Archivo de diciembre, 2008
Magma
No me pasa siempre, pero cuando sucede es una sensación excelsa.
Es una exaltación tan absoluta del ser, que recordarlo inquieta.
Es ser un trozo de carne abierta, expuesta y gozosa, es ser hembra, todas las hembras en mí.
No solo las humanas, también la vaca y la oveja habitan en este cuerpo que se abre. Mi boca se entrega, mi vulva se expande, mi ano se distiende y los límites corporales pierden los habituales límites, desconcertados por las aguas que fluyen.
Es un abandono a las sensaciones voluptuosas: todo el alma se carga de una energía celeste y solo puedo evocar la luna llena o las mareas vivas para tratar de explicarlo.
Todo es aroma, todo es pálpito. Mi masa fermenta. Quiero ser sementada, ungida. El deseo se hace magma y solo ansío unirme al macho, al fauno, al toro.
Quiero fundirme en él.
Ata casar
Cando me case xa teño un galo
xa miña nai non me ten que dalo.
Lara lalara lala
Cando me case xa teño un polo
xa miña nai non me ten que dar todo.
Ai que contentiña está a rapaza! Ai cando chegue o seu casamento! Ai cando chegue o polo repoludo! A moza é limpa de conducta e ten a vontade de non consentir o arrimo como lle aconsella a súa nai. Ela deveza un capitán de navío, e como na primeira mocidade todo semella fácil e facedeiro, pensa esperar a ser casada para ter un galo de séu ao que despelexar.
-Cando me case terei un galo!, di ela. Dos olliños sáenlle unhas pintiñas de inquedanza.
Foi duro, é duro para moitas mulleres a carallada esa de esperar a comer carne ata baixaren do altar. Tivo en Galicia tanta forza como noutros sitios? Penso que non: os muiños, o entroido, as festas, as viñas, o millo e a primaveira no agro tiñan mais empuxe que a ríxida moral.
Cómo prefiero mojarme
Si alguien me diese a escoger entre un buen baño en el océano, en nuestro océano Atlántico, o una magnífica sesión de sexo creativo, ganaría la primera opción en un sesenta por ciento de las veces.
Si hubiese un ser superior, que se dedicase a hacer esa estadística, y me preguntase:
-¿Hoy qué prefieres, comunión con el mar o comunión con un amado varón?, habría más días que mi elección sería ese mar que me calma y abraza, que me hiela y calienta y me cubre toda.
Ahí dentro soy su juguete, su niña mimada, me lame de arriba abajo y hace que sea tan ligera en mi ingravidez, que las partes blandas de mi ser flotan como boyas y mis miembros se contraen, haciendo que la sangre fluya a toda velocidad. La capita de grasa bajo mi cuero es fantástica: pasan los minutos y yo tan pancha pese a las bajas temperaturas.
Me luzco para el dios de los mares, nado veloz, doy volteretas y adopto posturas indecentes, le muestro mi cuerpo desnudo. Lo abro, con mis manos separo las nalgas. Le enseño mi sexo abierto, aquí me permito ser obscena. Seguro que le gusta porque como está acostumbrado a las sirenas y ellas no tienen estos atributos… A Poseidón le excita mi vulva mojada, le encanta mi chichi.
Cuando me zambullo, fantaseo que viene y me rapta y me lleva con él. Poseidón me estimula muchísimo, con sus barbas y su fiereza misteriosa, con esa virilidad abrupta. Si viniera y me llevara al fondo de los mares, yo patalearía y forcejearía, pero solo para jugar: estaría encantada de que me transportase hacia los profundos corales de azur. Qué bien debe de hacerlo bajo las aguas ese caballero misterioso. Pienso que Poseidón posee un tremendo tótem tan tieso como su cetro, y que sabe manejarlo con ubicuidad. Me lo imagino todo un tipo, pese a que siempre lo representan tan pobremente dotado.
Mi dios luciría su tremenda masculinidad y me tomaría vigoroso sin miramientos. Poseidón, ese soberano calmo tan solo en apariencia, entraría en mis carnes como pez en el agua y provocaría galernas, tsunamis en mis entrañas.
Manual de Sensualidad para Jóvenes Casaderos. Jorge Rueda
“Manual de Sensualidad para Jóvenes Casaderos” es un librito de edición de autor, con un diseño muy cuidado: el buen gusto del creador queda patente tanto en su modo de escribir como en la portada del libro.
Es un cuaderno de memorias eróticas con tintes didácticos donde el narrador explica paso a paso como disfrutar del cuerpo de una mujer con un cierto romanticismo, mucha sensibilidad y retórica elaborada sin evitar descripciones explícitas.
Jorge Rueda es un experto erotómano, y lleva desde hace años el blog: erotolalia
Copio un párrafo que me parece indicativo del tono general del libro:
Por fin el momento más excitante para alguno de nosotros: tenemos la pinga en la
"Tiernos amantes", porcelana estilo Bierdermeier que adorna la portada de "Manual de sensualidad para jóvenes casaderos"
mano y la vamos a meter.
Leer más »
Moralmente bueno
“Un acto moralmente bueno se reconoce porque después de llevarlo a cabo te sientes satisfecho” Heminway
As cirolas
O can, o can
o raio do can
comeulle as cirolas
ao cura de Aldán.
Rosa
Estoy contenta de tener una amiga con la que poder charlar sobre nuestras experiencias y fantasías. Siempre tuve confidentes femeninas… pero los asuntos sexuales, tan secretos y escondidos, no se los puedo contar a las amigas de la infancia. Con ella soy más clara y sincera, con Rosa soy natural.
Nos hemos besado y acariciado. Nos hemos visto follar. Nos hemos contado problemas o preocupaciones y desde luego, un montón de secretos.
Rosa es enfermera, muy graciosa y muy muy ergonómica, no me refiero sólo a su cuerpo. Es de ese estilo de mujeres que cuando se ven al espejo, se encantan y les faltaría tiempo de echarse a la calle y ofrecerse al primero que pase, de lo que le chifla compartir su belleza con los demás. Rosa tiene la cabeza en su sitio y no se le ocurre hacer tal cosa, está en paz con la vida y hace del amor un acto religioso, con sus ritos y oraciones. Está tan agradecida a la naturaleza por haberle dado un cuerpo sano y fuerte, que es casi misticismo lo que siente por su vulva, la cual cuida y acicala como si de una delicada camelia se tratase.
Me gusta su cuerpo voluptuoso de curvas exageradas, culo bien rechoncho, pechugas abundantes. Me sorprende eso, se supone que me debía sentir atraída por mujeres andróginas pero no es el caso. De ella me encanta el exceso en ondas y pliegues, su femineidad de diosa neolítica.
Seguramente es una excelente enfermera porque transmite esa alegría de vivir y es sincera cuando se fija tan solo en la parte positiva de las personas. Tiene el don de amar rápidamente con absoluta franqueza.
No se considera bisexual pero, como es un poco hippy, se permite licencias amorosas de todo tipo. Nos gusta jugar, desde la dulzura y suavidad de dos cuerpos femeninos y contando como guinda con la mirada masculina: esa mirada empalmada, lúbrica, brillante de deseo que se les pone a ellos al ver a dos hembras proporcionándose placer…
yiff-yiff
Los zorros al copular hacen yiff-yiff-yiff. Lo sé porque me he convertido en una yiffer, esto significa que me ponen los hombres disfrazados de bestias salvajes, de lobos hambrientos, de zorros salidos o de osos cachondos.
El preliminar estrella de mis fantasías es escapar campo a través, culo al aire, de un ser tremendamente salido. Es una fantasía difícil de cumplir: encontrar un lugar lo suficientemente grande y aislado es bastante complicado. Necesito mucha privacidad para mi juego, para meterme a gusto en el rol.
Sólo una vez en mi vida conseguí realizarlo. Él no iba disfrazado de nada, ni falta que le hacía. Mi macho lucía suficientemente animal con semejante miembro gordo, tieso, hinchado y feroz al viento. Me perseguía furibundo. Yo, convertida en ninfa, corría por patas como alma que lleva el diablo, metida en el papel a tope, llena de energía para la huida escapando del inevitable pollón… me cazó, ¡Vaya!
…Si no queda más remedio que realizar el rol en casa, los disfraces ayudan. Me parece divertido el fetichismo yiff. Ya sé qué le voy a pedir a los Reyes.
Xeado quente
Cando era nena, lambía no xeado con paixón…pero tamén con desacougo porque aquilo minguaba con cada lambida. Agora atopei un doce quentiño que canto mais lambes, mais medra e medra…

Un poco sobre mí
No es sencillo mantener la intensidad erótica después de años. Los que apuestan por una relación con la esperanza de que dure toda la vida se encuentran con la monotonía llamando a la puerta y un montón de estímulos eróticos ajenos a la pareja; con muchas apetecibles tentaciones y una voluntad no siempre tan férrea.
Una de las soluciones es la fantasía.
La literatura erótica me aporta un estado de lubricidad muy propicio para ensanchar miras en mi alcoba. Después de esas estimulantes lecturas llega galopando la imaginación que aboca al juego sexual. Al fin y al cabo algunas de nuestras mejores experiencias se generan dentro de nuestra mente y no llegan a salir nunca, son reflejo de las formas más puras de placer.
La red me permite salir del cascarón y compartir mi juego. Me muevo en el anonimato como pez en al agua y me daría mucha vergüenza que mi entorno social conociera estas actividades literario- masturbatorias que practico bajo seudónimo y que tanto placer me proporciona compartir con vosotros.
Parece que a la mujer de la imagen que muestro, de 1835, le gustaba lo mismo que a mí.
Me encantó encontrarla….
¿Sería ella fiel?








RSS




