Erotómana

SusanaMoo

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Archivo de febrero, 2010

13

Fantasías eróticas en palabras

Publicado por Susana Moo
26 febrero, 2010

En los días de tormenta, nada como juntarse los amantes para contarse cuentos y soñar con mil y una fantasías.

Este mes he escrito un cuento para Certo (en galego): Os dous Xemelgos, he hecho una crítica literaria para el espacio “Más que Palabras” del libro La piel afilada, y además en los quioscos encontrareis un nuevo número de Sensuality en el que me recreo en una “Receta de fantasía” y en el mito griego del pastor Anquises.

Gracias por leer mis cositas, en las que -espero se note- pongo mucha Readercunilingusilusión.

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16

Mater Amantissima. José Jara.

Publicado por Susana Moo
25 febrero, 2010

Hay alguna literatura erótica que me angustia y me produce un nudo desagradable en el estómago, aunque sea capaz de reconocer su calidad literaria, incluso su fuerte capacidad para excitar sexualmente desde partes del cerebro muy básicas. Es el caso de Mater mantissima, de José Jara.

Narra lo que no puedo calificar como otra cosa que la desgracia de un muchacho al que se surje su sexualidad justo el día en que fallece su

The Lowest Strata. Hans Bellmer

The Lowest Strata. Hans Bellmer

madre, y es con ella, precisamente con su madre muerta con la que el rapaz despierta a los instintos y hace todo tipo de porquerías con el cadáver, que incluye cortar el cuerpo con tijeras. El relato, siempre con una prosa exquisita, está contado en primera persona de un modo muy realista. Macabrada tras macabrada dichas desde la boca infame de ese chico virginal. La congruente historia está adobada con abusos del padre espiritual para con su pupilo, humillaciones terribles a adolescentes encantadoras, y muchos, muchos excrementos. Y todo contado con una elegancia que corta la respiración.

Soy muy sensible a lo que leo, para bien y para mal y hoy no puedo más. Me inquieta tanto, me invaden unos sentimientos tan desagradables que no sé si me terminaré el libro. Conste que me interesa mucho su final ¿cómo rematará el autor la azarosa adolescencia de ese chaval trastornado, perverso y puro?

Ya me pasó con otra obra maestra, ni más ni menos que “Las once mil vergas” del magnífico poeta Apollinaire, que me sentí incapaz de tragarla pese a la insistencia de mis respetables amigos erotómanos, que me animan a que lea estas cosas entendiendo que es surrealismo y que tratan de romper tabúes, de rebuscar en los extremos más oscuros de nuestra inflamación voluptuosa*. Paso.

Dadme, please, sexo literario con alegría, calentito, brutito con mesura, con tintes de dominación amorosa o con lucecitas de sumisión juguetona, dadme a Miller, ¡que de santo nada!, dadme a Serguine con sus ¿tiernas? azotainas, ¡dadme el humor fino y perverso de Vargas Llosa!, dadme al victoriano obseso de “Mi vida secreta“, dadme -incluso- el gusto ingenuo de Louÿs por lo lésbico, o la fijación anal de Birmajer, dadme la promicuisdad de Hsi Men, o la hambruna genital de Catherin Millet, pero a  Apollinaire, a José Jara, e incluso (¡oh blasfema!), determinados episodios del marqués de Sade, que los lea su puta madre.

(Con todo mi respeto, ¿eh? que, como literatos: me saco el sombrero)

* En relación a textos de esta índole, denominados por Jorge Rueda como literatura erótica fantástica dice: Son una invención químicamente pura que se apartan del impulso onanista inmediato, y se adentran en el frenesí y la incontinencia del momento del paroxismo: nada impide el deseo de satisfacción y posesión del depredador… No son una caricatura de nuestros deseos, sino su materialización siniestra, primaria y verdadera. Tolerable sólo en la fantasía, en los mundos exacerbados que se permiten los que imaginan. Jorge Rueda

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18

La flautista se doblega

Publicado por Susana Moo
23 febrero, 2010

- Ringggg
- ¿Diga?
- Soy Rebeca.
- ¿Rebeca? ¿la flautista?
- Sí.
- ¡Rebeca! ¿qué tal? Precisamente estos días me he acordado muchísimo de ti, después de encontrarnos el otro día en el bar, que apenas tuvimos tiempo de charlar… ¿dónde estás?
- En Madrid, te llamo para darte mi dirección por si algún día te pasas, podrías quedarte en casa …
- ¿En tu casa? ¡Anda! Pues muchas gracias … precisamente tenía pensado ir dentro de un par de fines de semana por ahí– inventa el Ex sobre la marcha.
La prima, que escucha la conversación agazapada en el otro terminal, se sonríe triunfante.
- ¡Qué bien!- finge la flautista.
- Sí, sí, fantástico, me enseñarás la ciudad.
- Claro.
- Te llamo dentro de un par de días, en cuanto gestione los trámites.
- Vale.
- Oye, muchas gracias, todo un detalle.
- Sí, bueno, hablamos.
La flautista cuelga el teléfono enfurruñada; al Ex, por contra, le salta el corazón en el pecho de la dicha, y la prima se autofelicita vanagloriándose por su capacidad de cálculo y se excita sólo de pensar en lo inteligente que es y en lo bien que se lo monta:
- ¡Buena chica! ¡así me gusta! – le dice a Rebeca, y acto seguido desabrocha sus pantalones de botones y se los saca lentamente por los pies, se quita los calcetines y después las bragas de nilon. Luego se acomoda en la silla con las piernas bien abiertas. No tiene que decir nada, la otra ya sabe lo que ha de hacer.

………………………………………………..

Este cuento es el número 30 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

……………………………………….

Os invito a envíame alguna imagen, música o enlace que enriquezca este texto para que este juego erotómano sea más divertido. Podeis hacérmelo llegar a “comentarios”, o a mi correo erotomanita(arroba)gmail.com

Mira las que me envían:

Karlotti envía tres mapitas del deseo realizados por él mismo, que clasifica como chafalladas. A mí no me parecen chafalladas, mirad:

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ranaparanegrocubicaokok

mirandomemooOK

Celia: “¿la prima?“:

linda.benglis

(La foto que envía Celia la había utilizado yo hace un año aproximadamente, cuando me dió por contaros mis experiencias carnalescas).

Wendy: “Vete tú a saber por qué, pero me imagino a la prima ansiosa por no sólo presenciar sino grabar el evento, y tal es su ansiedad por revivirlo que no puede esperar a visionar el film, observa los negativos y se recrea en el recuerdo vívido. Qué rara es la psique. Y la imagen, puede que sea sólo erotizante para mí…”

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Tiberio: “me debo haber empecinado en que la prima es rubia y flautista morena“:

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Fernando Lobato opta por algo explícito:

cunnilingus

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7

La prima es exigente con la flautista

Publicado por Susana Moo
22 febrero, 2010

- Llama a tu Ex e invítale a venir a Madrid a verte.
- ¡No!
- ¿Cómo que no? ¡Sí! Deseo verte con él.
- No quiero … ¡me da asco!
La flautista le tiene tirria a todos sus ex amantes, una repugnancia visceral que no representa otra cosa más que el menosprecio que siente por sí misma y por su pasado.
- ¡No!
- ¡Sí! He visto cómo te mira, y sé de un cliente al que le gustará mucho presenciar vuestro encuentro.
La dueña toma por el mentón a la discípula, la mira a los ojos y asevera pronunciando lentamente sus palabras:
- Y a mí también.
La flautista baja la mirada, en el fondo goza recibiendo órdenes y también le gusta la sensación de ser vista por su novia mientras lo hace con un tío cualquiera, pero ¡con el hippie!, con lo baboso que es, con lo absurdo y ridículo y horrible que es.
-No quiero, con él no, por favor…
- Sí, será con él. No hay más que hablar.

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Este cuento es el número 29 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

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Hoy tampoco os pido imagen. En vez de eso, pongo una foto de una mujer expuesta que me ha enviado Erik Marvaz:

DSC03145

Si deseais recordar un poco de la historia de la prima y la flautista, aquí algunos capítulos:

Episodio de Laura con su prima lesbiana
.

El Ex de Carmen y la flautista
.

Cómo se lo montan las lesbianas

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22

Pasífae: ¿origen de la expresión “poner los cuernos”?

Publicado por Susana Moo
20 febrero, 2010

Pasífae andaba resentida debido a las repetidas infidelidades de su marido, el rey Minos, aficionado impenitente a las ninfas locales. Tan harta estaba que ensortijó su semen  para que, en caso de que él eyaculara fuera de casa, disparara serpientes, escorpiones y ciempiés. Tal sortilegio espantaba, lógicamente, a las amantes, pero una de ellas consiguió invalidar el embrujamiento y Minos volvió a las andadas eyaculando aquí y allá, ya regularmente.

Entonces, la esposa despechada se encaprichó  por un hermoso toro blanco de fortaleza admirable, ejemplo de virilidad y potencia, un  macho espectacular que deslumbró a la reina y se empeñó en ser montada por él. Como la bestia prefería a las de su especie, Pasífae ordenó matar a todas las vacas del entorno. Celosa, envidiaba cuando el toro erecto se erguía en sus patas, hincaba a las cuadrúpedas y las gozaba a su manera animal con empitonadas que dilataban las entrañas de las vacas a la par que las de la reina.
Pero por mucha sangre vacuna que corrió, al toro no le motivaba el trasero sin cola de Pasífae, entonces ella, ingeniosa en su perverso deseo, confesó su secreto zoofílico al escultor Dédalo, el cual, comprensivo, le construyó la escultura de una vaca hueca donde ella podía burlar al toro colocando su vulva en el lugar adecuado para ser penetrada por el bicho. Me gusta imaginar a Dédalo construyendo, creativo, una vaca con finalidad tan inusual, me gusta imaginarle enseñándole a la reina a colocar las  piernas de tal o cual modo:
- Un poquito más elevados los glúteos Señora, por favor.

Estatua de Pasifae en Vilanova i la Geltrú

Estatua de Pasifae en Vilanova i la Geltrú

Después de aleccionarla, Dédalo la dejó en el prado a su suerte para que se consumara el acto.
Lo consiguió: Pasífae se folló al miura agazapada en la falsa vaca de madera y pieles. Bien posicionada consiguió ser ensartada por la bestia y no resulta difícil imaginar sus gemidos, sus mugidos y ronquidos.
Esperemos que lo disfrutase, porque luego hubo de pagar las consecuencias de su monstruosa infidelidad: su hijo fue Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano, lo cual evidenció su travesura ante su marido, que se enfadó muchísimo al ser considerado por todos el primer cornudo de la historia.

.

.

(Con este relato comienzo aquí una serie de cuentos basados en los mitos de hambres carnales desmesuradas que tanto gustaban a los antiguos griegos y que conforman una metáfora lindísima de nuestros propios apetitos).

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21

¿Travestirse o buscar apoyo?

Publicado por Susana Moo
18 febrero, 2010

Está resultando muy desalentadora la conversación que mantienen Carmen e Ismael. El gay está pasando una tremenda crisis de identidad y se plantea un cambio rotundo en su existencia: piensa en abandonar el remo, deporte que además de ser su afición, es su sustento y le ha labrado el cuerpo con proporciones tan masculinas. Se plantea hormonarse con la idea de suavizar esas formas, habla de mutilar su sexo de varón- bellísimo, todo sea dicho-, con la ilusión de disponer de una vulva femenina con la que acoger a su amante. Eso se cuestiona y no bromea.
Carmen le escucha y es consciente de que a su vecino lo que le mueve no es la inconformidad con su género, es el terror a perder al hombre que ama. Se le hace durísimo ver la mirada de su pareja deseando por ahí a unos y a otras, su mirada escondida de la suya. Carmen lo sabe, ella antaño también sufrió esa angustia perfeccionista para los ojos del amante.  Siente mucha empatía con Ismael, el hermoso Ismael, dispuesto a todo por amor.
- ¿Has hablado con Kinki de esto?
- Sí, Carmen, él no quiere, dice que le gusto así.
- ¿Entonces?
- Ay niña, yo veo cómo mira a las mujeres, cada vez con más obsesión, veo cómo te mira a ti en el bar. ¿Pero tú viste cómo se comía con los ojos ayer a Laura y a su prima?
- Sí me fijé. Pero no vas a evitarlo convirtiéndote en un travesti…
- ¿Y qué puedo hacer? Kinki cada día es menos gay, cada día es más hetero,…
- Eso es porque su faceta homosexual está satisfecha … ¡Ay Ismael!, se me está ocurriendo una idea…
- Dime.
- Es que… lo mismo te parece mal y te enfadas conmigo…
- ¡Suéltalo!
- Se me ocurre que me dejes entrar en vuestros juegos, en vuestra cama.
- ¡¿qué?!
- No te alteres, piénsalo, es una solución. Puede ser la solución. Tú sabes que entre Kinki y yo no va a haber enamoramientos ni nada parecido, además es evidente que te adora. Él, en caso de que estés en lo cierto, no desea más que el cuerpo de una mujer.  Deja que sacie su hambre de hembra conmigo, sé tú el que le prepara el menú y el que recoja la mesa…
Ismael la mira pasmado, Carmen es su amiga íntima, es cierto, puede confiar en ella, ¡pero tanto como para ponérsela en bandeja a Kinki! … Sabe que Carmen es liberal, que el sexo para ella no implica necesariamente compromiso…  Que sea además veinte años mayor que Kinki le tranquiliza … A Ismael la idea le va tomando forma, poco a poco su rostro se ilumina ¡Desde luego! La idea no es mala. ¿cómo no se le había ocurrido antes?
La abraza cariñosamente, Ismael es la ternura personificada:
- Niña: te voy a condimentar como si fueras un pastel, pero ni sueñes con estar a solas con él ¡los tres juntitos en amor y compañía!
- Mmm, calla, ¡los tres!
Los amigos se ríen cómplices, parecen dos adolescentes loquitas dispuestas a colarse en el cuarto de su ídolo de rock. Carmen se siente feliz, quiere mucho a Ismael y Kinki siempre le ha parecido una bomba sexual.

………………………………………………..

Este cuento es el número 28 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

……………………………………….

Hoy tampoco os pido imagen. En vez de eso, os envío a aquel capítulo en el que os presenté a los gays deseados por Carmen, y en el que me enviásteis imágenes muy muy chulas, mirad:

Los dos remeros gay

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27

Un microrrelato sobre una paja la mar de original.

Publicado por Susana Moo
16 febrero, 2010

Está claro que el modo más sencillo de masturbar a un hombre es sosteniendo el pene erecto a puño lleno y agitarlo con frescura, ritmo y velocidad constante hasta que eyacule.
Tal fórmula es practicamente infalible y está más vista que el tebeo. Nosotras, artistas sexuales, hemos de innovar y experimentar y hoy os propongo un ambicioso y fascinante proyecto de cascársela a un buen mozo empleando únicamente dos dedos.
Pueden ser los dedos de vuestra elección, pero ¡cuidadín las comodonas! seguro que estais pensando en emplear índice y pulgar; éstos dos formarían un aro que rodearía al falo y la paja sería coser y cantar. ¡No, no! Olvidemos los lugares comunes ¡empleemos nuestros meñiques! el de la mano izquierda y el de la mano derecha.
¡Ánimo chicas! Conseguir que un caballero eyacule a borbotones empleando exclusivamente los meñiques nos llenará de orgullo y de contento.

……

Imagen regalo de Juan nadie:

CIMG1297

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15

La Historia de O. Pauline Reage

Publicado por Susana Moo
15 febrero, 2010

La Historia de O es una novela sobre las andanzas de una mujer que libremente se esclaviza al hombre que ama, dejándose azotar, prestar, marcar con fuego o perforar el cuerpo además de otras degradaciones a las que se expone con gran alegría espiritual. La autora elabora una profundización muy interesante en la mente de la protagonista, mujer que goza siendo maltratada como expresión de deseo y la novela es de lectura obligatoria para los amantes de las relaciones de sumisión-dominación.

La narración consigue aunar excitación erótica con alta calidad literaria y las degradaciones físicas van acompañadas de minuciosas descripciones estéticas, tanto de los lugares donde se somete a O, los decorados donde se ejecutan las torturas, los vestidos, corsés, látigos, etc., y tuvo gran influencia en los fetiches de la estética BDSM.
Desde el mismo momento en que se publicó, en los años cincuenta,

Anillo de iconografía BDSL que el máster impone a la sumisa o esclava.

Anillo de iconografía BDSM que el máster impone a la sumisa o esclava.

tuvo muchisimo éxito. Se editó firmada bajo el pseudónimo de una misteriosa Pauline Réage y el secretismo entorno a la verdadera identidad de la escritora fue absoluto durante décadas y dio para chismorrear largo y tendido en los corrillos literarios , dudándose sobre si sería realmente una mujer la artífice, sobre si estaba basada en hechos reales …

El enigma se desentrañó cuarenta años más tarde. Su autora, ya anciana, decide desvelarse y lo hace concediendo  una entrevista. Se trata de Anne Desclos, periodista y mujer de letras, tímida y reservada. El libro lo concibió como reto para recuperar a su amante, que no es otro que su editor y el que prologa su libro: Jean Paulhan.

Desclos y Paulhan llevaban veinte años como amantes (él estaba casado) y la relación comenzaba a decaer. Ella, de cuarenta y siete en aquel momento, a pesar de ser una generación más joven que él, se encontraba poco atractiva y el modo que ideó para recuperar el interés de su amante fue calentando su cerebro mediante La historia de O, emulando en sus escritos el estilo de erotismo que le gustaba a Paulhan, que era ferviente admirador de la literatura de Sade. Parece que él solía argumentar que el erotismo literario no es pensamiento de mujer, y que jamás una fémina podría hacer algo semejante a la tensión sexual que consigue el divino marqués en sus textos.
Según las palabras de la autora, ella escribía los capítulos en una libreta escolar, a lápiz, tumbada en la cama, y lo hacía exclusivamente para su amante, sin pasársele por la cabeza que algún día podría ser publicado. Se los enviaba al buzón que tenían para comunicarse y después se citaban para que ella se los leyera en voz alta. Parece que Paulhan estaba absolutamente fascinado por la historia y como consecuencia, renació la pasión entre ambos. Me resulta apasionante que la historia de O sea una especie de carta de amor y me parece crucial para entender el libro el conocimento de que sea fantasía erótica concebida por una mujer para excitar a su hombre.

Otros datos de interés:

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13

Victor va a por Laura II

Publicado por Susana Moo
13 febrero, 2010

Víctor llega a la casa de Laura jadeante y no se amilana cuando no le abren el portal, espera a que entre un vecino y sube las escaleras -cuatro pisos- saltándolas de dos en dos. Llama al timbre una vez, dos, tres, cuatro hasta que por fin escucha un hilito de voz como procedente del más allá:
- ¿Quién es?
- Soy yo, Víctor.
Un largo silencio sigue a su respuesta.
- ¡Abre!, dice casi en un grito, tan ansioso está.
Entonces ella, que lleva la larga melena suelta y sueltos también sus pechos debajo de la fina tela del pijama, asoma por la rendija de la puerta.
- Hola
- ¿Estabas durmiendo?
- Ahá
- Vine porque a tu alumno, el viejo, le ha dado un infarto en el café. ¿Puedo pasar?
- Ajá
Víctor entra y percibe el olor a guarida femenina, el perfume dulce de la doncella recién levantada que, insegura, se aleja de su inesperado visitante todo cuanto le es posible y permanece ahí, estática, preciosa como una estatua de mármol, pero llena de vida, el rostro sonrosado, las axilas exudando.
- Se desmayó en Crisol.
- ¿Quién?
- El viejo.
- Ah.
El silencio embarazoso impera. Víctor se siente de repente confuso. Está acostumbrado a que cuando llega a la casa de una mujer se le trate con todas las cortesías y amabilidades.
- ¿Estás enferma?
- Sí, un poco.
En este momento Laura nota como una gruesa gota de líquido espeso se desliza por la boca de su vientre, instintivamente aprieta una pierna contra la otra. Se le ocurre que le ha venido la regla, recuerda que debajo del pijama no lleva bragas, y que el pijama es blanco y que se le va a traspasar el rojo de la sangre. Casi entra en estado de pánico. Su corazón palpita apresurado y sus mejillas arden.
- Lo siento, no me encuentro bien, dice y se esconde tras la puerta de entrada, -que ninguno de los dos ha cerrado- en una clara invitación para que se vaya, así lo interpreta el mecánico, pero aun titubea.
- ¿Puedo hacer algo por ti?
- No, no, gracias.
- ¿Te voy a la farmacia?
- No, no, gracias.
- ¿Quieres que vayamos juntos mañana a visitar al viejo al hospital?
- … vale…
- ¿Te recojo a las ocho en la academia?
- Sí, sí.
Laura percibe de nuevo que un fluido caliente resbala por los labios de su vulva y se pierde entre los recovecos de la piel, entre el vello ensortijado, llegando a humedecer, esta vez, hasta sus ingles. Se siente empapada y casi empuja a Víctor con la puerta.
- Adiós y gracias.
- Chao…
Laura corre al baño, se baja los pantalones y se sienta en la taza. Se mira: está limpia. Con papel repasa su sexo, no hay atisbo de sangre ¡no era su menstruación! A Laura no le ha bajado la regla. Lo que la ha empapado es su propio lubricante natural, esa miel que favorece la penetración, el líquido sagrado de aroma indescriptible, la ambrosía del placer. El sabio cuerpo de Laura reacciona de este modo espontáneo a la presencia de Víctor, su ser se licúa, la biología funciona, es su mente la que le niega el placer. Su miedo la aferra a una castidad dañina y enfermiza que, de no cesar, va a volverla loca.
………………………………………………..

Este cuento es el número 27 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

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Hoy tampoco os pido imagen. En vez de eso, os envío a aquel capítulo de Crisol, cuando os presenté a Víctor y me devolvisteis la idea en forma de imágenes:
Victor, picha feliz

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13

Víctor va a por Laura

Publicado por Susana Moo
12 febrero, 2010

Víctor no sabe que Laura ha pedido el día libre. Se encontraba tan angustiada después de la visita de su prima que siente que no dispone de las fuerzas necesarias para soportar todo ese día dando clases, se encierra en el baño y solloza. Laura, la hermosa y virgen Laura sale del aseo con los ojos enrojecidos, va al aula donde está su jefa, llama a la puerta, se acerca y le susurra que se encuentra indispuesta, que ha de irse a su casa. Sale cabizbaja, camina a paso ligero, no mira a los lados, huye del café y del taller, escapa para esconderse en su guarida. Abre el portal y cierra tras sí,  entra en su piso y clausura con doble pestillo, corre al baño, abre el botiquín, se toma una pastilla para el dolor de cabeza y dos para dormir. Se desnuda. La belleza de Laura desnuda no puede dejar a nadie impasible, la esencia de la feminidad en su piel, la ternura en sus pechos llenos, el misterio de la vida en su vientre fértil, la plenitud de la luna en la curva de sus caderas.

Se viste un pijama de algodón blanco y se acuesta. Se abraza a la almohada, tapa con la sábana hasta su cabeza y se dispone a olvidar, olvidar a su prima, su soledad, su soledad infinita y … a Víctor.  Un escalofrío recorre su columna vertebral al recordar su nombre.

Ella no sabe, no puede sospechar que él ha estado tieso para ella todo el día, no se puede imaginar que a las ocho en punto él la espera con su camisa limpia en la puerta de la academia, no sabe que no va a rendirse cuando la jefa le diga que Laura se ha marchado a su casa.
- ¿Podría darme su dirección?- le sonríe Víctor-  Tengo que darle un recado urgente.
No hay quien resista al encanto de Víctor y la jefa, atusándose el pelo, le da lo que le pide, encantada de poder hacerle un favor al joven.
La bella durmiente, mientras tanto, con su melena alborotada, los pechos sueltos, yace triste e inocente, desconocedora de que el príncipe, montado en el invisible caballo alado que transporta al macho erecto, vuela para encenderle los labios. Como si su pene fuese una flecha lanzada en dirección al nido de Laura, camina ligero con la determinación y la vitalidad del hombre encoñado por una mujer.

Pínchame si quieres saber el desenlace

………………………………………………..

Este cuento es el número 26 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

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No pido imagen hoy porque mañana mismo cuelgo la continuación de esta historia. En vez de eso, os envío a aquel primer capítulo de Crisol, cuando os presenté a Laura y me devolvisteis la idea en forma de imágenes:

La belleza de Laura no deja impasible

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