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Desvirgar a una mujer no siempre es sencillo.

Publicado por SusanaMoo
19 octubre, 2009

Como sabemos, el viejo no tuvo suerte ni en el amor ni en el sexo. Su mujer, diligente esposa y madre amantísima, es amable con todo el mundo menos con su marido, al que odia íntimamente y desprecia explícitamente. El desprecio le viene al viejo de rebote, ya que no ha hecho nada por merecerlo más que estar en el lugar equivocado en mal momento.

La mujer del viejo -que de joven había sido bastante bonita, esbelta como maíz verde- con dieciseis años estaba loca por un vecino. El vecino era un muchachote robusto y hermoso, un chaval con buen futuro profesional gracias a ser el único hijo del carnicero con mejor reputación del pueblo. La mujer del viejo, suspiraba por el aprendiz a carnicero en secreto, sin haber confesado sus sentimientos a nadie, ni siquiera a su hermana mayor con la que tenía gran rivalidad. La jovencísima mujer del viejo tenía todas las esperanzas puestas en las fiestas patronales donde coincidiría con el chico en las verbenas, y quizá, quizá, le declarase su amor. Pero las cosas se torcieron por culpa de su hermana, que se pasó la tarde haciéndole ojitos al vecino y al final éste se decidió por sacar a bailar a la mayor y no a ella. No se soltaron durante todo el baile y por la noche, en la cena familiar, la hermana dio la noticia de su noviazgo con el heredero de la carnicería, noticia que fue aplaudida por todos. La chica que con el tiempo llegaría a ser mujer del viejo, por entonces adolescente apasionada, lloró toda la noche en silencio, pero de madrugada enjugó sus lágrimas con un pañuelo bordado de orgullo y ese mismo día se comprometió con el viejo, que era un rapaz larguirucho que la rondaba con ojos de enamorado. Comenzó a hablar con el viejo por puro despecho de amor y desde entonces se dedicó a hacerle la vida imposible. Lo conquistó con artimañas femeninas al estilo: te prometo y no te doy, me entrego un poquito, para luego negarme, etc. lo cual vuelve loco a cualquier hombre, pero mucho más a un chaval inexperto en la vida como lo era por aquel entonces el viejo. Se casaron rapidísimo. Una cosa fue llevando a otra, él porque estaba desesperado por echar un polvo, ella porque ansiaba casarse antes que su hermana.

Hay que recordar que de aquella el matrimonio era la única vía sensata de acceder a las delicias de la carne. Ninguno de ambos sabía donde se metía cuando decidieron casarse, pero ya a los tres meses era evidente que aquello había sido un fiasco. Esos meses fueron una pesadilla diaria y una tortura nocturna, noventa y un dias que tardó el joven esposo en desvirgar a la novia. Rasgar el virgo a su esposa fue la tarea más traumática que vivió el viejo en su larga vida.  Ella le esperaba tumbada, con su camisón puesto. Tapada por las sábanas esperaba a que él se acostara a su lado para apagar la luz y entregarse a los besos de mala gana. Al principio él entraba al lecho nervioso, pero después de semanas de embestidas contra el muro irrompible, llegaba ya acongojado. A oscuras, tanteando lo desconocido, él trataba de romper, acribillar la membrana que, como macho, debía ser capaz de traspasar y parecía labrada a hierro fundido. Él, que sabía poco más de las relaciones íntimas que lo que le había visto hacer al toro con la vaca, tenía que conseguir forzar  aquello que no tenía rastro alguno de disponer de un agujero. Por supuesto, la colaboración de ella era nula, como se espera de una mujer decente.

Lo intentó un dia tras otro durante quince, veinte minutos hasta que su hombría se revelaba y vertía su leche en la concha cerrada, lo cual le hacía sentirse bastante miserable, sobre todo porque resultaba evidente que a ella ese flujo espeso y caliente goteando en sus zonas privadas le daba un asco tremendo y en cuanto él se vaciaba ella corría al baño a limpiarse en el bidé.

Imaginaos el punto de desesperación al que se vio sometido el viejo que tragándose la vergüenza consultó su incapacidad a un amigo, un tipejo que se las daba de experto. Después de pitorrearse un rato, el colega recomendó untar con aceite de oliva la punta del nabo.

El joven esposo, a solas en el baño, tensaba su miembro, lo rebozaba bien de aceite e iba a la cama con el aparato en ristre. Accedía presuroso entre las piernas de la esposa, antes de que la erección decayese puesto que su miembro se estaba volviendo perezoso y comenzaba a fallarle, revelándose con blanduras que hacían todavía más difícil consumar la viril misión. Ella, con gran resignación, abría las piernas y recibía las acometidas sin decir ni mu.

Una y otra vez, una y otra vez, hasta que por fin un buen dia aquello cedió lo justo como para introducir el capullo. Al sentir tanta presión alrededor de la sensible bola su eyaculación vino sin avisar, una eyaculación anorgásmica que le dejó desconcertado, pero por fin esa noche durmió con la tranquilidad del que ha hecho los deberes.

………………………………………..

Este cuento es el número 13 de la colección de relatos hilados Crisol púbico

……………………………………….

Si te apetece, envíame alguna imagen que adorne este texto a “comentarios”, o a mi correo erotomanita(arroba)gmail.com

Mira las que me envían:

Aires:

bello vello

bello vello

Fernando Lobato envía el retrato de una virgen:

Ana envía esta foto y dice que explica el porqué con un comentario.

Tiberio considera que hay cosas más difíciles que desvirgar a una mujer, como muestra:

Leer es un buen camino para conocer las necesidades del cuerpo femenino y masculino. Consejo (y foto) de Mari-veh:

Pies curtidos en la lectura. Maribel Úbeda García.

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Tags: cuento erotico, literatura erotica, relato erotico
Crisol Púbico. Novela erótica en capítulos

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Comentarios
Pingback by Desvirgar a una mujer no siempre es sencillo. | el octubre 19, 2009 @ 4:02 pm

[...] Susana Moo.Sigue leyendo en http://www.susanamoo.com/2009/10/desvirgar-a-una-mujer-no-siempre-es-sencillo/ [...]

Comentario by ged el octubre 19, 2009 @ 5:34 pm

Ya lo dice la sabiduría popular: “Con calmita y salivita, un elefante se coje a la hormiguita”.

Comentario by Tiberio el octubre 19, 2009 @ 6:30 pm

Cuando en estos relatos ves reflejada parte de tu “mísera” existencia se hace difícil realizar un comentario.Dos al año y en franca regresión.

¿Susana,tú eres meiga?.No me vengas con ” serla,no serla,pero soyla” ( o giro galaíco similar ).

Sólo una vez yací con virgen.La verdad es que no me entusiasmó mucho el asunto,ya que es una mezcla del ” sin prisa pero sin pausa ” y ” meter hasta fondo encontrar ” ( al genuino modo euskaldún ).

Saludos!!

Comentario by Fernando Lobato el octubre 19, 2009 @ 8:11 pm

Nunca me ha parecido interesante desvirgar a una mujer. Sí la exploración del sexo juntos, pero no el hecho en sí mismo.

Besos.

Comentario by jose el octubre 19, 2009 @ 9:07 pm

Estoy con los otros comentaristas: el curre de desvirgar a una giba, prefiero que lo haga otro y yo encontrar el sendero libre.

Comentario by celia el octubre 19, 2009 @ 9:16 pm

Pues romper mi virgo fue algo muy similar a lo que cuentas, sólo que yo sí colaboraba y que él actuó de forma muy romántica. Por cierto, después de tanto trabajo no sangré…

Comentario by Ana el octubre 19, 2009 @ 9:19 pm

Ir en contra de lo que el corazón dicta no provoca más que frustración. En tu historia el gran perjudicado fue el viejo, en la historia del príncipe Carlos y Camila, la desafortunada fue lady Di. La complicidad y las risas de esta pareja tan antipática me inspira ternura. Incluso el ser más despreciable tiene derecho a ser amado.

Comentario by Tirachinas el octubre 19, 2009 @ 9:33 pm

Yo me desvirgué solita para no dar trabajo, y después he desvirgado a un porrón de tios, pero ninguno lo reconoce jajaja
Todavía hay mucho machito que presupone que lo sabe todo por el hecho de tener polla.
Muy cachonda Ana, con la movida del príncipe, jajaja, se casó con la Di, pero él al que le gustaba tirarse era a la Camila, jajaja Una fiera en la cama la Camila jajaja, no veis cómo se rien? jajaja

Comentario by anónimo el octubre 19, 2009 @ 9:35 pm

He vivido una historia similar. Mi ex se casó conmigo para estar cerca de mi hermana. Cuando me di cuenta me enrollé con todos sus amigos. Luego lo supo y nos separamos y ahora quiere volver. Que se joda.

Comentario by Chousa da Alcandra el octubre 19, 2009 @ 9:43 pm

A min o que non me quedou claro de todo son os motivos polos que ás duas lles molaba tanto o fillo do carniceiro. Sería debido a que a ambas irmás lles gustaba moito a carne?.

E mira ti por onde lle vas sacar outro partido máis a un indispensable ingrediente da dieta mediterránea: aceite de oliva para untar a perforadora de himens resistentes!. Haberá que engadilo sempre no botiquín de urxencias.

Un bico sin aceite, pero sempre esbarexendo.

Comentario by Bieito el octubre 19, 2009 @ 10:01 pm

Mellor lle fora dormir intranquilo ou mellor ainda non dormir ca que se lle viña encima.Parece polos comentarios anterires que ” que os varons prefiren que desvirgue outro” non é que considere que desvirgar sea un fin en si mesmo, pero tampouco me parece que sea unha incomodidade ese momento de tenrura. Temome que pode ser una falsa pose de machito liberado, ou o mellor non pero…………..

Comentario by adorador el octubre 19, 2009 @ 10:21 pm

¡Leñe! Parece, por el redactado, que el viejo lo hubiera sido siempre. Pero real como la vida misma. Mis saludos, Susanita.

Comentario by ceniza el octubre 20, 2009 @ 2:17 pm

Me ha remobido este cuento, cosas que tenía olvidadas ¡Esas embestidas infrucuosas! No entiendo porqué tenemos himen, desvirgarme fue una tortura que me alejó durante un tiempo sel sexo, hasta que conocí a un hombre delicado y… con el pene muypequeño, una bendición.

Comentario by Susana Moo el octubre 20, 2009 @ 9:56 pm

Tiberio, no sé porqué me dices meiga, ojalá, ¡quien me diera! Un poquito quizá, mi bisabuela sí. Ella sanaba el mal de ojo y curaba las anginas recitando un conjuro mientras frotaba las muñecas, andaba siempre con hierbas, pero mi abuela no quiso aprender, mucho menos que aprendiera yo. Murió más vieja que la muerte (después de enviudar tres veces) y se llevó sus conocimientos con ella. En fin, que me tocaste un punto sensible, querido Tiberio, me hubiera gustado ejercer como meiga.

Bieito, sí, resulta sorprendente que de ser objeto de culto, el himen, pase a ser un impedimento inoportuno e incómodo. Claro que por los comentaristas de este blog no se pueden sacar conclusiones globales. Me gusta lo que dices de “momento de tenrura”.
También me gusta lo de “exploración del sexo juntos” que propone Lobato.

Tirachinas, tengo un cuento (en gallego) sobre una chica que se auto desvirgó, quizá de forma similar a como lo has hecho tú: http://certo.es/index.php?page=virxe

¡optimista Ged!

Ana, graciosa la comparativa que propones entre los príncipes y esta historia. Efectivamente, la pobrecita Diana tuvo que lidiar con un hombre enamorado de otra mujer. El cómo de sus relaciones sexuales lo saben ellos, ojalá escribieran sus memorias eróticas.

Ceniza, lo del fastidioso himen tiene miga. Tengo informaciones contradictorias, con deciros que todavía no tengo claro si somos la única especie que dispone de tal membrana… en algunos sitios he leido que sí, y en otros que no, de modo que me callo, a ver si alguien experto nos contesta.

Chousa, los carniceros molan, es tan obvio que molan que todavía no les he dedicado un cuento. Tampoco a los canteros.

Comentario by Mauricia el octubre 20, 2009 @ 10:12 pm

Como Celia, yo no sangré. Pienso los problemas que me podría haber causado en según qué cultura.
¿Para qué servirá el himen? Parece ideado por una mente machista.

Comentario by Diego el octubre 21, 2009 @ 7:08 am

Hacía mucho que no venía por acá. Me dio gusto regresar. Mariana y yo te mandamos un abrazo desde México.

Comentario by Susana Moo el octubre 21, 2009 @ 3:27 pm

El periódico digital Certo ha tenido la gentileza de traducir el relato que cito en el comentario anterior:
http://certo.es/index.php?page=la_virgen

Saludos Diego y Mariana.

Comentario by Mikel el octubre 21, 2009 @ 4:27 pm

No le dijo nadie nada a este buen hombre que antes de meterla tenia que remangarle el camisón.

Comentario by Tiberio el octubre 21, 2009 @ 7:00 pm

# Mikel:
Y quitar las bragas, Mikel , quitar las bragas.

Pero ya sabes lo que ,sabiamente , dicen las madres a las hijas: ” hagas lo que hagas,no te bajes las bragas “.

Saludos.
Tiberio

Comentario by flautista el octubre 21, 2009 @ 9:28 pm

Bajar las bragas puede ser un arte.
No obstante si hay prisa en el follar,
también se las puede apartar

Comentario by Carla el octubre 21, 2009 @ 11:10 pm

Permitidme sacar mi vena de bióloga (como la Obregón). Efectvamente, no somos el único animal que tiene hímen, también lo tienen las hembras de otros mamíferos. Pero lo que es más curioso es que solo lo tienen algunos mamíferos acuáticos como las focas, manatíes y algunas ballenas. Cuando aún lo tenía yo también me veía como algo entre una foca y una ballena a pesar de que no llegaba a los 60 kilos.

Algunos biólogos han utilizado este hecho para justificar la teoría de que somos un animal que ha evolucionado de un primate acuático.

Carla
http://www.lasbolaschinas.com

Comentario by Susana Moo el octubre 21, 2009 @ 11:41 pm

Buah! ¡Fantástica Carla! Con visitas así da gusto, y no menos gusto me dan esos consejos en verso del señor -o señora- flautista.

Mikel: con el camisón, con el camisón … ¡hay que buscar nuevos retos! … no hay más que ver la imagen de tu último post. uff!

Qué listas las mamis, Tiberio, potenciando el “petting“: aprendizaje sexual por excelencia.

Comentario by Zeltia el octubre 22, 2009 @ 3:10 pm

romper mi himen también fué una tarea larga, con ternuras, palabras de amor, buenas intenciones, pero… cómo se resistió.

me hizo gracia el refrán éste que han dejado por ahí arriba: “Con calmita y salivita, un elefante se coje a la hormiguita”.
con todo prefiero que la hormiguita sea otra!

Comentario by Tiberio el octubre 25, 2009 @ 8:34 pm

Susana:
Prefiero más la terminología en castellano mesetario
donde pone petting lease magreo.
Soy cafre,lo reconozco…pero me puede…

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