Crisol púbico V. La histeria de Laura.
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Laura no es una pieza fácil de cazar -de fornicar- a pesar de la desesperación de su cuerpo por ser poseído. Ella actúa ajena a esas necesidades. Su cerrazón va en aumento, haciéndose lógicamente cada vez más patológica. Se está convirtiendo en una mujer replegada en su insatisfacción.
A los diecisiete tuvo su primera manifestación de histeria por causa de una lavadora mal puesta que le había estropeado su camiseta favorita. Lloró, gritó, blasfemó y rasgó la camiseta, se arañó la cara con las manos. Con la melena alborotada y los labios brillantes Laura semeja una loca hermosa. Con el camisón flojo, las carnes de Laura rebotan con la ira, arden sus mejillas y su aspecto es el de hiena herida. La pobre chica es reprimida sin aparente motivo ni razón.
Podemos filosofar para intentar entender la ancestral castración de la sexualidad del género femenino, materializada en una mujer de clase media, profesora de informática, que se avergüenza de tener el pubis voluminoso con un coño que se humedece y huele, que rechaza su generoso cuerpo sano escondido tras una mente dañada por el perfeccionismo del ideal de un tipo liso y austero.
Tanto se reprime, que su sexualidad se reduce a lo onírico. Sus sueños han sido tan escandalosos que conforman el más oscuro de sus secretos. El primer orgasmo vino de la mano de un león, un león macho que la forzaba a disfrutar de su lengua poderosa de carnívoro hambriento, que la obligaba a abrir sus piernas y lamía su vulva parsimonioso con la lengua caliente. Todavía hoy Laura puede recordar el efecto de ese apéndice gigante que repasa su raja desde el ano al ombligo y la lleva a un placer en cascada.
Una y otra vez la repetición de una secuencia erótica con pequeñas variantes, casi todos los dias, sin darle tregua, hasta que el sueño remite y cede paso a otro, igual o más indecente. Esta vez, el león se transformó en gorila, un gorila con mala leche –aunque tierno en el fondo- que se excita viéndola orinar y debe hacerlo allí, delante de las narices del kinkón cachondo que observa su vulva en proceso de micción, babeando con los jugos. A Laura esta humillación la lleva de nuevo al éxtasis involuntario, al vergonzoso abandono indeseado frente al simio fauno.
Más tarde semi-personificó a su amante y vino la serie de sueños del médico que le insta a enseñarle los pechos. El doctor, que curiosamente tiene cabeza de toro -y rabo, también rabo de toro- le dice sin mirarla que se saque camisa y sostén, a lo que ella obedece. Él, al principio muy profesional pero cada vez más obsceno, le toca en evidente excitación, parándose insistentemente en los pezones, jugando con ellos entre las yemas de sus dedos, advirtiéndole de que con esos pechos debe calentar a muchos hombres, a más y más hombres. Se embala el médico, que es una vaca, dice el toro, una ternera, … En los sueños de Laura las palabras soeces -que ella jamás emplea despierta- son el pan de cada noche. El orgasmo le llega a la inocente bella durmiente, cuando el médico no puede resistirse y se mete un pezón entre los labios para succionar como si tuviera mucha sed.
… Y así toda su vida, que por temporadas hasta llora al despertar, o reza. Claro que otras veces su naturaleza voluptuosa vence y entonces no puede evitar apretar fuerte las piernas y balancear las caderas ligeramente, abrazada a la almohada, hundida la cabeza. Ni acaricia su clítoris ni mete objeto alguno dentro de su caverna inexplorada, tan sólo a veces, las menos, cae en la tentación de acariciar sus senos, harto sensibles, pensando en el doctor…
El cuerpo de Laura, sabroso de por sí, está encarcelado por un mar de complejos y su inconsciente se cobra esa pequeña cota de placer. Lo más curioso es que la primera vez que Laura soñó con una persona de carne y hueso, fue con el viejo, el viejo baboso que la mira como si estuviera siempre desnuda.
En cambio con Víctor no sueña. Y eso que, muy disimuladamente, le mira en la cafetería Crisol, mira su cuerpo de hombre bien hecho y su simpatía con unos y con otros, tan amable con Carmen la camarera, incluso con el viejo se muestra encantador. A ella siempre le sonríe. Ultimamente incluso le dice:
-Buenos dias preciosa.
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Si te apetece enviarme alguna imágen para ilustrar este texto, te lo agradezco y la cuelgo:
erotomanita(arroba)gmail.com
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Eric Marvaz envía:
Arturo Espada, una imagen onírica:
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Fernando Lobato sueña los pies de Laura dormidos:
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… y sueña a Laura durmiendo:
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Fernando Méndez dice que cuando más sensual está una mujer es durmiendo, sobretodo si sospecha que sus sueños son húmedos.
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María José R. Palominos envía esta foto de Annie Lebowitz como Laura:
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Carlos XXX considera esta foto adecuada para adornar el relato; se titula “Sueños Húmedos”
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Ana dice que sus propios sueños son todavía más lascivos que los de Laura y que cuando mira este cuadro de Dalí se siente retratada:
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Fullmoon comparte su propia imagen para ilustrar este texto. Gracias.
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Comentarios
[...] Susana Moo.Sigue leyendo en http://www.susanamoo.com/2009/09/crisol-pubico-v-la-histeria-de-laura/ [...]
Hola, Susana, cada vez estoy más enganchada. En cierto modo,me siento identificada con Laura:la autorrepresión por el rechazo del propio cuerpo que no aceptamos por un ideal estético lastra la vida sexual de muchas mujeres, que viven sus pulsiones sexuales con enojo y molestia,en vez de vivirlo como una fuente de gozo y alegría.A mí me ha pasado durante gran parte de mi vida.He tenido que vivir muchas experiencias para lograr liberarme de mis cadenas autoimpuestas,despreocuparme y vivir a gusto con mis deseos y mi cuerpo.No sabes cuánto me alegra el día disfrutar de tu lectura. Yo también soy una erotómana oculta, más exhibicionista que voyeur,pero por fin viviendo plenamente.
De las fotos, me quedo con la ligereza y la despreocupación de las bellas durmientes y con la realidad y la rotundidad de la foto de Fullmoon.El retrato de Annie Leibowitz es de una cantante adolescente (Miley Cyrus)bastante meapilas,que causó mucha polémica en Estados Unidos, ya que lo consideraban subido de tono para una adolescente (lo es,creo que todavía no tiene 18 años).Asombroso.
Un saludo afectuoso.
Como siempre mis respetos señora!!!, escribe de una manera increible!!. Muero por leer el día q Victor se logre follar a Laura. ya imagino las consecuencias de esa lectura
Mikel: No sé qué sabrás sobre coños, pero tu comentario te evidencia como pez en el asunto: todos los coños huelen… bueno, los de internet no, los de las muñecas inchables tampoco. El flujo es oloroso y ese olor está precisamente para atraer al hombre. Es lo que me gusta del erotismo de susana, que es real, casi palpable a diferencia de todos esos cuentos irreales.
Susana, estoy emocionada con tu relato, me encanta.
Estoy de acuerdo con maricarmen. Los olores son importantísimos en el sexo y en el erotismo.
Qué vívidas vienen las imágenes a nuestra mente con solo percibir un olor ligeramente!
Qué excitante los momentos antes de tocarse cuando te llegan los diferentes olores! Más intensos cuanto más cerca…
Es así, como dicen los otros comentaristas más arriba (me encantan tus comentaristas, te lo dice una mosca atrevida y agradecida de poder mojar sus patas por acá): tus descripciones son perfectas, son precisas, “reales”.
Hace tiempo quería usar material erótico pero no encontraba nada que me excitara; muchas veces, porque estaba mal hecho, no era real; otras, porque era muy guarro, muy directo (y una dama tiene que ser elegante; la poesía ayuda a vencer el asco); en otras ocasiones no vencían mi censura, aunque fueran elegantes, porque no tenían humor, que es mi camino, y el de muchos, hacia la relajación y el cachondeo.
Creo que para las que fuimos como Laura, o para las que que todavía somos un poco histéricas pero queremos dejar de serlo, la receta de la cura es nutrise de una fantasía precisa y elegante, elaborada en un trasfondo de ternura, en clave de humor. No sé si la táctica de Víctor cumplirá con todas estas pautas, pero sospecho que no andará muy lejos.
Coincido con Maricarmen sobre Mikel: ese olor femenino, que tantas veces recuerda al bacalao sin serlo, al almizcle sin compartirlo, a fruta demasiado madura… Ese efluvio mueve el mundo. Mikel, baja a la tierra: sólo a los ángeles no les huele el coño.
Magníficos estos relatos oníricos con animales. ¡Quiero más!
Raquel: agradezco que expongas publicamente tu identificción con Laura. He recibido un puñado de mails en mi correo personal de otras mujeres que como tú se sienten descritas en Laura. Curiosamente, los hombres que me han escrito se sorprenden de esta personalidad contradictoria y a algunos no les resulta creible y me lo señalan muy sutilmente. Agradezco todas las comunicaciones, pero me chiflaría que esas opiniones y debates privados se abrieran aquí. Tengo la sospecha de que el perfil de los que me visitais es de gente reservada y calladita, que preferís el bis a bis (como yo, todo sea dicho).
Una pena, porque como dice Juani estoy encantada con el nivel de mis comentaristas. Tanto los privados como los públicos enriqueceis mi visión de la sexualidad. Por cierto Juani, cien por cien de acuerdo con lo que apuntas del humor y de la poesía. A veces es tremendamente complicado contar sucesos eróticos sin pisar lo ordinario y al mismo tiempo sin caer en lo cursi, ahí voy jugando.
Un beso Zeltia, Raquel, Fullmoon, Mikel (aunque no coincidameos en gustos olfativos), Deprisa, Maricarmen, Fernando, Andrés (¿Bacalao?) y Xan. Y otro para los que hoy no lo hicisteis pero otros días sí. Y para los que entrais y leeis silenciosos y alegrais las estadísticas de mis entradas y con ellas mi vanidad fantasiosa.
En fin, besos pa to quisque que se acerque a olisquear los efluvios de mi… literatura.
Y ya os voy avisando que mañana, o quizá esta noche cuelgue un nuevo relato de Lipa, y que si os gusta, se lo digais, pa que nos haga más.
yo también pienso que es una pena que comenten en la intimidad… con un pseudónimo podrían comentar anónimamente y estaría interesante leer las distintas impresiones… yo creo que, detrás de ese “comentar en privado” se esconde algo más, susana. seguroq ue hay muchas razones, pero se me ocurren dos, así sin pararme:
una: que quieren “sentirse más cerca” de tí.
otra: que temen “escuchar” del resto de comentaristas cosas como las que hoy le tocó escuchar a “mikel”. vamos, puritito miedo de verse a sí mismos en los ojos de los demás.
¿si?
¿no?
Un comentario más, que quiere ser aclaratorio, despejar posibles malos entendidos: No tengo dudas de que Víctor la va a seducir a Laura como lo viene haciendo con Carmen, con picardía, tacto y afabilidad, en fin, con el tono de su autora, que es el que disfrutamos sus lectores. Disculpame Susana, es que, me gusta mucho leer pero, como se aprecia a simple vista,me cuesta expresarme por escrito- Vaya disculpas para dar en este blog!-.
No cuesta nada “desnudarse” aquí. Se siente una cómoda y nada intimidada,Susana.Por eso me gusta más si cabe leer tu blog.Cada vez que entro estoy como en casa y rodeada de muchas mentes cómplices.
Soy una mujer en apariencia muy accesible y extrovertida y con una amplia red de relaciones sociales.Siempre he sido mejor amiga que pareja.Pero el cuerpo a cuerpo no era lo mío:por inseguridad patológica,por miedo al rechazo y a la intimidad. Eso es otra contradicción que mucha gente no entiende.El origen puede que estea en mi pubertad,que fue precoz.El ser objeto de miradas de hombres cuando aún no tenía los doce años era turbador y desasosegante.De ahí nacieron muchos de mis temores.Y esos temores,combinados con otros muchos factores,derivaron en esa autorrepresión tan dura y tan infeliz.
No lloro el tiempo perdido porque he tenido oportunidad de experimentar, madurar y aprender. Ahora,sí,sé que necesito expresarme y vivir mi sexualidad libremente.Lo mejor de todo ha sido liberarme y poder reírme de lo que antes me oprimía.
Gracias por tus palabras y un saludo afectuoso para el resto de l@s lector@s.
[...] aquella ocasión que Laura cayó presa del descontrol histérico por culpa de la dichosa camiseta desteñida, su madre se asustó e, incapaz de calmarla, llamó a [...]
[...] la hermosa y carnal Laura, sólo depila su toisson en verano para ir a la playa. Lo hace en el salón de belleza y se limita [...]









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caramba con laura! está completita, la niña.
no follará nunca, pero todo la excita.