Susana y los viejos
La historia de Susana está narrada en el Antiguo testamento, en el libro de David.
Susana es la esposa del rico Joaquín. Un día es espiada por dos viejos lascivos mientras está desnuda lavando su cuerpo. Los ancianos intentan violarla, pero ella se resiste firmemente y ellos la amenazan con denunciarla diciendo que se quedó a solas para copular con un joven, amenaza que cumplen y la bella y pura Susana es condenada a muerte. Entonces intercede el sabio David, que interroga a los malvados viejos y finalmente son ellos los ejecutados.
Esta historia inspiró a un montón de grandes pintores, que retrataron la escena desde diversas perspectivas, pero casi todos se centraron en el momento del voyeurismo, en lo morboso de la escena de la chica en sus abluciones y los viejos babeando al ver sus carnes sin ropa.
- Susana y los viejos. Rembrandt, 1635
- Susana y los viejos. Rubens, 1635
- Susana y los viejos, Tintoreto, 1560
Mi favorita es la de Tintoreto, que se deleitó en el momento de baño íntimo de Susana, olvidando la moralina que se esconde detrás del relato bíblico, recreándose en su feminidad frente al espejo, excitando inconsciente a esa pareja de viejos verdes.
Yo les tengo cariño a aquellos vejetes que todavía mantienen sus instintos despiertos.
Pero sin duda mis favoritos son los que han sabido madurar en sus gustos sensuales y se estimulan con las de su quinta. Esos vejetes que miran a sus coetáneas pasar y les entran ganas de darles un cachete en el trasero o lanzarles un piropo. También esas maduras que se acaloran cuando tropiezan con el caballero de pelo cano que les hace tilín.
Ahora bien, lo que de veras me emociona son esas escasas parejitas de ancianos que conservan su mirada de enamorados intacta, esos que entrelazan sus manos, juntan sus mejillasy se dicen palabras de amor.
Son pocos, pero contagian una alegría…
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Comentarios
Interesante que me rescates esta historia de la memoria, no la recordaba… Y las ilustraciones a juego, muy adecuadas… Ayyy, la tercera edad…
Feliz finde, y muchos besiños…
Cuando un viejo mira libinidosamente a una joven, parece que hay delito. Se le tacha de viejo verde. Yo, con lo verde que soy, y que voy camino de viejo, ¿no podré hacerlo?
Pues no sé cómo me voy a aguantar…
Muchos besitos.
Me ha gustado este post, con esas tres maravillosas pinturas que lo ilustran. Me ha entrado curiosidad y cuando tenga un rato me dedicaré a buscar la imagen en grande y a leer sobre ellas.
Respecto a los viejos verdes… supongo que a todas las personas nos gusta la belleza, seamos viejos o jóvenes.
Aunque confieso que me disgusta que muchos hombres de cierta edad ya, no sean capaces de apreciar la belleza de las mujeres maduras y centren su concepto de belleza únicamente en tetas turgentes y culos respingones. Esa belleza está ahí, entra por los ojos, es normal admirarla, igual que los torsos musculosos y los vientres planos; pero es triste no tener sensibilidad para esa otra sensualidad menos envidente, que precisamente por la edad deberían haber aprendido ya a apreciar.
Concuerdo contigo en que esa imagen de la pareja de ancianitos mirándose con amor me conmueve profundamente.




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Tienes toda la razón Susanita…es que son raros…pero espero llegar a vivir así….dentro de unos años…
Besos cómplices