Pasífae: ¿origen de la expresión “poner los cuernos”?
Pasífae andaba resentida debido a las repetidas infidelidades de su marido, el rey Minos, aficionado impenitente a las ninfas locales. Tan harta estaba que ensortijó su semen para que, en caso de que él eyaculara fuera de casa, disparara serpientes, escorpiones y ciempiés. Tal sortilegio espantaba, lógicamente, a las amantes, pero una de ellas consiguió invalidar el embrujamiento y Minos volvió a las andadas eyaculando aquí y allá, ya regularmente.
Entonces, la esposa despechada se encaprichó por un hermoso toro blanco de fortaleza admirable, ejemplo de virilidad y potencia, un macho espectacular que deslumbró a la reina y se empeñó en ser montada por él. Como la bestia prefería a las de su especie, Pasífae ordenó matar a todas las vacas del entorno. Celosa, envidiaba cuando el toro erecto se erguía en sus patas, hincaba a las cuadrúpedas y las gozaba a su manera animal con empitonadas que dilataban las entrañas de las vacas a la par que las de la reina.
Pero por mucha sangre vacuna que corrió, al toro no le motivaba el trasero sin cola de Pasífae, entonces ella, ingeniosa en su perverso deseo, confesó su secreto zoofílico al escultor Dédalo, el cual, comprensivo, le construyó la escultura de una vaca hueca donde ella podía burlar al toro colocando su vulva en el lugar adecuado para ser penetrada por el bicho. Me gusta imaginar a Dédalo construyendo, creativo, una vaca con finalidad tan inusual, me gusta imaginarle enseñándole a la reina a colocar las piernas de tal o cual modo:
- Un poquito más elevados los glúteos Señora, por favor.
Después de aleccionarla, Dédalo la dejó en el prado a su suerte para que se consumara el acto.
Lo consiguió: Pasífae se folló al miura agazapada en la falsa vaca de madera y pieles. Bien posicionada consiguió ser ensartada por la bestia y no resulta difícil imaginar sus gemidos, sus mugidos y ronquidos.
Esperemos que lo disfrutase, porque luego hubo de pagar las consecuencias de su monstruosa infidelidad: su hijo fue Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano, lo cual evidenció su travesura ante su marido, que se enfadó muchísimo al ser considerado por todos el primer cornudo de la historia.
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(Con este relato comienzo aquí una serie de cuentos basados en los mitos de hambres carnales desmesuradas que tanto gustaban a los antiguos griegos y que conforman una metáfora lindísima de nuestros propios apetitos).
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Comentarios
Bien por Pasífae, y que le den por donde amargan los pepinos a Minos; quizás fue el primer cornudo de la historia, pero no fue también el primer infiel?
Desde luego sarna con gusto no pica, pero a Pasifae se le tuvo que quedar la cosa algo dolorida.
Estaba yo pensando si conozco a algún amigo escultor….no! No me van los toros ni ningún tipo de bicho….era por probar con otro cuerpo. Bueno, yo me entiendo
Más que la legitimación de la cornamenta en cabeza ajena, este mito de Parsifae es la justificación de una zoofilía por depecho.
Hay una teoría, por ahí, acerca del origen de la expresión “poner los cuernos”.
Parece ser que entre los antiguos escandinavos existía la costumbre por la cual el jefe del clan, el Earl, podía disponer de las hembras del condominio.Cosa que era muy agradecida por el marido de la “agraciada”.Durante el interludio amoroso, la cabaña del Earl era adornada con una cornamenta de reno.El entusiasta cornudo podía pasearse con ella, haciendo alarde del asunto.De aquí, dicen, procede el empleo de tal expresión.
¡Fantástica teoría! que demuestra cuan variable puede llegar a ser la moral.
Y con ella creo que, además, respondes a un interrogante que tengo en relación a la expresión que nos compete:
¿la expresión -o gesto- de poner los cuernos existe solamente en los paises latinos? o ¿es internacional?
Gracias Ivar (¿danés?)
Parece que tanto Belkis como Zeltia son defensoras de la ley del talión.
¿un arma Zeltia? ay.
Digamos que la dotación de cornamenta ornamental, en sentido figurado, data de los arcanos tiempos en que los humanos empezarón a emparejarse.La fidelidad en estos entuertos monogamos, pues en las sociedades o culturas poligamas (poliandrías y poliginias) es de otra catadura, viene incardinadas por las morales y religiosidades al uso.Según la tolerancia al hecho creo que esta expresión es universal, ya que afecta a todo tipo de batiburrillo monogamo independientemente de su condición sexual.
¿Danés?, pudiera ser…Por cierto, cuernos en cascos de
guerra era de culturas celtas, no vikingas.Por si acaso.
Por cierto la moral no es variable es una lort af en englænder
De lo más sugerente, el mito de Pasifae; te contaré, como complemento a tu narración, que Milo Manara, el mítico dibujante de comic [conocido sobre todo por el erotismo de sus historias], dibujó el mito enterito en el álbum ‘Las aventuras africanas de Giuseppe Bergman’.
Aquí puedes ver los dibujos: http://www.youtube.com/watch?v=r1jBdTlNUbg
[...] Pasífae: ¿origen de la expresión “poner los cuernos”? http://www.susanamoo.com/2010/02/pasifae-%C2%BForigen-de-la-expresi… por Magec hace 4 segundos [...]
El enlace anterior significa que me menearon este cuento y que me ha entrado mucha gente de repente y por eso se fastidió el servidor …grrrr
Ahora está arreglado…
El juego consiste en que pincheis en el enlace:
http://www.meneame.net/story/pasifae-origen-expresion-poner-cuernos
y me meneeis el cuento para que se mantenga en la cresta.
Gracias a Magec, que me lo meneó primero, je.
Hola. He pasado a saludarte y he estado muy a gustito por aquí. Ahora mismo te busco en Facebook. Besos.
Io credo che l’origine è più nella tradizione romana, poi continuare sulla italiana.Investigaré accuratamente.
Hola Susana! Siento si al mandar a meneame el servidor haya petado un poco. Ya envié una vez la de la tortuguita cachonda que me hizo mucha gracia y aunque te sigo en RSS y te leo todos los post, hay algunos que creo que en Menéame serían interesantes como este.
En cuanto al tema en sí, me apena un poco Pasífae. Casada con un marido infiel y encoñada de un toro que la desprecia por su físico. Debió haberse follado a Dédalo, un artista que entendió su pena y la ayudó.
Un beso enorme.
Tras tantos comentarios ilustrados y con amplios conocimientos en culturas históricas… nada tengo que aportar al respecto.
Pero sí quisiera realizar un comentario en voz alta, ¿alquien ha visto una “monta” de un toro?, en ese caso…. ¿Pasífae disfrutaría realmente de su venganza?
Sin lugar a dudas me quedo más con el trabajo de Dédalo, seguro que fueron precisas muchas pruebas en compañía de la dama en cuestión para comprobar “medidas y usos”, ¿no os parece?
Respecto al “menéalo”… mmmmm…. jajajajaja…. se me ha ido el santo al cielo.
¡¡¡Ay!!! ¡¡¡Como disfrutaban del sexo los griegos!!!. Y aquí en cuanto te descuidas aparece un grupito de “presión” para seguir limitando cualquier opción. Hace unas semanas oí que se está promoviendo una ley que penalice la zoofilia. Hasta ahora se consideraba un trastorno mental. ¡Que ya les vale!. Ahora va a pasar a ser un delito. Hoy, Pasifáe hubiera sido condenada. Y lo que es peor habría tenido que apartarse de sus actividades de reina y salir en televisión reconociendo sus “debilidades sexuales” y sus infidelidades, como hacen las personalidades de nuestro tiempo. Vean el caso de Tiger Woods. ¡Que pena!
Carla
Queda claro que, cando unha muller quere, nada se lle resiste. Dédalo, por moi artista que fose, unicamente serviu de instrumento mara materializar o desexo de Pasifae.
E agora, Susana, xa que o pides así…vou menearte!. E mentras o fago bícote; vale?
Parece que a Suspense y a Magec les gustaba Dédalo, pero su protagonismo en el resto del mito cambia de matiz:
Pasífae pagó cara su infidelidad (tampoco eran tan comprensivos los griegos, Carla). Minos, el cornudo, ordenó construir a Dédalo un laberinto y allí encerró a Pasífae con su hijo, el Minotaurio …
Nama: ¡fantástico Manara!
Noemí: ya estamos amigadas en face, encantada.
Y encantada con estas nuevas visitas internacionales: Cornelio, Ivar.
Bien meneada quedo gracias a Chousa … y al resto.
Levo días que son toda sexo. Non son quen de adiar o desexo de tocarme, ofrecerche o meu corpo para que dispoñas del a teu gusto. Porque cada vez me gusta máis. Ata durmindo son puro sexo e hai veces que non sei se me estás tocando, penetrando, lambéndome de verdade ou estou soñando. Esperto enchoupada e cansada pero disposta a continuar ofrecéndome. Estes dias, temos tempo abondo para estar xuntos e disfrutarnos pero o intermedio no que teño que ir traballar non son quen de esquecer a chamada do meu sexo. Por iso o xoves decidín vestirme para a ocasión. Puxen o vestido que merquei hai pouco. A textura da pel do vestido agarima a miña pel. Gústame a sensación de frío que me procura este tecido porque preciso que o meu corpo acougue de cando en vez para voltar darlle gusto inmediatamente. Puxen esas medias que perigosamente se deslizan ata os xeonllos lembrándome cada cinco minutos que teño un corpo que atender. A media mañá non aguantaba as ganas de procurarme pracer e deixei o mostrador de atención ao público para ir quitar as bragas. Metínas no peto da bata e volvín sentar no meu posto de traballo. Sentinme liberada e meu sexo por fin respiraba a gusto. Podia permitirme separar as pernas e tocarme de cando en vez baixo a mesa. Notaba o meu sexo inchado e suplicante. Non ia ser quen de acalmalo sen facer algo urxente. Así que fun na procura do meu bolso, collín as bolas chinesas e metinas. Fun cara o depósito e percorrino de cabo a rabo sentindo un enorme pracer entre as miñas pernas. Cando cheguei ao final metinme entre os anaqueis e abrin a bata. A miña man enchoupouse coa enxurrada de fluxo que me procurara o breve paseo. Ollei se viña alguén. Tiven sorte. A esas horas non había ninguén. Así que quedei ali dandome gusto un bo rato. Co vestido erguido podía ver o meu sexo latexar ao compás da miña frenética man. Cinco minutos escasos abondaron para baleirarme completamente. Respirei profundamente para relaxarme e volvín meter as bólas. Aquilo seguia enchoupado e notaba que as bólas podían escurrise e caer. Non queria poñer as bragas. Fun cara o despacho e collín a cinta de embalar. Pegueina arredor das cadeiras cun par de voltas e logo paseina entre as pernas. Fíxeno con forza para sentir a presión da cinta contra o meu sexo. Deste xeito, ademais de impedir a saída das bólas puiden obter un pracer suplementario. Cando estiven lista, arranxei o vestido e cunha grande ledicia voltei ao meu posto de traballo. Ata que foron as tres da tarde atendin ao meu público cun sorriso compracente. Antes de sair fun ao baño e quitei a cinta e as bolas. Aquilo estaba todo mollado. Verme así volveume tola de pracer e no baño voltei a masturbarme con forza. Logo saín, a modo, despedíndome dos compañeiros e fun cara o coche. Non puxera as bragas así que aos poucos metros xá sentia de novo aquel latexo suplicante. Abrin as pernas. A esquerda erguina e apoieina nalgunha peza do vehículo. Podia conducir e ver o meu sexo. Desacelerei por precaución. Ia tan excitada que podia perder doadamente a atención. Via como me adiantaban todos os vehículos e decateime de que os de mais altura podían verme só con que ollasen o interior do meu coche. Cando me adiantou o primeiro camión fixen un pequeno intento de baixar o vestido e xuntar as pernas pero o pracer que me procuraba impediumo, e en troques, excitábame ainda mais pensar que alguén puidera verme. Ademais ¿que podia pasar? Ninguén podia parar para ollar a gusto ou para dicirme ren.
Supongo que se considera a Minos el primer cornudo de la historia porque a su mujer la montó un toro, pero según mi pacata mentalidad occidental, el primer cornudo de la historia (y múltiple) fue Parsifae.
Así que, como en mi estupenda tradición judeo-cristiana, el hombre es todo debilidad y por ello comprensibles todas sus faltas, y la mujer, portadora de la moral de toda su estirpe, ésta no debe desviarse ni un segundo, ni con un toro ni con nada (o al menos, que no se sepa).
Lo verdaderamente triste es que, “grosso modo”, no hemos cambiado mucho, por lo menos en cuanto a fariseismos sociales.
He aquí, con la declaración de empírica, un ejemplo de esos de furores humanos que metafóricamente puede representar Pasífae y su hambre de toro.
Efectivamente Wendy: no hemos cambiado mucho.
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tooooma falo! las hay exageradas!
Pasífae debía estar oca por dentro tamén, como a vaca falsa, (iso penso eu ás veces das mulleres que non falan máis ca de pollas grandes. eu cando vexo eses vergallóns, nalgo porno, of course, póñome empalidezo, parécenme unha arma, máis ca algo para dar gusto)
e os cornos a Minos, ben merecidos os tiña. aaaamiguiños, aquí se folla un, follamos todos!