Archivo de 30 noviembre, 2008
invitación a varón
Hace un tiempo publiqué un anuncio buscando varón para un encuentro sexual clandestino.
Lo necesitaba para materializar una fantasía obsesiva, ya vieja.
Sería para un solo uso, es decir para una solitaria noche de éxtasis, paréntesis de locura en mi confortable vida marital
Me curré minuciosamente la descripción del hombre con la intención de dar en la diana y que me contestara aquel de mis sueños lúbricos, pero no fue así exactamente: recibí muchísimas respuestas y no todas se adaptaban a mis exigencias.
El afortunado debía cumplir unos cuantos requisitos típicos y otros tantos de cosecha propia. Me tomé con calma el proceso de selección y tardé varios meses en decidirme.
El análisis y clasificación de candidatos se convirtió en un jolgorio para mis ratos de ocio. Conocí a cantidad de hombres interesantes, cada cual con vicios y aficiones más sorprendentes, pero no me quedaba más remedio que ir tachando de la lista a unos y otros: aquel por demasiado simpático, el otro por pedante, el siguiente por pasarse de cabrón, el otro por padrazo, el de más allá por escribir con faltas ortográficas… me podía permitir ser caprichosa y lo fui, ¡qué bueno ser mujer!.
Finalmente me resultó imposible decidirme por solo uno y me quedé con dos.
Ambos eran perfectos para satisfacer mis deseos y se contentaron con la variable improvisada, tanto a uno como al otro les satisfizo la idea de llevar refuerzo.
¡caramba! Para no conocerse anteriormente, hay que ver qué bien que compaginaron los chicos, hay que ver con qué presteza se aliaron mis amiguitos en pos de un objetivo común: llevar a cabo la fantasía lúbrica de una mujer.
Multiplicada por dos.

RSS



