Opus Pistorum. Henry Miller
Este libro de relatos, que Henry Miller escribió por encargo es una cascada de fantasías eróticas primarias, con vocabulario explícito y acertadas imágenes plásticas narradas en primera persona, al mínimo detalle.
El protagonista es un tipo callejero en el París efervescente de entreguerras, un escritor borrachuzo que perfectamente se puede identificar con Miller.
Muchas mujeres se sienten ofendidas al leerlo y fue muy criticado por las feministas de los años setenta, pero sin embargo yo veo en él a un gran escritor con fantasías sexuales de macho todopoderoso, lo cual no deja de ser franco.
Las mujeres son para él unas zorras salidas deseosas de ser folladas, tan exageradamente que resulta teatral, es casi un libro-folletín pornográfico, pero con calidad literaria, con pinceladas humorísticas que tan bien le van al sexo. La mezcla me encantó, pese a ser una sensualidad tremendamente masculina la que narra Miller.
Copio un párrafo entre tantos, que muestra el tono general del libro.
Qué pretendo hacer, me pregunta mientras intento con dificultad quitarme los pantalones sin ponerme de pie. Podría hacerle tres cosas, me dice, y se pone a enumerármelas. ¿Qué sería de las jas, qué harían las tias sin las palabras que se pueden susurrar o gritar o cantar? Podría jodérmela… u obligarla a chupármela… o metérsela por el recto, me comunica, cuando por fin estoy desnudo. ¿Qué voy a hacer? Quiere que primero se lo diga, que le dé una especie de resumen breve. Ah, Tooots, qué zorra eres… Te engañaría y me engañaría si te dejara salir de mi vida sin hacerte todas esas cosas por lo menos una vez más. Sí, te voy a joder… por el culo, por la boca y por el coño… hasta que hayas quedado marcada para siempre por el paso de mi picha… Te voy a poner el cipote en el pelo, en las orejas, te voy a hacer cascármela y voy a correrme con la polla pegada a las ventanas de tu nariz… Te voy a llenar el cuerpo, la mente y el alma con los polvos… El pelo te quedará ralo para siempre donde mi polla te haya restregado. Te voy a echar un palo que no vas a poder contener dentro, un polvo demasiado grande para tu vida y tu experiencia… te entrará, te llenará hasta rebosar, se derramará en tus hijos y en los bisnietos de tus hijos.. diez generaciones de tus descendientes se despertarán con el sobresalto de un sueño que vivirá para siempre en las células y fibras de la linea que arranca de tus riñones en sazón.
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Comentarios
Gracias a ti, me estoy haciendo un magnífico curso sobre literatura erótica. Sigue, por favor.
Por cierto, buena polla tiene el rapaz. ¿Y quién dijo que los calcetines blancos quedan mal? ¿Eh, quíen lo dijo? A partir de ahora deberían obligar a llevar a las discos calcetines blancos, pero sólo calcetines y nada más. Como este.
Besitos.
[...] la ficción de Miller aparece la que reconozco como Anaïs en el personaje Tania de su Opus Pistorum Anaïs se apasionó especialmente con Henry porque le escribía cartas preciosas, y no me extraña, [...]
[...] de esos amantes. Tuvo apasionadas relaciones, entre ellas con el escritor del libro erótico Opus Pistorum Henry Miller, con el que intercambió magnífica correspondencia recopilada en el libro Anaïs nin [...]
[...] gran calidad erótica y literaria, algunas de ellas, de algunos de mis autores eróticos favoritos: Henry miller D.H.Lawrence, Anais Nin, … Tags: erotismo femenino, literatura erotica mis lecturas [...]
[...] con mesura, con tintes de dominación amorosa o con lucecitas de sumisión juguetona, dadme a Miller, ¡que de santo nada!, dadme a Serguine con sus ¿tiernas? azotainas, ¡dadme el humor fino y [...]
[...] supuesto, hay insignes excepciones. Se me ocurre que Henry Miller profundizó en las fantasías masculinas, falocráticas sí, pero masculinas al fin, y que Vargas [...]
[...] Henry Miller le tenía nombre propio a su miembro y dialogaba con él como si se tratase de un amiguete. No es necesario llegar a tanta personificación, pero no estaría de más que los hombres reflexionaseis y os ejercitaseis en describir con riqueza adjetival y adverbial las caracterísi¡ticas de vuestro miembro viril. Ello ayudaría a dignificar de una vez por todas la variopinta idiosincrasia de las vergas. Enrique Iglesias hizo un tímido intento en un concierto ante cientos de personas en Australia en 2011: “A lo mejor tengo buen físico, pero tengo el pene más pequeño del mundo. Lo digo en serio. Es muy, muy pequeño. Lo cambiaría si pudiera. Nunca pude encontrar preservativos de un tamaño tan pequeño … que los españoles seamos atractivos no tiene nada que ver con el tamaño del pene. Son cosas completamente diferentes. Tal vez yo tengo aspecto de español, pero tengo el pene más pequeño del mundo”. [...]

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Me gusta Henry Miller. No hay lido ese, pero tengo otro: Trópico de Capricornio.
Besitos