La lluvia dorada de Zeus
El todopoderoso dios Zeus era tremendamente cachondo, lascivo, promiscuo y fecundo. Un portento de deseo sexual con inteligencia emocional baja y empatía escasa, egocéntrico caprichoso al que le importaba bien poco el disfrute de la mujer. Estaba casado con Hera a la que le fue todo lo infiel que le dio la gana. Hera siempre se enteraba y entonces él se deshacía en perdones y formulaba cada vez la misma babosa excusa: “Nunca he deseado a ninguna otra tanto como a ti”. Incluso tenía la cara dura de nombrárselas a todas una por una, fanfarroneando de sus conquistas ante su esposa como un vulgar matón de discoteca: “Deméter no me gusta tanto como tú” “Selene no me gusta tanto como tú” y así con un largo etcétera.
A todo esto, lo de Zeus de conquista tenía poco. Si deseaba a una mujer terrenal, a una diosa o a una ninfa, la poseía sin más. Si era necesario recurrir a la violación para ello, recurría, o al rapto, o a la mentira. Se disfrazaba, engañaba, incluso hería con tal de meter donde le salía del churro.
Con la pobrecilla Dánae fue regularmente cruel y especialmente original. Ella era la hija única de Acrisio, al cual el oráculo advirtió que su nieto lo mataría. Para evitar que su hija le hiciera abuelo, encerró a la joven en una torre de bronce aislada. Pero hete ahí que Zeus la descubrió, se encaprichó por ella y se empeñó en tirársela, sin consentimiento del padre, muchísimo menos de la hija y desde luego sin condón. Como era difícil acceder a ella, el Zeus todopoderoso se transformó en lluvia, en una deliciosa lluvia dorada que se vertió como un torrente sobre la fértil doncella que quedó fecundada ipso facto y no os quiero contar la cantidad de problemas que tuvo la chica, soltera preñada.
Dánae fue una virgen embarazada por el dios caprichoso, repudiada por su padre, que no se creyó una palabra del fabuloso polvo divino y mandó encerrar a su hija y a su nieto en un cofre bien apuntalado y los lanzó al mar sin miramientos.
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Escuchad este relato versioneado por Ananda, mientras observais las diferentes pinturas de este mito, que ha inspirado a un montón de artistas:
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Comentarios
[...] las mujeres seducidas por su marido -aunque muchas de ellas habían sido forzadas por él, caso de Dánae- y muy especialmente cargaba contra las que dejaba embarazadas -casi todas- y también contra los [...]
El polvo divino jajaja.Para mi quisiera un par de esos polvos divinos.Me iba a poner morada con todos los ängelitos celestiales y así darle celos al Zeus







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¡Cuántos habrá así ahora!, la diferencia es que, aunque probablemnte se sientan dioses, no tienen tanta publicidad como Zeus…por ejemplo….Mao.
El poder conlleva una responsabilidad que muy pocos asumen en primera persona, simepre es mejor que sean los demás los que cumplan las normas que tú te saltas.
Los dioses del Olimpo debían tener una edad mental de 6 años, más o menos; entre cuernos, traiciones, jugarretas, venganzas y concupiscencias varias, resulta de lo más entretenido. EN mantillas se quedan los culebrones de ahora.