Alfred C. Kinsey o Dr. Sex
Saber de la sexualidad ajena es siempre un gran misterio porque es una actividad que se realiza mayormente en privado, sólo las confesiones nos permiten saber cómo viven su sexualidad los demás. Kinsey, psicólogo norteamericano, realizó investigaciones sobre el comportamiento sexual humano basado en entrevistas personales. Sus investigaciones parece que adolecen de algunos problemas metodológicos, a pesar de ello, los resultados han coincidido en gran medida con posteriores estudios sobre la conducta sexual y su gran mérito es el haber sido pionero.
La obra de Kinsey quedó recogida en dos libros: El comportamiento sexual en el hombre publicada en 1948 y Comportamiento sexual en la mujer, publicada en 1953. Para llevar a cabo sus investigaciones en tan espinoso asunto entrevistó a más de 10.000 personas personalmente y realizó un estudio de porcentajes muy polémico acerca de la masturbación, la homosexualidad, o el bestialismo, llegando a la conclusión de que cada individuo desarrolla su propia sexualidad, con una amplia gama de diferencias en cuanto a frecuencias, edades de iniciación, modos y fantasías. Confeccionó la Escala de Kinsey sobre la heterosexualidad-homosexualidad, donde el grado 0 manifiesta una heterosexualidad completa sin ambajes y el 6 una homosexualidad exclusiva. Kinsey afirma que la mayoría de las personas nos encontramos dentro del número 1 o 2 en su escala y que el grado varía de un momento a otro de nuestra vida.
La película “Kinsey” lleva a la pantalla la vida del científico -rebautizado como Dr. Sex- . Excelentemente interpretada por Liam Neeson, está muy bien llevada y se recrea en la personalidad de este hombre riguroso y meticuloso nacido en el seno de una familia ultraconservadora que hubo de enfrentarse a los academicistas de la época para dar un poco de luz a los escondrijos sexuales, secretos de alcoba que todavía hoy día siguen siendo, en gran medida, misteriosos.
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Ya como guiño para los lectores de Crisol Púbico, analizaré a los personajes de esta historia según la escala Kinsey. Recordatorio: la gradación va del 0 al 6, 0 indica heterosexual puro, 6 homosexual exclusivo. Vamos allá:
Laura en estos momentos podemos decir que está al nivel cero, sólo vergas y falos, pollas y carajos pueblan sus fantasías, la mayor parte de ellas en forma de sueños. Daos cuenta de que está loquita por Víctor y que es su naturaleza más primitiva la que demanda monta, instintivamente con fines reproductivos. En este estadio de su vida, Laura es una gata en celo. Sólo un buen garrote saciará su sed.
Víctor, por su parte, es heterosexual flexible en segundo grado. Son las nalgas femeninas su fetiche supremo, o mejor, ese triángulo mágico que se puede ver en el centro de ellas cuando la postura es de perrita y asoma por detrás el conejito, esa imagen es la que más veces ha llevado a Víctor a derramar su sabia. Pero no hemos de obviar que a veces, cuando se cruza con el hermoso Ismael, la belleza andrógina del marica le inquieta en cierto modo y estimula su deseo, con que le ponemos un uno en la escala.
El ex marido de Carmen mantuvo una relación homosexual en tiempos de los guateques progres. Un melenudo muy colocado se la mamó. El ex recuerda esa experiencia y todavía se empina, pero no ha puesto energía en volver a conseguir una felación procedente de labios masculinos, por lo cual le ponemos un dos, o sea, es un heterosexual flexible en primer grado.
El remero guapo Ismael es un cinco, casi seis, él valora estéticamente el cuerpo de la mujer, pero si alguna le levanta la libido es porque su aspecto es masculino. Sin ir más lejos, la machica prima de Laura podría excitarle si en vez de vigilar obsesivamente a Kinki se fijara en el trasero estrecho y duro de la sáfica. Ella es gay- gay y le gustan las chicas muy femeninas, particularmente con grandes senos y pezones de galleta maría, le atraen las caderas redondas y las vulvas de labios generosos. Su novia, la flautista, en cambio está en el tres, es una mujer muy versátil que se entrega a los goces de la carne con toda frescura y disfruta practicando sexo oral tanto si es cóncavo como si es convexo.
El viejo está en el uno, él ha pasado mucha hambre de coño y desea mujeres, no digo que allá en su adolescencia no haya tenido sus fantasías con otros muchachos, pero quedaron ahí, y ahora es el cuerpo de la hembra su foco de interés.
Para desgracia de Ismael, Kinki está al nivel cuatro, homosexual flexible de segundo grado. Debido a lo bien servido que está de macho, su interés por el sexo opuesto va in crescendo. Ultimamente, cuando inserta el manubrio entre las nalgas de su novio, cierra los ojos e imagina un cuerpo al que le cuelguen protuberancias brincadoras en el torso, mejor que en la entrepierna.
Carmen prefiere percebes a almejas, lo cual no quita que sepa gozar de un cuerpo con concha. Ella ha tenido la suerte de participar en varias combinaciones “dos contra uno” y sin dudarlo se queda con los tríos en los que hay doble ración de morcilla, con que le concedemos un dos.
La mujer del viejo es un cero, ella se ha dedicado invariablemente a desear a su cuñado en exclusividad. Toda una santa vida con un persistente deseo monocromo, un extraño caso de fidelidad de pensamiento, palabra, obra, incluso omisión. En eso coincide con su amante, él también se excita consigo mismo, concretamente con su polla. No ha habido una sóla vez en la larga carrera de orgasmos del carnicero que cuando se corre no haya mirado hacia abajo, disfrutando de la visión de su miembro erecto, fetichista narcisista de su propio rabo, al que le chifla recrearse en su propia eyaculación convirtiéndose ésta en origen y fin de muchas de sus erecciones.
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Este cuento es el número 21 de la colección de relatos hilados Crisol púbico
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Si te apetece, envíame alguna imagen que adorne este texto a “comentarios”, o a mi correo erotomanita(arroba)gmail.com
Mira las que me envían.
Los Cornex, envían la puntuación de Audrey y foto ilustrativa hicieron en el parque de la ciudad universitaria de Madrid:
Tirachinas sueña con imágenes como éstas:
Tiberio (con su título):
Ana, dice que espera que estos chicos estén por lo menos en el dos:
Fernando Lobato me envía la imagen del rostro de Kinsey, al Neeson que lo interpreta, y un chiste:
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Comentarios
Pues mira chousa, que tenía pensado preguntarlo, tenía pensado “encuestar” a mis lectores indagando acerca de su número.
Pero ahora que tú te me adelantaste, aprovecho para desafiar.
Si recibo treinta respuestas, treinta personas diciéndome en qué número de la escala Kinsey se encuentran, yo también contesto, al igual que lo hace Kinsey en la película (no os digo su número para no destripar las historia).
Hola Susana,
Pues resulta un poco complicado encuestarse a uno mismo. Poco objetivo.
Digamos que siempre me pareció que yo estaba en el 0 y que ultimamente me he dado cuenta que estoy en el 1 y en según que casos podría llegar al 2.
Besos.
Soy lectora tuya desde hace tiempo. Me gusta tu blog, pero no me gusta escribir.
Treinta son muchos, pero por mí que no sea: soy un dos.
besos
Bien, ánimo Susana, descúbrenos tu grado Kinsey.
Creo que el nivel Kinsey tiene una variable espacio/temporal, de forma que aquí y ahora puedes ser un 0, y a las horas de la siesta, en una orgía variada, pases directamente al 2 o al 3. Así, hago yo esta reflexión:
- si se participa en sexo en un grupo con variedad de géneros, el grado Kinsey aumenta para los heterosexuales y disminuye para los homosexuales. Vamos, que todo se vuelve mas difuso.
- si se participa siempre en sexo en pareja, con poca frecuencia, cada tendencia se mantiene (hetero y homo).
- si se participa siempre en sexo en pareja con abundante frecuencia, el tiempo también hace moverse la escala hacia el centro.
- si se participa en sexo individual, la escala es un caos absoluto, pasando de uno a otro extremo, quedándose en el medio, volviendo a oscilar y con pocas definiciones, pues la mente, la fantasía y la imaginación no tienen normas ni límites (salvo los morales, pero eso es otro cantar).
Esa es mi teoría, sin demostrar, ni biológica, ni psicológica, ni estadísticamente.
En mi caso, aquí y ahora, me veo en un 1′2.
Bicos
Sólo advertir que el comentario anterior no lo escribí yo. Alguien firmó como susana moo, no sé si fue un error o aposta, pero en cualquier caso de mi autoría es sólo lo de “la doble de” y que porfa, no firmes con mi nombre porque da pie a confusión.
La reflexión es interesante, ¡menuda teoría te sacaste de la manga!
Como a Victor, me puede alterar la visión de un homosexual femenino, como a Ismael, me ponen también las mujeres machicas, como el viejo tengo hambre de coño, y como el carnicero me excita la visión de mi propio rabo.
¿qué puntuación me pondré?
el informe kinsey, al que eché unos vistazos muy interesada en mi juventud, que dios la tenga en su gloria, aportó en su momento mucha información para que,
(aparte de los profesionales de la psicología, de la enseñanza, políticos, etc.),
a nivel particular mucha gente dejara de sentirse como un bicho raro, porque no conocía la sexualidad de los demás. eran tiempos en los que no se solía hablar abiertamente de la sexualiadad más que dentro de los clichés por todos conocidos.
una cosa que me parece interesante de este informe es que sentó las bases para diferenciar entre la identidad sexual y el género.
y respecto a la escala, que queres que che diga…
yo te voy a contestar,
pero no para llegar a los 30 y que lo digas tú, porque a mí no me da curiosidad,
pero seguro que algunos de tus lectores masculinos sí que lo querrá saber, así que aporto mi granito de arena para hacer 30, para contribuir a tu regalito para ellos.
yo soy heterosexual. me daría un 0 porque el cuerpo de las mujeres por buenísimas que estén no me excitan en ab-so-lu-to.
pero me voy a dar un 1,
porque, si bien no me excita su cuerpo,
sí que me pueden “distraer” alguna “personalidad” y alguna “mirada”.
(después de haberme sentido deseada por otra mujer, he de admitir que tiene su punto la cosa)
Hola, me llamo Benedicto pero no soy el papa ni hijo del papa y no admito bromas al respecto.
Como hombre me gustan las mujeres, y si alguna vez (remota) me he sentido atraido por un hombre, escapo de él y me cabreo fisicamente y mentalmente. Puede que sean prejuicios, miedos o lo que querais, pero me la idea de hombre con hombre me desagrada. Ponme un cero, un cero coma cero uno, por eso de la duda, porque llevarlo a la realidad ni pienso ni quiero ni me interesa.
Un saludo preciosa, espero que seas un tres, porque como macho disfruto viendo a dos mujeres dándose placer, besándose los pechos, comiéndose la boca o la almeja. Y no digo más porque me pongo, uffffffff, uffffff UFFFFFFF
Contribuyamos a la causa,pero tú,Susana,me evaluas:
Heterosexual;
Si pudiera estaría con dos mujeres a la vez,sí (Sueño de todo hombre)
Compartiría compañera de juegos con amigo de confianza (mariconadas las precisas:pasame el tabaco,alcanzame el whisky,apartate que no llego bien,etc),sí.
Si me ha deseado algún hombre,nunca lo he sentido,le hubiese dado las gracias a la par que le hubiese hecho notar la imposibilidad de cualquier relación sexual.
Transexuales,no me atraen.
Hermafroditas,nunca he conocido a nadie.
Lesbianas,las miro con curiosidad didáctica y morbosa.
creo que la forma de medir de Kinsey es muy “cerrada”…como te decia hoy por el facebook…soy hetero…hice trios hmh y mhm…es una pasada…he tenido historias tipo orgias…y si he dudado…no de mi sexualidad pero si de llegar mas alla…y solo hay una forma de decirlo y si me quitas de tu blog lo entiendo…pero que ahi en la cuestion una tia te chupe el culo a mi me hace correr como una bestia..y que si me meten un dedo mas SI…y luego pensas si en ese momento de placer total me meten un rabo …como lo llevaria…sin duda que bien…porque el cuerpo te pide algo mas…y no creo que eso cambie mi devocion total por las mujeres…
creo que che vou deixar a ti que me resolvas o baremo porque levo un bo anaco tentando saber que puntuación conseguimos e o único que consigo é que arela se poña como elefante en cío…
Quisiera, antes de nada, matizar que mi nombre no tiene nada que ver con el personaje de Crisol. Es pura casualidad.
Eres malévola en la condición impuesta, Susana.Pides mucho; pero eres la “jefa” de sección y si queremos agua, no queda más remedio que abrir el grifo. Sea pués. Va mi contribución a la causa
Soy varón hetero. Me considero un cero patatero en esa escala; no obstante voy a otorgarme un 0,01.
Y ya que tu pones condición, yo voy a sumar otra petición a la realizada por Chousa. Además de revelar tu baremo, mójate (!) y atrévete a baremarnos a nosostros, tus comentaristas. Ya se que careces de datos, pero ponle imaginación y dispara.
(No te quejarás de nuestra capacidad para estimular tu ingenio
)
Besos
Uff, en menudo follón me he metido, con tanto análisis por delante. Con un poco de suerte no llegamos a treinta y queda este asunto del numerito Kinsey en agua de borrajas.
Menudo trabajón realizó el doctor (al que en mi facebook identificaron como un “Manuel Fraga con peluca” … ¡Es constatable el parecido físico!).
Gracias, con vuestras valiosas cantidades hemos llegado al ecuador: quince, quedan otras tantas.
No me creo mucho esto de las escalas. O se es o no se es (incluyendo bisex). Los términos medios no existen. Partiendo de esas premisas me defino como mujer heterosexual y en esa escala que tratas, yo soy un 0.
Pero, insisto, esto no es como la escala del de los terremotos.
Y conmigo van 16
Sorpréndeme que as mulleres, polo xeneral, estan recoñecendo puntuacións por riba de cero. Homes e mulleres temos puntos de visión diferentes. Raro que os homes reconozan a beleza doutro home, cando nas mulleres é habitual.
Con todo eu considérome un 1 tamén. E que conste que nunca tiven experiencias lésbicas nin me pon nada pensar en telas.Dito queda
A mí me encantan los hombres y los hombres “bien hombres”, a lo machote, confieso; prefiero los anchos a los flaquitos, los morenos a los blanquitos, los peludos a los lampiños, descarto a los cara de nena. Sería un 0, ¿no?
También me encanta mirarme al espejo, disfruto con mis curvas y estoy atenta a la figura de las mujeres en la calle, tanto como a la de los hombres, ¿soy un 1?
Ahora recuerdo que alguna que otra vez he soñado con mujeres ¿soy un 2?
Para sexo me gustan los hombres. Mis fantasías sexuales siempre tienen que ver con pollas, pectorales masculinos y manos muy masculinas. Soy un 0 mondo y lirondo.
Queridos contertulios, me temo que no conseguiremos llegar a los treinta y, si lo siento, es por los que participasteis (agradecida).
Lo digo siempre, pero es que así lo vivo: tengo unos comentaristas “Hight quality”. Sois fantásticos pero no suficientes para este reto, de modo que, como soy mujer de palabra, me callo mi número Kinsey.
Claro que sigo “abierta” a “mojarme” confesándolo, siempre y cuando sigan goteando las propuestas, aunque mi bitacora continúe su andadura.
La idea de flautista de analizaros sexualmente desde mi imaginación me ha encantado, pero claro, me imponeis un poco de respeto…
Perdona por tardar tanto en responder a tu propuesta, Susana (siempre llego tarde a todo). Suscribo lo dicho por uno de los contertulios, que es muy difícil autoencuestarse (o como se diga) y que, probablemente, no sea nada objetivo el resultado. De todas maneras, como se trata de dar una cifra, diré que en mi caso se confirma lo de que, con el tiempo, la cosa varía mucho. Yo diría que en mi adolescencia (un poco lejana ya) debía andar entre un 3 y un 4. Hoy en día entre un 0 y un 1.
Soy mujer bisexual. Ahora tengo una relación con un hombre y me siento 0; pero hace poco más de un año era un 6 clarísimo.
Yo no tengo puntos intermedios. Seré rarita?
Hola a tod@s. Hace tiempo que no dejo comentario por aquí, aunque sigo con interés la bitácora. Muy interesante y digno de debate el informe Kinsey. La película me encantó.
En su tiempo fue revolucionario y aún hoy en día sigue siendo esclarecedor para las mentalidades más monolíticas.
Mi índice en la escala sería 3. Rechazando como rechacé durante mucho tiempo el contacto sexual con hombres por mis conflictos internos (mi rechazo a mi propio cuerpo), a pesar de la magnitud del deseo.Siendo mis prácticas sexuales muy esporádicas y poco placenteras hace unos 9 años tuve mi primera experiencia con una mujer: una compañera de trabajo con la que tenía una gran afinidad y con la que compartía mucho tiempo libre. Un sábado noche que salimos las dos juntas por primera vez solas, sin otra compañía, me dejé seducir por su charla, su cálida mirada y su conversación.No entraré en detalles sobre la belleza de su cuerpo y su dulce trato. Me sentí deseada y adorada y, por primera vez en mi vida, disfruté de una experiencia sexual (tenía 25 años). Establecimos una relación que se podría denominar “amistad sexual”. A ella sólo le atraían las mujeres pero yo seguía deseando el cuerpo de algún que otro hombre. Después de 14 meses, decidimos volver a la amistad y dejar de lado el sexo.Yo me había enamorado locamente de un hombre y no me parecía justo “compatibilizar” ambas relaciones. Aquella relación heterosexual no acabó bien pero gracias a esta amiga, a su dedicación y a su entrega, logré empezar a desinhibirme y a disfrutar del sexo con hombres. Han pasado muchos años y el lazo que nos unía sigue vigente, sin sexo, claro. En estos años he tenido algún que otro encuentro con mujeres (han sido 4,en concreto): algunas eran bi, otras hetero y otras homosexuales. Ninguno de ellos han fructificado en una relación de pareja,no sé por qué. En cambio, algunas relaciones sexuales con hombres, han desembocado en relaciones estables de pareja, no sé por qué.
Realmente, como casi siempre en mi vida, no sé cuál es mi lugar en el mundo. Pero nunca le podré agradecer lo suficiente a la amiga que hizo despertar mi cuerpo y mi conciencia. Y espero que la vida me siga sorprendiendo.
Ya tienes un número más que añadir a tus confesiones, Susana. Buenas noches a tod@s.
Fantásticas las confesiones de Carlos, de Raquel y de Mawi. Contando con un par más que me dejaron en facebook, van veinte…
Hola!.
Pasado el puente (acueducto en Galicia), me incorporo al reto de las etiquetas.
Por naturaleza y experiencia no me gustan nada las etiquetas, y disfruto sorprendiendo a la gente mientras rápidamente tiene que cambir la etiqueta que me han puesto por otra, que tampoco durará mucho.
Creo que, según la escala de Kinsey sería un 1(¿o un 2?); me gustan los hombres, siempre he estado con hombres, me llaman poderosamente la atención sus manos, espalda y piernas como atributos sexuales masculinos, pero aunque nunca he tenido contacto sexual con una mujer ni me ha atraido ninguna sexualmente, no me parece algo desagradable, aprecio su belleza y sensualidad, así que ¿por qué no pensar que pudiera aparecer una que me removiera por dentro?.
Si el caso es poner etiquetas, sin desmerecer tu propuesta Susana, me gusta más (por sencilla), la que propone “sexólogo” en su blog “Pareja, sexualidad, erotismo…”, quien nos divide en ginerastas y andrerastas, independientemente de las conductas sexuales; es decir, que
yo puedo ser andreasta (como sería el caso) pero disfrutar plenamente de encuentros eróticos con chicas. La condición es una cosa, y las conductas, otra (eso dice).
Supongo que es apostar por la sencillez, tratando de eliminar las connotaciones negativas con las que la sociedad ha intoxicado la palabra homosexual.
¡Buenooo!, ¡en menudo jardín me metí!
Gracias Wendy por numerarte aunque seas contraria a las numeraciones.
Y van veintiuna, nada no llegamos a treinta ni pa qué.
Y yo con ganas de explallarme a gusto en mi graduación, pero me contengo.








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Unha vez coñecida a escala de Kinsey, que con tan medida e atinada pedagoxía nos presentaches, teño que dicir que eu seguramente tería baremado aos persoaxes de Crisol tal cal os analizaches ti. Esto denota boa transmisión/comunicación entre autora/lector, neste caso.
Pero o que sí que non logro establecer con nidia claridade é o punto da escala na que se situaría Susana Moo a sí mesma. É unha indiscreción preguntar?.
(Como Susana é galega -teño entendido-, a fin de protexerme dunha resposta precisamente “á galega”; manifesto que -cos datos aportados- eu sitúome no 0, pero con desexos firmes de endiñarme un clarísimo -1 )