Celadores, héroes de Eros.
Este cuento lo he escrito originariamente en gallego, para los que gusteis leer en esta lengua, os recomiendo pincheis aquí.
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Mis celadores
Cuando te llevan a operar, los nervios afloran. Son momentos delicados en que todo pensamiento sexual debería estar fuera de lugar, pero no siempre ocurre así. De hecho, muchos de nosotros nos asimos al sexo como expresión máxima de la vida cuando la muerte asoma la guadaña: en los hospitales Tánatos está encrespado y los celadores, sanotes, se convierten en los héroes de Eros.
Cuando lo de mi apéndice, tuve la primera experiencia hospitalaria y le tenía un miedo irracional al bisturí, pero eso no impidió que cuando aquellos corpulentos especímenes me vinieron a buscar, mi femeneidad floreciera como vía de escape primigenia. Eran dos y llevaban camisola de hilo verde y pantalón combinado -pienso que por debajo nada vestían-. A uno se le veían los pelitos del pecho: alto, moreno, guapo de frente y de perfil. El otro, uno de esos tipos a los que les gusta hacer sopitas con el pan, si tenemos en cuenta la pancita rechoncha que se me antojó encantadora. Una pareja de hombres de brazos musculosos y trabajar diligente.
-Buenos días, venimos a buscarla para el quirófano.
Parecían altísimos, claro que yo estaba acostada, desnuda debajo del camisón de enferma, con mi pobre pubis rasurado a instancias de una enfermera que me lo rapó en seco sin mirarme siquiera a la cara.
Me llevaban, los dos amiguitos, por esos siniestros corredores y me di cuenta de que uno de ellos tenía una pulserita de cuero, y el otro un anillo de casado. Yo tenía miedo, mucho miedo y gruesas lágrimas resbalaron por mis mejillas, pero no era el canguelo ni el dolor lo que me hacía llorar. Era que esos dos jóvenes tan apetitosos me miraban con los ojos vacíos de deseo, me veían como quien mira a una enferma y no se percataban de que debajo de ese apéndice inflamado había una mujer con suficiente energía para resistir a los dos hercúleos celadores cuando estuviéramos, ellos fuera de servicio, y yo a pleno rendimiento.
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Comentarios
E ti como sabes que te mirabamos cos ollos carentes de desexo? E que os cela-dores do Sergas somos moi profesionais…
Asinado:Doro Cela
Psdta.: Observo con ledicia que te recuperaches ben daquel nimia intervención. Por certo, mañán estou libre de servizo…
Los mejores sitios para follar: el hospital y el tanatorio.
A ver si te decides a llamarme y te vienes al de la M30.
Excelente tu página Web.
Quizás quieras pasarte por nuestro blog y echar una mirada.
Un saludo de
Lolita & El Profesor
Yo creo que no llevabas miedo suficiente,che.
A buenas horas me iba a fijar yo en los celadores, ni en los médicos… ni en cualquier otro tipo de los que me gustan (variedad tio-bueno, variedad “tuberculoso-atormentado”, variedad padre-de-familia (de otra familia, quiero decir)… etc.)
[...] historias- este mes de junio he dado el callo y he hilvanado un puñado de cuentos propios: Celadores, Guay, Simpatiquilla, Eva, Silvia y Silvio, Cita a ciegas y Mis pies. También ajenos: Putas de fin [...]

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Bueno, y porque no te pintaste con carmin rojo en el pubis recien depilado tu numero de movil, quizas hubiese entendido el mensaje algun miembro del equipo.
Bsos.