En brazos de la mujer madura. Vizinczey
En esta novela Vizinczey describe el periodo de los años treinta del este europeo, donde encuentra en el sexo, en la mujer, el mejor refugio.
Hace una apología de las enseñanzas que pueden proporcionar las mujeres maduras a los jóvenes. A modo de biografía cuenta cuánto le ayudaron a él en su proceso de aprendizaje sexual.
Copio un párrafo de su encuentro con su primera amante, una mujer casada que siendo él un post
adolescente le inicia en los placeres eróticos al mismo tiempo que en los placeres literarios.
Ella me guió en su cuerpo y, una vez dentro, me sentí tan feliz que no me atrevía a moverme por miedo a estropearlo todo. Al cabo de un rato, ella me dio un beso en la oreja y susurró:
-Me parece que voy a menearme un poco.
En cuanto empezó a moverse descargué. Maya me dio un apasionado beso, como si mi actuación hubiera sido lo más fabuloso que había visto en su vida. Envalentonado por su aprobación, le pregunté por qué no parecía importarle la diferencia de edad.
- Soy una pécora egoista- confesó-. Lo único que me importa es mi propia satisfacción.
Y seguimos haciendo el amor, mientras se apagaba el sol de la tarde y llegaba la oscuridad. No he aprendido mucho desde aquellas horas en las que el tiempo parecía haberse detenido: Maya estuvo enseñándome todo lo que hay que aprender. Pero enseñar no es la palabra: ella sencillamente se complacía a sí misma y me complacía a mí, y yo iba descubriendo nuevos territorios sin percatarme de que iba perdiendo mi ignorancia. Ella se deleitaba en todos los movimientos, o, simplemente, solo con tocar mis huesos y mi carne. Maya no era de esas mujeres para las que el orgasmo es la única recompensa por una actividad pesada: hacer el amor con ella era consumar una unión, no la masturbación interna de dos desconocidos en una misma cama.
-Mírame- me decía antes de correrse-, te gustará.
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Comentarios
…Qué recuerdos me traes ahora con este trecho, Susanita….Tuve la suerte de con mis veinte inexpertos años encontrar una amiga de treinta e cinco esplendorosos años, yá casada y separada, madre de dos hijos, con mucha práctica y deseos de compartir buenos y sensuales momentos…. le debo mucho a esa mujer balzacquiana…me enseñó lo bueno que es hacer amor…
beijos seducidos
Intentare hacer un documento de word contando la experiencia cuando tenga tiempo y los dedos sueltos. De todos modos Susana, todo fue muy sencillito……….pero agradable.
Saludos
Yo nunca tuve la suerte de tener una experta guía que me fuera descubriendo los secretos del placer. Tuve que viajar yo sólo por ahí y de vez en cuando comprarme una guía Campsa (ahora Repsol)
Muchos besitos.
La novela de Vizinczey es menos perfumada que “Elogio de la madrastra” de Vargas Llosa, eso siempre se agradece. Muy distintas, es verdad. Recuerdo haber leído “En brazos de la mujer madura” cuando Vizinczey estuvo de moda. Fue ha mucho tiempo.
Salud y orgones.
Yo conocí a alguien que tuvo la suerte de ser iniciado por una mujer diez años mayor. Intenté yo lo mismo con ella, pero fracasé. Siempre tuve que vérmelas con coetáneas o mucho menores que yo.
Esta propuesta me recuerda, no sé por qué, a El graduado. Aunque el mayor cúmulo de experiencias con mujeres maduras quizás esté reunido en “La novela de la lujuria”, un anónimo impactante.
Recuerdo cuando era casi una niña en brazos de hombre. A lo mejor alguna vez enseño ahora a un jovencito.
mmmm …. tengo 32, estuve con chicos de 25 , y si salieron muy sonrientes con mis modestos conocimientos, que en algunos hubieron decenas de repeticiones….
buen sexo oral, guiarlo tu como mujer que sabe lo que quieres a los lugares mas placenteros, disfrutar del sexo con cada movimiento…. besos muy apasionados…. hacer sentir tu placer a la pareja, amante o amigo sexual….
ME APARECE FABULOSOS LAS MUJERES MADURAS PORQUE SABEN DOMDE LO QUIERES, CUANDO LO QUIEREN Y COMO LO QUIEREN…

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Mi primera experiencia fetichista no masturbatoria fue con mi tia Cristina. 15 tiernos años contra 30 estupendas primaveras. Las uñas de sus pies pintadas de rojo por mi que terminaron acariciando un tierno capullo rosado. La virgen que recuerdos.
Saludos Susana.
Michel