Archivo de abril, 2010
La enfermera de las bragas chiquititas.
Alice cada mañana sorprende a sus pacientes con bragas diferentes. Descubrir cómo las trae hoy es el aliciente más apasionante del día a día hospitalario de Gonzalo. Fijándose bien, casi todas se transparentan un poquitín a través de la bata, y se puede intuir el color -sobre todo si es oscuro-, y la forma -por los pliegues que forma la carme donde oprimen las costuras-. Averiguar cuales se habrá puesto hoy es tope emocionante.
Las tiene lilas, rosas, verdes, azules, blancas, con lacitos, con puntillas, de lunares, de florecillas, de encaje liso, de encaje con volantes, unas rojas brillantes, otras negras de raso, otras de cuadros escoceses y algunas de estampado abstracto, las escotadas de algodón, las que imitan tanga pero no, las de camuflaje selvático, las ribeteadas, las de chorreras, las de pedrería falsa, las de lentejuelas doradas, las que son tiras nomás, etc., etc., etc.,
Sobra decir que es muy coqueta con sus bragas y le chifla estrenar, si vieseis su armario atiborrado de bragas creeríais que se deja el sueldo íntegro en lencería, pero qué va, qué va, es muy apañada y las consigue de a tres por un euro en el chino de la esquina. Cada vez que pasa, no se puede resistir y compra un lote. Pero insisto, Alice no es ninguna manirrota, más bien es austera y vicios los justitos, ni anda de cafeterías, ni fuma, ni bebe -salvo cuando la invitan- ni gasta en joyas, pero esas tangas y las culottes, ¡ay, la pierden! Cierto que no son de gran calidad, cierto también que dan el pego que no veas, el diseño está conseguidísimo, puede que la mayoría le queden algo canijas y que se le mira mucha nalga para tan poca braga, pero qué importa, la verdad es que el pompis siempre lo lleva monísimo.
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Este cuento es el número 34 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico
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Excelente noticia para mí, y para los que me quereis bien.
Papeles Casa Vigo ha puesto en marcha el engranaje para editar un libro con una selección de relatos míos. Llevará el título “Eva, su manzana y el pecado” y será el tercer número de esta colección de libritos de temática sexual, ediciones limitadas con un diseño cuidadísimo (echadle un ojo a los otros títulos de la colección Perineos).
Ya sabeis que significa muchísimo para mí, que supone un premio a mi trabajo durante todos estos meses. Estoy muy contenta, emocionada incluso, y quiero compartir mi alegría con vosotros. Mi ilusión es que, cuando lo tenga en mis manos, pueda regalaros un ejemplar a los y las que aquí participais con vuestros comentarios y opiniones -si es que os interesa, claro-.
La presentación es chula ¿eh? ¡Espero que también lo sea el contenido!
Escueto resumen de mis vacaciones.
Susana, perezosa en su siesta,
libertina y húmeda,
se transforma en menú degustación
¡divertido alimento!
salsa para hacer sopitas.
De almohadón en almohadón.
Sigo de vacaciones danzando de almohadón en almohadón. Sólo entro para avisaros de algunas colaboraciones mías que salieron estos días, por si a alguien le interesa:
En el blog literario masquepalabras referencia a: “El postporno era eso” de María Llopis.
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Contiño en galego para O Xornal Certo: O mariñeiro, a súa moza e mailo consolador.
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En la revista Sensuality (en sus quioscos cada mes), una sabrosa receta de fantasía y un cuento mitológico.
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(La imagen no hace referencia a mis vacaciones, como podríais pensar, sino al libro “El postporno era eso“)





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