Sexo telefónico
Dos veces he practicado sexo telefónico, con dos hombres distintos, ambos “amigos desconocidos” con los que entablé relación en la red.
Al primero le hice yo el trabajito oral en un afán por saber si, llegado el caso, sería capaz de ganarme la vida respondiendo a un teléfono erótico. No me haría rica, me salió topicazo:
-¿Dónde quieres que lleve mi lengua?
Divertido fue, pero calentar no me calenté, y me daba la risita esa de novata, nerviosa y boba.
La segunda vez surgió sin buscarlo: mi interlocutor es otro bloguero que solicitó entablar conversación conmigo para disertar sobre nuestra afición común, ésta de postear, y estuvimos de palique durante un par de horas muy amenas, disertando sobre asuntos serios que nos incumben a ambos. Pero una cosa llevó a la otra y no sé cómo me encontré con las bragas enroscadas en las rodillas y con la mano derecha en el centro de placer – la izquierda no soltaba el aparato telefónico, la escucha sin dudas interesaba a mi lujuriosa orejita-. La cosa remató en un calentón, un éxtasis solitario con animación auditiva.
Fué él el que soltó carrete verbal, explícito e impudoroso, en susurros de voz masculina. Yo me limité a fantasear y a emitir los suspiros habituales:
- Mmmm, ay, mmmm, aaayyy …
Conclusión: no siempre es necesaria una polla, a veces una buena prosa alcanza objetivos similares, pero si me dan a elegir me quedo con las tres eses: sudor, saliva y semen. Claro.
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Comentarios
Los mejores momentos suelen venir cuando menos se los espera, pero lógicamente hay que dar cabida a que vengan, y no acumular expectativas.
Pero claro… ¿quién necesita orgasmos telefónicos, cuando ya se tienen los de carne y hueso? Dichos orgasmos (junto con los fotográficos, virtuales, musicales y textuales) se disfrutan mayormente cuando no se tiene otro remedio, para desgracia de mucha gente, entre la que me incluyo.
Pensándolo bien, creo que de vez en cuando viene de perlas algo así, sobre todo para “experimentar” lo que sentimos los solitarios, y “volver” luego al redil de los que tienen sexo habitual con otra u otras personas.
¿Hacemos como con los cromos de cuando éramos niños? Te cambio diez orgasmos solitarios míos por uno con tu pareja tuyo…
__pues a mi me encantó, escuchar esa voz cargada de sensualidad.. que supo deleitarme, excitarme y llevarme
a un orgasmo como pocos…
la mente… que poder tiene.!!!
p.d. uinsss!! como me gustan tus relatos, Susana…
Dende logo a blogosfera está cheiña de sorpresas. E se sirve para comunicar palabras, pregúntome onde está o problema para que non comunicar emocións sensitivas.
Do que sí estou seguro é da asepsia das dúas experiencias que relatas: seguriño que de ningunha delas pillaches nin siquera unha ladilla!!!.
Estoy de acuerdo contigo en las tres “S” (aunque en mi caso ya no sé si son 2 “S” y una “f” o 4… da igual que me lío)
Pero tengo que decir que, quizá por la situación especial que vivía en aquel entonces, algunas de las experiencias telefónicas que he tenido no las cambio, tampoco, por nada. Además, ¿por qué elegir?…
pd (claro, que hay que contar que yo hablo muy bien,
)
Ay¡ es que una voz lujuriosa junto a tu oído… pero si puedo elegir, que sea sin teléfono de por medio.
Besos
pues la verdad… todo tiene su gracia… tengas o no tengas pareja… una manera divertida de experimentar con el cuerpo y la imaginación…
estoy con Karnevoi…
¿porqué siempre nos ponemos en la disyuntiva de elegir si podemos tenerlo todo?
besos blogeros “con complicidad”
Os doy toda la razón: no hay por qué elegir. Será la fijación estilo: ¿a quién quieres más, a papá o a mamá?
Es cierto lo de las tres eses, claro que sí, pero en algún momento de desesperación se me ocurren hasta cuatro, cuando a falta de pan buenas son tortas.
Yo me iría a otras eses: “Siempre se soluciona sola”. jeje…
Besitos
así que te llamó el bloguero ése para para disertar sobre vuestra afición común, ésta de postear
¡pero susanita!
jajaja
(¿y te costó mucho disimular que te creías la excusa?)
mi opinión del sexo telefónico es que efectivamente puede ser muy excitante,
y puede despertar grandes sacudidas de deseo, pero mi experiencia personal es que resulta frustrante cuando en un momento dado, “non podes levar aquelo alí”… creo que si volviese a tener esa experiencia, él no debería estar a más de 5 minutos en coche jajaja
Yo no tengo apenas experiencia en esto… pero sí diré que mecanografío a dos manos, con rapidez y corrección. Esto lo digo por si (por casualidad, si quieres o te atreves…)deseas tener sexo cibernético conmigo a través del chat… (sólo chat, sin web-cam ni nada parecido). Te aseguro que antes te correrías tú que yo, ya que procuraría que así fuera…
…er… bueno, voy a enviarlo antes de que me arrepienta, que ahora estoy de un salido que espanto… y normalmente soy de lo más recatado y tímido…
He disfrutado mucho con el blog,la verdad es que nunca e tenido sexo telefonico de ahi que le echara un vistazo pa ver si podia aprender algo y lanzarme a practicarlo…aunque me encata lo de las 3s.Sobre todo con mi novio.TE QUIERO JOSE
es superexcitante masturbarte cuando hablas con tu pareja por telefono,
acariciarte e imaginarte a el besandote y tocandote
Hola,
Las experiencias siempre aportan algo. Por qué es más válido un orgasmo en vivo y en directo que uno al otro lado del teléfono. A veces esa sensación de querer estar al lado de la persona y no poder, puede despertar una sensación de ansiedad que queda liberada con el orgasmo. Se me ha ocurrido mientras escribía.
Con esto quiero decir que cada cosa está llena de matices y que siempre hay cosas que aprovechar y vivir de maneras distintas.
Besos.
Si alguna chica quiere sexo telefonico, que me mande un e-mail y nos damos los número y hablamos.
gorrodefiesta@hotmail.es
Susana, puxeches no blog un widget novo, ése da “túa selección”
e mira por onde, vin dar de novo aquí. Lin o meu comentario de hai un ano, jajaja (nunca se pode dicir “de este agua no beberé o este cura no es mi padre”)
Mira por onde hoxe teño unha curiosidade que non tiña o ano pasado:
quén me dera saber que blogueiro foi ése da túa experiencia.

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Ay, yo fui una experta durante dos largos años… O cortos, según se mire.