios sexuales. Yo deseaba una mujer preparada y entrenada en los placeres de Afrodita. Pues nada, no encontré y hube de desistir. Y no me extraña. Están jodidísimas.
Ya sabemos cómo está el sector. Ya sabemos, también, que no tiene porqué ser así, que hubo épocas y culturas -pocas, me temo- en que las prostitutas ostentaban dignidad, disfrutaban de buena posición social e incluso prestigio, eran mujeres cualificadas que ayudaban a hombres y mujeres a alcanzar placer físico y/o afectivo ¿no debería ser ésta una profesión bien bonita? ¿no sería magnífico para todos nosotros?
Hoy, día del trabajador, reivindico la dignidad de esta profesión ¡que coticen a la Seguridad Social!, hay que sacarlas de una vez de ese cutrerío ignorante y esclavista.
La selección de imágenes que adorna este texto son todas de Toulousse Loutrec, artista que, por culpa de su fealdad física, por culpa de su minusvalía, no encontró cariño más que en las putas, a las que hizo estos magníficos homenajes, llenos de sensibilidad.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Totalmente de acuerdo contigo, Susana, ya está bien de hipocresía. Y de explotación y de mafia. Además que, según creo, ahora ha empeorado la situación de estas mujeres, aunque me da la impresión de que no es que nunca haya sido muy halagüeña; tal vez tendamos un poco a idealizar el pasado y creamos que antes la prostitución tenía más romanticismo, etc. Que hable quien conozca bien el tema, pero a mí me da que no. Un saludo y feliz día del trabajo (yo lo estoy pasando sin dar palo al agua, como tiene que ser).
Bueno, como mi postura sobre este asunto ya está sobradamente publicada, me centraré en la decisión.
Probar una experiencia nueva es bueno. Mejor aún si sólo es para satisfacer una curiosidad, con pocas posibilidades de que se repita en el futuro por no tener necesidad, pues dudo que amantes no te falten, tanto de uno como de otro sexo
Y más plena aún si además de esa curiosidad personal, se disfruta con una percepción en los detalles para transmitirla a terceros, tal y como lo que mencionas del pintor. Se adquiere una sensibilidad especial…
Pero… niñita, probar una experiencia en la que se ve abocado a ello para satisfacer una necesidad es algo muy distinto. Se tienen más reservas, hay más suspicacias y conflictos, sobre todo si se puede transformar en un vicio que puede conllevar la típica ruina económica y social si no se controla. Y esto, en la sociedad de entonces, la del pintor, y en la de ahora, con unas telecomunicaciones tan desarrolladas.
Por otra parte, tampoco se puede generalizar. Una experiencia no equivale a muchas. Además, están las posibilidades de elección. Es lo malo de vivir en ciudades pequeñas. Aquí en Zaragoza aún tenemos algún que otro lujo disponible al que acudir si nos da por ahí, pero nada en comparación con ciudades como Barcelona, Madrid y Valencia. Y a Internet y sus búsquedas me remito.
Por cierto, es bonito lo que has dicho del pintor Toulousse-Lautrec. No lo sabía, y por eso mismo, he mirado con más detenimiento esas obras que has incluido aquí.
¿Y qué querrás decir, Ananda, con que te dejo así?
De acuerdo Arturo que mi visión puede ser un poco idealista, si quieres ingenua (pero de ahí a que me llames niñita …;)
Ulises, no, casi nunca ha sido muy halagüeña, pero parece que hubo pequeños brillos: las hetairas que practicaban la prostitución sagrada, por ejemplo, pero yo tampoco soy experta en el tema.
Susana, tampoco te enfades con Arturo
coincido que igual te tenia que haber dicho otro adjetivo pero por una vez que te digan niñita tampoco pasa nada, como si me lo dicen a mi, a veces las mujeres o algunas somos ñoñas
de todas maneras seguro no lo ha dicho con mala intencion
besos
Hola Susana. Soy periodista, y también convencida erotómana. Me gusta la erótica, el sexo y todos sus envoltorios. Me fascina la literatura erótica. Y me encanta escribir, claro está… Hace algún tiempo que te descubrí y te leo, aunque nunca te haya dejado algún post. Pero me sentí muy reconfortada encontrando a alguien que refleja tanto cómo soy. Pues nada, que hoy ha sido el día para saludarte. Feliz día del trabajo. Mi voto rotundo para tu declaración de hoy.
Un beso
Con la emoción y la timidez por ser la primera vez que te escribía…. se me ha pasado lo más importante! Gracias por el regalo tan maravilloso que nos haces con tus relatos, con tus escritos. Eres muy grande y derrochas una sensualidad y una delicadeza escribiendo que hace tiempo no encontraba. Enhorabuena Susana
Gracias June, encantada de que disfrutes aquí, y de que te animaras a escribir. Siéntete como en tu casa.
Boeno, boeno; e ti buscando “copas de pinos” nos anuncios por palabras!. Non sería que estabas ociosa e querías matar un pouco a curiosidade?
O título do post é xenial. Son as máis jodidas (non sei se as que máis joden) nunha sociedade na que se fode moito -lembremos que hoxe empeza o prazo para o IRPF-, e cada vez fóllase menos. Xa que citei á Axencia Tributaria e tendo en conta a temática do teu post, rematarei cun “vivan as putas”!
Releyendo, me doy cuenta de que mi escueta frase no aclara mucho.
Sencillamente, me acordé de las pobres putas que lo son porque no les queda otra y me dio la bajona.
Quizá la hora no era la más adecuada. Bueno, esta tampoco es muy allá.
Por cierto, yo la historia me la he tomao como de ficción y tal.
Ya nos contarás. Y tal, otra vez.
Siempre ha habido trabajos penosos. Los mineros no tienen un trabajo muy agradable tamposo, y eso de que ellos lo eligen libremente,…Tenemos nuestras elecciones muy idelizadas, y la mayor parte de las veces no es cierta esa libertad.
Lo más doloroso, a mi parecer, es la cuestión social (allá cada uno con su moral); a los mineros, como gremio, no se les insulta ni se les mira mal. A las putas si.
Se tiene por malo pagar por sexo, pero no se culpabiliza al pagador sino al pagado: eso sí es perversión, con las pores connotaciones.
A muchos les conviene la no regularización. En algunos casos, porque el trabajo es penoso, en otros, por moralmente reprobable,…Lástima que el grueso de aquellos a quienes no conviene opinen, en su fuero interno, que los domingos son de misa, vermouth y puticlub. Pero eso sí, que no se sepa.
Siempre ha habido dos tipos de mujeres para muchos, las decentes y las putas; si las putas no son decentes, pagarles tampoco está tan mal, y las de moral distraída son ellas, ellos sólo débiles ante la carne.
Si las putas estuvieran bien consideradas, ¿qué harían muchos de sus clientes para preservar su moral acomodaticia?, ¿a quién le traspasarían su culpa?.
Por cierto…la mayor parte de nosotros no protituimos, de uno u otro modo, todos los dias…por un sueldo.
Por cierto:la mayor parte de nosotros nos protituimos, de uno u otro modo, todos los dias…por un sueldo.
gracias á obra Toulousse Loutrec moita xente achegámonos ás putas con outra mirada.
despois algún director que agora non lembro -nin teño gana de googlear- levou a súa biografía ó cine, e entráronnos as putas polos ollos, polas cores, ata o corazón.
eu a elas entendoas.
a algún tipo de cliente, tamén.
a outros non.
e sobretodo o que menos entendo é esta sociedade tan hipócrita.
Ya no comento más porque creo que está todo dicho, sólo enviaros un beso, mis queridos Chousa, ananda, Zeltia y wendy.
Uy, niñita, no te calificaba de ingenua, aunque así sonara, en absoluto.
Y Tierna tiene razón: no ha sido con mala intención, además de que me resulta difícil de aceptar que te enfades conmigo, tan coqueta y mimosa te imagino (aunque alguna vez me lo merezca… no sé)
Se me escapó sin querer… Supongo que la influencia del dialecto gallego que recibo aquí habrá tenido mucho que ver, por usar una palabra afectuosa con “ñ” central bien presente y sonora.




RSS




Feliz día del trabajo, Susana. A ti y a todos los trabajadores (y trabajadoras, que ahora es obligatorio decirlo al parecer)
Me voy a trabajar. De lo que escribes no comento nada, me ha dejado un poco así…