Archivo de 13 noviembre, 2008
ronroneo masturbatorio
Es una fantasía absurda, una fantasía que jamás cumpliré, pero me encantaría. Consiste en ser una preciosa gatita mimosa, una linda gatita hogareña residente en la cabaña de siete fornidos leñadores.
Como todo esto es un sueño ridículo, me los imagino a ellos de diferentes razas: un negrazo de piel alabastro, un morito de ojos verdes, un chino de angulosidad exquisita, un gitano de melenas y duende, un germano de hombros cuadrados, un latino de belleza griega y un arapahoe de pómulos cincelados, todos bellezas despampanantes de esas básicas, es decir, manos grandes y fibrosas, piernas musculosas, pechos acorazados, culos como guantes de boxeo, bíceps torneados y antebrazos trabajados por el duro oficio de cortar gruesos troncos a golpe de hacha.
Para colmo de deleite son tipos calladitos y sonrientes, que siempre están de buen humor y se ríen a grandes risotadas. Durante el día trabajan en el campo, dejándome tranquilita en mis reflexiones. Llegado el anochecer, regresan y se duchan. Como soy una gata me cuelo en el baño y veo el proceso íntimo desde la esquina, veo a todos y cada uno.
No redundaré en lo gozoso que es observar a esos tiarrones ducharse como su madre los trajo al mundo, frotándose aquí y allá. Alguno se masturba, casi todos lo hacen de hecho, porque están tan sanotes que rebosan energía. Otros se duchan juntos porque son liberales y se consuelan de que no haya hembra de su especie a mano. Yo los observo y me deleito, lamo mi pelo y me deleito con mis ojos de gata abiertos de par en par.
Pero lo mejor de mi día de musimú doméstica es el anochecer. Todos esos maromos limpitos se reparten en los sofás para ver una película de cine clásico (no verían fútbol mis muchachos) y yo danzo cariñosa de regazo en regazo. ¡Ah! Cómo disfrutamos, ellos y yo. Sé dónde sentarme y cómo colocarme para transmitir el calor suficiente en la parte debida. Sé como hacer para inflamar a todos esos chicarrones y que se expanda el olor de falo erecto por el cuarto.
Sé como conseguir que todas esas manazas curtidas me acaricien con absoluta pasión desesperada…

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