“Lolita” y “Alicia en el lado oscuro”
Todavía hoy me abruma recordar la cantidad de exhibicionistas que me topaba cuando tenía trece, catorce, quince años. Por suerte, nada serio, nada que pudiera haber deteriorado seriamente el desarrollo de mi sexualidad. Estudiaba en un colegio de ésos en los que debía vestir uniforme de falda plisada y calcetines. Mis formas, casi de mujer, eran un reclamo para el ramillete de señores que se agazapaban en el coche para ver pasar a las niñas.
* .- Me comería tu coño de desayuno, me dijo uno de bigote, camuflado tras la ventanilla.
* .- Te voy a dar leche hasta que se te llenen todos los agujeros, susurró otro muy delgadito y al que llegué a conocer bien porque fueron varias las veces que me abordó. Tenía su táctica bien estudiada y no debía ser yo la única víctima de sus hazañas. Aprovechaba lugares donde la gente se amontona: las salidas en tropel del colegio era su lugar favorito. Tenía, el delgadito, una paradigmática cara de vicioso relamido – lo cual no es tan común, la mayoría son de aspecto normal y corriente-. De pequeño tamaño, bajo y estrecho iba de punta en blanco, con su traje bien planchado, la corbata excelentemente anudada y un paraguas o bastón que utilizaba para poder llevar la mano a la altura del pecho, de modo que se acercaba presuroso y golpeaba con puntería uno de mis senos con demasiada precisión como para ser accidental. A veces se disculpaba, con muchos aspavientos, pero otras susurraba groserías. Tenía especial imaginación para las perversiones gastronómicas.
* .- Quiero verte con el chocho rebosante de chocolate, dijo literalmente.
Con frecuencia las cuentistas tenemos tendencia a exagerar: no es el caso. Sin considerarme especialmente bonita, sin pretender fanfarronear sobre mi atractivo físico, puedo asegurar que éste debía resultarles tremendo a los aficionados a las adolescentes, dados los resultados. Se convirtió en suceso relativamente habitual encontrarme con pajilleros espontáneos, con exhibicionistas callejeros, con camioneros de lengua serpenteante… Del cole a casa trataba de meterme mano algún desconocido, que lanzaba su zarpa hacia mi sexo, hacia mis nalgas o hacia mis tetas en lo que podríamos clasificar como las caricias más cutres jamás dadas. Lo he comentado con muchas mujeres: casi todas vivimos experiencias de este tipo, quizá es más exagerado en las que el cuerpo se desarrolla antes que la cara, que era mi caso. Poco a poco fui aprendiendo a lidiar con esa situación, que al principio me abrumaba muchísimo. Al final ya casi me divertía, sobre todo si iba acompañada de alguna amiga, y eso sucedió justo cuando empezó a ser menos habitual. Les gustan exclusivamente muy jovencitas. Supongo que seguirá pasando, aunque quizá ahora se muevan con más soltura en la Red.
Con el gusto por menores adolescentes -“nínfulas”, vocablo acuñado por Nabokov- nos damos de bruces al estudiar la sexualidad humana y sus manifestaciones artísticas. La literatura erótica fantasiosa tiene episodios a troche y moche protagonizados por jovencitas – Pierre Louÿs, Bataille*, Sade*, Apollinaire * … – pero la obra cumbre es “Lolita” de Vladimir Nabokov, que aborda maravillosamente la relación entre el poeta Mr. Humbert, un hombre maduro, y Lolita, una niña de 12 años cuyos sentidos nunca se llegan a despertar bajo las caricias de Humbert. Nabokov describe las personalidades, los sentimientos y sensaciones de ambos protagonistas magistralmente y nos sumerge en el vacío que habita entre ellos; un vacío cargado de sensualidad enferma por esa relación que supone un peligro tremendo. La de “Lolita” es una historia que desde el género de la novela muestra esa debilidad pederasta y los estragos que puede hacer en víctima y verdugo. “Alicia en el lado oscuro” de Pablo Santiago, aborda el tema desde un estudio teórico. Es un acercamiento serio y bien documentado sobre la pedofilia desde la antigua Grecia hasta la era Internet que repasa la historia de esta filia analizándola desde diversos puntos de vista: el psiquiátrico – las personalidades pederastas, y lasconsecuencias en las víctimas-, el religioso – parece que es un ámbito proclive a este tipo de abusos-, y desde las redes sociales que pueblan el universo multimedia. Hace, además, un registro muy interesante de personajes históricos- artistas, políticos, literatos- sospechosos de pedofilia, donde se nombran a un pico de cincuenta y seis, todos hombres, salvo dos mujeres (Lucrecia Borgia e Isabel de Bathòry), parece que nosotras somos menos habituales en esta filia. Sorprende ver nombres respetables como Gandhi, Poe o Chaplin. Y por supuesto nombra a Lewis Carroll, el autor de “Alicia en el país de las maravillas” que gustaba de fotografiar niñas disfrazadas de pordioseras, semidesnudas en ocasiones. Una de esas fotos, con tremenda fuerza, ilustra la portada del libro “Alicia en el lado oscuro”. Como curiosidad, cabe decir que Nabokov no está en la lista de sospechosos: supo introducirse en la mente de un par de pederastas al menos (su menos conocida obra, póstuma, “El hechicero”, también aborda el asunto), pero él no lo era.
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*** Es muy poco serio que un blog erotico-literario como el que éste aspira ser todavía no haya nombrado a estos tres grandes de la literatura erótica: Sade, Apollinaire, Bataille. Se me hace tremendamente difícil estudiar, adentrarme en su literatura. Les he leído, pero corriendo corriendo para no asustarme. Y aun así, me asustaron. Quizá algún día.
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Comentarios
Nada nuevo bajo el sol, muchos pervers molestan a las chiquillas saliendo del colegio, ami también me pasaba seguido, hasta que le hice un escandalo marca diablo a alguno, a otro le puso mi padrastro una madriza y se le levanto un acta, tiempo después supe lo que era el abuso sexual por parte de un familiar que me llevaba décadas, también me prostitui a los 16 años con un extranjero de 45, Lolita no es un arquetipo que no conozca, machismo, misoginia, son los hilos que lo mueven, de cada mil “Lolitas” solo una tiene un futuro feliz, conoce el amor, termina la universidad, etc, la mayoria van a la prostitución, se casan con viejos o tienen vidas miserables.
Entendo que no teu afán de ilustrarnos sobre as diferentes correntes literarias (e mesmo da vida diaria), sexa preciso non omitir esta realidade que hoxe relatas.
Permíteme o exemplo pouco afortunado de que comer froita ainda verde o único que produce son distensións e floxedades intestinais…
Dito esto eu quero facer un canto á muller feita e dereita. Conscente do que fai e do que lle fan; para deleite e regocixo de ambos.
E teñoo tan clariño como que che vou mandar un bico agora mesmo, Susana!
he leído lolita, y he podido acercarme al alma atormentada del protagonista;
muchas veces intento comprender qué pasa por la mente de los hombres que molestan a las niñas. (ya no hablo de los que causan daño, que ahí no puedo acercarme sin horror) hablo de hombres, como mi tío, que gustaba de decirles “cositas” sobre las tetitas de sus sobrinas.
hablo de los vecinos y conocidos que con 13 años no me miraban a la cara, si no a las tetas; los mismos que me ofrecían una sonrisa dos años antes, y una palmadita en la cara, de pronto su gesto se cargó de matices que yo no sabía descifrar, pero que intuía perversos. mi madre me aleccionó.
como casi todas las mujeres yo también tuve mis encuentros con exhibicionistas, me tocaron aprovechando las multitudes, me soltaron guarradas, etc.
Tema importante el que tocas, Susana, porque no hemos de perderlo de vista los que gustamos del arte erótico.
Hubo otros momentos, otras circunstancias que prohijaron actitudes mezquinas (o no), también hay textos que sólo son eso: literatura, pero sin duda en nuestro género preferido existe y debemos verlo, saberlo y distinguirlo. Así como distinguir la pedofilia (el gusto por los infantes) y la pederastia (el crimen).
El libro de Pablo es señero, y es una pena que no haya recibido la difusión que merece.
Y que fuese una reclamo por una infancia libre del acto ruin de la vejación.
Más allá de lo aberrante del hecho en sí, los hombres tendrían otro comportamiento si se les hubiera educado. Considero que en una sexualidad abierta se hayan las llaves para una sociedad justa. De todos es claro que el machismo es alimentado hasta por la jefa de familia, es así que el hombre se siente estimulado como todo poderoso, a medida de poseer una sexualidad plena se puede hacer de la pareja (de edad similar a la nuestra o por lo menos con plena capacidad de raciocinio) nuestra Lolita en cuestión.
Ponle a tu esposa una falda a cuadros, calcetas dobladas, zapatos negros y lustrosos, después has del departamento una calle solitaria y convéncele de no contar que tú le vas a hacer…
La imaginación en la punta de la lengua o en los dedos de quien esto escribe.
Felicidades Susana.
Marváz
Decir primero que yo soy bastante liberal y libertino a la par.
Pero creo que el conocimiento del sexo por parte de los adolescentes debería ser entre sus iguales contemporáneos.Entiendo que la ternera está más rica,pero la novilla también.(perdón por el simil).
Cuando se cambio la mayoría de edad,de los 21 (Franco) a los 18 (Constitución),yo con 20,tuve que poner en cuarentena a mis amistades femeninas menores de 18 años hasya que superaran
los 18.Tal vez se debió a que tenía un estado particular de concienciación con el tema ya que había seguido unos artículos ,en una revista médica,sobre los problemas que tenían en Estados Unidos,las adolescentes sometidas a estupro.
Personalmente nunca me ha llamado la atención el tema de Lolita (sólo por vía cinematográfica lo conozco).
Dentro del tema “lolitas” me gustó mucho el libro “Las edades de Lulú”. A estas alturas ya casi es un clásico, no??
Besos.
me sorprende descubrir mientras te leo recuerdos, seguramente apartados de mi consciencia pero te aseguro que no eras la unica a la que estos elementos conocidos y publicos acosaban siendo una tierna adolescente, porque no solo le pasaba a las lolitas, tambien habia “lolitos”,tampoco sufri, creo, ningun problema con mi sexualidad pero puede ser que simplemente tuviera suerte, pues mis acosadores nunca encontraron oportunidad de consumar sus fantasias y todo quedo en ese regustillo asqueroso que te queda, cuando descubres que alguien de tu “confianza” se toma demasiadas libertades “cariñosas” o esa sensación abrumadora que dejaban los pederastas habituales a la que normalmente habia que sumar esa increible capacidad de los demas para mirar hacia otra parte…
en fin me has hecho pensar y largamente
un abrazo

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