El médico superestimulado
El médico anda muy salido desde hace unos días y ya se está
planteando auto recetarse inhibidores de la libido porque todas esas erecciones inoportunas le resultan un incordio. Él ha sido siempre un hombre de empalmes puntuales, su miembro nunca le había demandado excesivas atenciones. Ni siquiera cuando adolescente urgía de aliviarse diariamente, que era chico centrado en sus estudios, rapaz de a paja por semana. No ha abusado del vicio de soltero y muchísimo menos de casado. Pero de unas semanas para acá la pirola anda encabronada, vivaracha yergue la cabeza, rebelde se empina la sierpe entre las piernas y no encuentra sosiego ¡con la falta que le hace la serenidad en su consulta!
Imaginaos la incomodidad que suponen esos empalmes rabiosos. Le despistan, se desconcentran sus facultades mentales ¿cómo va a diagnosticar con ese bulto en el pantalón? ¿cómo va a resultar creible con la tienda de campaña instalada debajo del fonendoscopio?
El pobre anda sorprendido con esta repentina voluptuosidad de su cuerpo. Y su mujer ya lo va notando, porque se está haciendo omnipresente el paquetón y ella ya se empieza a escandalizar:
- ¡¿Otra vez?!, le censuró esta mañana con los ojos desencajados cuando al entrar en el baño se encontró a su marido en la ducha con la chisma en perpendicular. Y es que claro, hacía quince minutos que habían hecho el sexo ¡¡y anoche también!!
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Este cuento es el número 37 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico
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Comentarios
En lugar de buscar la forma de evitar esas erecciónes sería preferible que buscase la forma de mantener la atención con la bandera bien en alto.
As pacientes tamén podían pensar que gardaba no peto un tubo de medicamentos (ou medicamentos por un tubo!); claro que andar desa guisa a cotío empeza por molestar e acaba por doer nas “caixas de resonancia”. Ese médico debe ir á médica!
Bicos
¿este non era o médico que sempre lle foi fiel á sua santa esposa (esa del chochito limpísimo) e rexeitou a enfermeira xoguetona? A veeeer Susana que lle estás preparaaaando… deixa ó médico tranquilo, tan contento como estaba co seu polvo semanal!!!! (igual a que lle colle o gusto ós postres extras é a súa muller)
Sí Zeltia, era aquel, el maridito perfecto, ese que no se va a ir de rositas en mi crisol, ¡oh no!, encontraremos la manera de follárnoslo, de menearlo un poco.
Y ¿será posible, Carla?: ¿mantener la atención con la bandera bien en alto? ¿mantener la atención con la bandera bien alta y las bolas chicas insertadas?
¡Un tubo de medicamentos, Chousa! ¡qué cousas tes!
estos relatos Susana
tienen ya bastante de porno aunque contados con erotismo fino del que tu sabes muy bien
Tampoco es para tanto. Cada cuál tiene sus berreas particulares repartidas en el tiempo, otras coincidiendo con los calorcillos preestivales….¡cosas del calvo!.

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Pero con lo delicioso que es encontrar un miembro siempre respingon listo para dar batalla, en los personal disfruto mucho sentir y acariciar esas erecciones nocturnas de mi hombre.