Regalar los oidos
Me gusta escuchar cómo otros lo hacen. Algunos vecinos dicharacheros me halagan los oídos con sus sonidos de placer. Soy de las que pego un vaso en la pared, o trepo encima de una silla para disfrutar del concierto.
Por mi parte, como me gusta ser buena vecina y me enseñaron de pequeña que se debe hacer a los demás lo que una quiere que le hagan, grito y chillo en mi placer, exagerando mis lamentos para regalar los tímpanos de mis conciudadanos… nunca se han quejado.
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Comentarios
A mi tb. me ha pasado lo que a Andrés en alguna ocasión y la decepción es mayúscula, pero estoy deseando estar al otro lado de tu pared, contigo no habría decepción ninguna. Cuánto me gustaría oír esos gemidos tuyos entrecortados y alocados de pasión. (¿para cuándo un mp3? jejejeje)
besitos.
Siempre dicen que tenemos un lado exhibicionista y otro puramente voyeur… en este caso tu has reflejado ambos… y es que no lo podemos remediar, aunque lo neguemos… jaja… lo del vaso, lo tengo que probar.-
Acertaste a todo una gama de temas para explorar, Susana: el erotismo onomatopéyico. Comienzo con la primera gama de sonidos eróticos: “splash, splash”
La tontería del día: si al que mira se le dice voyeur, al que escucha, “oyeur”? ¡Me declaro “oyeurista” desde ya!
Pues me sucede al contrario que a Andrés y a THC. Si he escuchado gemidos insultantemente placenteros y me encuentro con que la parejilla es de andar por casa, mi deleite es supremo… ah¡ cómo me gusta fantasear con el sexo de esos que nada tienen que ver con actores porno, con esos que ni te lo esperas.
A mí ni me gusta ni me disgusta especialmente que los vecinos o los clientes del hotel donde me aloje griten más o menos, pero reconozco que depende como suene y con quien esté un@ acostad@, puede levantar la líbido… o joderte el sueño…
Ahora bien, en directo, en el acto en sí, no hay como dejarse ir, sea por la boca o de todas las demás maneras posibles, eso sí, en voz bien alta…
Los vecin@s ya saben que, cuando pongo la música a tope, sobre todo rock o heavy, estoy follando como loco… Alguna vez, no me acordé y, en los días siguiente, alguna notita tenía en mi buzón, jejeje.
Besitos heavys.
Mil Felicidades Susana,
Saludos de otro erotómano. Este tema es verdaderamente fascinante, es el centro de la vida.
Hay quienes lo aceptamos y disfrutamos y hay quien se pasa la vida huyendo.
Tu blog es de lo mejor que he encontrado.
Un Saludo

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¡Un vaso en la pared! ¡Qué rudimentario pero qué efectivo! Leer estas confidencias en pleno abarrote de tecnología de espionaje reconforta.
Tras las veces en que he tenido ocasión de escuchar a parejas en pleno acto, lo que más me satisface es no ver luego a los fornicadores. Sus gemidos han dibujado en mi mente cuerpos que más tarde no se van a materializar como yo desearía. La única vez que averigué, por casualidad, quiénes eran los interfectos -en un hotel de paredes finas- me llevé un chasco mayúsculo.