Delirios orgásmicos
A veces temo un poquito por mi salud psíquica y me asusta que me pueda pasar como a don Quijote y pierda la razón con tanta lectura voluptuosa que me inflama las molleras. Quizá exagere, pero debéis saber que soy de condición romanticoide, lo cual unido a una sensualidad cascabelera y a una cabeza un poco destornillada, hacen que mi imaginación se dispare loca y soy proclive caer víctima de delirios orgásmicos. De vez en cuando he de echar el freno si no quiero despeñarme.
No soy la única, por supuesto, y mi siglo tendría que haber sido el XII aquí en Europa. Si yo hubiera nacido en esa época del medievo, allí donde el amor era cortés, hubiese sido carne de convento porque estos sentimientos que me invaden son una especie de neurosis de amor y deseo que bien se pueden confundir con fervorosa fe religiosa. En el siglo XII, en los conventos, las monjitas se dedicaban exclusivamente a recrearse en esas pasiones -a veces muy morbosamente- y las chicas más románticas y apasionadas eran víctimas fáciles de caer en la tentación de ingresar en clausura para abandonarse de por vida a alimentar ese éxtasis místico.
Debía ser tan común, que mirad una carta modelo de la época, que escribió un anónimo de aquellos tiempos tratando de disuadir a una mujer, para que no tome los hábitos:
El canto de la tórtola, o más bien del cuco, se ha extendido por toda la región. Proclama que, renunciando a los encantos del mundo, os proponéis tomar los hábitos y vivir enclaustrada entre mujeres jorobadas, cojas, bizcas y de corva nariz. ¿qué honor os quedará cuando tengais que encender los cirios, hacer sonar las campanas, consultar los libros y cantar en voz alta el aleluya? En efecto, veréis a numerosas jóvenes que nunca podrán rivalizar con vos en belleza, engalanadas de caros ropajes, cantar al son de tamboriles y haciendo coro con caballeros, eso de “palmero nacido en el Paraíso y ceñido de flores”, y mientras tanto, vos, con vuestros negro hábitos, cantareis un requiem eternam cloqueando entre monjas viejas. Así que renunciad a un destino semejante, porque yo estoy listo para tomaros por esposa en cuanto deseéis.
………………………….
El texto lo he copiado del libro “Palabras de Amor” de Jose Antonio Marina, del cual he realizado una referencia para Masquepalabras ( podéis leerla pinchando el enlace).
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
A miña época histórica sería, sen dúbida, a Roma augústea: vivir en pleno paganismo, sen cacaos xudeo-cristiáns, e moi poucas restricións morais á hora de frecuentar matronas, doncelas, efebos ou quenqueira que se puxese a tiro.
Sorte que a historia fose outra, e poidamos lernos en pleno século XXI.
E non se preocupe pola súa saúde mental e lectora. Creo que vde é unha das persoas máis sensatas que teñen un blog.
Hola,
El ejercicio de autocrítica denota que tu salud mental está perfectamente. Aún tienes lazos con el mundo terrenal…
Belkis, a mí también me cuesta entender la vida monacal cuando no es por un acto de fe. Pero como tú misma dices, a veces se utiliza como escapatoria y forma de aislarse del mundo.
Hay tantas cosas que vivir y disfrutar que pensar en el retiro espiritual a estas alturas me parece un desperdicio. Quizá cuando se tiene una edad más avanzada y una experiencia en la vida, además de un interés mayor por la meditación.
Besos.
Muy gracioso el primer párrafo, Susana. Como de un cabritillo que de repente le da por corretear, saltar, triscar, dar coces al aire, revolcarse entre las húmedas y surtidas plantas del alto prado montañés y emprenderla a juguetonas cornadas y mordiscos contra sus padres, tíos o hermanos, o emprenderla contra sólidas rocas, una y otra vez hasta que recupera el sentido común…
Pero ese peligro existe, no te quepa duda. De vez en cuando hay que frenar en seco, apagar máquinas, descender y acampar en un lejano y tranquilo claro, para volver otra vez con la cabeza despejada, más bríos y la mirada más suelta y fresca para percibir detalles en el camino que hasta entonces se pasaban por alto.
La metáfora anterior puede tener varias lecturas, princesita. La mía se basa en la abstención forzosa y la soledad. La tuya, en cambio, me da que puede significar… otra cosa más pícara, volátil y movidita: encuentros físicos con otras personas (de ambos sexos, juntos o por separado) y sentir, sólo sentir sin pensar en nada… ¿me equivoco…?
Fernando Lobato, creo que cumplo esos requisitos: edad más avanzada, una experiencia en la vida, y un cierto interés por la meditación.
Pero no…que yo he sido muy modosita y ahora quiero disfrutar de todo lo que pueda.
Creo que aún me quedan muchas cosas por descubrir, incluso en mí misma.
Espero que el género masculino no siga defraudándome y no tener que irme a un convento al final.
Ingresar en un convento sirve para huir del mundo, o para crearse otro propio. QUizá en aquella época las mujeres tenían muy poco dominio sobre sus vidas, y esta era una de las pocas decisiones que podian tomar libremente sin ser recriminadas por su familia.
¿Por qué se sigue haciendo ahora?, pues creo que sólo por fe o por miedo.
Me cuesta y me esfuerzo por no sentir miedo, y avanzar y soltarme, y tú eres una bonita guia, Susanita.
eses éxtasis que tiñan algunhas santas i algúns santos, sempre me pareceron moi sospeitosos…
fun ó enlace que deixaches, e este libro sí que me suscita a natural curiosidade polas intimidades de persoeiros coñecidos… ¿como se desenvolvían na intimidade dunha carta de amor real esas personas?.
Mencionan alí un pequeno párrafo dunha carta de amor de “la pardo bazán” a Pérez Galdós… i eso lembroume unha anécdota que percorreu “el todo Coruña” no seu momento:
resulta que foran a algún acto no Circulo de Artesanos eles dous, cada un polo seu lado, cando xa levaran moitos anos de amantes e andaban a levarse mal (como é sabido ela non dubidaba en levar para a súa cama a mozos novos)e tropezaron nas escaleiras, ela subía, e él baixaba, e persoas que estaban o bastante perto deles escoitaron como ela lle decía ó baixiño:
- Adios, viejo chocho.
Ó que Benito Pérez Galdós lle contesta:
- Adios, chocho viejo.
Isto é verídico, salvo o que puideron aumentar, poñer ou quitar jajaja as anécdotas que van de boca en boca…
A xente, que é moi mala!
Entonces ya somos 2 con dudas acerca de nuestra cordura, pero me imagino que encerrarse en un convento y castrar la libertad de vivir la sensualidad, el romance y el placer es como amarrar la mente y el cuerpo para que se atrofien, deformen y tomen formas grotescas… eso sí me volvería loco.
El libro “Palabras de amor” me ha dejado, como decía, con ganas de saber más, pero muy especialmente sobre la personalidad de la Pardo Bazán, y ahora, después de lo que nos cuentas, Zeltia, más todavía. A ver si cae en mis manos alguna biografía suya chula (si alguien supiera, que lo comparta, porfa). Lo mismo que también tengo ganas de leer algo de Corín Tellado, que el otro día Belkis comentó sobre ella y estuve buscando en la Red, y me gustaría tener mi propio criterio sobre su literatura, el problema es que fué tan sumamente prolífica, que no sé por cual de sus títulos decidirme (bienvenidas las recomendaciones). De modo que olvidémonos de conventos y bobadas y sigamos investigando, jugando y aprendiendo.
Gracias a todos por vuestras opiniones, especialmente a ghostrider01, que es nuevo.
pero…estar enclaustrada..no es sinonimo d no gozar…los encuentros entre feminas dan mucho juego…ademas en un camino..muyyy conocido
Estoy contigo: el éxtasis se da cuando aún no sabes, y sólo supones ¡Y qué mejor amado fantaseado por toda la eternidad que Dios!
Porque soy más de carne, que si no…
Hola Susana:
Según Wikipedia, la enciclopedia de los que tienen prisa, hay una serie de libros eróticos de Corín Tellado, escritos bajo seudónimo, conocido como “Especial Venus”:
Bajo el seudónimo de Ada Miller, Publicados por Bruguera, S.A.
Amor en penumbra, 1978/04
Ansiedad, 1978/04
Placeres y pasiones, 1978/09
Un amor cada día, 1978/09
Trauma sexual, 1979/02
Fuego erótico, 1979/03
Quiero ser como soy, 1979/03
Te enseñó a amar, 1979/04
Apasionada Betty, 1979/05
La deseó a ella, 1979/05
Vendemos sexo, 1979/05
Prefiero el sexo, 1979/06
Voy a vivir, 1979/06
Solo quiero vivir, 1979/07
Verás cómo te gusto, 1979/07
Pasión de vivir, 1979/08
Vaia, entón non eres monxa!!!. Pois eu sempre tiven esa sospeita. Unha carmelita descalza, poñamos por caso.
Non me digas que non suscita un morbazo tremendo imaxinar unha monxa con conexión wifi ás agochadas na súa celda, debullándonos a espiga dos seus desexos a través desta xaneliña máxica.
Bicos delirantes
No Chousa nada de carmelita, ¿pero ti en que mundo vives, oh!
Ni siquiera con los tiernos besitos empachosos de feminidad (a los que hace referencia Yolanda)me compensa la vida de convento, ni siquiera con el amante todopoderoso al que hace referencia Sor Karnal.
(Sí, sí, lepisma, Corín Tellado se puso como pseudónimo Ada Miller emulando (supuestamente) a Herny Miller, ¡por eso me interesa tanto!

RSS




A mí me cuesta de entender que una mujer, bella, con sensaciones vívidas, y con pretendientes,…pensara en meterse a monja de clausura. Pero quizás sea porque soy incapaz de ponerme en la mentalidad del siglo XII, ni de ningún otro en realidad.
Yo, cuando era joven, se me pasó una vez por la cabeza.
Me sentía fea, gorda, patito feo,…..y creía que nunca nadie se fijaría en mí.
Se lo comenté a mis amigos más allegados y se morían de la risa. Empezaron a llamarme Sor Presa.
Fue una época corta, se me pasó esa tontería pero a veces tengo la sensación de llevar una vida demasiado monacal y casta jajaja.
Quizás debería leer más lecturas de las tuyas y de las que tú lees, susana. ¿Qué me recomiendas? aparte de seguir a pie juntillas tu blog.