El postporno era Eso. María Llopis
Edito hoy la referencia al libro “El Postporno era Eso”, que realicé para el el blog literario Mas que palabras. En la próxima entrada colgaré una entrevista que le he hecho a María Llopis.María Llopis ofrece en este libro una estupenda explicación didáctica sobre el postporno. Nos introduce en el tema referenciando los trabajos más relevantes y resulta un estudio completísimo teniendo el portátil a mano y yendo a visitar las webs o las obras de los artistas más representativos del postporno, todos con amplia presencia en la red.
No es tan sencillo entender los matices que diferencian el porno del postporno, y ella lo resume así:
El postporno es la cristalización de las luchas gay y lesbianas de las últimas décadas, del movimiento queer, de la reivindicación de la prostitución dentro del feminismo, del postfeminismo, y de todos los feminismos políticos transgresores, de la cultura punk anticapitalista y DYG ( hazlo tú misma). Es la apropiación de un género, el de la representación explícita del sexo, que ha sido hasta ahora monopolizado por la industria. El posporno es una reflexión crítica sobre el discurso pornográfico.
El postporno es un género realizado mayormente por mujeres y sorprende muchísimo el alto grado de agresividad y violencia, situación que explica: La Caperucita del cuento, después de ser violada, golpeada y humillada durante siglos, quiere asumir el papel del lobo. Pero son demasiados los abusos a los que ha sido sometida, así que nos vemos obligadas a pegarnos entre nosotras para poder abrir, sentir y llorar las heridas que heredamos de generacones y generaciones de fábulas. Y así redimirlas y escribir nuevos cuentos.
Son películas dirigidas por caperucitas cabreadas, empeñadas en plasmar el amplio crisol que suponen las sexualidades individuales en un esfuerzo por transmitir esa riqueza de matices, ignorada en la pornografía “estándar”. Para llevarnos al plano real, María pone en la palestra su propia sexualidad, cargada de contradicciones e intríngulis sexo-sentimentales que trata de desgranar en este libro escrito a modo de diario.
Los y las que me seguís sabeis que uno de los objetivos de mis cuentos es eso precisamente: desmoronar tópicos sexuales y ampliar la gama de personajes “folladores”. Y desde aquí, desde mi aldea gallega, lejos de esa movida catalana donde se cuece el postporno, lejos de los garitos atestados de speed y coca, se me pusieron los pelos de punta cuando leí el siguiente párrafo de María, ¡cuan identificada me sentí con sus intenciones!:
“Me interesa investigar si existe la posibilidad de que nuestras emociones sean representadas en la pornografía. No sé si es una contradicción, porque el porno anula la posibilidad de sentir emociones. El amor no forma parte de ese juego. Pero ¿sería posible? Menuda revolución sería esa. Eso sí, no tengo ni idea de cómo hacerlo.
¡Ahí estamos María, intentándolo!
……………………….
El postporno era Eso.
María Llopis
Editorial Melusina
ISBN: 978-84-96614-82-6
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Comentarios
A mí esa actitud valiente y desafiante me gusta, sobre todo como reivindicación del propio cuerpo, del uso (o abuso) como dueñas, no como objectos utilizables, adaptadas al modelo marcado por la hegemonía masculina.
Pero no significa que me guste “el movimiento postporno” -sin conocerlo tampoco puedo afirmar o negar- pero éste párrafo me produjo cierto rechazo:
El postporno es un género realizado mayormente por mujeres y sorprende muchísimo el alto grado de agresividad y violencia, situación que explica: La Caperucita del cuento, después de ser violada, golpeada y humillada durante siglos, quiere asumir el papel del lobo. Pero son demasiados los abusos a los que ha sido sometida, así que nos vemos obligadas a pegarnos entre nosotras para poder abrir, sentir y llorar las heridas que heredamos de generacones y generaciones de fábulas. Y así redimirlas y escribir nuevos cuentos.
No sé, chica, Susana, las hace parecer enfermas traumatizadas, dónde más que una reivindicación parece una venganza “padecida” además con gusto…
no sé, poniendo una comparación boba:
es como si históricamente nos tuviesen a pan y agua
y ahora como política reivindicativa se metiesen la comida hasta el empacho, y ni siquiera una comida rica y elaborada, sino carne cruda y se echasen encima enormes ollas de potaje.
uff, creo que ser openmind, feminista y reivindicativa, no significa “todo vale”. comprendo que los movimientos culturales si no provocan y conmueven pasan desapercibidos, y que en la exageración puede haber arte, si. pero de ahí a que me guste…
en fin, habrá que dar tiempo, porque he variado mi opinión sobre muchas otras cosas,
como pienso que se debe hacer, y no aferrarse a una postura totalmente inmovilista.
buen hacer, Susana!
me he extendido un poco, no? jaja
Arturo y Zeltia, la verdad es que no soy experta ni en porno ni en postporno, realmente me interesa muchísimo más la literatura que la imagen.
De modo que os invito a que leais las preguntas que le hice a la autora para aclararme yo misma acerca de los matices que difieren entre estas dos ¿artes? y la postura de estxs modernxs pornógrafxs.
Dejo pasar un poco de tiempo para dar margen a los que no han entrado todavía, y seguimos, si os parece, intentando entender a esas caperucitas cabreadas.
(fantásticos vuestros comentarios, por comentarios así me rasgo yo las vestiduras)
Pois coas tuas vestiduras rasgadas (…) e coas carapuchiñas de mala uva, chego eu e -despois dos saúdos iniciais- digo que tampouco me confeso fan do porno (todo ten un tempo, e recoñezo que bebín no seu momento dese garrafón; pero agora prefiro tragos doutros estilos).
A raíz da túa primeira alusión a esto do postporno documenteime un chisco lendo pola miña conta e tamén houbo quen me ilustrou algo máis sobre o particular. Con ese bagaxe e coa ilusión que che se percibe a ti na materia, prometo mergullarme na lectura; pero non aseguro que me ilusione en demasía. Os meus devezos discorren por outros cauces. Iso si, aprender mólame; así que vou collendo sitio.
Bicos atentos
Hola,
A mí me pasa un poco como a Zeltia, los extremismos me van más bien poco.
Me parece muy interesante que el porno evolucione porque es cierto que empieza a estar desconectado de lo que los espectadores buscan. Películas como las que hace mención Carlos Bozalongo en su blog o el trabajo de Erika Lust resulta mucho más interesante que la mayor parte de las películas que salen hoy en día.
Tendré que leer la entrevista y bucear un poco más en el movimiento cultural del postporno, pero me da que no es del todo de mi agrado. Pero como siempre ocurre con estas tendencias habrá postporno más y menos “puro” y películas que sin llegar al postporno resulten igual de interesantes, y ahí estaré yo…
Besos.
Yo no tenía ni idea de que existiera eso del postporno hasta que descubrí tu blog, Susana, y te confieso que sigo un poco confuso con relación a este tema. Sea como sea, a mí me interesa fundamentalmente la literatura y la literatura erótica como una más, aunque se trate de un campo especialmente interesante (creo que no es necesario abundar al respecto ni aburrir a nadie con sesudas reflexiones). Por eso creo que merece atención cualquier evolución que pueda darse dentro del género, tan maltratado por otra parte muchas veces. Esperaré a saber más para opinar.
En cualquier caso, que la mujer tome un papel activo en cualquier campo siempre tendrá un resultado fascinante. A la vista está.
Pues vayamos con la entrevista sin mayor dilación, a ver si el posporno nos resulta fascinante, como dice Ulises, interesante, como dice Lobato, o simplemente nos limitamos a aprender, como sugiere Chousa.
Primera noticia. De lo que estoy convencida es de que la mayor parte del porno, al menos español, me va más bien poco. Se supone que no es realista porque satisface las fantasías de los hombres, así que se convertiría en…¿sexo imaginario?. Tengo por seguro que algunas cosas se nos escapan bastante al resto de los mortales (al menos para mi).
Lo gracioso del tema es que, consultando a mi costilla, tampoco parece que le vaya mucho lo que hay; nos gustan más algunas francesas, algunas de los 70,…y ando buscando ver una de Lust, a ver qué tal.
No soy fan de ningún tipo de violencia, pero quedo a la expectativa (como Zeltia) de aprender (como Chousa).
Me he metido hace unos días en la tema del postporno, y me conecta de lleno con un mundo con el que tengo contacto hace un tiempo: de la diversidad sexual. De poco voy sacando la idea de lo heterosexual, aunque no dejo de practicarla por el momento.
Pero me vale una cosa: siento que este movimiento, lo que tiene de feminista y antipatriarcal ayuda a excluir todavía el placer femenino en sí mismo que, a veces, no pasa de ser heterosexual. Esta lucha por liberar o dar espacios a la mujer podría verse troncada si la bandera de la diversidad se extasia demasiado con lo homo-trans-bi.
QUe la lucha de la mujer heterosexual no se vea estancada
nuevamente
Me gusta pensarlo más como la apertura (inaugurada hace mucho tiempo) a nuevas posibilidades de placer, dejando fuera el porno tradicional
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Emmm… Vamos a ver si lo entiendo bien:
Es la primera vez que leo una referencia al “postporno”. Cuando leí el título, creía que era lo que viene detrás de una película porno, es decir, las sensaciones que se tienen después de desahogarse con una de esas películas (en mi opinión, relevantes, aunque efímeras).
Pero no. Resulta que es como se denomina a un movimiento cultural en toda regla, con sus características, sus herencias e influencias, sus modos de manifestarse, sus partidarios, sus fanáticos, sus detractores…
Y según tengo entendido (puedo equivocarme), viene a aunar el deseo de muchas personas, sobre todo mujeres, que se rebelan contra el papel pasivo de la mujer que nos han inculcado desde jovencitos, siendo su máxima representación, casi su icono, el de Caperucita Roja con una Uzi en las manos apuntando al lobo… ¿es eso?
Bueno, pues resulta que aquí el menda era, sin saberlo, un perteneciente a eso del “postporno”, porque en mis fantasías sexuales la mujer no aparece en absoluto “pasiva” y esperando embelesada a su “príncipe azul” (es decir, yo), sino que las caracterizo como mujeres hechas y derechas, con personalidad firme y carácter, a las que logro conquistar con no sé qué artimañas, y que están conmigo porque quieren, porque me quieren y porque les “despierto” su lado más tierno… pero de vez en cuando, hago que se enfaden, que se alteren, que pierdan los nervios… o las provoco mucho con ironía, y después la apacigüo a base de risas, bromitas, cosquillas, detallitos graciosos, etc…
¿Me equivoco al plantear esto, Susanita…?