Alice, mujer de cristal.
Víctor ha limpiado meticulosamente las uñas de sus manos con un mondadientes, Laura ha alisado la larga melena de su cuero cabelludo y ha retocado con primor el vello rizado de su monte de Venus.
Alice, la enfermera de las bragas chiquitas, les recibe:
- Lo siento, sólo puede pasar uno a ver al señor Gonzalo, advierte.
- ¿No podemos entrar juntos?, protesta Víctor.
- ¡Uy, no! las reglas son estrictísimas- responde Alice con dicción melosa y sonrisa radiante –, que pase la chica primero.
- Vale voy, se apresura a responder Laura, acostumbrada a no cuestionarse las reglas.
En cuanto Alice se queda a solas con Víctor, comienza su ritual de seducción. La enfermera es una de esas mujeres para las que su identidad ha de pasar por la aprobación genital masculina. Es una de esas muchachas, o damas, siervas del beneplácito del hombre, mujeres incapaces de desear salvo actuando como espejos. Frágiles maniquís de cristal, vulnerables al paso del tiempo y los estragos que él hace con la belleza superficial, muñecas preciosas que aman por ser amadas, que gustan por ser gustadas y se rompen en mil pedacitos el día que ellos, los hombres, les niegan la mirada. De ahí el esfuerzo inconsciente, infinito, de Alice por ser linda y caliente, simpática y deliciosa, permanentemente adobada por si él, uno de ellos, cualquiera de ellos, quiere tomar el aperitivo. Siempre está a punto de caramelo y ahora exhibe todo un repertorio de gestos -innatos o adquiridos- para llamar la atención de Víctor.
Si un antropólogo pudiese verla, tomaría nota de cuanto movimiento y rito efectúa la hembra humana para dirigir al macho hacia la monta: caminares de punta tacón, contoneo sensual de cadera, mohín mimoso combinado con sonrisa cariñosa, inclinación de cintura, elevación de glúteos, lucimiento de volumen pectoral, giro de ojos, elevación de cejas, pestañeo de abanico. Prueba todas y cada una de esas carantoñas, mas ninguna provoca -aparentemente- el mínimo efecto en Víctor, que la mira contenido.
Hace unos días hubiese tenido mucha más suerte con su exhibición, pero hoy no. Hoy Víctor tiene enfocada su atención en un objetivo concreto y no se dispersa. No sigue el juego de la enfermera a pesar de que no le resulta fácil, su naturaleza está diseñada para esparcir su esperma y con él sus genes, y es complicado luchar contra esa ley biológica. Sin embargo el mecánico se mantiene firme y se siente aliviado cuando por fin llega Laura y le mira sin hacer filigranas. No, ella no hace cabriolas espectaculares con sus párpados pero, si se sabe leer en su mirada, esas pupilas gritan sin hablar, es la mirada ansiosa de una mujer que enviaría su alma a los infiernos a cambio de un abrazo de amor.
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Este es el cuento 32 del conjunto de relatos hilados de Crisol Púbico.
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Comentarios
Me identifico con Alice, pero también con Laura, e incluso con Carmen. ¿Distintas facetas de una misma mujer?
Desde luego, estoy loca por echarle la zarpa a Víctor.
Pues yo me identifico,…quizá me parezca más a Laura, aunque hace tiempo que hubiera tenido un cotocircuito y me hubiera lanzado a la piscina, aun sin agua. Es mi personalidad, aparentemente correcta y comedida hasta que no lo soy.
Y de Alice no sé,…es muy satisfactorio sentirse deseada, y hubiera querido sentirlo más a menudo (o a lo mejor es que no me entero), pero algo me dice que eso tiene que nacer de dentro, que la política de esta mujer es muy insatisfactoria. Quiero creer que si te sientes atractiva, resultas atractiva, y no al revés, aunque resulte un buen estiímulo. Ese es mi objetivo: sentirme panal de rica miel (jjj).
Hola,
Estoy de acuerdo con Wendy. Cuando uno se siente atractivo y tiene confianza en si mismo, resulta más atractivo para los demás.
Besos.
si,bueno, esto es un poco cosa de perogrullo.
si eres atractivo te ven atractivo. las manifiestaciones de deseo por parte de los demás hace que te veas atractivo (/ atractiva. no nos engañemos.
luego ya vienen todas las ristras de complejos.
incluso los de ego superlativo: el normalito que se cree irresistible y actúa como tal, [y si le rechazan es que es una reprimida] y la que se cree guapísima y todos están locos por ella [y si "no cae" es que es maricón]
en fin.
tampoco me creo todo eso de los libros de autoayuda
y, susana, autora del texto, que hablas de las mujeres que sólo desean a quienes las desean etc. estarás conmigo en que una de las cosas que más despierta el deseo… es ver el deseo por tí en los ojos de otro. (u otra, según los gustos)
¿o no?
coincido contigo Zeltia. has dado en el quiz
para una mujer no hay cosa que mas me excite que ver el deseo en los ojos, y en otra cosita mas rica de mi novio
eso me pone al rojo vivo
Claro que estoy con todos vosotros, con que el que el deseo por tí en los ojos de otro, inflama (Zeltia) y la otra cosita más todavía(tierna) y que si te sientes atractivo, lo resultas más (Lobato), y que es un gustazo sentirse panal de rica miel (Wendy), pero ¡cuidado! cuando la propia estima depende de los ojitos ajenos, ésta pende de un hilo, un hilo movido por manos ajenas.
Celia, me encanta que te identifiques con los personajes.
(siento que el servidor haya estado cerrado, a veces se colapsa debido al exceso de tráfico, eso tiene su parte positiva … supongo, al menos es lo que me dice mi Webmaster)
ademas Susana todo esto tiene la mjor parte, y es que nosotras somos las que ligamos, las que decidimos y las que tenemos la ultima palabra, somo mujeres, jajajjaja
eso del ligue y la conquista esta muy bien,
cada dia te superas mas y te sigue mas gente
se nota que eres buena
besos guapa !!!
Boeno…ir ó inferno por algún abrazo de quen che apetece abrazar, pode valer a pena sempre. Aínda que o abrazo non sexa de amor, stricto senso…
Cuando estás obcecado (encoñado) por una hembra no hay lugar para el desvío, es como cuando la cazadora del grupo de leones ha determinado la presa, la gacela, y se inicia el frenesí, ya se pueden cruzar otras gacelas por delante, la decisión no cambia, Víctor ha iniciado la carrera hacia la yugular de Laura, inexorablemente.
Al hilo del comentario de Tiberio, me fascina esa insospechada capacidad que tienen algunos hombres para la exclusividad (al menos durante un tiempo). Como si alguien hubier accionado un interruptor en su cerebro, pasan de un amplio abanico de posibilidades femeninas, a sólo una, y nada más. ¿Es un instinto, una racionalización fruto de la educación?. No lo sé, pero cuando lo presencio (rara vez), me sobrecoge.
Hola,
En mi caso no es una razonalización. Llevo casi 18 años con mi pareja y la relación se hace más fuerte y sólida con el tiempo. El compartir cada vez más cosas y el grado de entendimiento que se desarrolla hace que te sientas muy cerca y muy a gusto al lado de tu pareja.
A los dos nos pasa que sabemos reconocer lo bello o sexy cuando lo vemos en otra persona. Pero lo admiras como algo artístico, casi superficial. Al fin y al cabo, la belleza está para admirarla.
Besos.
[...] hasta que un día le da un pallá y la suerte entra en su vida de golpe con la presencia de Alice, la enfermera más cariñosa del mundo, que debe reprimir su ímpetu debido su jefe, un médico moralista, enamoradísimo de su mujer [...]

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La imágen es de Pizá