Archivo de febrero, 2009
Febrero
Analizando este mes de febrero, creo que he estado un poco obsesionada con el miembro viril masculino. Comencé planteándome la posibilidad de disfrutar en exclusiva de la porra, sin contar con su amo, después me dio por su olor, e incluso he reflexionado sobre la posible evolución genética de ese siempre tan enigmático apéndice.
También tuve mi sesión nostálgica recordando aquellos carnavales en los que me dediqué a meter mano a toda verga que se me acercaba, protegida tras mi disfraz. Y ya en gallego, en el periódico Certo, hablé de los ejercicios que debe realizar un hombre para que sus partes estén en plena forma, y hablé de un interesante librillo no apto para acomplejados: The big penis book. Desde aquí mis ánimos a Taschen para que editen The short penis book, para disfrutarlos también.
Y a raíz de mi participación en la campaña electoral gallega de Vieiros, imaginé los penes de nuestros dirigentes.
Pero no todo es falo en mi universo sensual: os descibrí el nuevo peinado de mi pubis, e hice un canto al erotismo animal a raiz del día de San Valentín e incluí un apunte de uno de mis libros eróticos favoritos Loto Dorado, Hsi Men y sus esposas.
Terminé el mes hablando de las calientapollas, entre las que me incluyo, claro que no solo me interesa la calentura de ellos…
Maria da cona
Anda tixo!, anda carallo!
María da cona, Amparo do navo
O teu andar me fai namorar.
A María Amparo Dacona Donavo gústalle acender as fogueiras e despois non apagalas. “Calientapollas” dinlle.
Non é cousa de alporizarse porque é unha característica bastante común en rapazas feitas. É común pero bonito no é. Os homes cincelados con madeira de carballo aturan a estas churras e as veces divírtense cos xoguiños delas, pero os homiños de madeira de piñeiro, ou os de fento, unha vez acesos afuman a chou e non hai xeito de apagalos, derritíndose todos, facendo o parvo. O home do conto era todo él de fento e como os andares de María Amparo púñanlle a billa tesa, andaba entrecocido e aldraxaba contra dela coma porco na berra.
Loto dorado Hsi Men y sus esposas.
“Loto dorado, Hsi Men y sus esposas” es un libro erótico escrito en la segunda mitad del siglo XVI por un autor anónimo del período Chia-Ching.
Me resulta fascinante este libro porque nos transporta a la sensualidad oriental antigua, a su modo de vivir el sexo, tan distinto y tan igual, con sus posturas aprendidas y su vocabulario tan rico para definir las zonas erógenas.
Copio un párrafo que me resultó especialmente bello, excitante:
Carnaval
Con el disfraz de ninfa, de largas trenzas rubias y toda cubierta de flores, ligué tantísimo a diestro y siniestro, que finalmente dormí sola. No así el año que iba de espantapájaros, que me pasé con el licor café y terminé durmiendo entre un Hugo Chávez ebrio y un Berlusconi borracho.
Aquella otra vez que fui en comparsa de Minnie Mouse, otra Minnie con su Mickey me propusieron un trío que rechacé, pero las dos ratoncitas nos frotamos bien a gusto bailando, que era lo que nos apetecía hacer y lo que a Mickey le apetecía mirar. Luego estuvo el año aquel en que una amiga y yo fuimos de viejas con verrugas y pañoleta y nos la pasamos metiendo mano a toda máscara con pinta de varón, elaborando una particular estadística de durezas y blanduras, ¡cuántas risas! Y el de monja, que iba súper realista por fuera, con toca y rosario. En cambio por dentro ligas, encajes y puntillas, en este caso la juerga no fue tanto callejera como casera, de regreso con mi chico.
Me gusta el carnaval, el entroido gallego, con sus excesos dionisíacos. Una puede ser cualquier cosa estos días, despendolarse y liberarse. De modo que me voy de fiesta, me piro de parranda carnavalesca y no regresaré hasta el miércoles de ceniza…
Para los que me lean en gallego, dejo un párrafo de mi libro “Fantasías Eróticas para Paspallás” en el que juego con fetiches y estereotipos estupendos para juegos de rol íntimos y elaborados. En este caso es el musculado Tarzán mi pareja y yo soy la femenina Jane:
Leer más »
campaña electoral galega
Hai uns dias Vieiros pediume que fixera un seguemento erótico da Campaña Electoral. Pareceume dificilísimo acender a lareira coa cachopa de freixo da política, pero que o demo me leve se non fixeron a propaganda electoral para facilitarme a tarefa. É ista unha campaña centrada nos cabeza de lista dos partidos, case todos eles homes, tentando seducirnos con un exhibicionismo masculino, de macho dominante.
Seducción nas vaias publicitarias, senón fíxense no Feijoo tan romanticamente insinuante: “Estoy preparado para devolverte la ilusión. Llegó el momento. ¿Empezamos?”. Non levan estas verbas a matinar unha sesión desas de toda a noite con velas, viño e rosas?
Pero o Touriño non queda atrás e dinos desvergonzado: “Dalle máis forza!”, frase que leva a pensar nunha erección de pedra, resistente á forza da gravidade.
E logo está a curta do político-gladiador erguendo peito fachendoso: “Eu son Anxo Quintana”, dí e todas o imaxinamos en faldiña romana, loitando contra os leóns.
Pero xa o top é o cartel do UPD onde catro homiños apretuxados se expoñen como catro roxiñas nas vaia. Ainda que moi guapos non son, debaixo pon: “Tu escojes”, como se aquilo fose un saldo, un saldo de escaparate estilo Amsterdam.
Os meus escritos sairán todos os dias ata o primeiro de marzo, e podedes velos pinchando aqui.
fiesta del amor
En el mundo animal lo tienen claro: cuando llega en momento del celo, de la cópula, todo se para y se dedican a ello prioritariamente. Se pelea, se mata a quien se tenga que matar. Ellos, los animales, saben que deben dedicar a la procreación lo mejor de sí mismos.
Parece que una de las finalidades de la vida podría ser ir mejorando el proceso reproductivo mediante la evolución de las especies. Los plumajes excelsos, los cantos soberbios, los aromas afrodisíacos, los colores rechamantes, las demostraciones de fuerza, las piruetas, los trinos, los gemidos, los cantos, los cortejos, las nupcias… todo lleva a pensar que la vida busca perfección en el apareamiento.
A los humanos se nos ha dotado de fantasía e imaginación para sublimar el Acto.
El catorce de febrero es la fiesta del amor carnal y no se me ocurre mejor regalo que un delicioso libro erótico que consiga hacer soñar, para cumplir con el mandamiento universal: gozarás.
Aunque la literatura erótica no está en los stands de las grandes librerías, sí que hay editoriales, como Tusquets en su colección “La sonrisa vertical”, que sigue editando nuevos títulos, o “Ediciones Irreverentes”, con varias obras recién publicadas. “Melusina” siempre tiene en su catálogo algún libro relacionado con el tema y “Egales” está casi especializada. (Información facilitada por Celia Santos).
Además los lectores gallegos, o amantes de esta lengua, tienen la posibilidad de
adquirir “Fantasías Eróticas Para Paspallás”, el cuaderno de relatos eróticos de mi propia autoría que he editado en bubok.
el peinado
Por fin he encontrado el peinado que más le conviene a mi chochito. Hasta que no se encuentra el estilo que más favorece a la propia fisonomía se pasa fatal, con la maquinilla, la cuchilla, las tijeras. Y es que es una zona que requiere laboriosidad si se aspira a unos resultados perfectos.
Esta vez me quedó monísimo. Intentaré describirlo: el pubis lo mantengo frondoso, con mi pelo ensortijado abultando como un centímetro, creciendo en intensidad desde los bordes claros hasta el centro bien tupido, muy años veinte. Ahora bien, desde el comienzo mismo de la rajita hasta el final de la misma, allá en la retaguardia rape total, ni el menor atisbo de que pudo haber vello en esa zona.
Con este nuevo look mi entrepierna produce un efecto impresionante: al levantar la falda se ve una mujer antigua, una Carmen española con concha poderosa, casi gitana, pero si el interesado abre mis piernas… ¡Tachán! las carnes desacomplejadas brillan sin obstáculo piloso, como las de las revistas porno.
Es un flipe mi nuevo peinado.
.
Escucha este relato interpretado por la voz de Lipa Benet
polla del futuro
Jamás es un hombre más bello que cuando está empalmado, con su garañón perpendicular haciendo cabriolas. Es innegable que un pene erecto es de un diseño casi perfecto, con esa mezcla de blandura y dureza, pero pienso que todavía le quedan muchos caminos que recorrer en el proceso de la evolución genética.
Podría ser un músculo flexible, al estilo de una lengua enorme, que penetraría en nuestra carne retorciéndose, alisando los pliegues estirando cada arruguita interior. Podría hurgar en cada hueco, en cada hendidura, hasta dar con el punto g o con otros puntos aun no descubiertos. Podría retorcerse en nuestra cueva, mascarla, masajear los labios menores y mayores, lamerlos antes de ponerse rígida y penetrar compulsivamente, ..
¿Podrá el dueño del falo del futuro, decidir el tamaño en cada momento y situación, haciendo que penetre en un principio estrecho y ondulante, e ir engrosándose progresivamente, hasta estar francamente ancho y robusto, taponando la salida de los flujos? ¿Podrá hacer círculos en nuestro interior, doblarse y girar sobre sí misma, culebrear en nuestra cueva multiplicando así nuestro placer?
Incluso su textura podría ser, quizás, adaptable: lisa y suave como un pétalo, áspera y espumosa, de piel melocotón o de piel naranja, a los gustos de la dama espatarrada que, feliz, recibe tan gloriosa avanzada polla versátil.
El olor de ellos
El perfume de la intimidad me ha defendido de la pestilencia exterior.
Los efluvios de su cuello tibio, de sus axilas limpias o de su sexo me han protegido contra la fealdad y el miedo.
Pero la estrella de las fragancias, el olor cumbre todopoderoso, es el que desprende su falo después de haber estado chapoteando en mis humedales. Cuando sale de mí, se han mezclado, unido, combinado y agitado nuestros fluidos y el batido resultante es una amalgama excelsa capaz de noquear de éxtasis a todo un campo de fútbol de gentes de mínima sensibilidad olfativa.
Glory-hole
Me encanta comprobar que las fantasías no tienen época, que algo que nos parece ahora muy innovador ya tenía adeptos hace unos siglos.
Es el caso de la fantasía “Glory-hole” o agujero glorioso, que consiste en la extraordinaria idea de usar a placer la verga de un hombre, sin tener que soportar la presencia del mismo
La imagen de arriba es de ayer y la de abajo, de hace un siglo.










RSS




