Hombre de una sola mujer.
La enfermera que cuida al viejo es de temperamento naturalmente cariñoso, de biología apasionada, desprejuiciada por educación y liberal por costumbre. Su modo de relacionarse es seduciendo a diestro y siniestro pero no tiene demasiada suerte en sus intentos porque, en esta sociedad nuestra, una mujer que expone su sexualidad libremente con frecuencia asusta, a veces incluso espanta.
Espantado se quedó el médico aquel primer día en la entrevista, cuando se le sentó en las rodillas jurándole que no se arrepentiría de contratarla. ¡Menuda fresca! ¡Porque es dificilísimo encontrar una enfermera especializada, que si no, la habría puesto de patitas en la calle! No lo hizo, pero desde luego cortó de raíz aquellas confianzas que se tomaba la chica.
-Señorita, por favor, ¡yo soy hombre de una sola mujer!- le dijo al tiempo que se levantaba y, lleno de dignidad, la alejaba de sí con firmeza. Efectivamente, el médico es hombre de una sola mujer, su mujer, a la que tiene en un altar, y a la que considera igualita a la famosa actriz Penélope Cruz.
Hasta cierto punto es cierto. Lidia es morena como Penélope y de una estatura similar, misma edad año arriba año abajo. Vale, tienen la estructura facial parecida, la diferencia la marcan unos milímetros en las distancias y profundidades, alteraciones mínimas que los humanos somos hábiles para captar en los rostros de nuestros semejantes y que delimitan los cánones de belleza, variables a lo largo de la historia. No sé si la señora de Doc podría haber sido un bellezón en alguna época antigüísima, pero hoy en día, ni por delante ni por detrás. Pero él, erre que erre que son clavaditas, sí hombre sí, gemelas ¡por favor! De acuerdo, llevan peinados parecidos pero a su esposa los mechones se le desmayan a ambos lados de la cara, sin vida ni alegría, igual que sus tetas, que aun usando la misma talla de sujetador, éstas son montículos desaboríos, no tanto decaídos por la flaccidez de la carne como por el desinterés abúlico de unos pechos pasotas, senos desmotivados, tetas que ni estudian ni trabajan. Y lo mismo con la ratio cadera- cintura, dos, tres, cinco centímetros distinguen las medidas de la actriz con las de la señora de, realmente poco, pero ¡por Dios! no hay más que verla follar, que pone el gesto del que come pipas ¡y esas posturas! ¿dónde se ha visto colocarse a lo perrito con tan poca gracia? ¿es que no ha visto una porno en su vida o qué?, se posiciona ahí como si no fuera con ella el cuento y Doc tan ilusionado, como si se la estuviera ensartando a la mismísima Dulcinea soñada por Quijote, a la Beatriz cantada por Dante. Él tan apasionado y su legítima que se le entrega ahorrando talentos ¡con lo que les gusta a ellos vernos bien abombadas!, ¡con lo hermoso que es ese, nuestro ángulo más salvaje! Mucho lucir ropa de Dior y no tiene la delicadeza de exhibir los encantos íntimos que por selección natural poseemos las hembras. Una mujer de su posición debería tomar conciencia de la inmensidad del salto genético que ha supuesto la transformación del zafio trasero de las monas a la maravilla de nuestro pompis. Que el gorrión asome por la retaguardia, tan coqueto, en forma de triangulito entre las inmaculadas nalgas es evento suficientemente glorioso como para festejarlo, digo, y añado que si estás casada con un hombre, y además te trata como a una reina, ¿qué menos que enseñarle la alhaja en todo su explendor? bien inclinada la pelvis, el culo elevado, respingón, que para saber eso no hace falta ser licenciada, todas lo sabemos, que a los tíos les vuelve locos. Cualquier hombre puede decirte que es la pose más bella para observar a una mujer. Alguno puede ponerse pesado y filosofar sobre si le resulta más estimulante el rostro y bla bla bla. Bobadas, entrar, entran en éxtasis al enfocar la mirada en esa masa de carne abierta, sujetando sus bordes a riñón por mano. Y ella va y se ofrece como una mesa de cuatro patas, la columna recta, los hombros rígidos. Mal gusto se mire por donde se mire. Pero él con su cantinela: “Igualita a Penélope” y se relame emocionado mientras hace malabarismos para mantener el pene dentro sin que se le salga, porque con esa postura lo que es favorecer el acto: cero.
Y digamos que es una mujer que descuida su estética porque tiene la cabeza llena de ideas fascinantes y se la trae al pairo lucir bonita o fea. No es el caso; va a la peluquería cada semana -mínimo-, salón de belleza cada mes, cadenita de oro en el cuello, pendientes en las orejas, anillos varios. Todo proporcionado por su esposo, el paganini, que no encuentra oro en el mundo con que regalar a su mujer, la top model, idéntica a la Cruz, ¡ja! Seamos francos, si un día Pe se despierta y se mira en el espejo y la imagen reflejada es la cara de la mujer del médico ¡menudo disgusto para la estrella!
Pero a él no hay quien le quite que su Lidia es un bellezón digno de pasarela y, bueno, si el tipo es ciego, a ver quién le destapa los ojos, y además, ¿pa qué?
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Este cuento es el número 25 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico
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Os invito a envíame alguna imagen, música o enlace que enriquezca este texto para que este juego erotómano sea más divertido. Podeis hacérmelo llegar a “comentarios”, o a mi correo erotomanita(arroba)gmail.com
Mira las que me envían:
Fernando Lobato; trío de corazones, la explicación en comentarios:


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Tiberio: Dogging:genio y figura
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Primitivo Morales me envía la siguiente imagen, que no sé muy bien qué relación encuentra con el texto, pero sus motivos tendrá. Yo la cuelgo. La ha tomado de aquí

Pitima ilustra el texto con un trébol de culos bien formados en pompa, de su propia autoría:

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Missexitos: “П que no P“. La encontró aquí:

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Comentarios
hala! temos mais personaxes!
(e que che fixo a pobre lidia, muller?, pois se o doutor está contento, algo terá ela que ti non lle viches!
)
¿e coñeces algún deses para min? deses homes dunha soa muller que por riba vente coma se foses penélope cruz!
Muy interesante el relato Susana! Qué buen fresco. Yo quiero un hombre como el Doc, no porque sea insulsa, que no lo soy (y si lo fuera tampoco lo comentaría), sino porque quiero un adorador incondicional, un enamorado eterno y empecinado que haga la vista gorda a mis defectos y torpezas.
Como decía Einstein: la belleza no mira, sólo es mirada. Lo que, seamos sinceros, es un aburrimiento supremo. Además la belleza sin más, tampoco fascina. Debe haber algo detrás [y no lo digo por la maestría al posar a lo perrito, que también], y dentro.
Yo no me considero especialmente guapa, ni mucho menos. Pero a mi hombre le traigo loco, y lo sé, y sé también por qué.
Un abrazo Susana. Escribes que da gusto, gustito, y gustazo.
Casi de orgasmo, vamos.
Xa o dí o refraneiro: o amor é cego.
Pero mira, que tanto dicir que hai que lle sacar xenitalidade o sexo e logo tí te pasas boa parte do relato explicando a mellor forma de amosar esa parte tan xenital de ela, recreando a mellor postura para ser ensartada. E claro que funciona. Xa temos o bizcocho, así que imos coa nata.
Eu non vexo moi humano o Doc. Porque por moi serio que sexa, esa contestación de “eu son home dunha soa muller” non é moi usual, aínda que se pense, os homes teñen que gardar unha compostura de macho… jajaja. O que quero dicir é que eu non vexo a ningún dos meus doctores dicindo eso a ningunha enfermeira que se lle sente no colo. Non. Non…
Encontro máis creíble o caso da muller moi señora pero moi descarada, (mira qué ben lle ven o adxectivo!!) na cama.
Se é desaborida, non creo eu que lle fixera ascos os agarimos da atenta e especialista enfermeira… jaja
Gustoume o relato!! Pero gústame tamén poñer algún pero. Sonche así: chea de gustos.. jaja
Atención, aforismo: sin arqueo de espalda, no hay corrimiento. Un “a cuatro patas” plano, no lleva a nada. (Véase la cara de póquer de la leona de “Infidelidad moderada I: porqué es preferible un casado”).
Así que sí, la de la bici (véase espalda) será P (en Inglaterra, claro).
En certa ocasión oínlle dicir iso a un amigo, que era home dunha soa muller. Pensei que estaba a falar da súa compañeira daquel tempo, pero non. Probablemente sexa home dunha soa muller, pero non da mesma, porque nestes anos xa lle coñecín varias, todas diferentes.
Saúdos (como verá, xa agreguei o seu blogue ao meu)
Barrunto que herr Doktor es el arquetipo de infiel felizmente casado que nos ha presentado Susana.Que tanto gusta de él, no de los infieles pecadores menos cantamañanas que el arquetipo expuesto.(Digo cantamañanas ya que su equivalente en shakesperiana lengua es el happy married man).Al final, dado lo poco estimulante del dogging style con el que le obsequía la parienta, querrá trajineo con la licenciosa enfermera de allende las Indias Occidentales.
¿Tendremos, toqueteos entre nurse y doc, cuando éste practique tactillo rectal al uso a nuestro querido Viejo?(Por lo menos un trío).
Hola,
Hay que reconocer que el dog-style tiene mucho morbo. Muy difícil resistirse a una hembra con la espalda arqueada y el culo en pompa. Junto con alguna otra postura parecida como estar con las piernas ligeramente separadas e inclinada hacia delante con las manos apoyadas en la pared, es de las más provocadoras.
Pero la postura más bella para mí, la más hermosa con diferencia, es con la mujer acostada de lado, con el brazo extendido y la cabeza apoyada sobre el brazo. La cadera sobresaliendo de forma clara, como una montaña, que dan ganas de recorrer con la mano suavemente, tanto estando delante o detrás.
Besos.
No creo que necesites decir la decimonónica frasecita “yo soy hombre de una sola mujer”, si realmente lo eres (al menos de una cada vez…
Perdónenme los expertos, porque seguro que está mal escrito, pero: excusatio non petita acusatio manifesta.
Al menos, y personalizando, que por mucho que nos empeñemos, es lo que se suele hacer, yo no voy por ahí con un cartelito colgado del cuello, ni le cuento a nadie mi vida senti-sexual, a no ser que lo juzgue necesario. Si lo hiciera, me traicionaria, aunque alguno por ahí me lo eche en cara…
Es que ya se ha corregido el fallo, así no lo entiendes.
Había quedado el titulo de la entrada:
Hombre de una sola mujer.do Lobato
supongo que al postear tus fotografías.
Una broma.Saludos.
La idea de este Crisol es exponer una amplia gama de sexualidades cotidianas, en un intento de que aquí se identifiquen “to cristo, su madre y su padre”, de ahí la multitud plural de personajes.
Parece que muchos de vosotros, sin embargo, no tragais con esa moralidad férrea del médico (Wendy, Kaplan, Tiberio, Missexitos, Pitima). En cambio a Juani y a Zeltia se ve que les atrae un caballero de tan nobles principios.
Nana es escéptica a la belleza en sí misma y Lobato y Chousa se quedan con la parte postural de la historia (Lobato con ilustración incluida).
Continuará.
Sip. Por defecto de fabricación me fio mucho más de lo que no se dice, y todo lo que se dice lo pongo en duda, sobre todo en estos temas.
[...] he escrito una carta a Lidia, la mujer del médico, pero todavía no se la he enviado. Antes de hacerlo, quisiera consultaros ¿os parece correcto lo [...]
[...] más cariñosa del mundo, que debe reprimir su ímpetu debido su jefe, un médico moralista, enamoradísimo de su mujer Lidia, la cual trata fatal a su propio coño. Tags: blog erotico, cuentos eróticos, novela [...]
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O certo é que tendo unhas tetas da xeneración NINI, case era de esperar que a dama do médico non se esmerase moito na posición que tan magnificamente describes ti con peliños e sinais.
De seguro que o savoir faire nestas lides vaiche todo ben ligadiño: a que é insulsa bicando, moi posiblemente teña pouco salero meneando. Boeno…elas o perden tamén!
(Non sei que tal se pandeará a Pe; pero tenme pinta de salerosiña, ao contrario da Lidia de Doc)
Bicos lingüísticos!