Jubileo caliente
Me chiflan las nuevas relaciones que se crean en la red. Lógicamente, como en la vida real, no son tantas las amistades que prosperan. Pero en algunos casos la complicidad, incluso el afecto, va cobrando cotas cada vez mayores y llega un momento en que apetece muchísimo dar el salto y encontrarse frente a frente.
Con estas amistades tan peculiares, sean femeninas o masculinas, hablo de sexo y a veces lo practico virtualmente. Supongo que también lo haceis muchos de vosotros, pero en mi caso está doblemente justificado: ya que he emprendido los estudios de “erotomanía”, he de alimentar mis conocimientos y los que prefiero son aquellos que proporciona la investigación de campo. Soy bastante perfeccionista en este asunto y mimo mis relaciones virtuales tanto como las reales. Dar el salto es todo un reto porque se arriesga la relación, puede pasar que se desvanezca el encanto, por ello sólo doy el paso cuando tengo bastante claro que la atracción va a seguir funcionando con los canales de comunicación sexual tradicionales. He de felicitarme por mi buen ojo porque todavía no he vivido un fiasco.
Pese a que comparta muchas cosas, para salvaguardar mi anonimato me mantengo firme en mi propósito de no enviar imágenes explícitas de mi persona y ello aumenta el que vaya a esos encuentros como un flan, me invade la inseguridad. Es factible que mi físico defraude: la fantasía suele superar a la realidad y yo me he labrado a punta de teclado una fantasía que a mucha gente le resulta interesante y me creen un bombón. Pero hete ahí que detrás de la supersusana, starfoot y reina del erotismo, se esconde una mujer corriente y moliente, sencilla de pies a cabeza. Soy consciente de que en el desvelo de mi imagen va a haber un momento de shock en que ajustarán la ilusión con la realidad. Aunque me incomoda ese momento me mentalizo mucho para disfrutarlo.
El último de estos encuentros a ciegas lo hice con una pareja muy bien avenida y el lugar que decidimos para encontrarnos fue la catedral de Santiago, que es un lugar sumamente mágico y está siempre lleno de vida, con peregrinos de aquí y allá, hombres y mujeres que por distintas motivaciones acuden al templo donde descansan los restos del apóstol matamoros. Los motivos de la divertida pareja y los míos eran, a todas luces, diferentes a los de la mayoría. Nosotros queríamos ponerle un puntito morboso a un encuentro largamente deseado, salpimentar la puesta en escena de una amistad cincelada con palabras e ideas. El juego consistía en reconocernos paseando por los pasillos del sacro mausoleo, lo cual provocaría mucho misterio a la cita. Yo, en vez de acudir arreglada con la indumentaria que se supone para una cita seductora, me disfracé de peregina. Las ganas de jugar vencieron a mi natural coquetería, descarté el vestidito y los taconazos para ponerme unas deportivas desgastadas y vaqueros de media pierna, de esos que no favorecen precisamente. Camiseta de algodón, jersey de lana. Bastón y mochila completaban mi atuendo, el pelo recogido en una coleta y las tetas sin sostén. A diferencia de otros peregrinos yo olía limpita y perfumada, mi melena brillaba y la piel lucía perfectamente hidratada.
En cuanto entré en la catedral por la puerta lateral, les distinguí a lo lejos, supe que eran ellos y entonces me dediqué a camuflarme y a hacerme la despistada. Con la mirada inquieta paseaban cogidos de las manos, ella, morena poderosa, realzaba sus caderas con pantalones ceñidos que prometían unas nalgas de negra en carnes blancas. Para mi redoblado regocijo, también los pantalones de él dejaban adivinar sorpresas mullidas en forma de glúteos masculinos.
Me arrodillé en un reclinatorio como quien ora en silencio espiando a la atractiva pareja que son mis amigos y que tienen inquietudes sexuales muy similares a las mías. Me cosquilleaba el vientre. Ellos, se me antojaba ahora, podrían haber sido los mismísimos Adán y Eva, aquellos que se paseaban por el Edén ajenos a toda culpa, Adán tranquilo antes de morder la manzana, Eva relajada antes de tentar con su manzana.
Me miraron, pero me descartaron. Hasta tres veces me descartaron, entonces me levanté y con mi bastón comencé a seguirles. Disfruté muchísimo del paseo voyeur. Teneis que pensar que yo conozco muy bien las intimidades de esa pareja tan bien parecida, que yo había visto sus cuerpos desnudos en imágenes exhibicionistas, teneis que pensar que les deseaba de antemano, habíamos mantenido excelentes conversaciones excitantes y ahora sus andares, sus traseros concretamente, provocaban mi sonrisa, y ya ellos comenzaron a sospechar de mí. Entonces, como pavitos, se lucían, paraban delante de las imágenes de los santos y las miraban con seriedad artística girando levemente la cabeza para asegurarse de que yo les perseguía, de que yo les miraba, de que yo era yo.
Les observo y recuerdo sus secretos, sé, por ejemplo, que él es un pedazo de pan y que además dispone de tremenda barra doradita. Y sé que le gusta ofrecerla completamente desnudo, acuclillado sobre sus talones en el borde de la cama, apoyadas las manos a los lados de los pies, reclinado el cuerpo hacia atrás, de modo que la baguette se dispara hacia delante, con los sacos colgando. Es dadivoso con sus dones para que ella, bollito de crema, de rodillas en el suelo meriende el bocadillo con toda comodidad. Juegos de pareja que me habían narrado, costumbres adquiridas que entretienen a este par de pimpollos que caminan delante de mí como si nada. Sé que a ella, en cambio, le gusta alimentar a su chico sentada a horcajadas encima de la cabeza del panadero. Que pobre cabeza, pienso, porque en las fotos que yo había recibido estaban muy bien disimuladas las cachas de la jamona ¡Menuda hartura, muchacho!
A Eva, sin duda la más inquieta de los dos, se le escapa una risa nerviosa sintiéndose observada y sus andares son ahora un poco exagerados -tremendamente voluptuosos- hasta que decide repentinamente darse la vuelta para que ser ellos los que me siguen a mí, de forma que yo también me giro y me dejo mirar
Si lo que vieron les gustó o no les gustó, tendrían que decirlo ellos, pero, a razón de los acontecimientos posteriores, creo que no les desagradó mi paseo respetuoso de peregrina devota que, toda ilusionada, está a punto de ganar el jubileo.
……
(Para los no conocedores de la regalía que supone el jubileo, diré que proporciona ni más ni menos que indulgencia plenaria, es decir, es un acto que tiene la gracia de borrar todos los pecados cometidos hasta entonces, dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo).
.
.
.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
La virtualidad le da un cierto misterio que resulta muy interesante a las relaciones por la red. Estoy de acuerdo que a veces llevar a cabo una fantasía no resulta tal y como esperábamos.
Si no te has equivocado todavía, has tenido mucho suerte o como tú dices tienes un ojo excelente. Sobre todo porque hay mucha gente que cree que sabe lo que quiere y que luego la realidad le viene grande…
Besos.
no dudo que va a probar los estudios de erotómana con matricula y que además se lo va a pasar muy bien.
¡Ay! ¡Pero qué razón lleva el amigo Fernando!
¡Niñata íaputa de los cohones! (y no me refiero a ti susan, mi vida) Bueeeno, qué le vamos a hacer. ![]()
besitos.
¡Ah!, queridos THC y Lobato, el juego es el juego, a veces se gana y a veces se pierde. No se puede ir a los encuentros con los calzoncillos bajados, ni con las bragas por las rodillas.
Ya dio que hablar el temita de las calientapollas, ¿Recordais?
Estupenda historia Mikel, pa un cuento, dá pa un cuento.
¡Doctorado pienso sacar, Anarkasis!
Muy valiente por tu parte. Yo siempre he sido de natural cobarde, para esas cosas, con raptos de temeridad, pero en el fondo cobarde.
Un cuento no, una novela completa si la narradora, cual Sherezade, sabe estirar su imaginación. ¿A que no te atreves Susana? Lo dejo ahí como una provocación, más que como una invitación.
Yo, que conozco también la catedral de Santiago, creo que el lugar donde más “experiencias místicas” se producen en los años santos es en el tradicional abrazo al Santo. Lo de los albergues lo desconozco (nunca he sentido la necesidad de echarme al Camino) pero conozco varias historias de gente que se ha conocido y enamorado en la ruta jacobea. Aunque sólo sea por eso, bendito sea el Apóstol y la maquinaria que lo exprime.
Se o caso se me dera, e ocasión xurdira de citarme ás cegas na Catedral; eu -sin duda- iría vestido co hábito de Acebispo. E antes mandaría aos tiraboleiros encher de fume a nave central para darlle máis misterio.
(O sitio é caralludo, Susana; pero o pecado ten que ser ghrande!. Orarei por ti e por quen tal indulxencia buscaba)
Con ese jubileo tan magníficamente tejido y teniendo en cuenta que es habitual que, luego de culminar el viaje con la llegada a la catedral, se reciba la tradicional Compostela; me pregunto en este caso que “documento” se llevarían a su regreso los peregrinos.
Me ha gustado mucho esta historia, Susana. Tienes una imaginación ricamente dotada. Te felicito.
Estoy de acuerdo contigo Susana. No era un lamento, era una constatación de la realidad.
A mí en realidad pocas veces me entran remordimientos por las cosas que hago, y cuando hago algo, pongo todo de mi parte. No sólo en el sexo. Tengo más remordimientos por las cosas que no hago.
Y no es que vaya con los calzoncillos bajados, pero ya me he encontrado algún caso de perro/a ladrador/a, y ya sabes lo que dicen de los perros ladradores…
En cualquier caso, siempre resultan interesantes las experiencias a la par que sorprendentes.
Besos.
Acabas de tener un lector mas para tu estupendo blog, hoy es mi primer dia en la clase de erotomanía y ya me he leido unas cuantas páginas, pero es que con este relato me has dejado a cuadros, que sensaciones debes haber vivido bufff y que bien las cuentas
Si me permites, te copio y pego el relato para mi blog
Besos
Ah amiga,pero no nos hablas de los acontecimientos posteriores.Así que nos dejas en la duda si hubo frenesí o no.
Me ha resuelto,tu relato,a realizar el propio mío,que ya tenía en mente,de un ficticio encuentro contigo Susana.Tardaré en ponerme a ello pues ahora se acerca la época de vacaciones de la parienta y la tendré tras la chepa continuamente.
y yo creía que una cita a ciegas era aquella concertada por otros y de la que uno/a no sabe absolutamente nada más que lo que el/la/los concertantes le ha contado (desde su propia óptica, claro)
en el caso de previos contactos virtuales/teléfonicos, muy “a ciegas” no es.
la historia está muy pícara.
y el lugar esssss… lo mássssss. muy buena ocurrencia, quien sabe, igual algún día me hace falta echar mano de ella! ![]()
(luego que tenga yo alguien que rece por mí también)
siempre leo también los comentarios, que a veces tienen mucha miga.
me gustó mucho la ilustración de hoy: todos esos cuadros de adan y eva que, sin despreciar a tiziano o durero, yo tengo especial predilección por tamara de lempicka, otra pecadora como tú, susana.
Zeltia:
Tambien están los contactos a ciegas.De mis ciegos etílicos alguna semblanza tengo.
(rezaré por tí)
Bienvenido Farero. Puedes tomar lo que gustes, agradezco, eso sí, que especifiques la fuente (osea este blog).
Fernando, me gustó eso de “tengo más remordimientos por las cosas que no hago”. Precisamente por eso aunque no soy valiente, Wendy, procuro evitar quedarme con las ganas.
Me ha gustado también que a Chousa le de ahora por orar por mí (ti ora, que eu laboro). Y a Tiberio (espero tu relato) por Zeltia, que me parece que lo necesita tanto como yo porque ya sabes: casi, casi es igual de pecado el acto en sí que la intención.
Flautista, en los asuntos que nos movemos sobran los diplomas, hay algún fetichista al que le hubiese gustado llevarse una vela, un mechón de pelo, o la ropa interior, pero eso, ahora que lo pienso, da pa otro cuento… No me negarás Andrés López que no me tomo en serio lo de emular a Scheherezade: ando a la caza del cuento ¡¡Mil y uno son la leche!!
En la vida real lo primero que conocemos de una persona es su cuerpo, sus mirada, su forma de vestir, sus labios, el culo. Y esa primera imagen queda en nuestro cerebro grabada a fuego. A partir de ahí el resto son solo añadidos pasajeros, provisionales, intrascendentes. Son como esos recortables de papel que poniamos en la siluta de una muñeca de cartulina y que se caían casi instantaneamente, dejando una y otra vez a nuestra verdadera muñeca en bragas. Aquellas bragas enormes, altas y blancas.
En la vida virtual lo primero que vemos es como piensas, como escribes, que sientes, que te gusta. Y eso es lo que queda en nuestra cabeza para siempre. Cuando conoces personalmente a alguien que viene de ese mundo, el físico puede defraudar o no, pero solo es como los vestiditos de papel. Unicamente sirven para ocultar de forma pasajera e intrascendente a la muñequita de virtual de bragas blancas.
Carla
CARLA
una cosa ¿nos podrias contar algun relato personal tuyo con las bolas chinas que sea excitante??
¿¿las usas cuando sales con tu pareja??
Carla,
yo tambien me fijo en los labios cuando me gusta un chico
si los tiene mas carnositos me pongo a mil !!!
es delisioso!!!
Carla, estoy de acuerdo contigo si partimos de la base de la sinceridad.
Pero, desafortunadamente, la internet no se caracteriza por su sinceridad, lo mismito que en las relaciones “cara a cara”, mira tú. Si acaso, algunos se vuelven más atrevidos y fantasiosos, a veces tabto que cualquier pareceido con la realidad es pura ficción cibernética.
Me sigue pareciendo cuestión de instinto, “cabeza” y suerte.
Wendy:
También el anonimato de Internet permite a algunas personas ser más sinceras.Supongo que habrá de todo.En la vida real,en encuentros fugaces,esporádicos lo llaman ahora,posiblemente la sinceridad queda relegada por la imperiosa satisfacción de la necesidad.
Posiblemente la única diferencia aparente entre conocerse y quedar a través de Internet respecto a la “vida real” es que se invierten los papeles, me explico.
En presencia, en lo primero que te fijas es en el físico, pues no tienes otro criterio de selección, y si el atractivo es mútuo se puede llegar al folleteo y después a ir conversando y conociéndose.
En Internet, en lo primero que se fija uno es en la conversación, en la afinidad de gustos, (y también en la foto, pero todos sabemos que de la foto a la realidad hay auténticos abismos), y después de conocerse y conversar, se pasa al contacto físico y al folleteo, si puede ser.
Como conclusión, creo que una cita a ciegas concertada a través de Internet, trabajada como lo hace Susana, tiene mas probabilidades de triunfar que un postureo de discoteca, y por supuesto es mucho menos ciega.
Santiago a las maravillas relatadas por Buñuel en la pelicula La Via Lactea y la gozosa explicacion de Manuel Rivas de una parte del Portico de la Gloria añado en mis preferencias tu relato y el del peregrino cartero ¿Que daria yo por ver la cara del cura? Un abrazo Susana.
Yo conocí a mi pareja actual vía internet. Creo que es justo el orden adecuado… Si hubiésemos coincidido físicamente en algún antro de perversión, o en algún sitio, la Catedral, por ejemplo… jaja, es muy probable que no hubiésemos entablado ningún tipo de relación. Es más, reducirse a tu ámbito doméstico, digámoslo así, resulta muy pobre, no hay suficiente en dónde elegir, y tú también estás en un mercado muy pequeño. Hay que abrirse al mundo, y la red es ideal para eso!!
Hay que ponerse en el mercado de internet, y mirar, mirar, comparar, conocer… y escoger lo que realmente nos gusta y satisface..
Y vale para todo: cultura, arte, amor, amistad, sexo..
A veces en una sola persona puedes encontrarlo TODO. Por ejemplo: Susana Moo…
Bien Wendy, en lugar de no decirme que no, dime que sí.
Posiblemente no esté tan bien explicado como yo quisiera, pero creo que está claro. Pitima lo describe mas prácticamente con su caso concreto.
Las relaciones que se establecen en Internet, incluso para jugar al sexo, estoy convencido de que tienen una base mas sólida que las que se establecen en un entorno físico pero cerrado. Aunque como generalizar es siempre peligroso, habrá incontables excepciones.
Asirio, también me gustaría ver la cara del cura, y así como quien no quiere la cosa, espiar bajo su falda el estado general.
Tiberio y Zorra se interean por lo que pasó después, pero yo … ¡soy discreta!
Tierna, ¡Cuánta curiosidad sensual, muchacha!.
Carla y Porquiño expresais una idea muy parecida, que Pitima con su praxis corrobora: los beneficios de éstas relaciones intelectuales ¿Podemos definirlas como intelectuales? Al fin se trata de comunicación de intelecto a intelecto, aunque también están las web-cam, donde ya es más física la cosa.
Wendy, creo que se hipervalora la sinceridad. De la gente que miente se sabe lo que les gustaría ser, lo cual es un dato interesante de una persona. La verdad canta al fin, siempre canta (para desgracia del mentiroso y cabreo, resignación o alivio del engañado).
(Pitima: siento defraudarte, no tengo todo, no soy hermafrodita, aunque con el arnés puedo…)
Hola, necesito tu consejo en algo muy importante…
Si podés agregame al msn, un beso. (muy lindo lo que hacés)
Susana muchacha !!!
¿¿y es que te parece mal que algunas chicas de este foro tengas curiosidades??
a mi no solo me parece bien, sino estupendo
yo te apoyo tierna
Carla
¿¿de que color son tus bolas chinas??
mi novia las usa y dice que son el mejor juguete sexual inventado !!!
se corre como una loca !!!

RSS


Susa, yo también conseguí la indulgencia plenaria el año pasado, hice el Camino de Santiago en bicicleta desde Somport, cerquita de donde vivo, hasta el mismísimo Obradoiro.
Te voy a contar algo real que me ocurrió:
Lleve por encargo 5 misivas en sobres lacrados de personas afines para que se las presentase directamente a Santiago, como lo cierto es que no soy creyente, se me ocurrió reclinarme ante un confesionario y explicarle al párroco que no es que me quisiera confesar, ya que tenia recién expedido el certificado de indulgencia, sino lo que deseaba es que como él seguro que tenia comunicación directa con el más allá, abriese las cartas y se las leyese directamente al Santo.
El accedió encantado.
Me senté frente a él, observando como fue leyendo una carta tras otra en voz bajita con deleite ya que todas aludían a peticiones sobre buenos deseos.
Hasta que note que en una balbuceaba, tornaba la cabeza, se rascaba la nuca y hasta se violentaba.
El sacerdote se dirigió a mí, y tras abandonar la zona de confesiones, solo me dijo, cuando vuelvas y visites a tu amiga prepárate y que Dios te coja confesado.
La verdad es que no entendí nada en eso momento, hasta que a la vuelta una de las amigas que me utilizo como correo me comento que no era una carta, ni un deseo, ni una petición, tan solo la fantasía del sueño erótico sobre las mil y una forma cómo me hubiese follado noche tras noche en cada albergues excitada por compartir espacio con los demás peregrinos.