Biografía de Anaïs Nin
La personalidad de Anais me fascina tanto como su literatura. Además de escribir erotismo, consiguió hacer de su vida una obra de arte erótica, llena de apasionados enamoramientos, unos amontonados con otros. Sabemos de ello gracias a los diarios que escribió a lo largo de toda su vida, que son un lujo de documentos – desgraciadamente los de su madurez están todavía sin editar-. Le gustaba hacer introspección y escribía con la doble finalidad de desahogarse y hacer algo artístico.
Fue una mujer entregada al arte que perdía los sesos – y las bragas- por los artistas e intelectuales.
Se casó con el banquero Hugo Guiler siendo muy joven y mantuvo ese matrimonio a lo largo de toda su vida. Tuvieron una hermosa relación llena de ternura y comprensión. También de infidelidades por parte de ella, sin duda tácitamente consentidas por el marido, que además era el mecenas que financiaba los proyectos artísticos de algunos de esos amantes. Tuvo apasionadas relaciones, entre ellas con Henry Miller, con el que intercambió magnífica correspondencia (Anaïs nin y Henry Miller. Una pasión literaria).
Su filosofía: “Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo. Libre o no libre, casado o soltero, heterosexual u homosexual, son aspectos que varían de cada persona. Hay quienes son más expansivos, capaces de varios amores. No creo que exista una única respuesta para todo el mundo“.
Pero Anais no era frívola, se enamoraba. Ayudaba a sus amantes, se involucraba en sus problemas y fue muy generosa con ellos. Consiguió rodearse durante toda su vida de hombres que le inspiraban artisticamente. Con una facilidad pasmosa se entusiasmaba una y otra vez y conseguía vivir cada una de esas aventuras con inagotable intensidad. Cuando se apasionaba con un nuevo amante ni se le pasaba por la cabeza apagar las brasas candentes de sus relaciones anteriores.
Inteligente, consciente de su presunto desequilibrio neurótico, trató de curarlo y visitó a varios doctores en la -de aquella incipiete- doctrina del psicoanálisis- y … tuvo lío con varios de ellos. Con Otto Rank se fue a New York, – al marido le dijo que se iba como secretaria, para aprender psicoanálisis- . Pero allí conoció a un bailarín que le hizo de ciccerone en las noches de la ciudad, y entonces Henry Miller, que por entonces era su amante más sólido en París fue a por ella… y poco después su marido también se trasladó a New York … y así vivió su vida, y así nos la contó.
El colofón de su biografía amorosa es que, ya pasados los cincuenta mantuvo dos matrimonios sin saber un marido de la existencia del otro; sin divorciarse de Guiler, se casó con otro hombre, que luego fue su albacea- con el que convivió los últimos dieciseis años de su vida en Los Angeles. Pero viajaba constantemente a New York.
Cuando murió se escribieron dos esquelas, en la neoyorquina ponía que el marido era Hugo Guiler, y en la de Los Angeles, el otro. Así se enteraron uno de la existencia del otro, o quizá ya sabían y se hacían los tontos…
Recomendable: Fuego, diario amoroso-
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Comentarios
Si hubiese publicafo sus diarios con pelos y manchas cuando vivían sus personajes reales tal vez sería más conocida.
De todas formas mujer interesante a pesar de sus fijaciones obsesivas.
Pues la verdad es que es una pena que se pierda todo ese material.
Sería un proyecto interesante, desde luego. Si no ha salido todavía, será porque alguien con influencia no habrá tenido interés en verse involucrado, probablemente.
Besos.
No leí nada de Anais, pero me encantó la interpretación de ella que hace María de Medeiros en la película centrada en la relación que mantuvo Anais Nin con el que luego sería famoso escritor Henry Miller y con la esposa de este, June, durante el tiempo en el que el matrimonio estuvo viviendo en París. Era la década de los 30, cuando todo el que quisiera escribir tenía que pasar por París. Henry y June es un viaje a través de un mundo de nuevas experiencias eróticas y humanas, basado en los pasajes del diario.
La Medeiros lo borda ¿A que se parecen mucho fisicamente?
Y Umma Turman, que hace el papel de la mujer de Henry también. La peli está genial.
Alguén me agasallou fai moito tempo un libro de Anaïs Nin. Eran historias cortas e moi intensas e incandescentes (alomenos a min encendíanme con notoria e recalcitrante alevosía). Seguramente unha das razóns era que, precisamente, aqueles marabillosos e cálidos textos estivesen tecidos pola pluma dunha muller. (Tedes que entender que por aqueles anos ainda non se albiscaba internet nin a posibilidade de acceder aos textos de Susana Moo).
Gardei tanto e tan ben aquel libro (agochábao de miña nai), que non sei onde raio o puiden esconder…
vaya!, una vida de peli, o de libro…Y tan interesante o más, e igual de movida, sexualemnte, que la de tantos conocidos hombres, muy respetados…Pero claro, aquí hay un “problema” (para editores, etc, etc), es mujer…así que qué más da…al parecer…(o esto, o lo que apuntan más arriba de especiales influencias por el desinterés…no se…).
A mí, lo poco que he leido de ella, me hace pensar en una excelente narradora en general, y me anima a seguir leyéndola. Ojalá salga más material y puedas trabajarlo como merecería…muchas y muchos estaríamos encantadas-os…Seguro!!
El libro al que te refieres Chousa seguramente es “Delta de venus”, un dia de estos comento sobre él, vale?
Ana, de acuerdo, la peli está muy bien llevaba, e interpretada.
No te falta razón Mariveh, de hecho, los diarios que están publicados son los de su juventud. Una madura escribiendo erotismo parece que interesa poco. En cambio, como bien apuntas – también Fernando, también Tiberio- ¡vaya si nos interesaría a muchas-os!
Ciertamente las mujeres habeis de sentiros en cierta medida estafadas con la imagen que se ha dado de vuestra sexualidad, pero no menor es nuestra estafa puesto que no hay ambrosía en el mundo de los vivos que nos agrade más que vuestro placer. Para conseguirlo necesitamos de vuestras palabras en primera persona y con sinceridad.
Aplaudo a Anaïs Nin y a ti.
Unamuno decía que hay que llegar a la teoría por el camino de la práctica, parece que Anaïs lo aplicó al terreno sexual. ¿Y tú Susana?
Te deseo suerte en tu proyecto, y que ese mecenas del que hablas en Facebook, te suministre todas las comodidades para dedicarte a practicar y a escribir, para darnos gusto a los que te leemos.
Una estafa la cantidad de falsedades que se han puesto en boca de las mujeres por hombres. Desde que Elena Francis, no era una mujer sino un hombre, ya no me creo nada. ¿Quién nos asegura que la misma Susana no es un tio?
Disculpa nena, creo que eres mujer, pero quien sabe…
Confieso que, entre la multiplicidad de mis dudas, en ocasiones también albergo la idea -que intento alejar- de que Susana fuese un hombre.
Pero como tal reflexión no me lleva a disfrutar más de sus relatos y propuestas, me dejo -supuestamente- engañar por ella en su magnífica femineidad.
En lo referente a Anais Nin y Elena Francis, me da igual que fuesen tios. El agua de ayer no mueve el molino de mi imaginación.
En todo caso sí matizaría que la promiscuidad de la Nin resulta sumamente sugerente para quienes no tuvimos la ocasión de poder ser uno de sus “afortunados” cornudos. Dudo que ellos pensasen lo mismo.
Besos afinados con los labios en posición de Sol
Mira que si detrás de susi se encuentra un pixa! jajaja
un pixa al que le mole hacerse la pedicura, jajaja.
Venga susanita, muestra tus atributos y demuestra lo que eres.
las mujeres que quisimos ser anaïs nin
iba a ser el título de algo. pero se quedó ahí, junto con todas las demás cobardías.
No es la primera vez, ni la segunda (ni la tercera) que me insinúan si detrás de susana moo no habrá un hombre.
No creo que nadie haya sospechado jamás de los blogs eróticos de mis colegas masculinos que detrás hay una mujer. Parece que todavía resulta insólito que una mujer que escriba erotismo – o pornografía-, y sin embargo somos manada, y no digo ahora, sino a lo largo de la historia. Bueno, manada no, pero pandilla sí.
Conste que muchas de esas veces ha venido la suspicacia por parte de mujeres: Celia por ejemplo. Flautista y Tirachinas no sé qué sexo teneis, pero apuesto que flautista se empina y tirachinas se humedece.
Zeltia ni lo duda, verdad Zeltia, ¿verdad que tú intuyes que soy mujer? Buena pinta tu proyecto en el aire. Y digo, ¿qué sería de nosotros sin proyectos soñados?
Gracias por los aplausos Francisco.
Jose, lo de mecenas iba en broma, pero ya vi que mucha gente se lo tomó en serio. Bueno, si un -o una- mecenas expléndido-a, desease financiar mis estudios eróticos estaría encantada, … pero sin meter la manita, eh! Que hay mucho listo-a.
A mí me encantaron sus diarios. Anaïs debió ser una persona impresionante.Su curiosidad por elsexo y la vida le llevó incluso a mantener una relación con su padre.
Susana:
Yo tengo mis dudas sobre los humedales de Tirachinas habida cuenta de … ¿qué tiene un chino en la entrepierna?.
Pos Susana, a darle al proyecto y escribe sobre la vida de la Nin, si no una biografía por qué no una novela.
ánimese!!
besos,
Jorge
Cierto, Ana, Anaïs, ya adulta buscó a su padre,… y lo encontró. El padre adorado había abandonado a la familia, y por tanto a ella cuando comenzaba su adolescencia.. Creo que su necesidad neurótica de agradar y conquistar a los hombres se debe en parte a ese trauma infantil.
Sí, Jorge, es un proyecto, que quien sabe….
Besos Tiberio, de él /ella depende … la ambigüedad es tan atractiva…
[...] algunas de ellas, de algunos de mis autores eróticos favoritos: Henry miller D.H.Lawrence, Anais Nin, … Tags: erotismo femenino, literatura erotica mis lecturas [...]
[...] Hablamos de que esas historias románticas, donde se esconden apasionados envites amorosos cargados de deseo, de esperas y enigmas, nos iluminam el corazón, al tiempo que nos proporcionan un placer sexual disfrazado -por tanto pervertido- y nos llevaría a un estado de excitación encubierto. Personalmente no soy aficionada a esta literatura “rompecorpiños” (creo que se puede incluir aquí a las telenovelas o fotonovelas) sobre todo porque no encuentro demasiada calidad en ellas, pero reconozco que algunas historias románticas han conseguido introducirme en un estado de deseo puro y me han encendido muchísimo más que la concatenación de cópulas explícitas. Por poner algún ejemplo, sentí algo así con Doña Flor y sus Maridos de Jorge Amado, y me sentí contagiada por la voluptuosidad y el Fuego de Anaïs Nin en su diario. [...]

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