La absurda coquetería
¿Por qué trato de engatusar a tipos a los que jamás permitiría que me chuparan la punta del dedo gordo del pie?
¿Por qué esa obstinación inconsciente de resultar atractiva aunque no tenga la menor intención de intercambio erótico con el sujeto de mi seducción?
Ya me controlo y no soy de las que va con tacones al súper o pintarrajeada a comprar el periódico, pero da igual, mi mente retorcida ha ideado otros modos de seducir sin que sean tan evidentes. Me salen espontáneos y disfruto como una idiota cuando funcionan. Son técnicas básicas, surgen como oportunidades según la situación: la sonrisa es lo fácil, pero es más emocionante un rubor. A veces basta una mirada de sorpresa o de gratitud, o mejor todavía, esa esquiva con pestañeo rápido que da a entender que has sido pillada en un pensamiento sucio…
Me supone mucho placer ver que la víctima responde, se estimula y procura un acercamiento, intimar, charlar… pero para entonces ya no estoy interesada. Mi objetivo está cumplido.
No quiero dármelas de ligona con esta confesión porque no tengo claro si soy víctima o verdugo de esta fijación, metida en este rol tan femenino, que pareciera que nada somos si no somos capaces de ponérselas duras.
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Comentarios
Creo que escribiste en algún otro lado sobre las calientapollas. O lo habré soñado, pues me provocas lúbricas obsesiones. Pero esto que cuentas es un grado de “calientapollismo” muy sofisticado. Para mentes sensibles.
Feliz 2009. Que venga tan fructífero en palabras como 2008 o más. Me gusta cómo le haces el amor a los textos.
Baja un poco la cabeza, cierra levemente los párpados, mueve tus pupilas hacia un lado y pestañea, pestañea tres o cuatro veces…
Ahi es cuando uno piensa: A esta piba le he gustao…
¡Y resulta que no! Que ni queréis follar ni na de na. Que sólo es para ponernos como las cabras.
Pero qué mala leche tenéis las tías…
Bueno, qué le vamos a hacer. Así de dura es la vida sexuar.
Muchos besitos para hoy y para este año que tantas cosas buenas nos va a deparar.
Gracia Mateo, coqueteemos pues.
Andrés: me sonrojas con eso de hacerle el amor a las palabras… espero no joderlas…
TCH: Es que da mucho gustito sentir erecciones provocadas por una.
Feliz año a los tres, y gracias por vuestros estupendos deseos, por leerme y comentar, me ponen muy contenta vuestros comentarios
No es cosa de mujeres sólo. A ellos les encanta coquetear también, tienen otras técnicas, pero también les encanta “perturbar” (aunque le esté esperando su mujer para desayunar mientras él bajó a por el pan y el periódico)
Que te traigan muchas cosas los 3 reyes, (aunque no seas monárquica)
Zeltia: ya no creo en los reyes, pero me encantan de tres en tres…
Espero que te traigan a ti eso que deseas.
A todas nos gusta coquetear, le hace sentir a una bonita, interesante y lo mejor, deseada.
No sólo defiendo tu actitud (y aptitud) sino que me confieso apasionada del “tonteo”. Es divertido, sano y no hace daño a nadie.
En fin, que no creo que tenga nada de malo… y sube la autoestima!
Bueno, a veces fastidia ver cómo otra lo hace y tiene más salero que tú…
Las “afroditas” solemos ser envidiosillas entre nosotras.

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Lindo relato, dualidad – vanidad.
Ese comportamiento al que recurrimos para agradar o atraer sentimentalmente y con medios estudiados es mera vanidad; completamente excitante, es toda una habilidad, un cuidado y gusto en los modales y adornos.
¡Bien por la seducción, arriba la coquetería!
Feliz año Susana
Un beso, Mate