Archivo de julio, 2009
Mi cumple
Estoy de celebración. Mi blog cumple un año en el que, con gran disfrute, he compartido mis fantasías.
Ahora, con todos estos cuentos dados a luz y un año de trabajo intensivo, me siento más cómoda
en mi actividad de escritora y comienzo a creerme que puedo aportar algo al mundo literario. Porque lo que de veras deseo es seguir escribiendo, mejorar en calidad y en imaginación y servíroslo en bandeja de plata. Hoy, para echar la casa por la ventana, cuelgo tres relatos eróticos extensos, estupendos para imprimir y leerlos tomando el sol. Puede que consigan llevar el pensamiento a ese lugar festivo del cerebro que nos lleva a follar más, a follar mejor. Ojalá.
En castellano:
En gallego:
Jane (primer capítulo de “Fantasías Eróticas Para Paspallás”)
Y me voy por ahí a celebrarlo, a celebrarlo íntimamente con los que quiero y nada saben de este espacio… ni falta que les hace.
A vosotros, cómplices de mi secreto, he de agradeceros las visitas durante este año, los enlaces, meneos, joneos, chuzadas y sobretodo los comentarios que tanto me divierten, animan y alegran.
El “gracias” que os envío no es como aquel que dice la cajera cuando tomas la bolsa. Mi “gracias” para con vosotros es como la que le doy al amante cuando se ha esmerado llevándome al orgasmo con su lengua agitada. Un “gracias” arrebolado, la respiración acelerada, el corazón palpitante, los ojos brillantes, el pelo revuelto y una sonrisa de oreja a oreja en la cara: ME ENCANTA COMPARTIR MI PLACER.
Allí donde se cocina mi blog erótico.
El señor Kurioso me ha hecho una pequeña entrevista y además me ha pedido una imágen de mi cocina: de ese lugar donde se guisan mis cuentos. Por un momento pensé que pretendía hacerme bajar las bragas, pero no: sólo tenía kuriosidad por ver mi estudio:
No he sido la única interrogada. He disfrutado cotilleando todas esas cocinitas de algunos de mis compañeros y compañeras blogueros entrevistados por kurioso.
Bañarse en el mar es sensual
Desnudarme frente al mar es una reconciliación con mi cuerpo. Exponer mis miembros al sol sin telas que lo escondan me supone un acto de suma transcendencia. Ritualizo mi brindis a la vida sumergiéndome en las aguas como si me bautizase.
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Los viajes de Eros. Pedro Antonio Curto
El mito de Eros y Psique, nunca ha estado tan vigente como desde
que nos comunicamos por internet, y resulta tan sencillo desear a alguien sin ponerle rostro, sólo por la imagen que se genera en nuestra mente de esa persona. Me fascina este mito y también debe encantarle a Curto, que en uno de los relatos de “Los viajes de Eros” hace un propuesta de un encuentro físico a oscuras de dos amantes virtuales. La ausencia de luz es vital para salvaguardar esta extraña pasión con la que muchos jugamos en red y se ve que en la antigua Grecia también jugaban con ella.
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Apetito sexual de Andrés, el cirujano
(Para ler este conto en galego pincha aquí)
Andrés es un buen tipo, médico cirujano de profesión. Serio en su consulta, cerebral y firme. Un doctor en cuyas manos dejas tu vientre enfermo con una cierta sensación de alivio, con la percepción de que detrás de esa mirada reconcentrada hay aplomo, sabiduría y buen hacer.
Agnóstico convicto, se enfrenta cada día a la muerte. Cada día disecciona tripas y vísceras y se maneja entre los sangrantes órganos tumorados y malformados intentando alejar de sí cualquier sentimiento de piedad o compasión: un profesional escéptico con una secreta válvula de escape: el sexo, gratuito o de pago, es lo mismo.
Es en la pasión erótica donde Andrés se resarce de todo ese dolor de hospital, es en el cuerpo sano de una mujer donde hace su canto a la vida. Disfruta de la cópula más que nadie, con la fruición del que sabe de la fatuidad. Andrés venera el cuerpo femenino y allí donde se crea la vida, en ese lugar de la hembra que la distingue del macho, allí donde está el origen del ser, Andrés se extasía, se deleita, se pierde y desfoga sus ansias de vividor de fondo. Abre su objeto de adoración, bien abierto, y observa el coño con todo su ser.
Como si de un ritual chamánico se tratase, el doctor aspira ese olor a principio de los tiempos, ese olor al fondo de los mares que Andrés se sumerge en la ambrosía, se emborracha todo loco. Ebrio de placer, lame, chupa, absorbe y se siente renacer.
Es impresionante la entrega en la monta de Andrés, con seriedad mística y fiereza incontenida, gimiendo, rechinando los dientes y retorciéndose, emitiendo alaridos guturales más propios de un primate que de un cirujano portentoso y estudiado…
Londres y el arte erótico
He ido de viaje a Londres, y una de mis ilusiones allí, fue recopilar nuevos conocimientos para mi divertida afición: las manifestaciones artísticas sobre la sexualidad humana.
Llevaba mucha ilusión por conocer Amora, un museo erótico interactivo ideado por médicos y psicólogos donde se podía, por ejemplo, meter los dedos en el ano de un maniquí masculino y rebuscar hasta encontrar el punto g: al alcanzarlo vibraba. El museo ha cerrado y me llevé un chasco morrocotudo en Covent Street, de arriba abajo sin hallar aquel estupendo parque erótico -ni el punto g del maniquí-.
No sucumbí al desánimo y me zambullí en las masas de gente ajertreada en ese metro que tanto impresiona a una pueblerina de aldea hermosa, y me fui al “British Museum“. Este enorme y completísimo museo es posiblemente el lugar donde se juntan más manifestaciones antropológicas del mundo, donadas o expoliadas en la tradición colonial inglesa. Manifestaciones artísticas desde la china Ming a la Isla de Pascua. Pues bien: cero representaciones del amor carnal, nada de erotismo explícito, ausencia total de la coyuntura humana o animal.
Ésto ya no es que fuera un chasco: es un fiasco.
¿acaso pretenden hacernos creer que todas las sociedades han tenido esta visión nuestra, obscena, de la cópula?
.
¿no tiene derecho el ciudadano inglés y los turistas visitantes a conocer la verdad completa de aquellas gentes de culturas lejanas?
Mi empeño no cesó y entonces fui a por literatura erótica a la “Wellcome Library“, un lugar fantástico para los amantes de los libros, allí sí había tomos interesantes en los archivos, pero en la tienda no vendían ni uno, de modo que me quedé con las ganas: no soy tan friky como para irme de viajecito a Londres y encerrarme en una biblioteca a leer.
Pregunté al bibliotecario si existía en Londres alguna librería especializada: No, pero me envió a: “Soho Original Book Store“.
Allá me fuí, corriendo corriendo -para no perder el ritmo londinense- y encontré una estantería completa de libros: mucha foto y poca letra pero bueno, me compré cinco libros estupendos editados por Taschen a un buen precio.
Algo es algo, pero me esperaba más: al fin, internet es la gran mina, si no, mirad esta página, por ejemplo, sobre arte precolombino.
Enseñanzas sexuales de la tigresa blanca. Hsi Lai
Mamarla es excelso.
Esta sencilla afirmación que muchas ya veníamos intuyendo,
la corrobora el libro de las Enseñanzas Sexuales de la Tigresa Blanca, editado por Obelisco y escrito por Hsi Lai, un estudioso del taoismo que se ha dedicado a investigar desde 1986 el distinguido linaje de las tigresas Blancas.
Las Tigresas Blancas son una especie de monjas taoistas consagradas en cuerpo y alma a la sublimación mediante la práctica de la felación. Por muy chocante que nos resulte en Occidente, estas maestras en vez de orar con el rosario en la mano lo hacen con la polla en la boca.
El manual es sumamente práctico y dice cosas como: ” Las tigresas Blancas han descubierto la forma de aprovechar la energía sexual, para aplicarla a la búsqueda de salud, juventud, longevidad e inmortalidad espiritual” o “El sexo oral constituye la forma más poderosa de estimular la memoria y la inteligencia corporales para crear energías y capacidades de la juventud.
Nada ejerce una mayor influencia para nuestra salud como lo oral“ o ” El semen es el fluido corporal que se compone principalmente de proteinas, no es un excremento. Su calidez incrementa el riego sanguíneo de la zona del cuerpo en la que se aplique y actúa de astringente en la generación de células nuevas y tejidos de la piel. También incide en los pigmentos llamados melanina que se encuentran por debajo de la epidermis. Al practicar sexo oral aumenta el flujo sanguineo en el cutis, con lo cual suviza, dilata los poros, creando una situación en la que el semen puede penetrar y ejercer un efecto beneficioso” … “Durante el sexo oral también se ejercitan todos los músculos faciales, la mayoría de los cuales nunca se trabajan. Los que se utilizan para chupar son especialmente útiles para reducir los tejidos grasos del rostro, así como para eliminar o prevenir las arrugas y las marcas de envejecimiento. Se refuerzan y limpian las encías tanto mediante los movimientos de succión como con el aumento en la secreción de saliva. También se mejora la respiración nasal” … “con el sexo oral se estimula la corteza sensorial del cerebro: cuando la mujer se estimula los nervios sensoriales de la lengua mediante la felación el sistema endocrino libera hormonas y se refina el sistema nervioso sensorial.
Y así 307 páginas en las que también nos enseña algunos ejercicios de respiración, concentración, elasticidad y salivación, alimentos propicios y masajes adecuados. Convence. Al terminar de leerlo una se tira de los pelos por haber desestimado aquellas oportunidades de enriquecerse, con leche.
Cana al aire, pelillos a la mar.
La madre de Fito. (A nai de Fito aquí)
Hace unos tres años que mi hijo Fito vive en Londres y siempre insistiendo en que fuéramos allí, pero a mi marido no hay quien lo saque de casa. El no quiso ir, pero yo sí.
Los dos primeros días Fito pidió vacaciones y me enseñó Buckingham Palace y el Big Ben. Incluso fuimos a un pub a tomar cerveza. Pero el resto de los días él trabajaba y yo me las apañé. La suerte llegó porque encontré un supermercado de un hindú que chapurreaba portugués y aún pudimos tener conversación.
¡Qué buen mozo el hindú Shuri! Atento en demasía, tan educado… y tan buenas migas hicimos que cuando yo entraba en la tienda sólo le faltaba ponerme la alfombra a los pies. Masculino a rabiar, al principio hasta me daba apuro mirarle a los ojos, de tan grandes y oscuros, con las cejas erguidas y ese pelazo negro; un hombretón con la sonrisa de niño. ¡Y ese modo de mirar! Un indiscreto, que se fijaba de aquella manera en mi cuerpo, tan ostentosamente que me ponía nerviosa. A Shuri le entré por los ojos, vete tú a saber por qué. Dicen que hay hombres a los que les gustan maduras y él debe ser de ésos. Y eso que podría tener la mujer que quisiera, oliendo siempre limpito, con la camisa recién planchada, que no tenía necesidad ninguna de fijarse en mí, que vete tú a saber si no le doblaré en edad.
Yo de coquetear no soy. No digo que después ya me pintaba y compré los aros dorados con piedrecitas y las sansalias amarillas… Me arreglaba porque me hacían chiste las carantoñas del hindú y las risas que nos echábamos, pero mi intención no iba más allá. Pero el demonio de Shuri iba entablando confianzas y yo no le paraba los pies porque allí en Londres todo me parecía distinto.
Yo imaginaba que jugaba porque era cliente nueva, pero fui cayendo de la burra cuando me sostenía la mano al darme el cambio y me palpaba bien la cintura cuando me enseñaba sus productos. Y ya todo se desencadenó cuando hizo como quien se le cae el paquete de tabaco y quedó allí en el suelo mirándome a las rodillas.
Lo que no me explico es mi reacción, que me lancé al hombre como si tuviera hambre atrasada, que me entró una calentura loca, loca. Fuera de control: a sacarle la ropa y a lamerle el cuerpo allí en el pasillo y él arrastrándome a la trastienda.
-¡Pasa, pasa que aquí nos pueden ver!
No me pregunteis cómo, pero allí me encontré desnuda, acostada en una cama del cuarto al fondo de la tienda, con
Shuri tan apasionado con su sonrisa y sus palabras:
-Española bonita.
Yo no sé cómo fue pero con el follón ni condón pusimos. A pelo. Lo hicimos a pelo. ¡Jesús!
Video porno
Ayer vi un video porno de una modelo guapísima que decidió convertirse en pornostar y filmó una mamada magnífica y un polvo más regularcito. Y bien: lo pasé fatal.
A medida que veía a esa diosa perfecta de ojos brillantes y cabello sedoso, piernas de alabastro, pechos redondos, cintura flexible,… se me iba poniendo vilis en el cuerpo.
Mi rechazo responde a un sentimiento tan básico como lo es la envidia: ajá, se trata de envidia. Me pica tanta perfección ajena.
Y yo me pregunto: ¿A los hombres no os pasa? ¿No se os pone mal cuerpo al ver esas ingentes vergas inmensamente envarilladas que follan cual dioses mitológicos? Se supone que ese -el tamaño, la potencia- es vuestro punto débil, y sin embargo parece que muchos tragais porno por un tubo. ¿Es autoflagelación? ¿No os rasca la envidia?
Una hembrita pa mí.
No es que esté harta de macho, para nada. Pero bien saciada sí, y considero que ya va siendo hora de que este blog me aporte una amiga. No busco colega ni para ir de tiendas, ni para charlar de cocina -aunque estaría muy bien que tuviera experiencia en hacer tortillas-. Pero sí me gustaría que le interesase la literatura erótica, la psicología y la sexología, el cotilleo sexual y las vergas tiesas porque de algo tendremos que charlar entre orgasmo y orgasmo.
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Te prefiero gamberra a buenecita, y me divierte más la inteligencia emocional que la intelectual.
No muestro preferencias por un color determinado de piel o cabello, ni el peinado de tu pubis es prioritario -si nos hace chiste podemos después acordar y jugar a las gemelitas-, me da igual tu edad mientras tengas la suficiente madurez, y es lo mismo si estás casada o soltera, los pactos o infidelidades que estés dispuesta a acometer. Pero sí me gustaría que tuvieses exageración de curvas femeninas, rollitos firmes y voluptousidades varias, claro que si eres divertida y nos reimos a carcajadas, ya no me importaría que tuvieras tetitas de muchacho.












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