¿Cómo se le chupa a un negro?
Imaginad un negrazo de dos metros y pico, todo rapado de pies a cabeza, todo azabache con el brillo de la dentadura blanca y el brillo de los ojos húmedos. Ved al negro desnudo y empalmado, erectamente sentado en un sillón, pelín recostado con las piernas abiertas, la mano negra sujetando la negra verga. Un negrazo con belleza temeraria que intimidaría si no fuera por su mirada entrañablemente calentita: ojos sonrientes de macho sano para con hembra asertiva.
Me arrodillo, no como símbolo de humillación – mucho menos de oración-, sólo pretendo tener al miembro de frente para tratarle de tú. Me arrodillo pues, me acerco y mantengo los ojos bien abiertos. Le gustará que pase mi húmeda lengua rosa desde las brevas negras hasta la sabrosa bola de chocolate siguiendo la ruta de la robusta unitaria. Y le encantará que separe los labios de mi boca e introduzca el jabugo entre moflete y moflete, paladeando la carne caliente. Y le chiflará que ejercite elasticamente mi lengua al tiempo que balanceo ritmicamente el cuello y succiono con fluidez, incrementando progresivamente en velocidad y humedad.
Realmente yo no sé si a ese garañón afro le gustará todo esto. No son más que especulaciones: yo no puedo certificar que a ese tipazo opaco sentado en su sillón, pelado de arriba a abajo, erecto como un sático y con agradecida sonrisa de angelote le gustaría mi ofrenda porque yo nunca se la he mamado. Nunca se la he mamado a un negro.
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Comentarios
Arturo, yo creo que Susanita te preferiría “todo” espolvoreado de cacao, por si quiere chupar algo más, no sé a que sabe el betún, pero yo preferiría cacao…
Yo tampoco se la he mamado a ningún negro, pero creo que no es cuestion de color sino mas bien de tamaño.
De todas formas si lo haces y dadas las dimensiones, intenta lubricarte o ensalibarte bien la boca, sino la sensación de un felatio puede ser similar a la de comer un polvoron.
Las pollas de los negros son las únicas que de primeras, siempre me llama la atención lamer. Son tan bonitas con ese color tan uniforme, me recuerdan a los chocomilk que me comía de pequeña. Aunque no me gustan especialmente las cosas dulces, no me amargaría probar un barra de chocolate de esas, que también es una asignatura pendiente.
Comentario escrito por fullmoon, que borré sin querer:
Quiero comer un chocolate como el q describes, muero por mamarsela a un negro y no solo mamarsela cogerme a un negrazo, es un pendiente q tengo.
Un beso fullmoon!
Un beso a todos y todas los que comentais.
Pero estamos todos vírgenes de negro! Cuando era adolescente fantaseaba bastante con negros de cuerpos atléticos, pero eran fantasías pudorosas que no incluían vergas…
No sé, yo adoro las vergas gruesas, empalmadas y rosaditas, de buen color rosa, como de mejillas sonrosadas rozagantes, que dejen ver las venas gruesas azuladas; no me gustan las blancuzcas ni las amarillentas, ¿las negras? Habrá que probarlas para descubrir su encanto.
Cariños.
Para las que necesitan voluntarias.
Aqui presente un servidor mulato joven con dimensiones de ensueño
¡Y qué negro!
Llegados a este punto, parece que se va perfilando una conjura “mujeres buscan negro para lamida y relamida”.
Entonces, ¿será cierto cierto refrán: “una mujer sólo está completa cuando se la ha metido un negro”? Intrigante!!

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Pues seguro que voluntarios para el “experimento” no te faltarán, Susanita…
Si yo me embarduno de betún de la cabeza a los pies (a excepción del nabo, que ya lo tengo oscuro; pero para darte más gusto, lo espolvoreo todo de cacao puro)… ¿serviría…?