Donde menos se espera, salta la liebre (El gusto por la nalgada I)
La anécdota que os voy a narrar no es, posiblemente, tan espectacular como pueden llegar a serlo mis cuentos. Pero es que en este caso me ceñiré a los acontecimientos tal y como sucedieron y no le añadiré azúcar a la historia, de por sí un tanto extraña. Os cuento.
Cuando dispongo de unas horitas libres, me chifla ir a una librería grande, de esas con cafetería incorporada, a pasar el tiempo buscando y rebuscando lecturas de mi interés. Como la sección (mini) de libros eróticos ya la tengo más trillada que qué, el día de marras me fuí a la sección de filosofía. Allí, entre montones de tochos infumables, merodeaba un tipo. Tras echarle una rápida visual por el rabillo del ojo, me hice idea de su perfil: típico profe de instituto, estilo progre, que casaría como anillo al dedo dando clases de filosofía o de historia, con sus gafitas y la barba recortada, el bolso cruzado y la figura del que pasa mucho tiempo ejercitando exclusivamente los músculos del cerebro.
El filósofo tenía muchas papeletas para resultar un plasta en toda regla, pero ¿quién sabe? A veces con alguno de estos intelectuales te mondas de la risa. Desde luego, a razón de los manuales que ojeaba con concentración numismática debía ser listísimo, y eso puntúa.
Sin embargo, el profe empollón perdió esa concentración sesuda cuando, como quien no quiere la cosa, buscando libros allí justo donde los buscaba él, me acercaba a su cuerpo un poquito más de la cuenta, un pelín más pegada de lo que marca el protocolo, con la intención de poner en la palestra -una vez más- mi capacidad de seducción y cerciorarme de que permanece activa y de que funciona como un reloj. Funcionaba a buena fe y ya me animé:
-¿Me recomiendas uno?, le dije sin pensarlo demasiado.
Casi se asusta el pobre, y tartamudeó un poco.
- ¿Uno? Pero ¿qué buscas?
Le sonreí y me tomé mi tiempo para contestar.
- No sé …, uno que hable de la vida con sencillez (no era plan explicarle que me gustaría encontrar un texto que trate la cosa sexual desde alguna visión filosófica sorprendente).
Paseó su vista por los estantes y fue derecho a uno:
- ¿Conoces “Las Confesiones” de Rousseau?
- No… ¡con ese título tiene buena pinta! voy a echarle un ojo en la cafetería antes de decidirme a comprarlo. Gracias.
- De nada.
Me di la vuelta con la seguridad de que el filósofo escrutaba mi retaguardia – con concentración numismática- y me aposté a mí misma que antes de diez minutos él estaría acompañándome en el café (¡Cuánta vanidad!).
……………….
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……………….
Os preguntareis qué diantres tiene que ver esto con la flagelomanía, esperad y vereis. Si hay algún listo (o lista) por ahí que se haya dado cuenta de por donde voy a ir, que me haga un guiño y se esté calladito, no me vaya a destripar el cuento.
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Continua con Las Confesiones de Rousseau
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Comentarios
Hola,
Parece un comienzo interesante. Esperaré tomando un café yo también mientras se acerca…
Besos.
Ser vanidosa sobre o propio traseiro penso que é unha licencia que debería ser de obrigado cumplimento. Tal fachenda sobre as propias nádegas fai que a súa dona as menee de xeito atraínte para os ollos de filósofos, matemáticos, e incluso…canteiros!.
Sabemos que os filósofos desenvolven moi ben o arte de pensar. Agardaremos a ver como o fai, se é que se decide, co arte de expresar…Pedirei un café tamén.
Qué interesante! (yo tengo en el horno una historia con un profe de instituto, también….pero vaya, ni a la suela de los talones le llegará a la tuya!).
¡Qué poder de seducción! Se ha de ser muy, muy bonita para tener tanta seguridad en una mísma.
Nos quedamos aquí, en la cafeteria ,expectantes.
Pues tal como está presentado, se me ocurren muchas continuaciones, no atino a ver el hilo verdadero.
Y Belkis, yo creo que para tener seguridad en el culo de una, se debe tener seguridad en el poder de seducción de tus cuartos traseros, independientemente del resto, aunque no dudo de que Susana sea muy linda en conjunto.
Me ha hecho gracia el tema de las posaderas, sobre todo el comentario de Chousa, porque aunque no se me había ocurrido antes, me parece muy cierto (sobre todo en tacones). Yo misma, con mi ristra de complejos y contrasentidos, siento una absurda seguridad en mis posaderas, aunque estas no sean atléticas, pequeñas o fibrosas,…
Voy de inmediato al armario a buscar mi vieja chaqueta de pana, a ponerme mi bolso de cuero en bandolera y me marcho corriendo a la megalibrería más cercana a mi casa. Tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo.
Esto promete.
Conozco a la perfección el perfil de hombre que describes. Comparto cama con uno, y no te lo voy a recomendar porque con ése ‘continuará’, me imagino que algo más que palabras debió de haber.
La verdad es que esto de la publicación por entregas aumenta el placer. El comienzo no puede ser más prometedor.
No, no, nada de muy bonita, Belkis; corriente y moliente, pero ¡ojo! no menosprecies el campo de acción -poder de reacción- de las “corrientes y molientes” con cuartos traseros generosillos (no atléticos, ni pequeños, ni fibrosos, ¡por favor Wendy!, parece que hablas del culo de un tio).
Venga Ananda disfrázate y vente, acomódate en la barra con Mr. Lobato, don Chousa y sir Ulises (¿desean un purito los señores para la contemplación?). A Suspense no le ofrezco por listillo, ¿veis como tenía que salir un sabelotodo? Me tienes tú mosqueada, lord Suspense.
Al que comparte lecho con Nana sí, que se venga, que viene bárbaro pa crear ambiente.
Gracias por mostrar interés
Pues la verdad es que no me gustan los puros, pero gracias por el ofrecimiento. Con la compañía, el café y el espectáculo es más que suficiente.
Besos.
Mírala a ella, pediste un guiño, eso recibiste… tomo nota del calificativo! En cuanto al tratamiento…. pueblo llano simplemente.
Suspense: el calificativo con tono jocoso, ¿eh? y ala, venga, toma tu purito, … aunque tiene razón Fernando ¿para qué ando a ofrecer puros si en la librería no permiten fumar? Claro que tampoco permiten otras cosas …
¿Y a mi?, ¿no me ofreces un café a mi?, porque fumar no se podrá, pero tomar café…
Y si, parece que estaba hablando de un culo masculino, y lo hacía con toda la intención, porque me parece que el ideal de belleza que nos tratan de vender a cada minuto incluye mujeres con culos andróginos, o casi sin culo…que me perdone alguien si meto el dedo en la llaga, pero una mujer sin culo….
Yo te invito al café, Wendy.
Por supuesto que una mujer sin culo es como un bar sin cerveza. No hay nada más bonito que recorrer con la mano las curvas de una mujer. Nada de culos andróginos.
Besos.
Estaría bien desarrollar la capacidad de disfrutar con lo que hay (culo turgente o bamboleante, tetas pequeñas o grandes, polla gruesa o larga, inteligencia amplia o reducida, carácter espontaneo o reflexivo…)
Dí que sí Missexitos, ¡viva la diferencia!
Lobato, guarda la cartera: aquí invito yo (a Wendy también, ¡off course! preciosa). Vayamos a la cafetería pues.
que cosita mas rica que sentir las manos de mi amado en mis nalgitas
mogollon de sensaciones…..
que gustito
jajaja
Llamáis culo andrógino al culo pequeño, o poco formado, pocas nalgas?
¿Y cómo se llama el culo enorme, enorme…y cuya dueña lo ve más enorme aún?
Por cierto, me apunto al café. Y puro no, pero cigarrito también. Y más si es en un sitio donde aún se permite fumar.
me gustan las historias que empiezan por el principio (como debe ser)
descripción de lugar, de motivos por los que se está, de personajes…
la gente que toma el hilo y va directa al meollo, cuenta las cosas sin gracia.
cómo en otras cosas, los prolegómenos hacen más placentero el desenlace.
Siempre te puedes montar una “historia” para “ligar” en estos sitios, se escoge “victima” y “temática”, aunque no veo haciendo disquisiciones acerca de hemorroides y forúnculos para tal menester, pero cuando el hambre aprieta…
Al ping-pong, no se juega desnuda.Eso es darle ventajas al contricante.Se calienta pronto y ataca antes los golpes.Que lo sepais
Te guiño con los dos ojos, a modo de torpe o del que cierra los ojos imaginando las múltiples opciones posibles. Raudo y atolondrado me dirijo al “continuará”.

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La imagen que he colgado no tiene demasiada relación, ni el profe es Miller ni yo soy hot model, pero como metáfora vale, y me hizo mucha gracia ver a un Miller ya vejete, con la model.
Miller es uno de los grandes escribiendo erotismo, he disfrutado mucho con él, de hecho hice una referencia de su Opus Pistorum.