Archivo de 18 noviembre, 2008
Los de perilla
Estoy muy a favor de los hombres con barba en la perilla porque, si le sacan partido, pueden hacerte unas chupadas “cum laude”.
El lamedor ideal debe llevar decorado su mentón con suaves pelos, no demasiado cortos, pues pinchan, ni demasiado largos, pues se enredan.
El bigote no da los mismos resultados en la postura que prefiero del cunnilingus: tumbada, la espalda cómodamente recostada, piernas bien abiertas y la cabeza del hombre en el medio. Si él tiene pelos en el labio superior, frotan el clítoris y es demasiado fuerte la sensación para tan susceptible órgano.
Sin embargo, la labor del caballero mamador con perfecta perilla recortada, además de deliciosa, se convierte en multifuncional: mientras se entretiene lamiendo las periferias del botón, explorando las sinuosidades de la carne, bebiendo sus fluidos, etc. la barbilla roza, cosquillea las sensibles carnes del interior de los muslos, las ingles, la zona interna de las nalgas…
Dan ganas de aplaudirle, al guapetón de la perilla arregladita.

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