Sigamos el ejemplo de las plantas: seamos promiscuos.
Los árboles y las plantas son un buen ejemplo a seguir: dan lo mejor de sí para copular. Obscenamente expulsan al aire su semen en forma de polen y abren al viento sus órganos sexuales para ser fecundados. Todo ésto lo hacen con exhibicionismo barroco, para deleite de todos los que observamos.
Imaginemos una planta, un rosal por ejemplo, un rosal que decide reservarse y no florecer, un rosal estúpido que opta por inhibirse ante la primavera y rechazar el despertar estival. Una planta que bajo un extraño pretexto de pureza no da flor, retiene su polen, no abre sus capullos. Un ridículo rosal que se avergonzase de sus órganos sexuales. No nos temblaría la mano para arrancar esa infructuosa, tacaña, miserable planta de nuestro jardín.
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Comentarios
Interesante metáfora, muy bonita, evocadora y directa a la línea de flotación de puritanos y reprimidos. Por desgracia, seguirán siéndolo y mirarán para otra parte, antes de darse cuenta de que su barco se hundió hace muchos tiempo.
¿Y qué pasa con las flores de las plantas que crecen en la oscuridad y sin movimiento de aire a su alrededor? ¿Qué pasa con las que están encajonadas, encerradas, sin resquicio de luz ni insectos polinizadores, o exhibidas en escaparates herméticos o invernaderos? ¿Qué pasa con las plantas de plástico? ¿entramos en esa metáfora, o nos autoexcluimos? Porque sí, hay gente (sobre todo del sexo femenino) que son difíciles de alcanzar, altivas, hermosas y armadas con espinas, pero también hay gente que está condenada a ese estado: sus flores están bajo fundas permanentes por la censura, la vergüenza, la timidez, la baja autoestima… ramas quebradas, raíces deformadas, terrenos secos…
E que nos mundos que corren parece absurdo non abrirse, para deixar que penetren as esencias da sabiduría; aprendendo así a deleitarnos co seu cántico silente e cargado de aromas que han despertar o noso…seso!.
Un bico polinizador
Los animales tienen su estilo copulativo, las plantas otro, los humanos tambien otro distinto… pero no estaría mal recoger ciertas lecciones. Digo a las mujeres en pareja (formal/no, permanente/no) que en el talamo bien podrían ser emulas aventajadas de las más encendidas striptiseras.
Mi querida Moo, me sorprende encontrar que coincidimos en los temas hasta el punto de maltratar rosas casi a la vez, aunque en distinto contexto.
Aún así no es tan peregrina la comparación, también en la pureza inocente, en la represión impuesta o en la tímida vergüenza, existe algún tipo de sinuosa belleza. Hasta la flor más raquítica se esfuerza un día en abrir sus pétalos. Todos somos, mal que nos pese, naturaleza en movimiento.
Esa es la diferencia animal o vegetal con la humana.
En que no tienen traumas, ni tabus, ni condicionamientos sociales adquiridos.
Placentero ideal, un sueño; aunque se me antoja utopía. Mientras el sexo continúe siendo un negocio, posiblemente la primera “droga” con la que se traficó en el mundo, existirá la mentalidad agrícola que lo siembre y coseche para uso exclusivo, privado, y privando a los que se dejen aconsejar.
Sexo y dinero, dinero y sexo, ambos por igual son los motores del mundo; quien no lo crea que pida le presten cualquiera de ambos sin intereses. Afortunado si al menos logra unas buenas palabras.
Agrarimos
un argumento que hasta el papa te tiene que dar por bueno!
me encanta la ilustración del posto, un trabajo artístico muy bueno. un acierto la elección.
Pensamos demasiado,dejamos demasiado que otros piense por nosotros, hemos denostado lo instintivo en pro de la razón…y el sueño de la razón produce monstruos…

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[...] Susana Moo.Sigue leyendo en http://www.susanamoo.com/2009/08/sigamos-el-ejemplo-de-las-plantas-seamos-promiscuos/ [...]