Soy voyeur, y a nadie molesto.
Hace un tiempo, el planazo de mis sábados y domingos era ir a practicar el amor en el coche, a falta de un lugar más confortable. Mi chico y yo le teníamos las medidas tomadas y nos acoplábamos muy bien, logrando variedad en las posturas, inovación, etc.
Solíamos ir a un lugar de monte tácitamente dispuesto para tal fin, y los vehículos, respetuosos unos con otros, dejaban unos espacios entre sí de tres metros mínimo, para asegurar la privacidad.
Corría la leyenda de que había mirones en la zona y eso indignaba mucho a mi pareja y a otros habituales … ¡pobre si pillaban a alguno!
- Como vea a alguno espiando, ¡lo fostio!, campaneaban los machotes.
Yo me callaba, nada decía porque ya de aquella era una voyeur en ciernes. Con la disculpa de salir a hacer pis, me acercaba a los otros coches e intentaba echar el ojo, pero qué va, nada se veía salvo alguna sombra o movimiento, todos tomaban, muy castamente, sus precauciones: dejar que se empañaran los cristales, parasoles en los parabrisas,…
Si era cierta la leyenda y había tipos que a escondidas espiaban, muy imaginativos debían de ser, y fantasiosos, unos poetas al fin, porque si su objetivo era ver una fornicación sin más lo tenían mucho más fácil bajando porno o yendo a un club. Pero ellos arriesgaban para encontrar el placer de calidad.
En Francia hay bosques y playas donde son bienvenidos estos amantes de la cópula en directo, donde a los enamorados no les molesta mostrar su pasión, donde se respeta ese gusto por observar la coyuntura desde la pura verdad, no la pantomima de unos actores y actrices.
Yo, si hubiera tenido del valor de hacerlo, hubiera pegado mi nariz al cristal de alguna ventanilla, pero nunca lo hice, sin embargo facilitaba la labor a esos fantasmagóricos mirones por los que sentía franca simpatía y no me andaba con tanto melindre para esconder mi fiesta. Sinceramente: ojalá alguno la haya disfrutado.
Ser mujer y voyeur me tiene algo confusa: no conozco a otras, ignoro si hay precedentes femeninos, aficionadas como yo a disfrutar del goce ajeno, no hay escuela ni dispongo de ídolo a la que emular.
¿Soy tan rarita?
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Comentarios
A falta de lugar más apropiado por las razones que sean (económicas, urgencias maravillosas, etc.) quien no ha utilizado el coche para disfrutar del sexo?
aparte de los lugares que, como dices, son conocidos por todos los habitantes de la ciudad o el pueblo para los amantes, hay también el improvisado, desconocido, y por tanto, bastante más arriesgado. En uno de esos sitios, amparados en la oscuridad, la lluvia y el frío exteriores, nos creímos sin problema, y, en un momento de los más calientes, abro los ojos para verme bien en los de él, y detrás de su cabeza, había otra pegada al cristal, que iba más o menos por la misma fase que nosotros ![]()
No dije ni mu a mi compañero, porque seguro que salía a fostiarlo, y yo prefería que continuaramos a lo que estábamos. Cuando terminamos le dijo:
- me pareció que había alguien afuera. (je) sale, muy valiente y dispuesto, pero la huella que encontró era un líquido blancuzo y espeso que se deslizaba por la llanta del coche…
-aggg
(dije yo haciéndome la loca)
Y esta es la primera vez que cuento éste pequeño exhibicionismo. Para corresponder a Susana que se confesó voyeur.
A mi tambien me gusta relojear a las parejas vecinas. (Pero mas no me animo).
Y me gusta mirarme y mirarnos en los espejos de los moteles.
El invierno pasado me paso lo mismo que a Zeltia pero me pegue un susto de novela. Nosotros en el auto y el en una motito. Lo vi agazapandose desde que llegamos al besodromo del faro, un lugar hermoso. Le dije a mi chico y nos cambiamos de lugar, tres veces, pero el voyeur estaba cada vez mas cerca. Me arruino el momento. Nos fuimos. Al dia siguiente le conte con indignacion a una amiga lo que nos habia pasado. Tenia tanta rabia, tanta bronca… En el calor de la conversacion me di cuenta que estaba mojadita. Cero rabia. Puro orgullo. Orgullo de tener un miron.
[...] Susana Moo.Sigue leyendo en http://www.susanamoo.com/2009/05/soy-voyeur-y-a-nadie-molesto/ [...]
Jejeje pues a mi nunca me ha pasado nada de este tipo, pero confieso que me encantaría tener a una vouyer mirando, en la misma habitación, mientras cabalgo a una ninfa viciosa… Además, como dicen en Shortbus, mirar también es participar, no?
Yo no creo que seas rara, creo que hay muchas mujeres que se reprimen sobremanera.
Al menos tú tienes claro lo que te gusta.
Como bo voyeur, estou caladiño mirando polo buratiño da miña pantalla; xa que o chamamento feito esta vez por Susana é para as chicas. I eu encantado…sigo mirando e lendo…
(Aproveito a ocasión para convidarte a participar no Concurso do sorteo de ata 6 estadías noutras tantas Casas Rurais de Galicia. Participar é moi sinxelo. Ven ver no meu blog a mecánica da participación.
E agora quedo caladiño asalando…
No esta mal lo del voyeurismo, pero a mi me gusta más la otra cara de la moneda. Disfruto con el morbo de exhibirme desnuda en casa pensando que alguien puede verme por las ventanas abiertas, sintiendo que mientras me masturbo hay alguien que logra verme a través de las cortinas de la ventana que he dejado entreabierta, o al menos escucha mis jadeos desde el otro lado de la pared.
Carla Vidal
Intimissimo Aranda
Chatarrera, Zeltia, Zorra, Juani y Carla, muchas gracias por vuestras confidencias erotico festivas.
Juani, me quedo con tu frase: orgullo de tener un mirón.
Chatarrera, ya que vives en lugar tan propicio …. practica el vicio!
Zeltia… ¡líquido blancuzco! ¡qué suerte la tuya recibir semejante tributo!
Carla: ese placer también es mío, otro día os lo cuento.
Faune: claro que mirar es participar … acaso no acarician según qué miradas?
Turista, no, no te creas que tengo tan claro lo que me gusta, cambia y germina según las épocas y fases.
Y tú KaMa, no eres acaso un mirón también? Apostaría que sí.
[...] el sexo asome en cualquier esquina. También conté algunas batallitas y confidencias: mi gusto por mirar, mi ilusión de un encuentro a ciegas. Además disfruté recreándome en la sensualidad de Jorge [...]

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Disfrutarias como una enana en la zona en la que vivo, en mitad del campo. En el camino a mi casa, todas las noches, sea invierno o verano, hay coches de amantes furtivos o sin casa. Y los hay de los dos tipos, de los que se esconden bajo cien mil velos, y los que lo hacen con la luz encendida, para atraer voyeurs, obviamente. Te gustaria, si.
Yo también era de las que disfrutaba del camino con mi furtivo amante,quién me iba a decir que iba a acabar viviendo a un par de kilómetros.
Aunque era de las que prefería coger alguno de los senderos oscuros y salirme del coche, me agobian los espacios cerrados,y nunca me preocupé si miraba alguien.