Archivo de 30 diciembre, 2008
Magma
No me pasa siempre, pero cuando sucede es una sensación excelsa.
Es una exaltación tan absoluta del ser, que recordarlo inquieta.
Es ser un trozo de carne abierta, expuesta y gozosa, es ser hembra, todas las hembras en mí.
No solo las humanas, también la vaca y la oveja habitan en este cuerpo que se abre. Mi boca se entrega, mi vulva se expande, mi ano se distiende y los límites corporales pierden los habituales límites, desconcertados por las aguas que fluyen.
Es un abandono a las sensaciones voluptuosas: todo el alma se carga de una energía celeste y solo puedo evocar la luna llena o las mareas vivas para tratar de explicarlo.
Todo es aroma, todo es pálpito. Mi masa fermenta. Quiero ser sementada, ungida. El deseo se hace magma y solo ansío unirme al macho, al fauno, al toro.
Quiero fundirme en él.

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